Gripe en Bebés Recién Nacidos: Síntomas, Tratamiento y Prevención

La gripe en bebés es una enfermedad respiratoria común, especialmente en menores de 2 años. De hecho, la mayoría sufre entre 6 y 8 resfriados durante el primer año de vida. Es crucial conocer los síntomas, tratamientos y medidas preventivas para proteger la salud de tu bebé.

¿Qué es la Gripe y Cómo se Transmite?

La gripe es una enfermedad respiratoria causada por virus que se transmiten por vía aérea o a través de objetos contaminados. Los niños son una pieza clave en la cadena de transmisión, ya que expulsan mayor carga viral y durante un período más prolongado que los adultos. La gripe se transmite de persona a persona a través de las secreciones respiratorias, transmitiéndose los virus fácilmente a través del aire por las gotitas de Pflügge, especialmente en los locales cerrados.

Causas Comunes

  • Por el aire.
  • Mediante el contacto interpersonal.
  • A través de superficies contaminadas.

Tanto la gripe como el resfriado están causados por el mismo agente: los virus. Sin embargo, la sintomatología del resfriado va apareciendo poco a poco, mientras que la gripe se manifiesta de forma más abrupta.

Síntomas de la Gripe en Bebés

Es fundamental identificar los síntomas de la gripe en bebés para actuar a tiempo. Estos pueden variar, pero los más comunes incluyen:

  • Congestión de las fosas nasales y goteo de la nariz.
  • Fiebre. Si identificas que la temperatura de tu bebé ha subido mucho, es imprescindible tratar de controlarla.
  • Dificultades para tomar el pecho o el biberón. En ocasiones los padres suelen confundirlo con falta de apetito.
  • Tos.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para dormir.

Además, es habitual que el resfriado aparezca acompañado de febrícula (hasta 38ºC) o fiebre (a partir de 38ºC), sobre todo en niños de entre tres meses y tres años. Cuando el niño es menor de seis meses siempre hay que consultar con el pediatra cuando tenga fiebre a partir de 38ºC.

Para controlar la temperatura a un bebé de tres meses o menos, es recomendable medir la temperatura rectal con un termómetro digital.

El síntoma más predominante en los lactantes, sobre todo en los menores de tres meses, es la obstrucción nasal, que puede causar dificultades para amamantar o tomar el biberón. Al contagiarse con algún germen, el niño produce una capa fina de moco como primera defensa que actúa como barrera para impedir que se multiplique y penetre en las vías respiratorias. También es probable observar que la nariz empieza a gotear. La tos es un síntoma menos habitual en bebés de tan corta edad.

Tratamiento para la Gripe en Bebés

Al igual que en el caso de los adultos, para el resfriado en recién nacidos el tratamiento no está establecido. No deben tomarse antibióticos ya que no sirven para tratar infecciones víricas como los resfriados. El catarro debe seguir su curso.

Un tratamiento muy eficaz son los antivirales. En concreto, se recomienda su uso durante las primeras 48h desde el comienzo de los síntomas, pues su eficacia será mayor. Algunas aseguradoras ofrecen un servicio de teleconsulta las 24h.

En Pediatría, el antivírico de elección es el oseltamivir. Se administra por vía oral y la duración del tratamiento es de 5 días, aunque se pueden considerar tratamientos más largos en pacientes que continúan gravemente enfermos tras 5 días de tratamiento. Las indicaciones del tratamiento con oseltamivir en Pediatría se centran básicamente en niños con gripe confirmada o sospechada, que son hospitalizados con un proceso respiratorio grave, complicado o progresivo, sobre todo, si presentan factores de riesgo. No es indicación de tratamiento el niño sin factores de riesgo con una gripe sin signos de gravedad ni complicaciones.

Remedios y Cuidados en Casa

Cuando nuestros bebés se resfrian, una de las primeras cosas que podemos hacer es contar con los remedios caseros para el resfriado de nuestros bebés. Los resfriados son molestos pero cada vez que nuestro bebé contrae un constipado sus defensas trabajan, aprenden y el pequeño acaba fortaleciéndose.

  • Lavados nasales: Son de gran ayuda. Usar agua destilada encapsulada -especialmente indicada para el cuidado de bebés- o agua marina. En todo caso, lo mejor que podemos hacer es aplicar lavados nasales con suero fisiológico, sobre todo antes de las tomas y también antes de acostarle, para despejar las vías aéreas y que pueda alimentarse y descansar mejor.
  • Mantener alta la humedad en su habitación: El suero a su paso arrastrará el moco, saliendo por el otro agujero, o en su defecto se lo tragará.
  • Baños de vapor: El vapor de agua tiene un efecto beneficioso y alivia momentáneamente al pequeño.
  • Líquidos templados: Los bebés muy pequeños deben ingerir líquidos templados con mucha frecuencia. Para bebés mayores también son útiles los caldos caseros.
  • Uso de humidificadores: Los humidificadores pueden ser grandes aliados. Es importante controlar la temperatura y el grado de humedad en las diferentes estancias del hogar para conseguir una atmósfera ideal.
  • Posición inclinada al dormir: Coloca la cuna ligeramente inclinada para conseguir que la cabeza esté en alto y el niño en posición semiincorporada. De este modo dormirá mucho mejor gracias a que los mocos no será tan molesta.
  • Ambiente relajado: Crea un ambiente relajado con música suave y proyección de luces. El bebé acabará por tranquilizarse y le será más fácil dormir.

Recuerda también que existen muchos mitos sobre los mocos y la tos que debes tener en cuenta para cuidar mejor que nunca a tu bebé.

Cómo tratar la tos en los niños

Diez consejos prácticos para la descongestión nasal de tu bebé

  1. Coloca al bebé de lado. Pon al bebé preferiblemente de lado sobre el cambiador y coloca una toalla bajo su cabeza y cuello.
  2. Evita que se mueva. Si es posible, pide a otra persona que sujete al niño mientras realizas el lavado.
  3. Introduce suavemente la solución salina. Con el niño tumbado de lado, empieza introduciendo el agua de mar por la fosa nasal que queda arriba.
  4. Repite la operación del otro lado. Tras limpiar la mucosidad con una gasa o un pañuelo, repite el procedimiento en la otra fosa nasal con el niño tumbado del otro costado.
  5. Limpia la boquilla. Después de cada uso, debes lavarla con agua y jabón y secarla adecuadamente.
  6. Aspira la mucosidad, solo cuando sea necesario. Si el bebé tiene mucho moco, el lavado con suero o agua de mar puede no ser suficiente.
  7. Intenta que el ambiente esté bien ventilado. Evita la humedad excesiva, pero también que el aire esté demasiado seco.
  8. Anima a tu hijo a beber más líquidos. El moco será menos espeso y la humedad de las fosas nasales, mayor.
  9. Inclina ligeramente su cuna o cama. La congestión a menudo es peor cuando se está acostado, por lo que mantener la cabeza uno poco elevada mientras duerme puede ayudarle a respirar mejor.
  10. Si tiene mucha congestión, dale baños de vapor. Lleva a tu hijo al baño, cierra la puerta y abre el agua caliente.

¿Cómo prevenir la gripe en bebés?

La vacunación antigripal anual es la estrategia prioritaria en la prevención de la gripe. Según el calendario de vacunación en España, la vacuna contra la gripe en bebés puede ser suministrada a partir de los 6 meses. De hecho, es la técnica de prevención más eficaz para evitar los casos.

Prevenir la gripe no solo depende de la vacuna de tu hijo. El círculo familiar que le rodea también podría disminuir el riesgo vacunándose de la gripe. Incluso la vacunación de la madre cuando está embarazada tiene beneficios para el bebé.

Algunas medidas preventivas incluyen:

  • Lactancia materna: Sí, puedes amamantar a tu bebé incluso cuando tenga gripe y esté tomando un tratamiento antiviral.
  • Vacunación: ¿Tu bebé lleva al día la planificación de vacunas obligatorias según su edad?
  • Higiene: Trata de desinfectar frecuentemente objetos como chupetes, biberones, juguetes o el carrito.
  • Círculo de protección: Los menores de 3 meses son más vulnerables a la gripe en bebés. Es por ello que se recomienda crear un círculo de protección reducido de personas.
  • Cuidado personal: Asimismo, tú también puedes proteger al bebé protegiéndote a ti mismo. Las normas de salubridad también aplican a los mayores de 3 meses.

¿Cuándo debo acudir al médico?

Es importante no descuidar los cuidados del recién nacido. Los primeros meses ser precavido es la mejor opción. Por ello, si el estado del niño empeora, tiene fiebre o presenta algún síntoma no común no dudes en acudir a tu pediatra. En general él te indicará el tratamiento y la posología adecuada.

Ante un resfriado, es común “echar la culpa” a que el niño ha estado expuesto a corrientes de aire, ha sudado, ha salido con el pelo mojado de la piscina o que no ha ido suficientemente abrigado.

Debes acudir al médico si tu hijo muestra:

  • Infección aguda del oído.
  • Bajo grado de conciencia.
  • Síntomas de la gripe reaparecen días después.
  • No tiene lágrimas cuando llora.
  • Dificultad respiratoria: Si respira hundiendo las costillas y levantando el abdomen, es un claro signo de dificultad respiratoria.

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Complicaciones de la Gripe

La gripe en el niño puede cursar de forma subclínica y, en ocasiones, con extremada gravedad. Al inicio del proceso, las manifestaciones sistémicas predominan sobre las respiratorias, que se instauran progresivamente. La variabilidad de síntomas en la gripe es muy amplia, aunque los síntomas básicos en Pediatría son: fiebre elevada, tos, coriza, odinofagia, dificultad respiratoria, rechazo del alimento, vómitos y diarrea.En ocasiones, es característico además: decaimiento, somnolencia, cefaleas y mialgias, encontrándose con frecuencia elevación de las enzimas musculares (CPK y GOT).

Las complicaciones de la gripe se presentan en todas las edades, sin embargo son más frecuentes en personas con patologías crónicas subyacentes, inmunosupresión o edad avanzada (>65 años). Las complicaciones más frecuentes en niños son: otitis media, traqueobronquitis, laringotraqueitis, bronquiolitis. En ocasiones, la infección respiratoria se extiende, ocasionando una neumonía primaria viral manifestada con disnea, cianosis e hipoxemia, con una radiografía de tórax con infiltrados bilaterales difusos de localización peribronquial sin consolidación.

Entre las complicaciones no respiratorias, se incluyen manifestaciones: cardiovasculares, musculares, renales, endocrinas, gastrointestinales, hemáticas y a nivel del sistema nervioso central, en forma de cuadros convulsivos, encefalitis y encefalopatía y síndrome de Guillain-Barré. El síndrome de Reye se ha asociado a muy diversas infecciones víricas, sobre todo a varicela, se presenta fundamentalmente como una complicación de la gripe B.

La asociación entre este síndrome y el tratamiento con ácido salicílico desaconseja la administración de derivados salicílicos en los niños con gripe.

Complicaciones de la Gripe en Niños Descripción
Otitis media Inflamación del oído medio.
Traqueobronquitis Inflamación de la tráquea y los bronquios.
Laringotraqueitis Inflamación de la laringe y la tráquea.
Bronquiolitis Inflamación de los bronquiolos.
Neumonía viral Infección pulmonar causada por el virus de la gripe.
Complicaciones no respiratorias Afecciones cardiovasculares, musculares, renales, neurológicas, etc.

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