En esta crónica personal, exploramos una serie de experiencias y emociones que dejan una huella imborrable. Desde despedidas emotivas hasta descubrimientos culinarios y encuentros artísticos, cada momento revela la riqueza de la vida y los lazos que nos unen.
La última vez que me ha pasado hoy ha sido hace un rato cuando me he despedido de mi prima Raquel y familia en las colchonetas de saltar aquí fuera del puerto, me he emocionado, me ha gustado recibir como última visita a alguien de mi familia. O… cuando ha venido Angel, a despedirse de Jorge y le ha traído un libro de regalo, pero el regalo ha sido simplemente venir, por enésima vez esta semana a despedirse de nosotros, y es que son ya unos 5 años que conoce a Jorge y como bien ha dicho él, ha habido mucho feeling entre los dos. Eso no se olvida fácilmente. Estoy segura de que su amistad con Jorge será para muchos años más aunque no se vean.
Han sido muchas emociones vividas para mí ésta semana. Y también queda en mi retina para siempre la gran acogida que tuvieron éste jueves Sara y Mia en el colegio de ¨La Milagrosa¨ con la clase de 5 años de Ana Penadés. Y el viernes, se despidieron de su cole ¨La Pureza de Maria¨, que seguro echarán a faltar en algunas ocasiones, sobre todo a sus amigos. Mía no suele nombrar a tantas amigas, nombra a todas sin discriminación, todas son sus amigas.
Veremos que nos depara el día de mañana. Ya está todo listo. Inmortalizaremos la salida en un video… que pasará a la historia.
En esta ocasión comienzo por mi final habitual y les coloco al principio los platos que comí en Gatxupa, que es un tascucio recién inaugurado en el barrio de Gros por el colega cocinero Bruno Oteiza, “terror de las nenas” o “Rayo Tapatío”, que se armó de valor ocupando y remozando con gusto las viejas oficinas de la editorial LUR, (un fuerte abrazo al amigo Zurdo y a Enrique, ya jubilados):
- Ensaladilla con jalapeño
- Pincho de pan frito con huevo, mahonesa y gamba
- Tostada de ceviche acapulqueño
- Papada crujiente con guacamole, ¡qué sorpresa tan grata la grasa con más grasa!
- Croqueta de jamón
- Tamal de pollo y salsa verde
- Sopa de pescado azteca disfrazada de plato de Xabi Gutiérrez de los tiempos de “maricastaña” del Iñude
- Quesadillas fritas
Así que les largo lo que suelo dejar para el inicio, que no es otra cosa que Gatxupa es no más la crónica de un chef vasco de vuelta de un viaje por américa latina, que suena a diario de una motocicleta del comandante Che Guevara pero es la historia de muchos cocinetas de los años noventa, que se licenciaban y cruzaban el charco. Antes de “MasterChef” y del sifón con cargas, de la sal del Himalaya, los trampantojos, el Basque Culinary Center o la impresora con papeles comestibles, existían escuelas corrientes de formación profesional a las que íbamos los más piojos para aprender un oficio, ¡that´s all folks!
Pasaron allá sus días, mezclados profesional y personalmente, formando familias, comiendo cada vez más rabioso y cocinando con arrojo un “tipo” de cocina vasca, guisando como buenamente podían y utilizando material chicano. Mezclaron todo, ingredientes de allí y de aquí con técnicas de aquí y de allí, cumplieron años y sus chapulines crecieron, algunos muchos se divorciaron y encontraron pareja para seguir viviendo fuerte. Eliminaron esa frontera mental, cambiaron el acento y criaron a sus hijos con “Miguelito” o ese polvo tipo “Chamoy” que lo mismo sirve para una jicaleta casera que para bañar cacahuates japoneses o frituras grasientas.
Y se metieron en el barrizal del compromiso con la cocina y sus clientes, buscando una nueva identidad para sentirse en paz, pues en muchos casos flotaban a la deriva sin ser de ningún sitio, ¡solitaria tierra de nadie!, sin pertenecer a Euskadi por ser chicanos ni a México por ser vasquitos, ¡menuda putada! Así que después de haber hecho prácticas y currado como perros, pagado impuestos, billetes de avión de ida sin vuelta, colegio de los críos, soportado atascos infinitos en D.F., aterrizajes forzosos en Barajas y embotellamientos en la M30, ninguno quiere hoy que lo llamen pirata, hijo bastardo de la cocina mexicana o vasco-chilango.
Mi hermana mayacko me ha enviado esto para que lo publique. Hace casi siete meses que Zoran nos dejó, pero su ausencia permitió que dos gatitas sin casa tuvieran un hogar. Al llevar a Jorge todos los días a la guardería me di cuenta de que había aparecido una gata en la parcela de al lado de la guarde, un chalet que están construyendo.
Pregunté a los obreros y me dijeron que un día había llegado allí, se había quedado y había parido dos crías. Dijeron que ellos la cuidaban y que le iban dando cosas para comer. Les pregunté si podía poner pienso, latas y agua todos los días y me dijeron que sin problema. Fue pasando el tiempo y la madre y las crías estaban bastante bien, dentro de una urbanización vallada, en el chalet, con los obreros pendientes y conmigo poniendo comida.
Un día vi que una de las peques estaba muy malita, así que entre todos logramos cogerla y la llevé al veterinario. Estuvo unos días recuperándose en casa y cuando estuvo perfecta la volví a llevar con su madre y su hermana. Parecía que todo iba bien, pero una mañana los obreros me dijeron que un coche había atropellado a la madre. Y ahí estaban sus dos crías de unos seis-siete meses esperando a que su mami volviera.
No sabía qué hacer, las pequeñas ya podían mantenerse solas, pero estaban en ese chalet que tarde o temprano se terminaría y llegarían los dueños y seguramente las echarían. Así que me puse a buscar casa para ellas, pero no encontraba a nadie. Las dejamos un par de días sin comida y pusimos un transportín con lata. Zeta entró más o menos rápido, pero Kira era imposible. Fueron varios días y muchas horas intentando cogerla y nada. Son unas gatas muy buenas y muy cariñosas y sé que Zoran está muy orgulloso y feliz de que estas pequeñas formen parte de la familia.
Medio cento de nenos e nenas da Baña remataron hoxe o campamento urbano no que estiveron gozando e aprendendo durante todo este mes de agosto. Durante o mes de agosto o medio cento de nenos e nenas maiores de 3 anos que participaron no campamento urbano puideron coñecer a casa consistorial e visitar o salón de plenos e tamén a biblioteca. Noutras das xornadas foron visitar a minicentral, e tamén a explotación gandeira dos irmás Iglesias Vigo en Vilar de Suso (Lañas) ademais do taller do ferreiro, no que Diego Paredes lles explicou os pormenores deste oficio. Outro dos días recibiron a visita de membros de Cadelar, unha organización que lles ensinou a coidar e respectar aos cans.
El festival inaugura con una pieza forasterx, desde Navarra llegan Las Nenas Theatre con Torcidxs, acompañándola en la dirección y dramaturgia Alessandra García. El viernes 21 de febrero la danza y el folklore se unen, Maja y Bastarda de Laila Tafur en un estreno mundial. El sábado 22 se presenta el proceso creativo de Lula Amir con Maldito Bolero.
Abrimos el festival con la artista de circo Antonia González Solano en un número especial para la ocasión de la mano del taller UMAescena. El objetivo de esta amante de la escena viva es buscar los monumentos que se representarán en esos cuatro días en la ciudad. ¿Conseguirá lo que busca?
Cuatro personas interactúan con los mecanismos visibles de un teatro que es un cuerpo, delimitándolo como territorio de conflicto. Las intérpretes corporeizan el deseo de ser una cosa diferente a una misma, provocando una vorágine de juicios e identidades que lo rompe todo y celebra el fallo.
El cuarto movimiento de La Mondragón es una declaración, un recuerdo, es advertencia y transmutación. Nacho Mayorga, hace el viaje inverso de estos tres momentos, reconociendo, encarnando y ficcionando su realidad y sus propias experiencias en la vida de La Mondragón. Es un espejo triple, son dos realidades desdoblándose entre sí.
Elle pinta, tatúa, ilustra, hace performance, monólogos, teatro y también es dragqueen. Es en esta última expresión artística donde encontró la manera de unir todas sus pasiones, creando el vestuario que usara bajo el nombre de Pancha Tequila. Manué, Kike y Niche entablarán una conversación juntos por primera vez. La palabra, el platillo, el trazo, el movimiento, la improvisación por delante siempre.
Graduado como bailarín profesional y maestro en la Escuela Nacional de Arte de Cuba, Niche ha desarrollado una destacada carrera artística. Ha trabajado en importantes compañías en Cuba, como la Compañía Nacional de Danza Contemporánea de Cuba, Los Hijos del Director, Revolution, Otro Lado, Proyecto Marte entre otras. Su carrera ha abarcado escenarios como el Teatro La Fenice de Venecia, teatros en Estados Unidos, y festivales internacionales en Europa y América.
Manué y Enrique Domenech forman parte de la escena punk de Andalucía pertenecientes al grupo ORINA, el primero como vocalista y el segundo como batería. Han recorrido diversos festivales del territorio español y es uno de los grupos más prometedores de la escena andaluza.
Cía. Violeta Niebla y Cristian Alcaraz son Boca Agua. Su trabajo busca trasladar la escritura, la poesía y la vivencia real a la propia escena a través del teatro relacional y la participación con el público.
Maja y Bastarda es una apropiación de los bailes que son poco serios, poco sobrios, poco puros. Es una elección lúcida por los bailes que otros decidieron que eran poco: “De esta manera alzo a la mil leches, que haciendo gala de su engranaje ficticio entre lo tradicional y lo novedoso, fabrica una jonda bastarda, una folklórica Frankenstein que viaja del tablao al teatro, de la disco a la cueva, del gremio a la afición o de lo sobrio a la fiesta”. Ramírez Florido.
El dúo electrónico andaluz Tirana lo conforman Tina Sánchez (Dreyma) y Antonio Chavarino (Chva). Juegan con una paleta entre el techno melódico y una electrónica fresca donde sintetizadores, ritmos y voces se mezclan en un baile de sensaciones. Desde 2022 que comienzan, han sacado piezas que han ido evolucionando hacia un sonido más consistente y duro hasta el presente.
Konstantin Lupasco nacido en Moldavia vive en España donde empezó́ a bailar breaking desde el año 2008. Durante su trayectoria profesional ha podido tocar todo tipo de formatos escénicos, diferentes plataformas de competición profesional, y proyectos socioculturales.
Cía. Me caí un día de terral y creí que me moría. Todos los huesos rotos y la sangre calentita evaporando mi sien. En la recuperación, mi nieto Alonso escribe para entretenerme. Es artista y hace un año que se exilió a las Américas como Miguel de Molina. Los dos tan artistas y tan maricas. Yo siempre quise ser misionera. Más sencillo y más bonito. Esta obra inventa la vida que nunca tuve y que siempre quise tener. Una nueva que mi nieto escribe para mí y también para él. No me crean nada de lo que diga, pero tampoco duden si algo les parece real.
Trabajamos como productora independientemente y coproducimos con otras cías y colectivos del mundo. Nuestro trabajo se centra en la investigación de nuevas dramaturgias y la exploración de diferentes lenguajes artísticos. El pensamiento crítico, la militancia y el estudio por la identidad social nos ha hecho trazar lazos por toda la comunidad andaluza, el territorio de España y parte de Latinoamérica.
El cuerpo modificado es un monstruo que pertenece a los márgenes. Benjamín Santiago coge un bisturí, sujeta la aberración y la moldea a su gusto como quien juega con plastilina. Mutilación reivindica la autonomía corporal desde la carne.
Cierran la tercera edición de Impro en el Hall tres tigres de la escena Bolt, callejera, irreverente y glamurosa de la ciutat, cariño. Las Chochonis tienen la yema preparada para dar al play al temazo exacto que hará que la eminencia del voguing del sur de Europa despliegue todo su esplendor. Llegó el tacón de punta, la peineta y las uñas bien larguitas.
Andaluzas hasta la médula, somos niñas de verbena. De las de dormir en dos sillas mientras tocaban Raphael la orquesta del pueblo. Las de los bailoteos con las vecinas entre olores de parrilla y buñuelos, y es que de casta le viene al galgo, o a las galgas.
Mother Ilyak Visori trailblazer de la escena ballroom malagueña, y fundadora de la PRIMERA BALLROOM HOUSE ESPAÑOLA: THE XCLUSIVE HOUSE OF VISORI, trajo la ballroom a Málaga hace 8 años con el fin de crear un espacio seguro para la comunidad LGTBIQ+ con especial hincapié́ en la comunidad racializada.
Par terre (por/en el/los suelo/s, en francés) es una pieza basada en el live looping y coreografías vocales y corporales, mediante la grabación y repetición de sonidos, samples, distorsión de sonidos, efectos, voces, desde cualquier objeto hasta la creación de piezas musicales.
Julia Martín (1987) es una música y productora malagueña. Licenciada en Interpretación Musical por la Escuela de Arte Dramático de Málaga, terminando sus estudios en Rennes, Francia. Instrumentos: Voz, piano, live looping, beatbox, mpc y fx. Estilo Pop/R&B/Urban. En directo y en sus composiciones hace “Live Looping”, técnica que usa en sus conciertos grabando sonidos, modificando la voz, sampleando sonidos, beatbox, sintetizadores, instrumentos, entre otros objetos.
Los materiales de la obra (texto, cuerpo, audiovisual) surgen de las experiencias personales de Alicia Chong y Egly Larreynaga, artistas creadoras que Luz Arcas conoció́ hace cuatro años cuando trabajaba en San Salvador. ¿Qué le hace un país a un cuerpo?
Una editora muy perspicaz me pidió que intentara narrar, durante un verano entero, historias de amor y pasiones ocultas de personas comunes y corrientes. Esto sucedió hace catorce años en el diario La Nación de Buenos Aires. Con mi libreta de apuntes y mi experiencia de reportero salí a la calle en busca de esos relatos que iban a ser ilustrados por Liniers y que intentarían capturar tramos secretos e intensos de la vida privada.
Muchos argentinos se mostraban deseosos por contarme sus peripecias, sus deleites y sufrimientos amorosos, y sus increíbles vueltas de tuerca. Pero a poco de conversar, me pedían que cambiara los nombres y las circunstancias, las profesiones y los lugares, y que desdibujara sus identidades mezclando su historia con otras, porque el temor a ser reconocidos era paralizante. Fue así que debí recurrir a la ficción para contar la verdad. Tuve que literaturizar las historias ciertas para poder relatarlas de un modo acabado. Utilicé deliberadamente el tono de comedia, porque no otra cosa es a veces el enamoramiento, si uno es capaz de verlo desde fuera.
Larsen fue un voluntarioso editor de suplementos luego de haber sido un periodista de batalla, pero su vocación secreta e indisimulada era el montañismo. Tenía cuarenta años, un gran estado atlético y mucha atención femenina. Fernández, sin embargo, no le conocía ningún affaire en la redacción, y aunque no eran grandes amigos, llevaban a cabo algunos rituales amistosos. Les tocaba irse de vacaciones más o menos para las mismas fechas. Larsen dedicaba siempre los primeros días a algún arriesgado escalamiento, y el resto a su esposa y a sus tres hijas.
Se había hecho rutina que tomaran, para despedirse, una cerveza en la barra del bar de la esquina. A manera de cábala, Larsen decía al chocar las copas: Si me pasa algo, si me quedo congelado allá arriba, si me caigo desde una roca y me quiebro el pescuezo, vos violentás el cajón de mi escritorio y quemás todo, Fernández. No dejás rastro de nada. Quemás todo. Fernández se lo prometió la última vez y se tomó un avión a Córdoba.
Cinco días después se enteró de que Larsen había muerto en Mendoza sin el menor esfuerzo: el día previo a la expedición, fumándose una pipa frente a una chimenea de leños, le dio un infarto masivo y murió al instante. Consternado por la noticia y apremiado por la situación, Fernández llamó desde La Cumbrecita a sus compañeros para que abrieran el cajón del escritorio y despedazaran su contenido. Lleno de remordimientos, Fernández dejó un mensaje de condolencias en el teléfono de la mujer y regresó en silencio a Buenos Aires.
Se citaron un martes lluvioso, y ella se sentó en el mismo taburete en el que se sentaba Larsen a ver llover desde la barra. Era una mujer fibrosa y rubia, que fumaba cigarrillos negros y que tenía una mirada verde y lúcida. Se llamaba Mónica. -¿Larsen te habló de Silvia?
Ante terceros, Mónica no nombraba a su esposo por su nombre sino por su apellido, y eso a Fernández siempre le había causado gracia. Pero esa tarde no se la causaba. ¿Quién es Silvia?, repreguntó sin sentirse culpable ni mentiroso. Larsen nunca le había hablado de Silvia ni de ninguna mujer en especial. -Silvia era la amante de Larsen -dijo la viuda sin pestañear-. -No te puedo creer -dijo Fernández, y ahora sí se sintió un miserable.
Trató de arreglarla y la empeoró-. ¿Un pañuelo perfumado? -No lo puedo ver de la misma manera -dijo Mónica lenta y gravemente, y tomó un sorbo de su capuchino-. -¡Y trescientas cartas! -replicó Fernández sin escucharla, a ciento veinte pulsaciones por minuto-. -¿Podemos hablar en serio? -lo cortó.
Fernández cerró la boca. Mónica apagó el cigarrillo mirando la calle y habló con otro tono, habló en serio-. El odio lo tapa todo. No sabés cómo lo odié durante esos días. Le deseaba la muerte. Pero ya estaba muerto, y lamentaba que hubiera sido tan fácil, que no hubiera sufrido nada. Me sentí mal por esos pensamientos, y lo extrañaba, y no le perdonaba que se hubiera muerto y que me hubiera traicionado con otra, y andaba llorando por los rincones de rabia y de pena.
Hizo otra pausa tabacal y tomó de un trago el vaso de agua helada. -Pero esas cartas me tenían agarrada del cuello. Volvía a ellas una y otra vez. Las leía de adelante para atrás y de atrás para adelante. Estuve varias veces a punto de tirarlas a la basura. Una noche, cuando escuché desde la cama que venía el camión recolector, salí en corpiño y bombacha a la calle para rescatarlas de la bolsa de residuos. ¡Estaba loca con esas cartas! Hasta que después de leerlas diez veces, las leí por primera vez.
Me acuerdo que fue una mañana de sábado, las nenas estaban en el club y el jardinero hacía un poco de ruido afuera. Fernández pidió un jugo de naranja para salir del paso. La esposa de Larsen tenía la vista perdida. Una especie de diario erótico. Comenzó hace tres años y con el correr del tiempo se fue haciendo más espeso. Al principio, hablaban de desesperación por verse y tocarse, después empezaron a hablar de amor, y de irse a vivir juntos.
-De repente Mónica movió la cabeza y sonrió con amargura-. Se lo notaba tan feliz a Larsen, vos vieras. Era de nuevo aquel adolescente que noviaba conmigo. Te juro que esa mañana, mientras lo leía y se me helaba el té, además de bronca le tuve una especie… No sé, una especie de envidia. Una moza le trajo a Fernández el jugo.
-Pero lo más importante no estaba en esas primeras cartas, sino más adelante, cuando la cosa se alargaba y Larsen no podía tomar una decisión. Silvia es fonoaudióloga, ¿te conté? Sí, una chica separada que se había enamorado de mi marido. Pero el tipo, creeme, el tipo no hacía más que escribirle sobre mí. Largos textos contando lo grandiosa que yo era, lo que había hecho por él y lo que hicimos aquel fin de semana, y el anterior. Y Silvia, que es inteligente, le llevaba la corriente.
-Conseguí su dirección y estuve varias semanas pensando en ir a verla, en pasarle por encima con la camioneta. Pero lo único que hice fue mandarle un correo electrónico: Sé quién sos. -Tardó diez días en atreverse a responderme. Nos citamos en El Querandí.
-¿Cómo era Silvia? -Cómo era Silvia -repitió, y se encogió de hombros-. Una cuarentona bien conservada. -Hablamos horas y horas. Nos parábamos de vez en cuando para ir a llorar al baño y volvíamos a trenzarnos. Nunca pudimos levantar la voz. En realidad, no discutíamos. Solo hablábamos de Larsen. Lo insultábamos y lo adorábamos. Así, sin solución de continuidad. Al final, cuando ya estábamos pagando la cuenta y nos habíamos pasado todas las facturas, le devolví su pañuelo. Ella se lo quedó mirando, y después me dijo: A vos Larsen te rompió el corazón una vez, a mí me lo rompió diez veces. Vos eras la montaña más alta, y allá arriba vivían solamente ustedes dos. Y yo, por más que escalaba y escalaba, nunca pude llegar. Nunca.
Cuando salí del café no sentía tristeza, ni bronca, ni frío ni calor. Estaba limpia. -Silvia me dijo que Larsen te consideraba su único amigo verdadero, y que tenías la misión de quemar todo si a él le pasaba algo -afuera había dejado de llover. Mónica recogió su cartera para irse-.
(183 Puntuaciones. Abrimos programa con Bárbara Lennie y Javier Gutiérrez, dos de los nuestros y ganadores del Goya, y descubrimos los múltiples cabos que enlazan a Tina Sáinz y Jorge Calvo, ella con El hijo de la novia y él con El eunuco. Con ellos hablamos de Mérida, y su festival, de la relación con el público, las giras, Javier Cámara, Málaga, la huelga de actores que tuvo lugar en 1975… ¡Historia y presente del teatro!
Como Albert Boadella, Premio Especial El Ojo Crítico, cuya trayectoria repasamos con Ana Gil. Olga Pericet y La Joven CompañíaEste próximo lunes, el programa cultural de esta casa entregará sus galardones anuales y nosotros nos hacemos eco de los de artes escénicas: no solo nos colamos en las entrañas de los Teatros del Canal, en Madrid, para conocer lo que opinan sobre Boadella sus compañeros, sino que Olga Baeza, "Paso a paso", nos acerca a Olga Pericet y su Premio El Ojo Crítico de Danza, el segundo tras el concedido a Antonio Ruz. Recibimos a cuatro miembros de La Joven Compañía, Premio el Ojo Crítico de Teatro: Álex Villazán y Sara Sierra, Romeo y July en Hey boy, hey girl, y Víctor de la Fuente y Elena Mocejón, dos de los intérpretes de Punk rock.
El amor en la ópera y el amor de Fran Perea a FeelgoodMarina Romero imparte su lección de “Ópera para principiantes” y nos habla de amor en sus múltiples variantes; Paloma Zuriaga nos desvela El plan, de Ignasi Vidal; y Ana Ferrandis relata Cuento de invierno, de William Shakespeare. Fran nos descubre “El otro lado” de una obra que conoce muy bien: Feelgood, los días 19, 20, 21 y 22 en Sevilla y el 28, en Rivas Vaciamadrid. Por cierto, ¿sabéis qué significa “platea”?
