Ley del Aborto en Nueva York: Un Análisis Detallado

La regulación del aborto es un tema complejo y polémico, con implicaciones significativas para la salud pública, los derechos de las mujeres y la sociedad en general. En este artículo, exploraremos la situación en Nueva York, analizando su legislación, los desafíos que enfrentan las mujeres y el debate en curso sobre este tema crucial.

En Estados Unidos, la sentencia del Tribunal Supremo 'Roe vs Wade' de 1973 marcó un antes y un después, garantizando el derecho al aborto para las mujeres en todo el país. Sin embargo, a pesar de que la jurisprudencia no ha cambiado desde entonces, nunca ha sido fácil abortar. Según el Centro Bixby para la Salud Reproductiva Global, el 30% de las mujeres de Estados Unidos habrá abortado antes de cumplir los 45 años.

Nueva York se ha posicionado como un refugio para las mujeres que buscan acceder a servicios de aborto, especialmente ante las restricciones impuestas en otros estados. Las autoridades neoyorkinas han anunciado que traspasarán 250.000 dólares (221.600 euros) al Fondo de Acceso al Aborto de Nueva York (NYAAF, por sus siglas en inglés), convirtiéndose así en la primera ciudad del país que cubre los costes del aborto de forma directa.

El año pasado, un tercio de las pacientes que se beneficiaron de las ayudas de las clínicas de Nueva York procedían de otros estados. Antes de la sentencia 'Roe vs Wade', la ciudad de Nueva York era un refugio para las mujeres que querían tener control sobre sus cuerpos y sobre las decisiones que afectan a su salud.

Tras la anulación de Roe vs. Wade, ¿cómo está el derecho al aborto en EE. UU. ?

El Costo del Aborto y el Acceso a los Servicios

Para las mujeres que quieren abortar, el coste de esta intervención sigue siendo el principal problema. Según una investigación del centro publicada en 2014, para la mitad de las mujeres encuestadas el coste total de la intervención, desplazamiento y dietas incluidos, ascendían a más de un tercio de sus ingresos mensuales.

Sin embargo, para garantizar el acceso a la intervención a mujeres con menos recursos, el centro colabora con varias entidades como la NYAAF: para encontrar la manera de financiar el aborto, desde el alojamiento hasta el tratamiento médico y los viajes. La asesora económica de la clínica Choices, Angelica Din, explica: "Hago todo lo que está en mis manos para conseguir el dinero porque sé que es una decisión muy difícil y es muy duro".

Hace poco, una paciente rompió a llorar cuando Din le comunicó que había encontrado la manera de pagar su procedimiento, que ascendía a 2.600 dólares. “Me aseguro de encontrar fondos por distintas vías..."

El Legado de Roe contra Wade y la Situación Actual

Hoffman fundó la clínica en 1971 y señala que el aumento en el número de mujeres que vienen a Nueva York para abortar le recuerda a la situación anterior a la sentencia 'Roe contra Wade', cuando las mujeres llegaban de todo el país para interrumpir sus embarazos. En 1970 cinco estados despenalizaron el aborto, entre ellos Nueva York. Así que entre 1970 y 1973, miles y miles de mujeres se desplazaron hasta Nueva York para abortar.

Antes de la reciente ola de restricciones, que en su opinión afectará en especial a las mujeres pobres y racializadas, Choices atendía semanalmente a cuatro o cinco pacientes de fuera del estado. Ahora atiende entre siete y nueve. Hoffman indica que “a medida que las restricciones se implementen aumentará la cifra de mujeres que se desplazan hasta Nueva York para abortar.

Hace un año que el Tribunal Supremo de Estados Unidos puso fin a las garantías federales de protección del derecho al aborto al anular la sentencia sobre el caso Roe contra Wade, el 24 de junio de 2022. Esto revirtió casi 50 años de salvaguardias fundamentales para la protección del aborto en Estados Unidos, dejando la condición de si el aborto es legal o no en manos de cada estado.

Desde la decisión sobre el caso Roe, un reguero de leyes devastadoras se ha extendido por todo el país. Una de cada tres mujeres y niñas en edad reproductiva vive ahora en estados donde la posibilidad de acceder al aborto es total o casi totalmente inexistente.

Hay enormes desiertos sanitarios que obligan a la gente a viajar miles de kilómetros para recibir atención abortiva, y se está creando un clima de miedo para impedir que se encuentre asistencia sanitaria legal para abortar. Desde el 1 de junio de 2023, el aborto está totalmente prohibido en 14 estados, y casi prohibido (e inviable en la práctica) en muchos otros.

Además, los grupos contrarios siguen intentando criminalizar el aborto mediante un aluvión incesante de nuevas prohibiciones y de sistemas de recompensas para denunciar a quienes desean abortar. También impiden el acceso a información o al aborto con medicamentos.

Mapa de las leyes de aborto en Estados Unidos. Fuente: Wikipedia

Retos y Triunfos en el Derecho al Aborto en Estados Unidos

Aún quedan muchos retos por delante. Aunque el aborto sigue gozando de una amplia aceptación en todos los estados, las cámaras legislativas estatales están sometidas a importantes procesos de distribución arbitraria de los distritos electorales que favorecen a la derecha, a menudo con la intención explícita de impulsar un programa centrado en acabar con el derecho al aborto y atacar a las personas LGBTIQ+.

Además, la extrema derecha ha consolidado el poder conservador en los tribunales ‒vimos el ejemplo más claro de ello en la sentencia que anuló Roe contra Wade‒, y las sentencias de todo el sistema judicial estadounidense seguirán teniendo repercusiones sobre los derechos reproductivos.

Pero también hay motivos para la esperanza. La mayoría de la población estadounidense apoya el derecho al aborto. Además, cuando se permite decidir a la gente ‒y no a la clase política‒, la gente apoya con su voto este derecho.

Desde la anulación de la sentencia del caso Roe, cada vez que las y los votantes han podido decidir, han votado a favor de la protección del aborto o en contra de más restricciones. Por ejemplo, en agosto se celebró una votación en el conservador estado de Kansas, en la que sus votantes rechazaron de forma aplastante las restricciones al aborto. Y, en las votaciones del pasado noviembre celebradas en una amalgama de cinco estados liberales y conservadores, ganaron las salvaguardas al aborto y perdieron las restricciones.

Tal y como estamos viendo, cuando la gente tiene la oportunidad, apoya el derecho al aborto, incluso en estados profundamente conservadores. Además, las personas defensoras del aborto están batallando sin cesar contra cada maniobra, contra cada intento de restringir aún más el aborto y otros derechos reproductivos.

Pero la mayor esperanza es que estamos juntas en esto y que la lucha continúa. Tras la decisión sobre el caso Roe, personas de todo el mundo mostraron su apoyo y solidaridad con EE.UU., y eso nos dio fuerza e influyó en las y los dirigentes.

Amnistía Internacional y el Derecho al Aborto en Estados Unidos

Activistas de Amnistía Internacional de todo el mundo se lanzaron a la acción: se manifestaron ante las embajadas de EE.UU., organizaron reuniones con embajadoras y embajadores de del país, consiguieron una importante cobertura de la prensa nacional, escribieron cartas y postales a políticas y políticos, y abordaron este tema importante en sus respectivas localidades.

Enviamos más de 400.000 correos electrónicos a todos los gobernadores y gobernadoras de EE.UU. exigiéndoles que protegieran el derecho al aborto en su estado. Demostramos a las y los políticos que EE.UU. no está en sintonía con el resto del mundo y que el mundo nos observa.

El presidente no puede anular las prohibiciones estatales, pero el gobierno ha recurrido ante los tribunales con toda contundencia los numerosos intentos de prohibir el aborto, y sigue trabajando para lograr el acceso a la píldora abortiva a través de los tribunales y los organismos reguladores. La presión internacional ha contribuido a situar este asunto ‒y a mantenerlo‒ en lo más alto de las prioridades del presidente.

Nos dirigimos también al gobernador Youngkin en el estado de Virginia con un envío global de cartas y llamamos la atención de la prensa para ayudar a apoyar las iniciativas locales para frenar los intentos del gobernador de aprobar una prohibición del aborto después de las primeras 15 semanas de embarazo.

Nuestras actividades de carácter mundial ayudaron a las y los activistas locales a destacar lo vergonzosas que eran para el estado los intentos del gobernador de prohibir el aborto ‒y lo poco acordes que estaban con el resto del mundo‒ y la asamblea legislativa se negó a sacar adelante la prohibición. Virginia es ahora el estado más al sur sin prohibición del aborto.

Pero, sobre todo, nuestro activismo mundial ha hecho que las personas afectadas no se sientan solas, ni tampoco quienes luchan incansablemente por recuperar nuestros derechos. En la Sección estadounidense de Amnistía Internacional trabajamos en colaboración con un gran número de organizaciones nacionales y estatales que defienden el aborto y los derechos reproductivos.

Seguiremos prestando apoyo y asistencia cuando las cosas sean difíciles, y no perderemos la esperanza, porque sabemos lo que está en juego: no puede haber igualdad para las mujeres sin aborto, ni igualdad para el colectivo LGBTIQ+, ni igualdad racial, ni igualdad económica sin aborto.

Sin el aborto es imposible que se respeten los derechos humanos de las personas que pueden quedarse embarazadas. El aborto es asistencia sanitaria, el aborto es libertad, el aborto es justicia y el aborto es un derecho humano. Así que lucharemos sin miedo, y no importa cuántas veces caigamos, nos levantaremos para volver a luchar, y conseguiremos detener la maquinaria de quienes se oponen a los derechos, y construiremos un mundo en el que todo el mundo tenga control sobre su cuerpo.

2024 será un año crítico para nosotras en Estados Unidos en esta lucha por el derecho al aborto. Numerosos estados tratarán de someter a votación en las urnas la protección del aborto, y estaremos allí para apoyarlos.

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