Lagañas en los ojos del bebé: Causas y tratamiento

¿Alguna vez tu hijo ha tenido una conjuntivitis? La conjuntivitis tanto en recién nacidos, en lactantes como en niños es una patología oftalmológica muy frecuente, sin embargo, no todas son iguales y no todas tienen el mismo tratamiento.

El niño se ha levantado con legañas. ¿Y esto? ¿Es normal? ¿Es una infección? ¿Una alergia? ¿Hay que ir al médico? ¿Es contagioso? Todas estas preguntas se las han hecho prácticamente todos los padres ya que las conjuntivitis es una de las patologías más frecuentes en la infancia.

Y bien, el niño se levanta con legañas ¿y ahora qué? Pues os diré que en función de las características de las legañas y de los síntomas que tiene el niño, nosotros los médicos sabemos con bastante certeza de qué se trata.

Las legañas son un fenómeno común que la mayoría de las personas experimentan a diario. Pueden variar en textura, color y cantidad, y aunque suelen ser inofensivas, en algunos casos pueden indicar problemas de salud ocular subyacentes.

Las legañas también se denominan en diferentes lugares con otros términos como lagañas, pitarras, pitañas, o chinguiñas. Son secreciones producidas por los ojos y sus anejos, de manera natural, siendo más habitual encontrarlas como acumulaciones de moco o lágrima seca en la zona nasal periocular o en el margen de los párpados, generalmente por la mañana al despertar.

Pueden ser húmedas, secas o incluso costrosas, según la cantidad de líquido contenido en la secreción que se haya evaporado. Si es muy grave, esta costra puede incluso a llegar a sellar los ojos de forma temporal.

Por medio del doctor Antonio Mateo, conocemos qué son las legañas, un fenómeno común e inofensivo.

Cuando parpadeamos, una delgada capa de lágrimas “lava” y se extiende continuamente sobre los ojos. Las lágrimas tienen principalmente dos capas, una con componente hidromucoso y otra más externa lipídica (o de grasa).

Las lágrimas tienen además numerosas sustancias disueltas en ellas como proteínas, azúcares, vitaminas, electrolitos, etc., y que además se mezclan con células muertas descamadas, células inmunes, polvo y otras partículas del entorno ambiental que pueden quedar atrapados en las secreciones oculares.

Sin embargo, cuando dormimos, nuestros ojos están cerrados y estas secreciones no son “barridas” o aclaradas por el parpadeo, acumulándose próximas a los puntos lagrimales y en el borde de los párpados, donde se secan, endurecen y se quedan pegadas.

Las legañas son una parte normal del funcionamiento del ojo, aunque determinadas condiciones ambientales como polvo, polen y otros alérgenos pueden aumentar la producción de moco como mecanismo de limpieza, lo que resulta en una mayor cantidad de legañas. La mayoría de las legañas se eliminan fácilmente al lavarse la cara por la mañana.

La falta de limpieza adecuada alrededor de los ojos puede aumentar la acumulación de secreciones.

La textura y el color de las legañas pueden variar, y esto puede ofrecer pistas sobre la salud ocular. Cuando la apariencia es como un poco de moco seco suele ser normal.

Sin embargo, si son producidas en exceso, principalmente durante el día, y con color y consistencia diferentes a lo considerado como normal, pueden indicar la presencia de inflamación o infección ocular, por diversas enfermedades como conjuntivitis, blefaritis, alergia, ojo seco u obstrucción de la vía lagrimal.

Por ejemplo, las legañas amarillentas o verdosas podrían indicar una infección, con frecuencia bacteriana.

Es necesario consultar al oftalmólogo en caso de producción excesiva de legañas, especialmente durante el día, o cuando están acompañadas de otros síntomas como enrojecimiento y molestias oculares para que sea diagnosticada su causa e iniciar el tratamiento más adecuado lo antes posible, en caso de que sea necesario.

Las medidas terapéuticas incluirán una correcta higiene ocular y palpebral, y en dependencia de la causa subyacente podrán añadirse antiinflamatorios, antisépticos, antibióticos, y/o lubricantes oculares.

La aparición de legañas en los ojos de bebés y niños son muy frecuentes. Suelen surgir asociados a resfriados o debido a conjuntivitis, los cuales ocasionan una secreción excesiva en los ojos de color amarillenta o verdosa que se adhiere a las pestañas, pudiendo despertarse el niño por la mañana con los ojos completamente pegados.

Si se acompaña de enrojecimiento, hinchazón en el párpado, u otros síntomas, deberá ser evaluado por el pediatra o por el oftalmólogo pediátrico.

¿Cómo debo realizar una correcta limpieza de ojos para mi recién nacido? | Maternar.co

Tipos de Legañas en las conjuntivitis de bebés y niños

1. Legaña amarillenta, verdosa, con ojo rojo y párpado pegado

Si el niño tiene este tipo de legañas, probablemente se trate de una conjuntivitis bacteriana, es decir, una inflamación de la conjuntiva que es la membrana que cubre parte del globo ocular; para que nos entendemos “lo blanco del ojo”.

Recordad que la terminación “-itis” se refiere a inflamación. En este caso, inflamación de la conjuntiva y al poner el apellido “bacteriana”, nos encontraríamos ante una inflamación de la conjuntiva por una bacteria. Los gérmenes más frecuentes son Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis todas ellas contagiosas.

Cuando nos encontremos con esta situación, debemos lavar el ojo (preferiblemente con suero fisiológico y gasas estériles con un correcto lavado de manos antes y después. Debemos intentar huir de remedios caseros como la manzanilla) y acudir a nuestro médico para que lo valore y nos indique un tratamiento antibiótico adecuado si es que lo necesita.

No debemos administrar gotas de antibióticos sin una valoración previa, pues lo único que podemos hacer es, muchas veces, crear resistencias ante esos antibióticos.

2. Legaña clarita, transparente, pero con lagrimeo, ojo rojo, mucosidad nasal y fiebre

En este caso, probablemente se trate de una conjuntivitis vírica. Es decir, un virus que además del cuadro catarral le ha inflamado la conjuntiva ocular y el niño empieza a quejarse de los ojos. En estos casos dado que es un virus, los antibióticos no nos van a ayudar.

Un virus frecuente que produce este tipo de patologías es el Adenovirus donde además del ojo rojo (en ocasiones muy rojo), el niño tiene fiebre y al explorarlo se palpa una adenopatía (un ganglio) justo delante de la oreja.

Este tipo de conjuntivitis son muy contagiosas y latosas. Debemos extremar las medidas de higiene más aun con lavado de manos antes y después de lavarle el ojo, no acercarnos mucho y si usamos lentillas tener especial precaución.

Es más, si esos días te pones gafas, aumentará tu protección ante el posible contagio de tu hijo. El tratamiento de este tipo de infecciones es sintomático, es decir, tratamos los síntomas ya que no hay colirio que elimine el virus (salvo en las conjuntivitis herpéticas que son muy infrecuentes y mucho más complejas).

Así que podrían pautarte antinflamatorios o incluso corticoides tópicos vigilando la no aparición de posibles complicaciones, como la infección bacteriana sobreañadida.

3. Legaña muy sutil por las mañanas, transparente pero acompañada de intenso pico ocular, a veces con picor nasal, estornudos y lagrimeo continuo

En este caso es probable que estemos ante una conjuntivitis alérgica. Más probable aun si papá o mamá son alérgicos. En este caso recomendamos acudir a vuestro pediatra quien valorará la necesidad de realizar estudio alérgico si los síntomas son continuos y molestos.

El tratamiento como podréis imaginar no es antibiótico, puesto que no hay bacterias en escena, sino que la mayoría mejoran con antihistamínicos (tópicos, en gotas o en ocasiones tenemos que recurrir a orales, en jarabe)

Una conjuntivitis es tratada habitualmente por tu pediatra. Sin embargo, en aquellos casos donde el tratamiento no surta los efectos deseados, donde el niño se queje de dolor en el ojo o los profesionales requieran de una asistencia más especializada, podremos acudir también al oftalmólogo, que es el profesional encargado del tratamiento específico de cualquier patología ocular.

¿Es contagiosa la conjuntivitis?

Como habéis visto tanto si es bacteriana como vírica sí, es contagiosa. De hecho es muy contagiosa. Por eso es tan importante que os lavéis las manos tanto antes como después de limpiarle los ojos al bebé y sobre todo después de aplicarle el tratamiento.

Es más, también es habitual que empiecen con un ojo y a los pocos días empiecen con síntomas en el otro ojo.

¿Qué puedo hacer para que el bebé esté mejor?

Lo más importante es aliviar el malestar con esos lavados con suero fisiológico que limpian la superficie del globo ocular y una vez lavado aplicar el colirio pautado por tu pediatra u oftalmólogo. Si el suero fisiológico lo guardas en la nevera, tendrá un mayor efecto vasoconstrictor que aliviará más rápidamente la inflamación.

¿Se puede prevenir la conjuntivitis en bebés?

Siento insistir, pero la medida preventiva más eficaz para evitar conjuntivitis y la mayoría de las infecciones respiratorias es el lavado de manos frecuente. Es habitual ver a los bebés o a los niños que tras un resfriado común o durante el mismo, tengan además una conjuntivitis por sobreinfección.

No te preocupes, consulta con tu pediatra e inicia tratamiento precozmente.

¿Cuándo debo llevar al bebé al médico?

Si observas una ligera legaña, la lavas con suero fisiológico y tras dos o tres días los síntomas desaparecen, no te preocupes. La conjuntivitis en los neonatales, al igual que en los adultos, se manifiesta como una rojez en los ojos del bebé. Descubre cómo puede afectarle y qué debes hacer.

Conjuntivitis neonatal

La conjuntivitis neonatal es el enrojecimiento del ojo del recién nacido causada por irritación, infección u obstrucción del lagrimal.La presencia de ojos pegajosos con legaña se inicia al tercer o cuarto día de vida; en la mayoría de casos tan solo es necesario una exhaustiva limpieza con suero fisiológico y una gasa.

Tipos de Conjuntivitis Neonatal

  • Infecciosa
  • Obstrucción del lagrimal
  • Irritativa

Conjuntivitis neonatal infecciosa

Es la más grave de las conjuntivitis neonatales. Puede aparecer durante la primera semana de vida. En la mayoría de los casos son producidas por bacterias de la flora normal del canal del parto (estreptococo y estafilococo).

En estos casos más leves tan solo se observa una secreción ocular más espesa pero sin inflamación del ojo. El tratamiento consiste en aplicar una pomada antibiótica y la limpieza de los ojos con suero fisiológico .

Las infecciones más graves son las producidas por el Gonococo y la Chlamydia tracomatis. El recién nacido se infecta al pasar por el canal del parto. Los síntomas son la presencia de ojos rojos, párpados inflamados y una secreción purulenta (como pus) o sanguinolenta.

Las conjuntivitis infecciosas neonatales deben ser tratadas con antibióticos porque, de no ser así, pueden ocasionar secuelas en el ojo del bebé. En función de la gravedad de la infección también pueden utilizarse antibióticos endovenosos.

También debe ser tratada con antibióticos la madre y su pareja.Los virus que causan el herpes genital y labial (Herpes Virus Simple) también pueden causar una conjuntivitis grave en el recién nacido. El bebé se infecta durante el parto.

En los casos en los que se sospeche una infección grave se realizará un cultivo de las legañas para confirmar qué tipo de bacteria origina la conjuntivitis.

Conjuntivitis por obstrucción del lagrimal

En algunos casos el conducto lagrimal del recién nacido puede estar obstruido (tapado) de manera que las lágrimas del ojo no pueden eliminarse adecuadamente. En las obstrucciones de lagrimal se deben realizar masajes en la zona que queda entre el ojo y la nariz.

Si no se resuelve la obstrucción, puede ser necesaria la cirugía.

Conjuntivitis irritativa

Algunos recién nacidos pueden presentar una irritación de los ojos causada por la pomada o las gotas antibióticas que se aplican en la sala de partos. Es una afección leve que se resuelve sin tratamiento ni secuelas.

Prevención de la conjuntivitis neonatal

Para prevenir la conjuntivitis neonatal en todos los hospitales se aplica una profilaxis ocular nada más nacer el bebé, con un colirio o pomada antibiótica.

Se recomienda realizar una cesárea cuando la madre presenta lesiones de herpes genital activas en el momento del parto.Es importante el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual en la embarazada para prevenir la conjuntivitis neonatal grave.

Cuándo acudir al Pediatra

Si el recién nacido presenta legañas muy espesas, purulentas o sanguinolentas e hinchazón y enrojecimiento de los párpados. Si al lactante le llora el ojo constantemente (epífora) debe ir al Pediatra para descartar una obstrucción de lagrimal.

¿Cómo limpiar las legañas (sobre todo en bebés y niños)?

La mayoría de las legañas de aparición matutina son fisiológicamente normales y son eliminadas fácilmente en el lavado de cara del aseo diario. El agua es un buen mucolítico y que ayuda a la limpieza de las secreciones oculares por arrastre.

Independientemente de la causa, es útil disponer de pequeñas ampollas o botecitos de suero fisiológico para “regar” profusamente los ojos, reblandecer las secreciones adheridas y arrastrarlas hasta dejar el ojo completamente limpio.

Del mismo modo, puede acompañarse la higiene palpebral del uso de toallitas húmedas adecuadas para este cometido. Suelen llevar alguna sustancia antiséptica, pero se deben evitar aquéllas con productos que pueden resultar tóxicos, irritantes o alergénicos.

¿Cómo se limpian los ojos de un bebé?

Os dejamos unos consejos sobre cómo realizar la limpieza de los párpados y de los ojos de un bebé:

  • Antes de empezar la limpieza, es importante lavarse bien las manos con agua y jabón neutro para evitar infecciones en el ojo del bebé.
  • Nunca deben limpiarse los ojos con la mano, con un algodón ni con un pañuelo de tela o papel. Siempre debe usarse un objeto estéril.
  • Nunca hay que separar los párpados del recién nacido en seco. Antes se deberá humedecer el ojo.
  • Se debe realizar la limpieza con una toallita o gasa húmeda esterilizada para reblandecer las legañas y facilitar la extracción de estas secreciones.
  • Nunca hay que frotar o rascar con fuerza si estas no desaparecen, ya que podríamos dañar el ojo del niño.
  • Para humedecer la gasa se usará suero fisiológico y, a poder ser, monodosis. En caso de no disponer de suero, se podría utilizar agua hervida una vez esté templada.
  • No se debe utilizar manzanilla ni otro tipo de infusiones para limpiar el ojo, ya que no es un producto estéril y podría causar alergias o infecciones.
  • El ojo siempre se limpia desde el lagrimal hasta el rabillo, para que los residuos se arrastren hacia el exterior del ojo.
  • El bebé debe estar acostado, preferentemente, boca arriba.
  • Se recomienda que se realice la limpieza un par de veces al día: después de despertarse, pues es cuando hay mayor acumulación de secreciones y, después del baño, ya que las secreciones se han ablandado y será más fácil realizar la limpieza.

Señales de alerta

En caso de que el bebé presente legañas y secreciones persistentes o abundantes, o de color verde o amarillo, se aconseja que acuda al oftalmólogo pediatra para verificar si tiene una obstrucción de la vía lagrimal. Asimismo, si tiene los ojos hinchados o rojos y con abundante secreción, hay que acudir al oftalmólogo para comprobar si existe algún tipo de infección ocular.

Otras posibles causas de legañas

Además de las conjuntivitis y obstrucciones del lagrimal, existen otras posibles causas de legañas en los ojos de los niños:

  • Orzuelo: Se produce cuando se obstruye una glándula de Meibomio en la línea del párpado. Se acompaña de enrojecimiento, hinchazón y sensibilidad.
  • Blefaritis: Es un trastorno que cursa como una inflamación en los folículos capilares de las pestañas o como infección en la zona de los párpados donde se encuentran las glándulas de Meibomio.
  • Úlcera corneal: Es una infección de la córnea que si no es tratada a tiempo puede comprometer seriamente la visión.
  • No usar de lentes de contacto de forma continua.
Tipo de Legaña Causa Probable Síntomas Adicionales Tratamiento
Amarillenta o verdosa Conjuntivitis bacteriana Ojo rojo, párpado pegado Lavado con suero fisiológico, antibióticos (bajo supervisión médica)
Transparente Conjuntivitis vírica Lagrimeo, ojo rojo, mucosidad nasal, fiebre Tratamiento sintomático (antiinflamatorios, corticoides tópicos)
Transparente (sutil) Conjuntivitis alérgica Picor ocular intenso, picor nasal, estornudos, lagrimeo Antihistamínicos (tópicos u orales)

En conclusión

Las legañas son una parte natural de la fisiología ocular, desempeñando un papel en la protección y limpieza de los ojos. Aunque generalmente son inofensivas, los cambios en su apariencia o cantidad pueden ser indicativos de problemas oculares subyacentes que requieren atención médica. Mantener una buena higiene ocular y estar atento a los síntomas inusuales es esencial para prevenir complicaciones.

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