La Leyenda del Chupete: Origen y Evolución de un Ícono Infantil

El chupete, un objeto aparentemente simple, encierra una historia rica y fascinante. Desde sus orígenes ancestrales hasta su diseño moderno, ha acompañado a generaciones de bebés, brindando consuelo y tranquilidad. Exploraremos la historia del chupete, desde sus primeras formas hasta los inventos que lo transformaron en el objeto que conocemos hoy.

Orígenes Ancestrales del Chupete

La historia del chupete es lejana, quizá debido a la sencillez, más bien ausencia, de su mecanismo. Su rastro se remonta al año 3000 a. C., bajo la forma de pequeños objetos de arcilla que representaban animales como cerdos, ranas o caballos y donde se vertía seguramente miel a través de un orificio para que el bebé chupara el contenido desde otro orificio coincidente con la boca del animal. Médicos alejandrinos como Sorano de Éfeso (s. II) y Oribasio de Pérgamo (s. IV) ya mencionaban en sus textos que los objetos azucarados servían para tranquilizar a los lactantes.

Chupetes en la Edad Moderna

Las primeras descripciones de chupetes en la literatura médica datan de 1473 y 1513, realizadas respectivamente por Bartholomäus Metlinger y Eucharius Rösslin en Alemania, donde precisamente la lactancia materna no se creía entonces un método de alimentación adecuado o saludable. A lo largo de la Edad Moderna, incluso durante el siglo XIX, los objetos que cumplían la función de chupetes eran básicamente de dos tipos. Los más generalizados eran unos pedazos de tela atada que iba rellena de comida y empapada de un líquido dulce, que podía contener alguna bebida espirituosa o, incluso, una infusión de adormidera, sustancias que hoy se nos antojan execrables dar a un tierno infante, pero que hasta hace no mucho no pocos progenitores lo tenían como práctica habitual para su prole a fin de dejarla lo más rápido posible en brazos del dios Morfeo.

La otra variedad de chupete, empleada mucho en Inglaterra, se llamaba “coral”. Se trataba de un pequeño juguete que se les daba a los niños cuando empezaban la dentición, periodo en el que, como es sabido, las criaturas berrean más de lo que habitualmente suelen hacer.

El Chupete Moderno: Un Invento Estadounidense

El chupete que nos ha llegado hasta hoy con su forma característica de pezón, escudo y mango se lo debemos a un señor norteamericano llamado Christian W. Meinecke que residía en New Jersey City. En julio de 1900, Meinecke registró el diseño estadounidense nº 33212 a favor de un “baby-comforter”, a saber, un chupete con todas las de la ley, formado por una tetina gomosa que iba insertada a través de un escudo con aspecto de disco, cuyo diámetro era algo mayor para evitar que el bebé se la tragara. La base de la tetina se encontraba inmediatamente debajo del escudo y se acoplaba a una almohadilla que servía de mango.

Un año antes de depositar el diseño del chupete, Meinecke hizo lo propio con un objeto similar en forma y funciones, un porta-pezón por el que obtuvo la patente nº 652034. En este caso, se trataba de un invento algo más sofisticado, aunque muy sencillo de construir, tal y como el propio Meinecke advertía en la memoria descriptiva. En realidad, se trataba de la mejora de otra patente, la nº 635626, solicitada en 1898 por Thomas Borcher, también de New Jersey City. Estos dos porta-pezones se usaban cuando los niños echaban los dientes.

Combinaban dos elementos. Uno era la tetina de succión, hecha en goma y en cuyo interior había un tubito donde verter dentífrico. El otro componente era un anillo de dentición para que la criatura lo mordiese y se calmara, sirviendo asimismo de mango. Ambos inventos buscaban que tetina y anillo se acoplaran fácilmente entre sí y no se separaran.

Christian W. Meinecke: Más Allá del Chupete

Poco sabemos de estos dos inventores. Del señor Meinecke, que tenía un farmacia en el barrio neoyorquino de Manhattan y que su mujer fue detenida por montar un escándalo ante la puerta del negocio, según nos cuenta un artículo del The New York Times (22 de junio de 2014). Sin embargo, conocemos algo más de él gracias a otros muchos inventos que patentó en los Estados Unidos: un diseño de caja (1892), un termómetro clínico (1904), una ducha vaginal (1905), un depósito-irrigador y una válvula para bolsas de líquidos (1906), una bacinilla y una escupidera (1908), un nebulizador nasal (1909), una cama ajustable para enfermos (1910), otra antideslizante para inválidos (1915), un tubo rectal que se retenía por sí mismo (1916), un cojín lleno de aire caliente (1917), un contenedor aséptico para termómetros (1923) y una bandeja hospitalaria (1935). También sabemos que cedió sus patentes a una empresa suya llamada Meinecke & Company y a otra denominada Whitall Tatum Company, ambas de Nueva York.

Sin embargo, aún desconocemos mucho más del señor Borcher, pero lo poco que nos ha llegado de él también ha sido mediante la propiedad industrial. Además del porta-pezón, obtuvo otra patente estadounidense, en 1897 y con el nº 583615, esta vez para un embudo, otro artículo de una sencillez parangonable a la del botijo y no digamos a la del chupete. Pero, aún así, no crea el lector que el embudo de Thomas Borcher era un embudo cualquiera.

El "Pezonete" Español: Un Antecesor Olvidado

La patente que ahora nos convoca fue concedida en 1914 a Enrique Ortega Albentosa, vecino de Torrevieja, localidad alicantina de la que era teniente de alcalde en agosto de 1912, según se hizo eco por entonces España Libre, un diario nocturno madrileño. En aquella época, el chupete no se llamaba chupete, sino que recibía el gráfico nombre de pezón, al ser un simulacro del mismo. Habrá que esperar a 1947 para que la Real Academia Española acepte la palabra “chupete” en su diccionario.

Con todo, lo primero que atrae la atención de la patente del señor Ortega es cómo denominó a su invento: “pezonete”. Quizá de manera subconsciente, buscaba con el empleo del diminutivo quitarle alguna connotación indecorosa, un poco como las personas cursis llaman “culete” a esa parte de la anatomía humana donde la espalda pierde su nombre. En cualquier caso, es digno de saberse aquí que el señor Ortega llegó a registrar, a la vez que lo hacía con la patente, la palabra “pezonete” como denominación de una marca profesional (nº 24871) con la que identificar pezones (es decir, chupetes) y objetos similares de caucho, goma u otras materias similares para uso de la infancia y no solo eso, sino también demás artículos de ortopedia.

El carácter profesional de la marca, dicho sea de paso, sirve de indicio para considerar que don Enrique Ortega pudiera ser farmacéutico. Mientras que la patente del pezonete no tuvo una larga vida administrativa (al caducar por falta de práctica), su marca en cambio estuvo vigente durante veinte años.

Otra cosa que llama la atención de la patente del pezonete es la composición química con la que está rellenado. En la memoria descriptiva, el señor Ortega ya advierte de que se trata de una sustancia inofensiva, completamente higiénica, transparente y hasta agradable al paladar (en caso de salirse de su recipiente), aunque sin función nutritiva, pues solo sirve para dar cuerpo, firmeza, rectitud, flexibilidad y suavidad al pezonete, a fin de que éste imite lo más posible el pecho de la mujer, de lo que se desprende que quizá la terminación en diminutivo con la que el invento fue bautizado no haya sido de un origen tan subconsciente como considerábamos unas líneas más arriba.

Una tercera cosa que llama la atención de esta patente es que dicha composición química no nos es revelada por el inventor del pezonete, siendo como era lo que proporcionaba la verdadera calidad al producto, pues pezones artificiales que imitaban la apariencia exterior del pezón femenino ya había muchos en el mercado, según nos cuenta el señor Ortega, pero ninguno capaz de sostenerse enhiesto o de ofrecerse blando y elástico a la boca del lactante, virtudes que precisamente la misteriosa sustancia química vendría a garantizar.

Evolución y Diseño Moderno del Chupete

Todo invento suele acarrear algún que otro inconveniente, y todos sabemos que los chupetes tienen la capacidad de deformar la cavidad oral y la posición de los dientes en la mandíbula. De hecho, esto es algo que se observó muy pronto tras el invento de los primeros chupetes modernos.

Con ánimo de evitar que los chupete deformen la cavidad oral de los bebés, los fabricantes de chupetes desarrollaron con el tiempo diferentes tipos de tetinas que prometen ser más respetuosas con la boca del bebé.

Para que el chupete sea seguro debe cumplir con las normas fijadas por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación): debe estar hecho de material plástico, tener bordes redondeados, poseer una anilla o tirador que permita extraerlo de la boca y la tetina no puede ser superior a 3,3 cm. Nunca mojes el chupete en miel u otra sustancia dulce antes de dárselo al niño, esto le puede causar caries de biberón. Un chupete sucio constituye un foco de infecciones. Nunca limpies el chupete con tu propia saliva, metiéndolo en tu boca antes de dárselo al niño. La decisión ha de ser firme.

MAM: Innovación Austriaca en el Mundo del Bebé

Fundada en 1976 por el ingeniero en plásticos austriaco Peter Röhrig, MAM ha creado desde entonces productos innovadores y exclusivos para bebés que hacen la vida de los bebés y los padres más fácil y agradable. La idea única de Röhrig fue crear productos muy seguros para bebés que combinaran un diseño atractivo e innovador con ventajas médicas probadas.

El primer chupete MAM, diseñado y fabricado en Austria, se corresponde con el “Original 6+” actual. Este chupete cuenta con un escudo que tiene los orificios más grandes entre los chupetes disponibles en el mercado, permitiendo un flujo de aire mejorado, protegiendo la piel y ofreciendo una visión clara de la sonrisa del bebé. El diseño recibió el premio Adolf Loos por su diseño excepcional.

La gama MAM para bebés prematuros estimula el reflejo de succión y ayuda a fortalecer la lengua y los músculos de la cara. Los tamaños 1+2 solo están diseñados para su uso en hospitales. El innovador diseño del escudo alrededor de los orificios de aire crea un escudo de alta calidad y exclusivo.

Una nueva innovación patentada es el cuello de la tetina extrafino y flexible del chupete MAM Perfect.

Como chupete 0 residuos, hemos producido el MAM Original 2-6 desde finales de 2018. Este chupete es de una sola pieza y está hecho completamente de silicona suave. Su diseño exclusivo es mucho más pequeño y ligero que otros chupetes completamente de silicona del mercado. La tetina extra pequeña es ideal para bebés prematuros a partir de 1400 g, así como para recién nacidos. Con un escudo especialmente respetuoso con la piel y con la tetina patentada extrafina y flexible, este chupete ofrece un apoyo máximo para un desarrollo bucal saludable y reduce el riesgo de dientes desalineados y malformación de la boca.

Chupete MAM Original.

Hitos de MAM:

  • 1976: MAM se funda en Viena de la mano del austriaco Peter Röhrig. Se vende el primer chupete MAM Baby.
  • 1987: Se abre en Suiza el centro internacional de distribución y producción.
  • 1989: MAM llega al Reino Unido.
  • 1990: Apertura del primer centro de producción del grupo en Hungría.
  • 1991: MAM llega a Alemania.
  • 1997: Se abre en Siegendorf (Austria) el centro de investigación y desarrollo de MAM Baby.
  • 1998/1999: Se abren filiales de MAM en Hungría y Brasil.
  • 2002: El grupo comienza la producción de látex en "Thaimed" en Tailandia.
  • 2004: MAM entra en el mercado de los biberones. MAM vende su primer biberón Anti-Colic.
  • 2008: MAM llega a España y EE. UU.
  • 2011/2012: MAM llega a Grecia y Francia.
  • 2016: MAM llega a Italia y China. Se abre la nueva fábrica ultramoderna del grupo en Kabinkuri (Tailandia).
  • 2018: MAM entra en el mercado de los dispositivos electrónicos.

Los productos MAM están disponibles en numerosos países alrededor del mundo, incluyendo: Albania Alemania Andorra Australia Austria Bélgica Bosnia Brasil Brunéi Canadá Chile China Chipre Corea Croacia Dinamarca Eslovaquia Eslovenia España EE. UU.

El Fenómeno Chupa Chups: Un Icono del Dulce

💥 CRONOLOGÍA DEL ÉXITO DE LA EMPRESA ESPAÑOLA CHUPACHUPS (10 CLAVES)

“Mamá, ¡cómprame un Chupa Chups!”. Esta petición la han hecho, casi con total seguridad, generaciones de niños en nuestro país, y en todo el mundo. ¿Cuántas personas no habrán saboreado, incluso de adultos, alguno de estos deliciosos caramelos pinchados en un palito de plástico? Pero esta idea que parece tan simple fue en realidad revolucionaria. En palabras de su creador, Enric Bernat, comerse un Chupa Chups era "como comer caramelos con un tenedor". Y es que, cuando se comían un caramelo, los niños lo sacaban constantemente de su boca para exasperación de sus padres, a veces para guardárselo en el bolsillo o para observar fascinados sus colores.

Así, Bernat tuvo la brillante idea de añadir un simple palito a una bolita de azúcar para facilitar su consumo, no pringarse, e incluso evitar algún que otro atragantamiento. En realidad, Enric Bernat no era ajeno al mundo de la confitería. Su abuelo, Josep, había sido el primer fabricante de caramelos de España, así que desde muy pequeño Enric vivió rodeado de estos apreciados dulces. "Viví desde los nueve años lo que era una industria", comentaría en una entrevista ofrecida al diario El País en 1990.

Bernat logró que su invento alcanzara tanta fama que su nombre, Chupa Chups, se ha convertido en la manera más común y generalizada de referirse a este tipo de golosinas, aunque no sean de la famosa marca.

Chupa Chups, un icono global.

Dalí crea el logotipo de Chupa Chups

Tanta fue la confianza que depositó Bernat en el éxito de su nuevo proyecto que, para protegerse ante una posible competencia, en 1959, adquirió todas las patentes relacionadas con su producto que pudiesen hacerle sombra. En principio, el caramelo debía llamarse Gol, ya que relacionaba la forma redonda del dulce con un balón de fútbol que entraba en una portería, que era la boca del consumidor. Pero el nombre no tuvo el éxito esperado y al final se encargó a una empresa de publicidad de Barcelona una nueva denominación para el caramelo.

Surgieron las opciones de País y Rols, pero al final Bernat se decantó por la de Chups, que fue ampliamente aceptada, sobre todo debido a una intensa campaña publicitaria radiofónica ("¡Chupa un dulce caramelo, chupa, chupa, chupa Chups!", decía la sintonía del anuncio). En un principio el sabroso caramelo solo ofrecía siete sabores a un precio extremadamente caro para la época, una peseta cada caramelo. A pesar de ello, el nuevo Chupa Chups fue todo un éxito, ya que fue percibido por los padres como un producto de calidad, cómodo de comprar y por el que no había que esperar cambio a la hora de pagar.

En principio, el caramelo debía llamarse Gol, al relacionar la forma redonda del dulce con un balón de fútbol que entraba en una portería, que era la boca del consumidor. Pero el nombre de Chups no acabó de cuajar puesto que debido a la sintonía promocional antes mencionada la gente pedía un "Chupa Chups" en las tiendas y no un "Chups". Ante esto, en 1963 Bernat decidió cambiar el nombre de la marca por Chupa Chups.

Hacia 1969, el producto ya era tan famoso que Bernat quiso cambiar el logotipo de la marca. De este modo, y para lograr un diseño exclusivo, convenció al genial pintor ampurdanés Salvador Dalí para que dibujase un nuevo y original logotipo. A pesar de que el artista solo tardó una hora en hacer el diseño, se dice que Bernat tuvo que pagar una factura millonaria. Pese a ello, Bernat estaba seguro de que aquella inversión valía la pena, ya que el nombre de Dalí daría sin duda un mayor impulso a su caramelo.

En cuanto a la letra, en origen el logotipo de Chupa Chups había tenido dos tipos distintos, uno para Chupa y otro para Chups, pero ya en la década de los años ochenta se decidió unificar la tipografía de las dos palabras basándose en el logotipo de la famosa Coca-Cola.

Chupa Chups viaja por todo el mundo

El periodista y escritor Pancracio Celdrán señala en su libro El gran libro de la historia de las cosas (La Esfera de los Libros, 1995) que tras conquistar el mercado nacional con su Chupa Chups, el siguiente paso de Bernat era la conquista del público internacional. Según el autor, "en apenas una década ya se vendían más de 170 millones de unidades al año en Francia. Después vinieron las aventuras de Inglaterra, Alemania y el gran salto a los Estados Unidos". El mercado asiático, con China a la cabeza, fue el último gran objetivo comercial de Bernat. Y resultó todo un éxito.

"Más de mil millones de unidades se venden en el mundo, y de ellas, doscientos setenta millones en el país asiático. En aquel país, la empresa extranjera más importante es Chupa Chups International", sigue explicando Celdrán. Según Pancracio Celdrán, en apenas una década ya se vendían más de 170 millones de unidades al año en Francia. En 1988, la empresa de Enric Bernat alcanzó los 20.000 millones de unidades vendidas en todo el mundo, y Chupa Chups incluso llegó a ser el primer caramelo en ser consumido por un astronauta en el espacio.

Fue tal su impacto que llegó a la televisión. Por ejemplo, la serie norteamericana Kojak, en la que el actor Telly Savalas interpretaba a un peculiar detective, también ayudó a popularizar el consumo de esta golosina. También contribuyó a ello el entrador del F.C. Conocido como paleta de dulce, chupeta o chupetín, colombina o lolly pop en Hispanoamérica, los Chupa Chups, así como su famosísimo logo, se han convertido con el tiempo en un icono del siglo XX.

El Uso Responsable del Chupete

El uso del chupete para calmar el deseo de succión del bebé es una práctica muy habitual. Habréis observado que cuando a un recién nacido se le introduce algo en la boca, ya sea el pezón de la madre, una tetina, su propia mano o el dedo de un familiar, el bebé tiende a succionar. Esa succión suele llevar al niño a un estado de calma y tranquilidad.

Esto es debido a que cuando el bebé succiona segrega una sustancia química que le produce sensación de tranquilidad y bienestar. De hecho, durante la Edad Moderna y la Edad Contemporánea era habitual usar juguetes hechos de coral, marfil o huesos o trozos de tela con algo dulce en su interior para que los niños succionaran.

Tabla Cronológica de la Evolución del Chupete

Año Acontecimiento Descripción
3000 a.C. Primeros chupetes Objetos de arcilla con forma de animales rellenos de miel para calmar a los bebés.
Siglo II-IV Menciones médicas Médicos como Sorano de Éfeso y Oribasio de Pérgamo mencionan objetos azucarados para tranquilizar a los lactantes.
Siglo XV-XIX Chupetes de tela y coral Pedazos de tela rellenos de comida dulce o juguetes de coral para la dentición
1900 Patente de Meinecke Christian W. Meinecke patenta el primer chupete moderno con tetina de goma y escudo.
1914 Patente de Ortega Albentosa Enrique Ortega Albentosa patenta el "pezonete" en España.
1976 Fundación de MAM Peter Röhrig funda MAM, creando chupetes innovadores con diseño y beneficios médicos.

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