Este artículo explora el significado de la canción "Un Beso y Una Flor" de Nino Bravo, así como la rica historia y cultura de Zahara de la Sierra y Belvís. A través de un recorrido por la música y la historia, descubriremos las piedras del camino que han marcado la identidad de estos lugares y expresiones artísticas.
"Un Beso y Una Flor": Un Himno a la Despedida y la Libertad
Nino Bravo fue uno de los cantantes más representativos de la historia de la música de nuestro país. El cantautor compuso algunas de las canciones más importantes de la música en español, entre ellas ‘Libre’, ‘Noelia’ y por supuesto, ‘Un beso y una flor’, una canción considerada uno de los grandes himnos castellanos.
‘Un beso y una flor’ es una canción incluida en el tercer álbum de estudio de Nino Bravo. Sin duda, una de sus canciones más emblemáticas, que versionaron a lo largo de los años muchos artistas, entre ellos, Fito Páez y Seguridad Social. A pesar de que se lanzó hace más de cuatro décadas, sigue siendo una de las canciones más representativas de España, y no puede faltar en ninguna celebración.
Esta canción, se publicó como single del cantante valenciano Nino Bravo, y más tarde fue perteneciente a su tercer disco, editado por Fonogram en el año 1972 y que a día de hoy está considerado uno de los mayores éxitos de la música española de los años setenta.
La composición y la producción del tema fueron responsabilidad de José Luis Armenteros y Pablo Herreros. Una letra melancólica, cargada de emoción y fuerza, además de sensación de libertad y nostalgia, con la que es imposible no emocionarse. Tanto el single como el disco al que pertenecía tuvieron mucha repercusión comercial en España y Latinoamérica, siendo al otro lado del charco también una canción muy conocida en numerosos países.
La letra de ‘Un beso y una flor’ habla sobre la separación y la despedida de una pareja y sobre las oportunidades que surgen tras la separación para conocer nuevos lugares y elegir su propio camino, pues cada uno es libre de emprender el vuelo sin seguir los pasos de nadie.
Por otra parte, el videoclip de ‘Un beso y una flor’ fue rodado en Palma de Mallorca y es una de las pocas filmaciones en color que se han conservado de Nino Bravo, pues la mayoría de sus vídeos son en blanco y negro.
De lo mejor en artistas españoles. Gringo Reacción a "NINO BRAVO - UN BESO Y UNA FLOR"
Además del cantante valenciano, que falleció poco después de editar el tema, otros artistas han grabado sus propias versiones de la canción.
Zahara de la Sierra: Un Legado Histórico en la Frontera
Aunque no son muy abundantes los restos arqueológicos encontrados, podemos considerar, no obstante, que el término municipal de Zahara de la Sierra, estuvo habitado desde la Prehistoria. Sus orígenes, por el momento, han de buscarse desde el Calcolítico (segundo milenio a. C.) o Neolítico, en base a las hachas pulimentadas encontradas en varios yacimientos. En cuanto al pueblo, se emplaza, aunque sea parcialmente, sobre un hábitat romano que tendría su correspondiente necrópolis.
Las primeras noticias prehistóricas en el término de Zahara nos hacen remontarnos al Paleolítico, si hacemos caso a unas vagas referencias sobre una serie de hallazgos de sílex en la cueva de la Garganta y en la cueva de la Arena -al pie de la peña-, aunque arqueológicamente no se haya podido constatar. Dicho material sería usado, en tareas domésticas, para tallar los instrumentos y cortar.
Otros hallazgos han sido varias hachas pulimentadas de granito, utilizadas como azadas o hachas, denotando su uso agrícola, y que nos evidencian un pasado neolítico o bien calcolítico. La cultura material ha estado más presente en este periodo. Así, por ejemplo en la actual calle Peñas se encontraron varias tégulas (actualmente en el Museo Arqueológico de Sevilla); y corroborando dicha presencia romana y cerca del actual Arco de la Villa, en el camino que va al cementerio, se hallaron fortuitamente un león tallado en piedra de tradición tardorromana, un trozo de una columna y un fragmento de arenisca en lo que parece ser parte de la jamba de una puerta -actualmente en el Museo Arqueológico de Cádiz. Restos que han hecho sospechar que pudieron pertenecer a una necrópolis romana.
En Arroyomolinos, a 3 km. de Zahara, está el yacimiento del Tesorillo: tégulas, varios fragmentos de cerámica, y una columna de mármol rosa -que hacía las veces de umbral de entrada a la casa de la huerta. Material, por otra parte, muy abundante en el municipio romano de Acinipo, distante unos 30 km.
En una de las fincas del Parralejo, se halló una sepultura de grandes piedras que contenía un vaso cerámico. Actualmente ya no quedan restos, pero por el término se hallaron fragmentos de ladrillos, tégulas y vasos cerámicos.
A 3 km. de la localidad, sobre el cauce del Guadalete en el antiguo camino de Olvera, se situaba un puente -que llamaban el Viejo de Zahara y que sirve de límite con el término de Algodonales. Considerado por algunos historiadores como romano, otros prefieren mantenerlo en la duda al no ajustarse a las características teóricas constructivas de los puentes romanos.
La adscripción de Zahara con un poblado visigodo es de dudosa interpretación, aunque más bien y siguiendo tradición romana, hemos de hablar de asentamientos dispersos, sin ninguna trama urbanística.
Como venimos diciendo, se conoce muy poco sobre los hechos poblacionales más antiguos, particularmente los anteriores al momento de la conquista y posterior dominación musulmana, ya que no existe documentalmente, hasta dicha época, identificación de Zahara con otros términos. Sin embargo, existen en la historiografía tradicional una serie de referencias que nos hacen remontarnos al pasado romano.
Eventos Clave en la Historia de Zahara
- Año 1282: Documentalmente la primera noticia que nos hace referencia a la villa y fortaleza de Zahara se remonta a 1282, cuando el rey castellano Alfonso X "El Sabio" solicita una entrevista con el sultán de Marruecos Aben Yusef, a quien pide ayuda para combatir a su hijo.
- Año 1407: Corresponde a la primera toma cristiana de Zahara por parte del infante don Fernando "El de Antequera".
- Año 1410: Hay un intento de recuperar la plaza por parte musulmana, aprovechando la ausencia del alcaide.
- Año 1481: Zahara es recuperada por parte nazarí, evento que preludia la Guerra de Granada.
- Año 1483: Conquista definitiva por parte castellana, liderada por don Rodrigo Ponce de León.
Tras las conquistas cristianas, los acuerdos de guerra se establecían a tenor de la mayor o menor resistencia que hubieran ejercitado las tropas musulmanas en la defensa de la plaza. Para Zahara, habría que estar más de acuerdo con lo reflejado por Fray Antonio Agápida en el que el marqués no deseaba continuar el asedio, al no contar con suficientes provisiones. En consecuencia, les ofreció una capitulación muy favorable, permitiéndoles salirsin sus armas, pero llevando consigo todos los efectos personales que pudieran cargar y a utorizá n dolos para emigrar a Berbería.
Por capitulación cedió Zahara y por sus cláusulas debemos entender cómo se realizó el desalojo de la población nazarí.
Zahara se mantuvo inicialmente con 150 hombres para su defensa, ya que de momento no era un lugar seguro para habitarla tranquilamente. Cualquier visitante que hoy día pase por Zahara advertirá la función que cumplió en la Edad Media, hecho que justifica su emplazamiento.
Zahara de la Sierra cobra especial importancia a partir del siglo XIII y es entonces cuando podenioshablar de un pueblo ensusentido mas amplio.
El siglo XIII es un siglo militarmente intenso. El avance conquistador cristiano, que durante los años previos estuvo para izado, vuelve ahora a adquirir un gran auge que llevará a aislar los musulmanes a lo que será el reino nazarí de Granada.
Desde principios del siglo XV, Zahara pasará a manos castellanas, pero el cambio de dueño, a parte de las modificaciones urbanísticas propias, no comportará ningún cambio en la situación ya que la frontera y el enemigo potencial siguen existiendo.
El yacimiento estuvo sometido a dos campañas de excavación, la primera coincidente con el descubrimiento accidental de un esqueleto en 1967, al hacer las obras preparatorias de dicho depósito. Tres fueron los enterramientos que por entonces se excavaron y que por su disposición -decúbito lateral sobre el costado derecho, mirando hacia el sureste- denotaba que Se trataba de un , cementerio musulmán.
Belvís: Historia y Patrimonio en el Valle del Tajo
Hasta que los mordaces avances tecnológicos del siglo XX hicieron su entrada en la escena, las particularidades geográficas de este territorio y sus agentes naturales siempre orientaron la vida de los que por aquí pasaron; así ocurrió desde los tiempos más remotos, ya fuese para bien o para mal. La nuestra ha sido, por tanto, una historia de lucha constante contra una tierra dura y exigente que apenas dio nada sin esfuerzo, pero a la que amamos y respetamos, porque su sabia y su belleza van impresas en nuestra memoria atávica; herencia que tenemos el privilegio de disfrutar y la obligación de salvaguardar en todos los sentidos.
Desde la Prehistoria hasta la Invasión de los Árabes
Dado que no se han realizado excavaciones arqueológicas en los lugares que hoy ocupan exactamente Belvís y Las Casas, no podemos asegurar la existencia aquí de asentamientos humanos anteriores a 1290, fecha en la que comienza verdaderamente nuestra historia. Sin embargo, a lo largo de los riberos del Tajo y sus proximidades existen multitud de indicios que acreditan una significativa presencia y actividad humana en periodos prehistóricos y protohistóricos (cerámicas, pinturas rupestres, instrumentos líticos y metálicos, restos de asentamientos y poblados, etc.). Y más claras aún las huellas que dejaron los romanos en el valle del Campo Arañuelo y en las cercanías de nuestras poblaciones, invasores que se interrelacionaron de manera más o menos violenta con las gentes de origen céltico que por aquí se hallaban, los vettones, de cuyo contacto nació la importante ciudad mestiza de Augustóbriga (Talavera la Vieja), aguas arriba del término de Belvís.
Todas estas circunstancias nos permiten asegurar que nuestra zona está habitada con mayor o menor intensidad desde tiempos remotos. De todo ello pueden apreciarse interesantes ejemplos en el Museo Arqueológico de la Fundación Concha de Navalmoral de la Mata.
La Presencia Romana
La presencia romana en nuestro territorio estuvo vinculada a la importante vía de comunicación que unía Emérita Augusta (Mérida), capital lusitana del imperio romano, con Caesaraugusta (Zaragoza); vía que atravesaba el Campo Arañuelo -más o menos por donde hoy pasa la A-5 (Autovía de Extremadura)-cruzando el Tajo por el vado de Albalat al suroeste de la comarca (puente de Almaraz) y saliendo por el noreste aguas arriba de Augustóbriga (Talavera la Vieja), por el puente de piedra que quedó bajo las aguas del pantano de Valdecañas.
Esta calzada pasaba por la dehesa de EMosaico del Olivar del Centenol Pino, del término de Belvís, y por Las Viñas de Montecillo, también del mismo término en gran parte, lugares muy adecuados para el cultivo de cereales, olivos, viñas y frutales, donde han aparecido no pocos restos de esta época, como algún miliario, molinos, monedas y cimentaciones de edificios de diverso uso y viviendas.
Ejemplo de un importante asentamiento es la "villae" de El Olivar del Centeno (S. II de C.), que, aunque está situada en término de Millanes -justo en el límite con el de Belvís-, es bien representativa de lo que supuso la cultura agropecuaria romana en esta zona, en la que todavía queda mucho por excavar; en ella se encontraron bellos mosaicos con imágenes figurativas y decoraciones geométricas, de manera que los más interesantes fueron extraídos para ser restaurados, expuestos hoy en el museos arqueológico de Cáceres (el resto de la excavación quedó a su suerte).
También en otros lugares del término de Belvís-Las Casas, como la dehesa de La Jarilla, punta del Arroyo Mata, El Apeadero, Los Molinillos, Arroyo de la Machacona, Olivar del Bote, Fuente del Toro, etc., han aparecido interesantes hallazgos de todo tipo, aunque el más significativo se encuentra empotrado en la fachada de la "Casa de La Morcona", junto a la iglesia parroquial de Las Casas de Belvís. Se trata de un cipo o estela funeraria labrada en granito de la zona de unos 80 x 40 cm, en la que aparecen tallados en bajorrelieve y de manera muy tosca dos bustos.
La caída del imperio Roma bajo el poder de las tribus bárbaras supuso el colapso de sus estructuras en todo el imperio, es decir, que el caos y el miedo se apoderaron de la vida y costumbres de los hispano-romanos. A partir de entonces, nuestra comarca, que nunca había contado con una población numerosa, quedó casi desierta, pues los importantes caminos que en ella confluían, y que habían posibilitado la civilización y el progreso "a la romana", se convertirían ahora en puerta franca para las hordas de ladrones y salteadores venidos del norte que arrasaban periódicamente el territorio, obligando a las gentes de paz a abandonar los llanos para refugiarse en el monte.
La Llegada de los Árabes
En lo que se refiere a los árabes, llegaron a la península en el año 711 procedentes del Magreb, y dos años después ocuparon Mérida, asegurándose el acceso hacia el norte por la vía caesaraugustana. Nuestra comarca es rápidamente conquistada, puesto que al estar escasamente poblada, no ofrece resistencia ni se opone al invasor.
Para afianzarse en la Península los árabes aprovecharon las infraestructuras hispano-romanas en lo que a las comunicaciones se refiere, y antes de acabar el milenio ya se habían apoderado de gran parte de la Península Ibérica, no sin oposición. Pero a estos nuevos invasores les interesan más las grandes poblaciones que las zonas rurales, así como las tierras costeras y los valles fértiles de los ríos. En nuestra comarca los suelos son pobres, más propios para la ganadería extensiva que para la agricultura, actividad de mayor arraigo en la tradición del pueblo árabe, que no llegó a interesarse por ella. Además, existía aquí un endémico enemigo invisible que enfermaba a los humanos y diezmaba sus poblaciones, como era el mosquito anófeles, causante del paludismo, que no se pudo erradicar hasta bien entrado el siglo XX.
Por todo ello, los árabes utilizaron la nuestra principalmente como tierra de paso y zona de frontera, en la que las abruptas márgenes del Tajo les servirían como base de operaciones para lanzar hacia el norte sus expediciones militares o de saqueo (razzias), o como defensa natural para hacerse fuertes contra el contraataque de los hispanos. A lo largo de su orilla izquierda levantaron numerosos asentamientos bien fortificados.
La cercanía de este importante enclave militar hace verosímil la hipótesis de que nuestro castillo, de origen bajomedieval, fuese levantado sobre los cimientos de una fortaleza o atalaya árabe -e incluso más antigua-, teniendo en cuenta las características geoestratégicas de su eminente posición.
Siglos XII y XIII: La Tierra de Plasencia y la Fundación de Belvís
La determinación de los reinos hispanos para recuperar sus antiguos territorios, controlados ahora por los árabes, significó un largo periodo de guerras y enfrentamientos que en las regiones del centro peninsular se alargó hasta principios del siglo XIII. El Campo Arañuelo se había convertido en "tierra de nadie", paso obligado de tropas que, ya fuese bajo el estandarte de la cruz (castellanos y leoneses) o de la media luna, ahora en avance, ahora en retroceso, hacían imposible el desarrollo mínimamente próspero de ninguna comunidad.
En el año 1186 Alfonso VIII de Castilla llegó hasta el valle del Ambroz, empujando a los moros hacia el sur; allí, junto al río Jerte, fundó la ciudad de Plasencia, que fue retomada por los almohades tras la batalla de Alarcos (1195), y poco después reconquistada definitivamente por el mismo rey.
En teoría, el fuero de Plasencia garantizaba la unidad de su territorio, administrado y organizado por su Real Concejo, de manera que ninguna parte de él podía enajenarse para pasar a manos de particulares. Pero las debilidades de los monarcas que sucedieron a Alfonso VIII, sus luchas dinásticas y la ambición de propios y extraños impidieron que se cumpliera tal privilegio, de modo que, ya fuese por carta real dada a parientes y deudos por acciones de guerra o embajada, ya por ventas ilegales, ya por usurpaciones, enseguida la tierra de Plasencia comenzó a desmembrarse.
Así pues, como donación y heredad ilegal a costa del alfoz de la ciudad de Plasencia, lo mismo que lo fueron los demás señoríos de su tierra (Deleitosa, Jaraicejo, Oropesa, Monroy, Serrejón, Béjar, Valverde, etc.), comenzó la verdadera y apasionante historia de nuestro pueblo, cuna de hombres y mujeres de leyenda y cabeza de un extenso señorío particular cuya posesión pasaría de sucesor en sucesor hasta bien entrado el siglo XIX.
Siglo XIV: Los Bote y los Almaraz
Hasta 1394 el lugar de Belvís permaneció en poder de la estirpe placentina de los Bote, pues a Hernán Pérez, I Señor de Belvís, le sucedió su hijo Alonso Fernández, quien fundó el mayorazgo de Belvís, Fresnedoso, Mesas de Ibor y La Peraleda por testamento dado el 26 de agosto de 1329, confirmando así el privilegio que le había concedido el rey Alfonso XI el 21 de noviembre de 1323, que no sólo ampliaba los términos originales, sino que además otorgaba al titular poder para cobrar impuestos e impartir justicia civil y criminal sobre cuantos allí morasen, al margen de la ciudad de Plasencia.
El III Señor de Belvís fue Esteban Fernández del Bote, hijo de Alonso, quien, obtuvo del rey Enrique II la confirmación de aquellos mayorazgos el 14 de noviembre de 1369. Al no tener hijos dentro del matrimonio, legó sus títulos y posesiones a su sobrino nieto y III Señor de Almaraz y Deleitosa Diego Gómez, por testamento dado el 24 de marzo de 1394, quien se convirtió a partir de entonces en IV de Belvís, aldea que pasó a ocupar la cabeza del señorío.
Los Almaraz, estirpe guerrera que venía participando activamente en la reconquista de Andalucía al lado de los respectivos reyes castellanos, eran además una de las familias más importantes e influyentes en la joven y próspera ciudad de Plasencia, junto con los Bote y los ...
