Tener altos los leucocitos produce leucocitosis. Los leucocitos, también conocidos como glóbulos blancos, son las células sanguíneas encargadas de defender el organismo ante infecciones y enfermedades.
¿Qué son los leucocitos?
Los leucocitos son las células que se encargan de la defensa contra las infecciones, los glóbulos rojos transportan el oxígeno a los tejidos unido a la hemoglobina y las plaquetas participan en el proceso de coagulación que permite dejar de sangrar tras una herida o traumatismo.
En el hemograma se refleja el recuento total de leucocitos y la fórmula leucocitaria que expresa el valor absoluto y porcentual (como % del total de leucocitos) de cada uno de los tipos de glóbulos blancos presentes en sangre periférica:
- Neutrófilos: 54-62%
- Linfocitos: 25-33%
- Monocitos: 3-7%
- Eosinófilos: 1-3%
- Basófilos: 0-1%
Cada tipo de glóbulo blanco combate de manera específica un tipo diferente de infección: bacterias, hongos, parásitos o virus. Los eosinófilos regulan la respuesta alérgica y los basófilos liberan histamina e inician la respuesta alérgica. Dentro de los linfocitos hay los linfocitos B que fabrican anticuerpos, los linfocitos T y los linfocitos “natural killer”.
Cuando se solicita un hemograma en el análisis de sangre, se estudian además de los leucocitos, los glóbulos rojos (también denominados hematíes o eritrocitos) y las plaquetas. Todas estas células nacen y maduran en la médula ósea (no confundir con la médula espinal) y pasan en su forma madura a la sangre periférica.
Valores altos de leucocitos
Hablamos de leucocitosis cuando el valor absoluto de leucocitos es mayor de 11000/mm3 (o lo que es lo mismo 11 x 103/µl o 11 x 109/L ) o hay un aumento del número de leucocitos en sangre periférica por encima de dos desviaciones estándar sobre la media de referencia para una persona sana de igual edad:
- Neutrofilia: >7700 neutrófilos/mm3
- Linfocitosis: >4000 linfocitos/mm3 (en mayores de 12 años).
- Monocitosis: >900 monocitos/mm3
- Eosinofilia: >500 eosinófilos/mm3
- Basofilia: >200 basófilos/mm3
Los valores de normalidad (tanto en porcentaje como en números absolutos) pueden variar ligeramente en cada laboratorio.
¿Cómo se detecta en sangre los leucocitos altos?
El hemograma se realiza con unos aparatos denominados analizadores hematológicos y es un proceso automático. Cuando el recuento es patológico se generan una serie de alarmas, ante las cuales se realiza un frotis sanguíneo, es decir, se extiende una gota de sangre del paciente sobre un cristal (portaobjetos), se tiñe y se estudia al microscopio; es lo que se conoce como “revisión manual de fórmula” y permite diagnosticar u orientar hacia la causa de la leucocitosis:
- Enfermedad hematológica
- Causa no hematológica (reactiva a una enfermedad de base, infección…)
La revisión al microscopio permite detectar:
- La presencia de blastos: células indiferenciadas inmaduras características de las leucemias agudas.
- La presencia de desviación a la izquierda: aparición en sangre periférica de promielocitos, mielocitos, metamielocitos y bandas (cayados) que son células precursoras de los neutrófilos y que normalmente no se visualizan en la sangre periférica aunque se considera normal la presencia aislada de cayados hasta un 1-2%.
- Las características morfológicas de las células sanguíneas: ver si son morfológicamente normales o atípicos.
¿Qué enfermedades causan leucocitos altos?
Enfermedad hematológica primaria
- Leucemia aguda: en general, las leucemias agudas presentan leucocitosis, que puede ser extrema, a expensas de blastos, con disminución de los glóbulos rojos (anemia) y disminución de plaquetas (trombopenia o plaquetopenia) ya que el crecimiento descontrolado de los blastos no permite la formación de las otras series en la médula ósea.
- Trastornos mieloproliferativos crónicos: como la leucemia mieloide crónica, policitemia vera , trombocitemia esencial . Suelen debutar con leucocitosis y/o aumento de glóbulos rojos y/o aumento de plaquetas con posible aumento de basófilos y de eosinófilos. Característicamente en la leucemia mieloide crónica se observan formas precursoras de los neutrófilos en sangre periférica. En las leucemias tanto agudas como crónicas (especialmente en la leucemia mieloide crónica) el recuento puede llegar a ser >100.000/mm3.
- El síndrome hipereosinofílico cursa con ≥1500 eosinófilos/mm3 .
- Síndromes mielodisplásicos: suelen cursar con leucopenia (disminución de leucocitos), anemia y trombopenia con rasgos dismórficos en los elementos sanguíneos pero en algunos casos se presentan con leucocitosis. La leucemia mielomonocítica crónica es una enfermedad mielodisplásica/mieloproliferativa que cursa con atipias morfológicas y monocitosis de ≥1000/mm3 o ≥10%.
- Causas de neutrofilia primaria: neutrofilia hereditaria, leucemia neutrofílica crónica…
- Síndrome linfoproliferativos crónicos: el más frecuente la leucemia linfática crónica. Suelen cursar con linfocitosis. En cada enfermedad los linfocitos tienen una morfología típica al microscopio.
Causas no hematológicas
Neutrofilia
Puede aparecer como respuesta a infecciones (normalmente con valores de 15.000-25.000/mm3 y desviación izquierda), inflamación (artritis reumatoide, gota…), cáncer, daño tisular (infarto de miocardio, quemaduras extensas, postcirugía…), estrés o ejercicio intenso, administración de algunos fármacos (corticoides…), causas tóxicas o metabólicas o tras un sangrado. El tabaquismo también es una causa de neutrofilia. La neutrofilia puede ser fisiológica: se observa en los recién nacidos, durante el embarazo y el parto.
Linfocitosis
Infecciones bacterianas (tuberculosis, sífilis, tosferina…), virus de Epstein-Barr (mononucleosis infecciosa), citomegalovirus, virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) virus de la hepatitis….; en los llamados síndromes mononucleósicos, en el frotis de sangre periférica se suelen observar linfocitos grandes y atípicos (células linfomonocitarias). Secundaria a enfermedad autoinmune, linfocitosis B policlonal persistente, tabaquismo, ausencia de bazo, estrés por emergencia médica, causas endocrinológicas, reacciones de hipersensibilidad, ejercicio y fármacos (hidantoínas…).
Monocitosis
Infecciones (paludismo, tuberculosis, brucelosis, leishmaniasis, sífilis, rickettsiosis…). enfermedades inflamatorias o autoinmunes, fármacos, en la fase de recuperación de la médula ósea tras quimioterapia… Embarazo.
Eosinofilia
Infecciones (parasitarias, por hongos, VIH… ), trastornos alérgicos incluyendo asma, enfermedades reumatológicas inflamatorias (sarcoidosis….), linfomas, fármacos.
Basofilia
Es poco frecuente. En la práctica debe hacer sospechar síndrome mieloproliferativo, especialmente la leucemia mieloide crónica.
HEMATOLOGÍA y EMBARAZO: ANEMIA, TROMBOSIS, TROMBOCITOPENIA y LEUCEMIA - Ginecología y Obstetricia -
Leucemia asociada al embarazo
Es poco frecuente la leucemia asociada al embarazo, pero representa un reto difícil de llevar a cabo tanto para la mujer gestante como para el equipo multidisciplinario que la trata, ya que una vez realizado el diagnóstico debe iniciarse cuanto antes el tratamiento de la leucemia, independientemente de la semana de gestación (SDG) en que se encuentre, pero la decisión de interrumpir el embarazo cuando se descubre esta enfermedad se basa primordialmente en los deseos de la enferma y la viabilidad fetal.
La leucemia aguda (LA) es una enfermedad maligna proliferativa que se origina en la célula progenitora hematopoyética, la cual pierde su capacidad de diferenciarse y madurar, lo que determina que se acumulen este tipo de progenitores indiferenciados en sangre, médula ósea y otros tejidos del organismo. La LA se subdivide en 2 grupos dependiendo del tipo celular predominante: la línea de diferenciación mieloide, que es la leucemia aguda mieloblástica, y la que se origina en la línea de diferenciación linfoide, que es la llamada leucemia aguda linfoblástica (LLA).
La incidencia en la población general de la LA es de 4 personas por cada 100.000, llegando a ser mayor de 12 por 100.000 habitantes en mayores de 65 años. La LLA, generalmente se presenta en niños o personas jóvenes y su incidencia promedio es de 3,3 por cada 100.000 habitantes. Algunos autores refieren una incidencia en el embarazo de uno por cada 100.000 embarazos.
Desde la primera publicación de Virchow en 1845 se han reportado más de 350 embarazos con LA en la literatura mundial, con una mortalidad perinatal de hasta el 70% y una supervivencia materna en el momento del diagnóstico de alrededor de 6 meses, y de 12 meses desde el momento del parto. Solo de un 10 a un 20% sobreviven 5 años.
La etiología es variada y se desconoce la causa en la mayoría de los casos. La edad promedio de las pacientes con LLA y embarazo es de 28 años y se ha afirmado que el embarazo no ejerce un efecto específico sobre el curso de la LA, con la problemática de que si se presenta en estadios tempranos del embarazo plantea un obstáculo al tratamiento enérgico que debe prevalecer en esta enfermedad. En cuanto a los hijos que han sobrevivido a madres con leucemia, se han encontrado en buenas condiciones comparándolos con los hijos de madres no enfermas.
Los factores de riesgo más importantes para la LA son: la radiación ionizante, agentes químicos, enfermedades genéticas, enfermedades adquiridas y la LA adquirida por el uso de agentes alquilantes, como ejemplo.
Casi todas las pacientes han estado enfermas solo unos días o semanas, sus manifestaciones clínicas se basan en las hemorragias debido a la trombocitopenia (gingivitis, mucosa rectal, epistaxis, etc.), puede haber infecciones debido a la neutropenia y dolor óseo y articular.
Valoración y tratamiento de los leucocitos altos
El tratamiento va a depender de la causa que la provoque (tratar la infección, la inflamación…). Realizar historia clínica: sospecha de infección, presencia de enfermedades concomitantes, alteración aguda o crónica….
Exploración clínica: la existencia de un hígado o bazo aumentados de tamaño o la presencia de adenopatías (ganglios inflamados) indican la necesidad de derivación para estudio. Normalmente se deriva al paciente al Servicio de Hematología.
Revisión manual de fórmula y valoración del recuento de hematíes y plaquetas.
Estudio de citometría de flujo: permite identificar y catalogar blastos y linfocitos.
Mielograma (aspirado de médula ósea) con o sin biopsia de médula ósea: el mielograma consiste en extraer una muestra de médula ósea puncionando el esternón o la cresta ilíaca y la biopsia de médula ósea consiste en extraer un cilindro óseo de cresta ilíaca que contiene médula ósea en su interior. Es básico y obligado para el diagnóstico de las enfermedades hematológicas.
Tabla 1: Valores positivos en inmunofenotipo para diagnóstico de LLA
| Marcador | Resultado |
|---|---|
| CD10 | Positivo |
| CD19 | Positivo |
| CD34 | Positivo |
| TdT | Positivo |
