La mastitis es una inflamación mamaria muy común que afecta a mujeres durante el periodo de lactancia. También puede presentarse en mujeres que no están amamantando, así como en hombres. Es fundamental entender las causas, síntomas y opciones de tratamiento para abordar esta condición de manera efectiva y garantizar el bienestar mamario.
¿Qué es la mastitis?
Tal y como indica la misma palabra, la mastitis es una inflamación de la glándula mamaria en alguno o varios de sus cuadrantes o zonas. La mastitis es la respuesta inflamatoria de la glándula mamaria frente a una agresión. La causa más frecuente de mastitis es la infecciosa, aunque en ocasiones la inflamación del tejido mamario tiene un origen no infeccioso como ocurre en las mastitis post irradiación, la necrosis grasa o el carcinoma inflamatorio.
La forma de presentación más frecuente es la mastitis puerperal, con una incidencia de entre el 2 al 33% de las mujeres con lactancia materna, siendo la principal causa del abandono de esta. Es más habitual que la mastitis se desarrolle en las primeras 12 semanas tras el parto, aunque puede presentarse en cualquier momento durante la lactancia, incluido el periodo de destete.
¿A quién afecta?
Según diferentes estudios, la incidencia de la mastitis varía y se da entre un 4% y un 27% de madres lactantes.
Causas de la mastitis
La mastitis suele originarse debido a la proliferación de bacterias en el tejido mamario, lo que conduce a la obstrucción de uno o varios conductos lácteos. La proliferación de bacterias en el tejido mamario suele ser la causa responsable de la obstrucción del conducto o conductos en los que se produce la mastitis. En la mayoría de casos, la presencia de la bacteria estafilococo aureus en la leche es lo que hace que el conducto se obstruya.
Este tipo de bacterias crean lo que se conoce como biofilms, que se adhieren, junto con otras moléculas, a las paredes de los conductos mamarios, endureciéndolos, haciéndolos menos flexibles y, por lo tanto, dificultando que fluya la leche, hasta que terminan por taponar el conducto completamente. Para entenderlo mejor, se puede comparar con lo que sucede en los vasos sanguíneos cuando se eleva el colesterol.
La causa más frecuente de la mastitis puerperal es la obstrucción de los conductos galactóforos (por los que se excreta la leche) y la colonización de las bacterias que se encuentran en la piel de la superficie mamaria o de las que se encuentran de manera habitual en la leche materna. Ahora bien, también pueden darse síntomas de mastitis en hombres o en mujeres que no estén lactando. Por otro lado, la mastitis en mujeres no lactantes suele producirse por la dilatación de los conductos mamarios. Como se ha explicado anteriormente, la acumulación de leche en el pecho puede provocar una infección en la zona.
Las causas o factores que predisponen a una mastitis son:
- Presencia de grietas en el pezón.
- Retención de leche o drenaje incompleto de la mama.
- Tratamiento con antibióticos durante el embarazo, parto o postparto.
- Cambio abrupto (disminución) en la frecuencia de las tomas.
- Uso de sujetadores inapropiados o muy apretados (con aros) y/o posición incorrecta al dormir.
Síntomas de la mastitis
Tanto en la mastitis puerperal como en la que se produce por cualquier otra de las causas mencionadas previamente, los síntomas pueden aparecer de forma repentina. Dependiendo del tipo se pueden detectar una variedad de síntomas de mastitis. En función de la gravedad y las características de la paciente, la sintomatología podrá variar. No todas las mastitis son iguales ni presentan la misma gravedad.
Estos son los síntomas de mastitis más habituales:
- Enrojecimiento de la piel de una zona de la mama
- Aumento de la temperatura en la zona afectada, generalmente acompañada de una mayor sensibilidad.
- Dolor mamario que puede llegar a ser intenso.
- Aparición de un nódulo subyacente al enrojecimiento de la piel.
- Fiebre y/o Malestar generalizado.
Si durante la lactancia aparece la falsa sensación de que no se produce suficiente leche, hinchazón, dolor, calor en la zona o fiebre, es posible que tengamos mastitis.
Mastitis: prevenir y tratar
Tipos de mastitis y sus síntomas
Existen diferentes tipos de mastitis:
Mastitis aguda
Es la mastitis más conocida y la más fácil de diagnosticar, ya que se acompaña de síntomas sistémicos:
- Fiebre superior a 38,5°.
- Escalofríos.
- Dolor intenso del pecho.
- Zona enrojecida con abultamientos.
- Síndrome gripal.
- Malestar general.
Las mastitis agudas son las clásicas que producen inflamación local (con dolor, enrojecimiento, etc.) acompañada de síntomas de gripe (cansancio, dolor muscular, escalofríos, malestar general o incluso fiebre). Este tipo es el más conocido, por tanto, es bastante sencillo de diagnosticar. Esta clase tiene un tratamiento con antiinflamatorios y/o antibióticos.
Mastitis subclínica
Esta mastitis es más difícil de diagnosticar, ya que no produce síntomas tan claros como la mastitis aguda. El síntoma principal es el dolor, más o menos intenso, que muchas mujeres describen como pinchazos o agujas que atraviesan todo el pecho. En algunos casos, incluso se pueden dar calambres que se irradian hacia la espalda o el brazo y una sensación de quemazón. Al no estar acompañada de fiebre ni de enrojecimiento de la zona, esta mastitis subclínica se suele infravalorar e infradiagnosticar. De hecho, es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna involuntaria.
Son producidas por las mismas especies que las subagudas pero no han alcanzado concentraciones para producir dolor. Tienen una falsa sensación de poca producción de leche: "Mi leche no es nutritiva", "no tengo suficiente leche"... El resto de la clínica es similar a la de las subagudas pero sin dolor. En interior de los conductos galactóforos se forman biopelículas que impiden su correcta secreción.
Mastitis subagudas
Las mastitis subagudas son las más frecuentes y sin embargo las menos diagnosticadas. Este tipo cursa con dolor, inflamación local (pero sin enrojecimiento), sensación de pinchazos en una mama o de escozor, sin síntomas de gripe y normalmente es otro tipo de mastitis sin fiebre. A veces no tiene ningún signo externo visible y esto dificulta su detección y otras veces la madre tiene un dolor moderado pero constante.
Causadas por Staphylococcus coagulasa negativos (epidermidis), Streptococcus viridans/mitis y algunas especies del género Corynebacterium. Se caracterizan por dolor local, más o menos intenso, en forma de "pinchazos", calambres o sensación de quemazón, sin enrojecimiento, o muy leve, y sin afectación sistémica. Presenta zonas de induración en el interior de la mama. Hay disminución de la secreción láctea. La leche sale por 1-2 orificios y escurre gotas. El niño hace tomas largas y/o frecuentes; alternan fases de relajo con otras con amamantamiento agresivo: tiran del pezón y realizan movimientos característicos con la cabeza.
Otros tipos
- Inflamación intensa de la mama, suele ser de corta duración aunque severa.
- Es un tipo de mastitis que se mantiene en el tiempo, aunque presenta una menor intensidad en los síntomas.
Diagnóstico de la mastitis
El diagnóstico de la mastitis se lleva a cabo en diferentes fases:
- Exploración mamaria con inspección y palpación, para determinar la simetría, la presencia de nódulos dolorosos, si existe enrojecimiento de la piel o incluso, la presencia de fluctuación en presencia de un absceso mamario.
- En los casos de mastitis con lactancia es posible que se realice un cultivo de leche materna para determinar el tratamiento de mastitis más apropiado para la paciente.
- En ocasiones, sobre todo en los casos de mastitis no puerperal, se deben solicitar pruebas de imagen como la mamografía y la ecografía mamarias para descartar un origen tumoral.
La mejor forma de diagnosticar precozmente una mastitis es acudir al especialista cuando aparecen los primeros síntomas. En casos en los que la mastitis persista, es posible que sea necesario realizar una biopsia, la toma de una muestra biológica con el objetivo de descartar, por ejemplo, un cáncer de mama no diagnosticado previamente.
Es fundamental recordar la necesidad de acudir al ginecólogo con una periodicidad anual para realizar una exploración ginecológica adecuada, que incluirá la exploración mamaria y la indicación de realizar una mamografía y/o una ecografía mamaria en función de la edad y de los antecedentes familiares y personales de cada paciente.
Tratamiento de la mastitis
Una vez confirmados los síntomas de mastitis, lo habitual es que el ginecólogo prescriba la medicación más oportuna y que haga un seguimiento sobre la evolución de la persona afectada por esta patología. Además, es importante informar a las pacientes que la presencia de una mastitis no contraindica la continuidad de la lactancia materna y que el tratamiento antibiótico pautado para cada caso es también compatible con el mantenimiento de la misma.
En caso de una mastitis, lo más importante es actuar cuanto antes; una rápida actuación es clave. En concreto, lo primero que hay que hacer en las primeras 24 horas es realizar una extracción frecuente y eficaz de la leche. Si la madre tiene mucho dolor, existen grietas en el pecho y no se consigue que el bebé lo agarre, se puede hacer extracción con la ayuda de un sacaleches o incluso de forma manual, ya que uno de los efectos no deseados que puede producir la mastitis es la disminución de la producción de leche.
Así mismo, lo más recomendable en una situación de mastitis es pedir consulta con una matrona especialista en lactancia para que valore si la succión del bebé es efectiva, y en caso de que no sea así, pueda ayudar con otras técnicas de extracción de la leche.
Además, otras medidas para tratar las mastitis son:
- Vaciado frecuente y completo del pecho.
- Aplicación de frío en la zona afectada: nunca se debe aplicar calor, ya que facilita la proliferación de las bacterias y aumenta la inflamación. En todo caso, solo podríamos aplicarlo unos minutos antes de dar el pecho.
- Tratamiento con antiinflamatorios: como el ibuprofeno, que ayudará a bajar la fiebre (en caso de mastitis aguda) y a disminuir la inflamación.
- Uso de probióticos específicos para la lactancia.
- Antibióticos: si las medidas anteriores no resuelven o mejoran el cuadro de mastitis, hay que acudir a un médico para que establezca un tratamiento con antibióticos durante 10 o 14 días.
En casos de mastitis puerperal leve y menos de 24-48 horas de evolución, no recomienda el tratamiento antibiótico (ATB) (Grado de recomendación [GR] A)*. En casos de mastitis puerperal que no mejora en 24-48 horas o ante signos de empeoramiento del malestar general se recomienda cefadroxilo oral (1 g cada 12-24 horas, 10-14 días) o cloxacilina oral (500 mg cada 6 horas, 10-14 días) (GR A)*. En mujeres con mastitis puerperal con abceso mamario se recomienda derivación hospitalaria para intervención quirúrgica.
En nuestro contexto sanitario el tratamiento antibiótico de elección, en una mujer con una mastitis relacionada con la lactancia (no grave, que no mejora tras 24-48 horas de medidas no farmacológicas) sería la cloxacilina oral o el cefadroxilo; en otros ámbitos, las opciones de primera línea serían dicloxacilina**, flucloxacilina**, cloxacilina o cefalexina.
Si no responden a los probióticos, como segunda opción se puede utilizar antibiótico para estos gérmenes, el ciprofloxacino (750 mg/12 horas) o el cotrimoxazol. Siempre se debe añadir antiinflamatorios no esteroideos al antibiótico, ya que mejoran la respuesta del antimicrobiano.
Tratamiento empírico de las mastitis subagudas y subclínicas: En general, los agentes causantes de estas mastitis son más resistentes al tratamiento antibiótico, pero responden bien a los probióticos. Recientemente, dos ensayos clínicos han demostrado que ciertos lactobacilos presentes en la leche humana son una alternativa más eficaz que los antibióticos. El 90% de las mastitis subagudas responden al Lactobacillus salivarius aislado en leche humana (en un futuro próximo se comercializará con esta indicación). Alternativamente, se puede recurrir a productos disponibles en la farmacia: L. reuteri, L. acidophilus... pero su eficacia es mucho menor (menos del 30%).
Similar información encontramos en una GPC previa sobre la lactancia materna(2). En ella se recomienda, para el tratamiento empírico de las mastitis agudas que no responden a las medidas conservadoras, utilizar cefalosporinas de primera generación (en este caso cefalexina o cefadroxilo), o en su caso cloxacilina, durante 10 a 14 días.
En este protocolo clínico(6) se plantea como opción de primera línea la dicloxacilina** o flucloxacilina** 500 mg 4 veces al día durante 10 a 14 días (grado de recomendación [GR] ABM C; nivel de evidencia [NE] 2-3 ), añadiendo que puede considerarse la cloxacilina si no se dispone de los anteriores (GR C; NE 2-3). Añade que en pacientes con intolerancia a la penicilina se puede utilizar como tratamiento de primera línea cefalexina 500 mg 4 veces al día durante 10 a 14 días (GR C; NE 2-3) y que se debería considerar infección por SARM si no hay mejoría de los síntomas después de 48 horas de tratamiento antibiótico inicial.
¿Tengo que dejar la lactancia por una mastitis o por tomar antibióticos?
Absolutamente no. Todo lo contrario, cuanto más mame el bebé del pecho afectado, antes se resolverá la obstrucción y bajará la inflamación. Además, es totalmente inocuo para el bebé continuar la lactancia en caso de mastitis, y además es lo mejor para la madre, ya que facilita el correcto vaciado de los pechos. Según el Departamento de Salud de Manises, “La infección no puede transmitirse al bebé y la leche mantiene todas sus propiedades nutricionales”.
Por otro lado, la gran mayoría de medicamentos y antibióticos son compatibles con la lactancia materna. Existen páginas web de consulta, como e-lactancia.
¿Puede producir dolores la mastitis?
Sí, los síntomas de mastitis pueden provocar dolor de forma constante que puede verse acentuado además durante los momentos de lactancia.
¿Se puede dar la mastitis en los hombres?
Sí, pueden darse síntomas de mastitis en hombres y en este caso deberían acudir al médico para el diagnóstico.
¿Cuáles pueden ser las complicaciones de la mastitis?
En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo.
Sí, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:
- Mastitis de repetición: se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.). En estos casos, hay que volver a evaluar a la madre y llegar a la causa que produce la mastitis, ya que si se repite el tratamiento sin reevaluar, no se logrará eliminar la causa y se volverá a repetir la misma situación.
- Absceso: es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo.
- Abandono involuntario y precoz de la lactancia: es la complicación más habitual en casos de mastitis.
Mitos sobre la mastitis
No, la mastitis no favorece la aparición de cáncer de mama. Sin embargo, los síntomas sí pueden ser similares.
Tabla resumen de antibióticos utilizados en el tratamiento de la mastitis
| Antibiótico | Dosis | Consideraciones |
|---|---|---|
| Cloxacilina | 500 mg cada 6 horas | Tratamiento de elección en muchos contextos sanitarios. |
| Cefadroxilo | 1 g cada 12-24 horas | Alternativa a la cloxacilina. |
| Dicloxacilina | 500 mg cuatro veces al día | Opción de primera línea según algunos protocolos. |
| Flucloxacilina | 500 mg cuatro veces al día | Opción de primera línea según algunos protocolos. |
| Cefalexina | 500 mg cuatro veces al día | Considerar en caso de intolerancia a la penicilina. |
| Ciprofloxacino | 750 mg cada 12 horas | Utilizar si no hay respuesta a los probióticos. |
| Cotrimoxazol | Dosis estándar | Utilizar si no hay respuesta a los probióticos. |
