Dar el pecho al recién nacido y lograr un buen descanso puede parecer una tarea complicada. El bebé se despierta con frecuencia para mamar, interrumpiendo el sueño de la madre. Sin embargo, la lactancia materna ofrece beneficios tanto para el sueño del bebé como para el de la madre.
Beneficios de la Lactancia Materna para el Sueño
Los expertos afirman que la lactancia materna beneficia tanto el sueño de la madre como el del bebé. La evidencia científica es clara: los bebés amamantados tienen un sueño más profundo y reparador. Lo mismo ocurre con las madres, ya que las mujeres que amamantan a sus bebés tienen más minutos de sueño profundo y reparador.
Además, dar el pecho es mucho más fácil: no tienes que levantarte a calentar la leche, preparar un biberón... El estudio "Breast-feeding Increases Sleep Duration of New Parents", publicado en 2007 en The Journal of Perinatal and Neonatal Nursing, encontró que los padres de bebés que fueron amamantados por la noche durmieron un promedio de 40 a 45 minutos más que los padres de bebés que recibieron fórmula.
Sí, los bebés que se alimentan con leche materna se despiertan más veces por la noche (y por el día) que un adulto, pero duermen mejor. Piden alimentarse más veces que los bebés que toman leche artificial o de fórmula. El bebé que amamanta se despierta más veces por la noche.
Los bebés que toman leche artificial no están “preparados” para digerir leche de otra especie, por lo que suelen tardar más en digerirla. Esto a priori, puede hacer que el bebé pida alimentarse con menos frecuencia.
La composición de la leche materna también varía según lo que el bebé precisa para crecer. Eso quiere decir que la leche que mama tu pequeño cuando es de día (y hay luz solar) es diferente a la que toma cuando es de noche, teniendo mayor contenido en sustancias que favorecen el sueño, como la melatonina. La melatonina es una hormona que regula el sueño-vigilia.
Además, la lactancia materna estimula la producción de oxitocina. Esta hormona, además de ser fundamental en el vínculo madre-bebé, tiene un efecto relajante muy intenso.
Es probable que hayas oído que para que tu bebé duerma más tiempo sin despertarse (que no mejor) le des un biberón de leche de fórmula con cereales. Para los expertos esta es una recomendación anticuada e incluso peligrosa. “Un bebé que necesita despertarse, debe poder hacerlo”, dice la matrona Marta Roca Vento. "Introducir cereales en el biberón está totalmente contraindicado, pero no solo de noche, sino también durante el día. El sueño de los bebés no es como el de un adulto, ni tan siquiera como el de un niño.
Como dice la matrona, no puedes esperar que un bebé de dos meses comience a andar, otras funciones fisiológicas, como la alimentación o el sueño, también tienen que evolucionar. Para un adulto dormir de un tirón toda la noche significa que durante unas 8 horas no se va a despertar (y si lo hace, enseguida recupera el sueño). “Para un bebé dormir de un tirón es que duerma 5 horas seguidas.
Consejos para Descansar Durante la Lactancia
Despertarte varias veces a mitad de la noche puede perjudicar tu sueño, que tanto necesitas después de todo un día cuidando de tu bebé. A continuación, con la ayuda de la matrona Marta Roca Vento, te damos unos consejos para que puedas descansar. Recuerda que son recomendaciones y que a cada madre y a cada familia le funciona una estrategia.
- Sincroniza tu sueño con el del bebé y duerme cuando tu hijo duerma: como hemos comentado el bebé suele dormir de un tirón entre las 9 de la noche y las 2 de la mañana.
- Comparte con tu pareja (si la tienes) el cuidado del bebé. Así tendrás momentos para descansar. Incluso puedes extraerte leche para que papá se la dé.
- Por la noche da de mamar tumbados los dos de lado.
Cuando tu bebé nace, algunos de sus órganos y sentidos no han completado su desarrollo, como el cerebro y la visión: Habrás oído que el recién nacido tiene una visión muy limitada. Y es cierto. Los primeros días de lactancia materna, tu bebé toma una sustancia de color amarillo que en la cultura tradicional se le llama “oro”: el calostro. Es la leche que tu pecho produce tras el parto y el primer alimento del bebé. Sus beneficios sus inigualables.
Recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP)
La Academia Americana de Pediatría (AAP) acaba de publicar unas recomendaciones para mejorar la calidad del sueño de los bebés y disminuir los riesgos de muerte súbita del lactante. En este informe se recalca la importancia de la colocación del bebé en decúbito supino, la utilización de superficies firmes para dormir; las ventajas de compartir habitación con los padres, pero no la cama; el evitar la exposición al humo, el alcohol y otras drogas.
En EE.UU. mueren anualmente 3.500 niños durante el sueño. El 90% de los casos sucede en menores de 6 meses, y la incidencia se incrementa entre el primer mes y el cuarto.
La recomendación de dormir boca arriba es una medida que ha demostrado que disminuye el riesgo de SMSL. Las dos recomendaciones en las que más se incide ahora son no compartir la cama y la calidad de la superficie de descanso (colchón). Corrientemente se tiene la idea de que las camas blandas protegen mejor a los bebés, pero se corre el riesgo de sofocación. De igual manera sucede al compartir la cama: aumenta el riesgo de aplastamiento y sofocación.
| Recomendación AAP | Descripción |
|---|---|
| Dormir boca arriba | Colocar a los bebés boca arriba para dormir al menos hasta el primer año de edad. |
| Habitación compartida | Los niños deben dormir en la habitación de los padres, pero en cama separada durante el primer año. |
| Superficie firme | Utilizar superficies firmes para dormir. |
| Evitar exposición | Evitar la exposición al humo, el alcohol y otras drogas. |
Coloque a los bebés boca arriba para dormir al menos hasta el primer año de edad. Los niños deben dormir en la habitación de los padres, pero en cama separada durante el primer año.
Rutinas para Dormir a un Bebé
La constancia lo es todo cuando hablamos de la hora de acostarlo y las rutinas de sueño del bebé. Si sigues un patrón similar antes de apagar las luces, tu pequeño dormirá suficiente.
No es buena idea esperar a que se haya dormido para meterlo en la cuna. Al acostarlos cuando están soñolientos, pero aún despiertos, se cree que aprenderán antes a dormirse solos. Evidentemente, esto no ocurrirá la primera vez (o cada vez) que lo acuestes, pero merece la pena contemplar la posibilidad de que tu pequeño aprenda a relajarse y dormirse solo. Las mamás que lleven unos meses siguiendo estás prácticas ya estarán disfrutando de los beneficios, pues su pequeño estará aprendiendo a dormirse solo por la noche. Si esta técnica es nueva para ti y tu bebé, sigue siendo un buen momento para que lo ayudes a tener dulces sueños cuanto antes. En el apartado de Buenos consejos para ayudarlo a dormir encontrarás más información interesante.
Los expertos están de acuerdo en que un sueño del bebé de calidad influye positivamente en el crecimiento. Debajo de los párpados cerrados de tu bebé, su cuerpo está muy ocupado desarrollándose física, mental y emocionalmente.
Si tu bebé se despierta por la noche, es fácil pensar que tendrá hambre. Sin embargo, no siempre será el caso. Los bebés se despiertan de noche por distintos motivos: intranquilidad general, pañal sucio o porque un ruido fuerte los haya despertado, por ejemplo. Cuando se acerque a los siete u ocho meses, puede que tenga ansiedad por separación. Eso es algo normal y simplemente necesitará saber que estás ahí. Algunos padres piensan que los bebés que toman biberón duermen toda la noche seguida, pero los estudios indican que se despiertan con la misma frecuencia que los bebés amamantados. Según distintos estudios, las madres que alimentan a sus bebés para tranquilizarlos cuando no muestran signos de hambre suelen tener hijos con mayor peso.
La lactancia materna además de alimento proporciona seguridad, tranquilidad y calma. Justamente lo que necesita el bebé para poder dormir tranquilo. Sí, lo son. Cierto es que, evidentemente, se crea una asociación teta-sueño, pero que si no es teta-sueño será pasillos-sueño / cochecito-sueño / biberón-sueño, etc.
Si tu bebé se mueve mucho mientras duerme…, no te preocupes: ¡es completamente normal! La fase del sueño inquieto ocupa la mayor parte de este ciclo (entre el 50 y el 60 %). Durante este tiempo, el bebé se mueve, se chupa el dedo o el chupete e incluso puede hacer ruiditos.
Todos los expertos coinciden en una cosa: recomiendan poner a dormir a los recién nacidos tumbados boca arriba durante los primeros pocos meses de vida (esta posición reduce el riesgo de muerte súbita infantil en un 50 %) aunque te parezca que tu bebé está más cómodo bocabajo cuando lo tienes en brazos. A partir de los seis meses de edad, el bebé será capaz de girarse por sí solo y es posible que lo encuentres durmiendo bocabajo, aunque tú lo pongas en la cuna boca arriba.
Como puedes imaginar, durante su primer año de vida, las necesidades de sueño del bebé cambiarán de manera considerable. ¿Cuánto duerme un recién nacido? A no ser que a tu bebé le cueste dormirse, los recién nacidos duermen entre 14 y 18 horas al día (pero no del tirón, por desgracia, por más que los padres TAMBIÉN necesiten dormir…), con ciclos de sueño que pueden oscilar entre 30 minutos y 2 horas, o incluso más en el caso de algunos niños. Los recién nacidos no distinguen entre día y noche y pueden dormir incluso más durante el día. Por cierto, cada bebé es un mundo. Algunos duermen mucho...
A partir de ahora, tu bebé dormirá entre 12 y 15 horas al día. Poco a poco, irás descubriendo sus patrones de sueño y serás capaz de anticipar cuándo necesita dormir: además de durante la noche, tu bebé necesitará hacer tres siestas hasta que tenga seis meses (una por la mañana, una al mediodía y una al final del día) y, en los meses siguientes, pasará a hacer solo dos siestas (una por la mañana y otra por la tarde). Cuando cumpla los cuatro meses, será capaz de quedarse dormido solo y de volver a dormirse solo si se despierta.
Como probablemente sepas, los recién nacidos no distinguen entre el día y la noche. En esta fase, su reloj biológico (que permite ajustar las horas que pasamos despiertos y dormidos) todavía no está sincronizado. Ahora bien, entre las ocho y las diez semanas de vida, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Y cuando tenga entre cinco y seis meses, podrás empezar a aplicar una rutina de sueño para ayudarlo a dormirse más fácilmente.
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Asegúrate de que el bebé se sienta seguro y tranquilo en su ambiente, en todas las edades. En los primeros meses, procura tenerlo en brazos y que te sienta cerca, y luego establece rutinas y crea un entorno seguro». A partir de los seis meses, más o menos, un niño puede sentirse seguro con un peluche o con las rutinas que le marques. Mediante los intentos repetidos de quedarse dormido en su cuna y la presencia tranquilizadora de papá o mamá, el bebé irá descubriendo poco a poco cómo quedarse dormido de manera más autónoma.
«Algunas noches, que el niño se quede dormido puede llevar un rato, sobre todo en determinados momentos, como después de una mudanza, al volver a la escuela o si se produce algún cambio en la vida del pequeño. Según Emmanuelle Rigeade, «la rutina nocturna es un conjunto de momentos calmantes que dura toda la noche: regresar a casa, tiempo de calidad, baño, juego, comidas, etc. Estas rutinas funcionan como momentos tranquilizadores para el niño, porque le permiten anticipar qué ocurrirá a continuación.
Por descontado, si bosteza, se frota los ojos o empieza a llorar o gimotear, sabrás inmediatamente qué hacer. Un truco: intenta meter al niño en la cama antes de que transcurran diez minutos de estos primeros indicios de cansancio para que le resulte más fácil dormirse.
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Es importante dejar llorar al bebé y no intentar silenciarlo a toda costa. Abrázalo, mécelo y cógelo en brazos y, por lo general, se calmará. También es importante que los adultos se turnen, porque son momentos muy estresantes. Intenta generar un ambiente tranquilo, sosegado, pon música suave y mece a tu bebé. Recordad hacerlo por turnos y no dudéis en dejarlo en la cuna unos minutos si la situación os sobrepasa.
Si te preguntas si tiene hambre, conviene que sepas que antes de los seis meses, tu bebé puede despertarte porque necesita que lo amamantes o le des un biberón, en función de la opción de alimentación que hayas elegido. Y si no tiene hambre, ¿por qué llora? Si no necesita que le cambies el pañal, si no le están saliendo los dientes y no hay nada más que le moleste (por ejemplo, si tiene piel atópica y le pica o si hace demasiado calor), es posible que el bebé se despierte simplemente porque está entre dos ciclos de sueño.
El consejo de Emmanuelle Rigeade: «Es normal que los bebés se despierten por la noche durante los primeros meses, porque sus ciclos de sueño son cortos y necesitan comer de noche. Más adelante, si esto sigue ocurriendo, conviene plantearse los hábitos de sueño del niño, si se despierta en el mismo estado que cuando lo acostaste o no y qué recursos tiene para volverse a dormir.
No te asustes: estos retrocesos son normales y pueden ocurrir cuando el bebé da un estirón, por ejemplo (en las primeras semanas, a los tres meses o a los seis meses), o si el bebé se desorienta o cambia de horarios, durante un viaje o en verano, por ejemplo.
Esta fase es perfectamente normal en un bebé y sucede en torno a los ocho meses de edad. Como los adultos (¡o los padres jóvenes!), los bebés pueden sufrir una falta de sueño que puede acumularse a lo largo de días o incluso semanas. Si es el caso, notarás que a tu hijo cada vez le costará más quedarse dormido: puede parecer contradictorio, pero cuanto más cansado está un niño, más le cuesta dormirse. ¿Qué debes hacer en estos casos?
Según Emmanuelle Rigeade, «No se recomienda privar a un niño de sueño durante el día para que duerma mejor de noche, porque lo que se consigue es justo lo contrario: cuando un niño está demasiado cansado le cuesta más dormirse por la noche.
