La placentofagia, o el consumo de la placenta después del parto, es una práctica que ha ganado notoriedad en los últimos años. Aunque algunas celebridades y defensores afirman que ofrece diversos beneficios para la salud, la evidencia científica al respecto es limitada y controvertida. Este artículo explora en detalle los aspectos clave de la placentofagia y la encapsulación de placenta, incluyendo sus posibles beneficios, riesgos asociados y alternativas seguras para el posparto.
Infografía sobre la placenta y sus funciones.
¿Qué es la Placenta y Cuál es su Función?
La placenta es el órgano que genera y mantiene con vida al bebé durante la gestación. La placenta es un órgano vital que se forma cuando el embrión se implanta en el útero. Su función principal es alimentar al bebé transmitiéndole nutrientes y oxígeno, además de eliminar desechos a través de la sangre materna. Además, la placenta tiene una función endocrina, interviniendo en la producción de hormonas como la gonadotropina coriónica humana, esencial para el progreso de la gestación. También sintetiza estrógenos y progesterona, que influyen en el metabolismo materno y el crecimiento del bebé.
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¿Por Qué Algunas Madres Deciden Comer la Placenta?
Tras el parto, la placenta suele desecharse, ya que ha cumplido su propósito. Sin embargo, cada vez más mujeres deciden conservarla para consumirla, inspiradas en prácticas ancestrales de la medicina tradicional china, donde se usaba placenta seca para tratar la anemia y fortalecer el sistema inmune. Se argumenta que la placenta proporciona hierro, aminoácidos y ácidos grasos esenciales para reponer la pérdida de sangre y nutrientes después del parto. Además, se le atribuyen propiedades para fortalecer el sistema inmunitario, tratar la anemia y mejorar ciertas condiciones de salud crónicas.
Algunos defensores sostienen que la placenta ayuda a combatir la depresión postparto y mejora la lactancia, debido a su contenido de hierro y hormonas sexuales como el estradiol y la progesterona. Las madres que practican la placentofagia a menudo mencionan que es una costumbre común entre los mamíferos y que podría tener raíces ancestrales. Sin embargo, estas afirmaciones carecen de respaldo científico sólido.
Formas de Consumo de la Placenta
Existen diversas formas de consumir la placenta:
- Cruda: Cortada en pequeños trozos o triturada en batidos y zumos.
- Cocinada: Preparada de manera similar a otras carnes. Algunas personas se la comen con patatas o en albóndigas.
- Encapsulada: Deshidratada y convertida en polvo, luego encapsulada. El 80% de las mujeres que consumen la placenta, lo hacen de esta manera.
- Infusión: Extracción de la esencia de la placenta para preparar una infusión.
La encapsulación es una de las maneras más populares de consumir la placenta. Para ello, hay que cocer, deshidratar y moler este órgano, lo cual puede tener un costo elevado. Sin embargo, es importante tener en cuenta que cuanto más se cocina la placenta, más nutrientes puede perder.
Riesgos de la placentofagia.
Riesgos Asociados al Consumo de la Placenta
A pesar de las afirmaciones de algunos defensores, el consumo de la placenta conlleva riesgos potenciales para la salud:
- Infecciones: La placenta puede contener bacterias que pueden afectar tanto a la madre como al recién nacido si no se procesa adecuadamente.
- Toxinas: La placenta actúa como un filtro durante el embarazo, por lo que puede contener metales pesados y otras sustancias tóxicas. Algunas de las sustancias nocivas que puede contener la placenta son el mercurio, el cadmio, la acrilamida, la solanina, las dioxinas, los furanos o las sustancias perfluoroalquiladas, además de compuestos presentes en los fármacos que haya podido tomar la madre durante la gestación.
- Hormonas: Algunos preparados de placenta pueden contener niveles residuales de estrógenos, progesterona y oxitocina, que podrían interferir con la lactancia o causar efectos adversos en personas sensibles.
- Falsa sensación de seguridad: El consumo de la placenta puede llevar a las mujeres a confiar en ella como una "prevención" natural de la depresión postparto, retrasando el acceso a tratamientos probados y eficaces.
Un caso reportado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) demostró que una madre que consumió cápsulas de su placenta contaminadas con estreptococo del grupo B transmitió la bacteria a su bebé, quien desarrolló una sepsis neonatal grave.
¿Qué Dice la Ciencia?
Hasta la fecha, no existe evidencia científica sólida que demuestre beneficios significativos para la salud materna derivados del consumo de la placenta. La Asociación Americana de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) indica que la placentofagia "no tiene beneficios clínicamente probados y puede implicar riesgos", por lo que no recomienda esta práctica.
Las investigaciones científicas del efecto del consumo de placenta en nuestra salud son todavía muy pocas y, de momento, no convencen a los expertos. La preparación de la placenta en cápsulas no elimina por completo las bacterias que puede contener la placenta, lo que puede ser perjudicial para ti y tu bebé, advierten los expertos.
El período de lactancia es muy importante tanto para la madre como para el bebé.
Alternativas Seguras y Efectivas
En lugar de recurrir a la placentofagia, existen otras estrategias seguras y efectivas para apoyar el posparto, como:
- Apoyo emocional.
- Una alimentación equilibrada.
- Suplementación específica.
- Descanso adecuado.
La recomendación de las expertas es basarse siempre en la evidencia científica actualizada y consultar a un dietista-nutricionista ante cualquier duda.
Tabla Resumen: Placentofagia, Aspectos Clave
| Aspecto | Argumentos a favor | Argumentos en contra |
|---|---|---|
| Beneficios Reportados | Aumento de energía, mejora del estado de ánimo, equilibrio hormonal, aumento de la producción de leche materna. | Falta de evidencia científica sólida, posibles efectos placebo. |
| Riesgos | - | Infecciones bacterianas, acumulación de toxinas, niveles hormonales residuales, falsa sensación de seguridad. Evidencia de casos de infecciones en bebés, posibles efectos adversos en la lactancia. |
| Recomendaciones | Algunas culturas tradicionales la utilizan para fortalecer el sistema inmunitario y tratar la anemia. | Organizaciones médicas no recomiendan su consumo debido a la falta de beneficios comprobados y los riesgos potenciales. |
