La lactancia materna es una experiencia única e inolvidable, pero enfrentarse a problemas con la producción de leche puede ser una fuente de preocupación y estrés. Comprender las causas de una disminución en la producción de leche materna es importante para abordar el problema de manera efectiva.
“No me sube la leche”, “no tengo leche suficiente”. Estas son dos razones argumentadas con bastante frecuencia por las madres que deciden suspender la lactancia materna. A pesar de esto, según los informes de la Secretaría de la OMS, la prevalencia y la duración de la lactancia en los países europeos está muy por debajo de las recomendaciones de estos organismos. En algunos casos, por motivos sociales, personales o de otra índole, las madres optan directamente por no iniciar la lactancia y alimentar a sus hijos desde el primer momento con leche artificial o suspenderla antes de tiempo.
En otras ocasiones, el destete prematuro está asociado a diferentes problemas con la lactancia que impiden a la madre alimentar a su hijo de forma adecuada. Una de las dificultades argumentadas con mayor frecuencia entre este grupo de madres es la falta de subida de la leche o la escasa producción de la misma.
¿Qué es la Hipogalactia?
Sin embargo, la hipogalactia, o falta de producción de leche materna, es una afección muy poco frecuente, que afecta tan solo a una de cada mil mujeres. Los especialistas señalan que durante la lactancia se pueden registrar periodos transitorios en los que disminuye la secreción láctea, pero que en general están asociados a inadecuadas técnicas de lactancia o a factores psicológicos y, por tanto, se pueden corregir sin demasiada dificultad.
La hipogalactia es la escasa producción de leche materna por parte de las glándulas mamarias, que no permite obtener el suministro adecuado para satisfacer las necesidades nutricionales del bebé. En muchas ocasiones, las hipogalactias son leves y transitorias y se solucionan completamente en cuestión de días o semanas; pero, en ocasiones, se mantiene durante todo el proceso de lactancia.
Es importante entender que el pecho es mucho más que alimento. Amamantar es más que producir grandes cantidades de leche; es apego, contacto, intimidad compartida.
¿Y si no me sube la leche?
La subida de la leche es un proceso natural que se inicia en cuanto la placenta se separa del útero y se materializa por primera vez entre 48 y 72 horas después del parto. Mientras tanto, el bebé se alimenta del calostro, que le aporta todos los nutrientes necesarios para una alimentación completa. Este proceso es espontáneo en casi todas las mujeres tras dar a luz y tan solo una pequeña proporción padece la denominada hipogalactia, es decir, falta de producción de leche.
Ana Viñas, pediatra del Centro de Asistencia Primaria Florida Sur de Hospitalet (Barcelona), afirma en su trabajo sobre la lactancia materna que la hipogalactia verdadera es muy poco frecuente y solo se registra en 1 de cada 1.000 casos. El origen de esta disfunción está limitado a unos pocos condicionantes que afectan a la madre:
- Hipotiroidismo no controlado.
- Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
- Síndrome de Sheehan.
- Placenta retenida.
- Intervención de reducción mamaria reciente.
Causas de la baja o ausencia de producción de leche materna
La producción de leche materna puede verse afectada por distintos factores y cuando esto pasa se le llama hipogalactia y te contamos algunas de las causas:
- Problemas de salud: Infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo pueden influir en la baja producción de leche.
- Succión ineficiente del bebé: En ocasiones, la hipogalactia proviene de una succión ineficiente por parte del bebé. Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches pueden reducir la estimulación necesaria para conseguir una producción adecuada de leche materna.
- Malos hábitos: Mantener una nutrición inadecuada y beber poco agua puede afectar a la cantidad de leche producida.
- Consumo de sustancias nocivas: Se debe evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia, ya que pueden contener principios activos que pueden provocar toxicidad en el bebé.
- Estrés: El estrés también puede influir en la producción de leche.
- Uso de chupetes y tetinas: No se recomiendan el empleo de chupetes ni tetinas, hasta que la lactancia esté bien instaurada (al menos las primeras 4-6 semanas). Además, las tetinas pueden favorecer un mal agarre y la aparición de grietas.
- Pezoneras: Tampoco se recomienda el uso de pezoneras de manera sistemática. Sólo en casos especiales, y prescritas por un profesional experto en lactancia, pueden resultar útiles. Para el bebé puede ser más fácil encontrar el pezón recubierto por la pezonera, pero le será más difícil extraer la leche, sobre todo la del final de la toma, que contiene más grasa.
Otras Causas Menos Comunes
Existen otras causas menos frecuentes que pueden influir en la producción de leche:
- Hipoplasia mamaria: Los pechos hipoplásicos tienen poco o escaso tejido mamario.
- SOP: El síndrome de ovario poliquístico puede causar exceso de producción, pero también hipogalactia.
- Síndrome de Sheehan: Una hemorragia severa en el posparto puede comprometer el funcionamiento de la hipófisis.
- Desajustes tiroideos: Problemas de tiroides durante el embarazo o antes pueden afectar la producción de leche.
- Amenorreas sostenidas: Pueden afectar el desarrollo del pecho.
- Retención de placenta: Puede inhibir la subida de la leche.
- Obesidad: Las mujeres con un índice de masa corporal alto pueden sufrir un retraso en la subida de leche.
- Cirugía de reducción: Puede afectar la capacidad de producir leche.
Percepciones falsas sobre tener poca leche
A pesar de no desarrollar ninguno de los condicionantes anteriores, numerosas madres en algún momento del periodo de la lactancia sienten o perciben que la leche que producen es escasa e insuficiente para alimentar a sus hijos; es lo que el ‘Manual de Lactancia Materna’ de la Asociación Española de Pediatría (AEP) denomina como «falsa percepción de hipogalactia». Esta percepción, que nada tiene que ver con la hipogalactia verdadera, ocurre sobre todo en periodos transitorios durante la lactancia.
En ellos puede disminuir la secreción láctea, en especial, a causa de técnicas erróneas al amamantar. Entre estas se incluye el proporcionar suplementos innecesarios al bebé, intentar mantener unos horarios rígidos, iniciar la lactancia demasiado tarde o malas posturas o posiciones que impiden una succión adecuada.
Pero también puede ser una simple sensación de la madre provocada por la inseguridad de ser primeriza o por el estrés y la fatiga psicológica. En estos casos, el miedo a que el bebé se quede con hambre, la demanda intensa del niño o, simplemente, que no engorde lo suficiente le lleva a dudar de su capacidad para producir leche.
¿Qué Hacer para Aumentar la Producción de Leche Materna?
Algunas medidas, planificadas y recomendadas de forma personalizada por los profesionales de maternidad, pueden ayudar a mejorar la cantidad de leche y la experiencia de lactancia:
- Consulta con especialistas: Cuando exista la sospecha de un problema en la producción de la leche, el primer paso será consultarlo con especialistas y asesores de lactancia.
- Técnicas de relactación: Entre las medidas a adoptar estarán las técnicas de relactación, como la estimulación frecuente del pecho y la maximización de la succión. Asimismo, deberá ponerse el foco en las tomas, complementándolas con extracciones cortas y regulares.
- Uso de galactógogos: El último paso a dar sería el uso de galactógogos, o inductores de lactancia, que aumentan la producción de leche, siempre bajo la prescripción y supervisión médicas.
- Asegurar un buen agarre: Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia puede mejorar la estimulación del pecho.
- Lactancia a demanda: Lactancia a demanda significa ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, (sin contar el número de tomas) y todo el tiempo que pida (sin fijarnos en la duración de cada toma).
- Estimulación frecuente: Amamantar o extraer leche con más frecuencia puede estimular la producción de leche materna de forma natural.
- Dieta equilibrada: Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente son acciones esenciales para garantizar una buena producción de leche.
Además de las medidas mencionadas, es importante considerar lo siguiente:
- Estimulación del pecho: La estimulación del pecho puede realizarse con el bebé o con un sacaleches.
- Cambio de mama: Debe ir cambiándose la mama con la que se alimenta para fomentar la estimulación de ambos pechos.
- Disminución de suplementos: Si se están empleando suplementos, deben disminuirse progresivamente y no de forma brusca para no crear perjuicios al bebé y la sensación de lactancia deficiente.
- Técnica de lactancia: Algunas madres pueden precisar de ayuda para conseguir una técnica de lactancia correcta.
Alternativas si no se produce suficiente leche
Es importante ser consciente de que existen muchos tipos de lactancia materna y, sobre todo, de que “la lactancia es mucho más que un alimento”. Tener un diagnóstico de hipogalactia no significa que no podamos dar el pecho, podemos suplementando con leche artificial. Y podemos conseguir una lactancia mixta preciosa y duradera también”. Tanto es así que la lactancia mixta es la que da el 47% de las madres españolas a sus bebés.
Una mujer con hipogalactia puede seguir dando el pecho a su criatura a demanda y suplementar al bebé con leche artificial (con biberón, con relactador, con jeringa, con cuchara, o vaso). Para la matrona, “lo más importante es que, si nos encontramos con un problema de la lactancia materna y deseamos dar el pecho, podamos encontrar la ayuda profesional necesaria”.
Grupos de apoyo a la lactancia
Tal como apunta el informe de la OMS y UNICEF, casi todas las mujeres pueden amamantar, siempre y cuando dispongan de información exacta y de apoyo adecuado. Esto hará que aumente su confianza, les ayudará a mejorar las técnicas de alimentación y a prevenir o solucionar los posibles problemas de la lactancia. Así se evitará la falsa percepción de hipogalactia y el consecuente abandono de la alimentación natural.
Hoy en día, numerosas asociaciones y organizaciones proporcionan a las madres este apoyo para que puedan amamantar a sus hijos en las mejores condiciones posibles. Estas son algunas de las más destacadas:
- La liga de la Leche.
- Comité de Lactancia Materna de la AEP.
- Grupo Alba Lactancia Materna.
- Federación Española de Asociaciones Pro-Lactancia Materna.
¿Qué pasa si un pecho produce menos leche que el otro?
En cuanto a si un pecho produce menos leche que el otro, aunque no se trata de algo excesivamente preocupante, sí que conviene tener en cuenta algunas acciones que pueden volver a reactivar la lactancia de forma normal en el pecho menos productivo, como por ejemplo comenzar a alimentar al bebé con el pecho que presenta dificultades, extraer leche tras la toma con el sacaleches para aumentar la estimulación o ser paciente y constante. Por supuesto, si no se nota mejoría, lo mejor es consultar con un especialista.
Crisis o brotes de crecimiento
Se denominan crisis o brotes de crecimiento porque son en realidad situaciones en las que el bebé no parece estar conforme en absoluto con la producción de leche de su mamá.
Es una situación transitoria que también se le conoce como escalones de lactancia y se da sobre todo cuando el bebé tiene ya tres meses. La crisis de la lactancia ocurre cuando el bebé de repente pide mamar constantemente, coincidiendo con algunos brotes de su crecimiento.
Normalmente estas crisis de lactancia se justifican porque el bebé tiene un pico o brote de crecimiento, de forma que el bebé mama con mas frecuencia para adaptar la leche materna a sus nuevas necesidades de crecimiento y desarrollo. La leche materna es un fluido vivo, que cambia según nuestro bebé crece y sus necesidades cambian.
Sabiendo esto es lógico pensar que estos periodos de crisis de lactancia son una etapa normal en el periodo de lactancia. Solo necesitamos tener paciencia y no dejarnos llevar por la desesperación y la falsa creencia de que se nos ha acabado la leche. Nada más lejos de la realidad. En este momento no es buena idea ofrecer al bebé suplementos de leche artificial que interfieran en el desarrollo y cambios normales de la leche materna.
