Lejos de los grandes recintos, el mainstream y las grandes cifras que acompañan los balances de fin de año de la industria musical, hay artistas que llevan años dando voz a otras realidades: propias y ajenas. Es el caso de Travis Birds, la cantautora que llegó al gran público de la mano de su peculiar versión de 19 días y 500 noches de Joaquín Sabina y que con sus tres discos, Año X (2016), La costa de los mosquitos (2021) y Perro Deseo (2023) ha consolidado su lugar entre lo onírico y lo real en la escena musical española.
Una de las canciones con la que me siento más identificado en la discografía de Joaquín Sabina es Nacidos para perder. Yo, como Sabina, nací para perder. Y perdiendo mi vida entre la confusión y el caos, he ganado un mundo completo de literatura y de sueños. ¿Ha merecido la pena cambiar el uno por el otro? Yo creo que sí.
Travis Birds: Un Compromiso con la Realidad a Través de la Música
Aunque asegura que prefiere abrir en sus composiciones una puerta a los sueños y todo lo inspirador que le traen, así como escarbar entre los insectos y esos bichos que han marcado sus historias -desde las chicharras, a los mosquitos o las orugas-, Birds ha puesto los pies en la tierra para contar una realidad desde el reflejo de los otros. Jugando con los espejos y esa forma empática de verse en el otro presenta Tu reflejo, una canción que forma parte de la campaña IAMElodía, de Roche y la Fundación Atrofia Muscular Espinal (FundAME), que busca concienciar sobre esta enfermedad a través de la música.
La atrofia muscular espinal (AME) es, tal y como recogen en FundAME, una enfermedad neuromuscular, hereditaria, autosómica recesiva, considerada "rara" ya que afecta aproximadamente a 1 de cada 10.000 nacidos. Esta dolencia provoca la degeneración de las neuronas motoras en la médula espinal, lo que conduce a una debilidad y atrofia muscular progresivas.
Birds admite en su charla con El HuffPost que desconocía por completo esta dolencia ni conocía a nadie que la padeciese, pero que ha podido enriquecerse gracias a la charla con dos pacientes: Álex Díaz, jugador de boccia [deporte paralímpico similar a la petanca], y Carmen López López-Quiroga, futbolista y jugadora de hockey en silla de ruedas motorizada.
"Tienen una forma de ver la vida que me parece tan valiosa para cualquier ser humano que exista sobre la Tierra", asegura la artista, que apunta que en su contacto con ellos le ha parecido "superenriquecedor" poder "ver una forma de afrontar las cosas y la vida en general de la forma más positiva posible". Total, a mí me transmitieron eso, como que a la vez son, sin pretenderlo, un ejemplo, tanto para las personas que se encuentran en una situación parecida como para todos los demás. Me parece una luz y un sitio en el que es supervalioso verse reflejado.
La Industria Musical y el Compromiso Social
Se habla a veces de que falta un discurso un poco más comprometido por parte de los artistas, ¿crees que es así o que no es su responsabilidad? Bueno, creo que cada una asume un poco el papel que quiere asumir y, al final, me parece lícito cualquier postura posible. Yo puedo tener mi opinión respecto a cómo lo haría, pero no me parece que eso tenga que sentar cátedra en nada.
Entonces, al final, por la parte que me toca, intento involucrarme en los proyectos o en las visiones que me parece que me representan o que representan lo que hago y está bien así. No entro a comparar cuánto tendrían que hacerlo las demás.
Hay muchísima presión, la verdad, pero es por el funcionamiento del mundo y cómo se consume en general al día de hoy. Sí que siento que he tenido que hacerme muy fuerte en cuanto a respetar mi ritmo y mis tiempos porque no son los de los demás ni tienen por qué serlo, además. Entonces, sí que he hecho y hago diariamente todo un ejercicio de cara a poner un poco mis barreras para que esa presión no entre, pero porque es una necesidad. Me parece que no puedes componer, por lo menos de una forma honesta contigo misma, teniendo una presión que viene tan de fuera. Igual puedes hacerlo pero no es la forma en la que yo quiero estar en la música.
El Valor de los Sonidos Orgánicos y las Salas Pequeñas
Se habla mucho de la música urbana, de que se están perdiendo los sonidos orgánicos. Tú como cantautora que compones con tu voz, con tu guitarra, ¿eres optimista de cara a que se vuelva a esos sonidos? Sí, yo creo que todo son ciclos, que está bien y que cada cosa que aparece tiene un aporte. Así lo entiendo yo, porque no siempre puedes entender todo lo que llega o todo lo que tiene éxito porque lo tiene. Pero yo creo que todo es un aporte y todo suma a otras cosas que, a lo mejor, a simple vista no se ven y al final todo vuelve.
¿Y volverán las salas pequeñas entre tanto estadio y entradas a precios desorbitados?¿Sabes qué pasa? O sea, igual me preguntas como a gran escala, a lo mejor con el mainstream y con todo esto como funciona... Pero la vivencia que yo tengo es que tengo la suerte, la fortuna de que la gente viene a los conciertos y responde superbien.
No está la música por delante de ciertas cosas sino que hay otros intereses de cara a dar visibilidad a otras cosas, pero bueno, creo que hay que pelearlo y que hay que aprovechar o intentar aprovechar los contextos en los que estés en el sitio y en el momento adecuado y que te pillen trabajando. Yo intento centrarme en eso.
Yo me mantengo viva creo que por mi conexión con la naturaleza. Es como mi fuente de inspiración para todo y concretamente los insectos son algo que me parece muy mágico, me parece que hay un mundo ahí que pasa superdesapercibido, pero que tiene una belleza bastante increíble y me resulta muy inspirador. Utilizo mucho desde pequeña todo este mundo que hay ahí abajo para inspirarme y veo mucha belleza ahí.
A la hora de componer hemos visto en ese Perro deseo unas letras muy oníricas, que recuerdan a sueños, ¿qué te lleva a escribir este tipo de composiciones? ¿Te inspira lo que sueñas? Me inspira bastante no estar en la realidad más brutal. Yo no vivo demasiado en la realidad porque me sepulta bastante, entonces intento agarrarme a pequeñas cosas que no tienen tanta realidad de día a día rutinaria. Los sueños me parece que abren puertas y que hay ahí todo un mundo detrás también que me resulta también muy inspirador y me da muchas alas.
Como sabinista y tras participar en ese disco homenaje a Joaquín Sabina, ¿cómo has vivido esa retirada a los escenarios esta semana? Bueno, es triste, pero al final ahí lo importante es que se quedan un montón de canciones, un montón de historias que son totalmente imborrables. Yo es que no soy demasiado dramática con los cierres de ciclos, me parece que todo está en constante movimiento y bueno, sí que da pena, pero se veía un poco venir también.
De cara a futuro, sin ejercer presión, ¿qué planea Travis Birds? ¿Va a formar parte Tu reflejo de algo más grande? Pues no lo sé, Tu reflejo de momento ha sido un proyecto que nace aquí, que está empezando a vivir ahora y no lo sé lo que pasará. Pero a lo mejor sí que abre un poco una veda para un nuevo sonido que estoy buscando todavía, no lo tengo todavía superdefinido, estoy en proceso de empezar a crear.
No he sido popular. No he hecho muchas amistades. No he sido un hombre bueno y noble. No seré precisamente recordado con buenas palabras cuando deje este mundo, por los pocos que me recuerden. No caerá una sola lágrima cuando me vaya al infierno, el lugar de donde provengo. Pero dejaré un legado para quien quiera leerlo. Un legado sincero, real, y honesto. Eso no lo podrá negar nadie.
Yo la gané con mis letras. Y es una medalla que llevaré siempre dentro de mí. La única medalla que me llevaré de este mundo es la de haber cumplido el sueño de creer que los sueños pueden convertirse en letras; y las letras, en un camino de libertad. Ese es mi legado.
