¿Las maestras cambian pañales en la escuela? Un debate necesario sobre la infancia y la educación

El asunto del pañal vuelve a las aulas de Infantil cada septiembre, con la llamada del “se ha hecho pis, ¿puedes venir a cambiarlo?” como símbolo inconfundible de una situación que genera debate entre docentes, altera la conciliación de las familias y, sobre todo, interfiere con un momento clave en el proceso de desarrollo del alumnado; todo ello sin que ninguna ley educativa parezca referirse de forma explícita al control de esfínteres.

La adaptación siempre es un momento delicado, pero puede resultar mucho más estresante cuando la escuela exige que las criaturas vayan sin pañal. El colectivo Respetar La Infancia denuncia que estas presiones pueden resultar perjudiciales y lucha por cambiar el trato que se da a niños y niñas en las escuelas. Sois un colectivo de educadores y familias que os habéis unido para conseguir un trato más respetuoso hacia la infancia en la escuela. ¿Cómo surgió la idea?

Se acercaba el fin de curso y en los centros educativos estaban teniendo lugar los primeros encuentros y reuniones con las familias que habían matriculado para 3 años. En estos encuentros se daban los consejos para el verano, entre ellos el de quitar el pañal. La iniciativa surgió como fruto de esta sensación de injusticia, impotencia y quemazón interna. Una búsqueda desesperada de otras voces como la nuestra, para poder unirnos y conseguir lo que solas no podremos lograr. Solo visibilizando que es un problema estructural y con una repercusión muy negativa para la infancia, lograremos cambios reales, no solo en la organización del sistema educativo sino también en las creencias y concepciones docentes sobre las necesidades de la infancia.

El control de esfínteres es un proceso individual que depende del ritmo de cada niño.

El Proceso de Adaptación y la Exigencia del Control de Esfínteres

En unas semanas muchas criaturas irán a la escuela por primera vez, un momento que suele generar inquietud en las familias. El proceso de adaptación, además, puede ser muy diferente dependiendo del centro y de la disponibilidad de los padres. Es urgente que, como sociedad, avancemos en la comprensión del desarrollo sano infantil, en las características del contexto que hacen esto posible, en nuestro papel como personas adultas y en las repercusiones negativas que pueden tener violencias y maltratos sistemáticos. Pidiendo disculpas a la infancia, si fuera necesario, por no haber podido hacerlo mejor.

En muchas escuelas la adaptación se complica porque se supone que las criaturas deben ir sin pañal. El periodo de adaptación, al cual nos gusta referirnos como periodo de acogida o de vinculación, y que nunca debe ser un periodo de resignación por parte de la infancia, es actualmente un momento muy traumático, debido a que se niega el derecho de las criaturas a permanecer con sus figuras de apego hasta que sientan el lugar como seguro. A esto se suma la violencia de quitar el pañal antes de tiempo, como bien dices.

¿Qué dice la ley?

La diferencia que se observa entre las escuelas respecto al tema del pañal se debe a que ni la ley orgánica ni las distintas administraciones educativas (en ninguna comunidad autónoma) se han pronunciado claramente acerca de esto. Como consecuencia, lo que abunda es que los centros educativos piden a las familias que quiten el pañal y que en caso de “escape”, alguien del entorno familiar venga a cambiar. Si una maestra quiere cambiar pañales en su centro educativo, la ley no se lo impide, puede hacerlo si quiere y si la familia está conforme. El mayor problema lo encontrará en sus compañeras de ciclo, que seguramente se mostrarán contrarias a la idea.

Podríamos preguntarnos qué problema tienen los docentes con que las criaturas asistan con pañal, aunque se nieguen a cambiarlos. ¿No sería mejor que la caca y el pipí se quedaran recogidos y que no se manchara la ropa, hasta que alguien viniera a cambiarlos? En esta exigencia por parte de las maestras entran en juego muchas creencias obsoletas, entre ellas la de pensar que si la criatura no controla esfínteres es porque en casa todavía no se han puesto a ello. Y que si obligan a que aquí esté sin pañal, pronto aprenderá a hacerlo en el váter o en el orinal.

¿Es legal pedir a las familias que traigan a sus hijos sin pañal? No, no lo es. La ley dice, claramente, que se deben respetar los ritmos madurativos y que se debe garantizar el bienestar del alumnado. ¿Es legal negar la asistencia al centro a una criatura cuya familia no quiere obedecer la norma de “traer sin pañal”? No, al menos en centros públicos, ya que no es requisito para escolarizar el haber adquirido control de esfínteres. Recordemos que la norma de ir sin pañal no está escrita en los documentos institucionales del centro, suele ser algo que se dice verbalmente en las reuniones iniciales.

Cabe preguntarse ahora si es legal que se les pida a las familias que vengan a cambiar la ropa cuando se hayan orinado o defecado encima, o que vengan a cambiar el pañal. La LOE (modificada por la LOMLOE) recoge afirmaciones que se pueden interpretar en el sentido de que sí es responsabilidad de los docentes atender la higiene infantil. Muchos docentes se niegan a asistir la higiene argumentando que esta tarea no está recogida entre sus funciones docentes (legisladas por el artículo 91 de la LOE/LOMLOE). Esto no es cierto, ya que no se menciona de manera explícita este aspecto, pero sí se hace mención al desarrollo integral del alumnado.

El defensor del pueblo ya se pronunció al respecto en 2007, con las siguientes declaraciones “se han formulado sendas recomendaciones a las Consejerías [...], dirigidas a instar la adopción de las medidas precisas para que en todos los casos los alumnos reciban, en el ámbito de los centros docentes y utilizando su propios medios, la atención que precisen en el aspecto indicado (Congreso de los Diputados, 2007, p. 221).

Es fundamental que las escuelas respeten los ritmos individuales de cada niño.

¿Es Aconsejable Forzar el Control de Esfínteres en Verano?

Hay familias que intentan que sus hijos aprendan a controlar los esfínteres durante el verano, con más calma que en la escuela. Es fruto de una maduración en la que hay implicados aspectos neurológicos, musculares, afectivos y emocionales. Es una conquista interna. Lo único que podemos enseñar es lo cultural que rodea al control de esfínteres (cómo usar el orinal o el váter, cómo limpiarnos, cómo quitarnos y ponernos la ropa, etc.). Pero no podemos enseñar a cerrar o abrir los esfínteres a voluntad.

Toda acción que vaya encaminada a acelerar la llegada de este momento, aunque se haga con cariño o intentando disimular nuestra intención, está suponiendo para la criatura enfrentarse a una petición adulta que no puede satisfacer, y esto conlleva problemas, incluso que se alcance todavía más tarde este control de esfínteres. Todo el tiempo que podamos brindar a nuestros hijos de respeto y sin presión, es un regalo. Nuestro consejo es que durante este verano actuemos como si en la escuela permitieran el uso del pañal.

¿Qué consecuencias puede tener forzar los ritmos en este sentido? Encopresis, miedo al orinal o al váter, retenciones de la caca o el pipí o infecciones de orina, serían las más visibles. Otras más sutiles, desconexión con las señales de su cuerpo, baja autoestima o sentimientos de abandono y rechazo por parte de las personas adultas.

La Perspectiva de Emmi Pikler

Emmi Pikler fue una de las primeras pedagogas en estudiar este momento, ¿cómo entendía que debe acompañarse? La base de la pedagogía Pikler Lóczy es la confianza en la capacidad del propio niño a desarrollarse sin la intervención del adulto. En Lóczy, hace años, hicieron una investigación con más de 100 niños y niñas, partiendo de la idea de que es el niño quien CONTROLA EL PROCESO sin ningún tipo de enseñanza, adiestramiento o condicionamiento adulto.

CONTROLAR los ESFÍNTERES tiene que ver, desde esta mirada pikleriana, con la construcción de un YO sólido, con el DESARROLLO de la PERSONALIDAD y con la VOLUNTAD de querer dejar el pañal. Tiene por tanto que haber VOLUNTAD, una fuerte autoestima y un apoyo comprensivo del adulto. Voluntad, porque es una DECISIÓN que debería poder tomar cada criatura, cuando esté preparada para asumir todo lo que implica este proceso.

Recomendaciones para el proceso de control de esfínter

Señales de Preparación y Preocupaciones Sobre el Uso del Orinal

¿Es cierto que hay ciertas señales de que la criatura ya está preparada para dejar el pañal? Partimos de la idea de que las "señales" deberían ser una ayuda para que el adulto sepa desde dónde acompañar este proceso. A nivel motriz, una de las señales que podemos observar es que el niño sea capaz de sentarse y permanecer así sobre una superficie elevada, como tendrá que hacer en el orinal o WC. Por supuesto, que sepa moverse con soltura y seguridad.

Fisiológicamente, debe estar preparado para detectar que hay ganas, retener, dejar lo que está haciendo y llegar hasta el baño para evacuar de forma adecuada. Habla de sí mismo, dice su nombre, emplea las palabras YO y MI. Pide ayuda al adulto si lo necesita. Y, sobre todo, debe haber VOLUNTAD por parte de la criatura para dejarlo. Porque estamos hablando de SU proceso, de SU cuerpo y de SUS necesidades.

¿Nos deberíamos preocupar si a partir de cierta edad un niño no usa todavía el orinal? Los parámetros y cálculos estadísticos son utilizados para establecer los límites de lo “normal”. El verdadero problema de esto es la edad a la que se considera preocupante que todavía no use el orinal. Nos preocupamos si a los 3 años todavía necesita pañal, en cambio, en palabras de Laura Estremera, “el DSM IV, que es el manual que utilizan los clínicos e investigadores de las ciencias de la salud para diagnosticar los distintos trastornos mentales, establece como trastorno de eliminación cuando un niño no controla las heces a partir de los 4 años y la orina a partir de los 5 años” (Dejar el pañal y el control de esfínteres, Laura Estremera Bayod).

Esta horquilla de la “normalidad” también se constató en el estudio de Pikler Lóczy antes mencionado, encontrando niños sanos que alcanzan el control a los 2 y otros a los 5 años. Por tanto, debemos reflexionar sobre esta preocupación, pues no responde a la evidencia científica, sino que es fruto del ritmo social impuesto a la infancia. Por supuesto, ante cualquier indicio, duda o sospecha, es conveniente consultar con profesionales actualizados y de confianza.

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La comunicación y el apoyo son claves en el proceso de aprendizaje.

Ratios Escolares y Tareas de las Maestras

Una queja habitual en muchas escuelas es que con las ratios que manejan es imposible tener en las aulas criaturas que aún lleven pañales. Las ratios tan elevadas de las escuelas son violencia sistémica a criaturas y a docentes. Sin embargo, debemos reflexionar sobre qué otras tareas estamos realizando en lugar de atender el cambio de pañal, y pensar si realmente son prioritarias.

¿Cómo podemos tener la intención de que una criatura aprenda la serie numérica y, al mismo tiempo, negarle un trato digno y humano? Dejar a un niño o niña sucio, en el aula o en otro lugar fuera del aula, hasta que alguien de su familia venga, es cuanto menos violencia. Como recientemente expresó la educadora Paola de la Cruz en su red social, la verdadera innovación vendrá cuando las escuelas se conviertan en lugares sin violencia para la infancia, y no solo pegar es violencia.

Algo que también expresó esta compañera, es que no debemos cargar sobre las criaturas la responsabilidad que no estamos asumiendo como personas adultas. Ese niño o esa niña que permanece sucio o sucia, o que se enfrenta a las burlas y comentarios de compañeros y docentes, está haciéndose cargo de una situación que le sobrepasa. La pregunta debería ser, ¿estamos cargando a la infancia con demasiadas tareas en relación a los medios de que disponen? ¿Confundimos autonomía con que los niños hagan por sí solos lo que nos gustaría que hicieran?

Totalmente. Nuestra sociedad es adultocéntrica y adultocrática, ignoramos la cultura de la infancia, olvidamos que la infancia es un estado de la persona humana, con una identidad propia, que no debe comportarse como una persona adulta sino precisamente como lo que es, un niño y una niña. Además, parece que no terminamos de comprender que esa verdadera autonomía solo se alcanzará después de un periodo de una total dependencia, después de habernos sentido sostenidos, cuidados y respetados.

En palabras de Judit Falk en su texto ‘Los fundamentos de una verdadera autonomía’: “Esta concepción de la autonomía [...] solo lleva a una pseudoautonomía generadora de incertidumbre, de angustia y de un sentimiento de abandono.”

Modelo de Informe Pediátrico y Pautas para Actuar

Lo primero que tenéis que saber es que vuestra hija o hijo está madurando perfectamente, que no hay nada malo o por lo que preocuparse si a la entrada al colegio el control de esfínteres todavía no está adquirido. Se considera normal no controlar esfínteres hasta los 5 años (DSM-V, Asociación Española de Pediatría). Los ritmos de desarrollo los marca cada criatura y no la escuela.

¿Qué encontrarás en esta guía?

  • Modelo de informe pediátrico para presentar en el centro educativo
  • Pautas para actuar con la escuela
  • Consejos para encontrar familias en la misma situación

Este informe hará ver al equipo directivo que un profesional sanitario avala que vuestra criatura está teniendo un desarrollo completamente sano aunque todavía no controle esfínteres. Creemos que esto despertará conciencias y, sobre todo, servirá de prueba ante futuros problemas, dejando testimonio de que la familia ya informó de la situación de su criatura, y que si el colegio no puso remedio, es...

¿Qué podemos hacer con los niños más mayores, a partir de los 2 años?

Aplicaremos estrategias de anticipación de conductas: le recordamos si quiere ir al baño o le preguntamos si sus muñecos tienen ganas. Leeremos cuentos y láminas de niños que vayan al baño y avisen antes de ir. Alabaremos en todo momento con palabras, abrazos, frases positivas… sus esfuerzos por aprender y compartiremos con las familias las pautas que seguimos para que sean similares en el domicilio.

¿Qué es lo que no hay que hacer? No hay que forzar el control antes de que el niño esté maduro. Es mejor retrasar el aprendizaje si estas habilidades aparecen más tarde o si es un momento de cambios.


Aspecto Recomendación
Ritmo de Maduración Respetar el ritmo individual de cada niño.
Presión Evitar presionar o forzar el control de esfínteres.
Comunicación Mantener una comunicación fluida entre familias y docentes.
Apoyo Brindar apoyo emocional y comprensión al niño.

¿Cómo colaborar con el colectivo Respetar La Infancia?

Se puede colaborar de diversas formas. Como integrante de los grupos territoriales, difundiendo nuestras publicaciones o hablando de nosotras a otras familias y educadoras. Nuestro principal medio de comunicación es Telegram. Allí tenemos un canal de difusión y un chat (Pañal en la escuela).

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