La lactancia materna es un proceso natural, pero a veces pueden surgir complicaciones que preocupan a las madres. Una de ellas es la presencia de sangre en la leche materna. Aunque puede ser alarmante, en la mayoría de los casos no es grave ni perjudicial para el bebé. Sin embargo, es importante conocer las posibles causas, cómo identificar el problema y cuándo buscar atención médica.
Causas Comunes de Sangre en la Leche Materna
Durante el embarazo y la lactancia, muchas mujeres experimentan secreciones de sangre por el pezón. Esto se puede deber a un traumatismo o a algún tejido interno que puede ser necesario examinar. La presencia de sangre en la leche materna puede tener diversas causas, que van desde problemas menores hasta afecciones que requieren atención médica.
Grietas en los Pezones
No es inusual que los pezones se irriten o se agrieten durante la lactancia, en especial, si estás comenzando a amamantar. Pueden acompañarse de sangrado y son muy dolorosas en el momento de iniciar la succión; es decir, "cuando el bebé se engancha". A veces se objetiva sangre en la boca del recién nacido tras la lactancia y se trata de sangre materna proveniente de las grietas.
Tratamiento: La mejoría en la técnica de la lactancia tanto en la postura como en el tiempo en que está el bebé en cada pecho, que no debe ser más de 15 minutos por pecho. También se puede aplicar una pomada antigrietas como la de lanolina que no requiere de su limpieza ya que no es tóxica para el bebé. La aplicación de una bolsa de hielo antes de cada toma es otra medida que reducirá el dolor durante la succión. Es importante mantener los pezones muy limpios y al aire el mayor tiempo posible. En casos muy dolorosos se puede emplear una pezonera de silicona para que el niño no presione directamente el pezón entre la lengua y el paladar.
Puntos Blancos o Perlas de Leche
Los puntos blancos o perlas de leche, son como un tapón de leche solidificada cubierta de piel que se forman en el pezón y suelen acompañar a las obstrucciones, siendo habitualmente muy dolorosos. Este tipo de puntos suelen aparecer antes o después de una obstrucción o una mastitis. Suelen ser la punta del iceberg que nos indica que hay algo más en los conductos.
Los puntos por tracción son diferentes a los anteriores. Los llamamos perlas por tracción porque suelen coincidir con que el bebé ha cerrado la boca con el pezón en su interior o ha dado un tirón para ver qué pasa más allá sin desengancharse del pecho. Este tipo de perlas se producen a causa de una pequeña inflamación en los conductos, justo detrás del pezón, donde se retiene un poco de leche.
Tratamiento:
- Primera opción: Esperar. Cuando la piel se regenera y cae, la perla también cae y se acaba el problema. Esta opción tiene el inconveniente que requiere tiempo, de 2 a 4 semanas.
- Segunda opción: Necesitas la ayuda de tu matrona.
- Opción casera: Sumergir el pecho en un recipiente con agua o aceite calentito (tiene que ser un calor agradable), después de unos minutos cuando se haya ablandado un poco, restregar una toalla limpia y seca que sea un poco tosca para intentar deshacer el punto blanco. Recuerda que los días posteriores deberás limpiar varias veces al día el pezón con agua y jabón neutro, y secarlo con papel o gasas de un solo uso a fin de evitar que la zona se infecte.
Ambos puntos, rojo y negro, son las dos caras de la misma moneda. Si no duele, no hay razón para que la toques. Ya irá desapareciendo sola.
Ampollas Transparentes
Las ampollas transparentes son como las ampollas que nos salen en los pies cuando estrenamos zapatos. Estas ampollas se producen cuando el bebé succiona de manera débil. Suele ocurrir por la noche y se agarra sólo a la punta del pezón.
Para las posibles molestias o dificultades durante la lactancia, no dudes en visitar a tu matrona, que es la profesional de referencia para la lactancia. Ella te ayudará a valorar vuestra lactancia, el estado de tu pecho y la evolución de tu bebé. Y esto siempre es complementario a acudir a tu grupo de apoyo a la lactancia más cercano donde podrás compartir experiencias con otras madres.
Conductos de Leche Dañados
La primera sigue estando vinculada a la presencia de sangre en la leche, pero en este caso debido a pequeñas rupturas de capilares en torno al pezón.
Infecciones Mamarias (Mastitis)
A medida que el cuerpo intenta combatir la infección, la mama se puede poner roja o sensible e inflamarse. Otros síntomas posibles: fiebre, dolor de cabeza, sensación de malestar general, un bulto en la zona, secreción blanquecina y espesa por el pezón, un absceso o una acumulación de pus en la zona. La mastitis se trata con antibióticos. Debería mejorar dentro de los 10 días posteriores o entre las 2 a 3 semanas siguientes, como mucho. Para aliviar el dolor, algunos analgésicos de venta libre, como el paracetamol (marca comercial: Tylenol) o ibuprofeno (marcas comerciales: Advil, Motrin) pueden ayudar, además de la aplicación espaciada de compresas calientes.
Tal y como indica la misma palabra, la mastitis es una inflamación de la glándula mamaria en alguno o varios de sus cuadrantes o zonas. Dicha inflamación suele producirse por la obstrucción de algún conducto galactóforo, a su vez causada por alteraciones de la microbiota o flora bacteriana que puebla el tejido mamario.
Síntomas más comunes: Dolor, endurecimiento, bulto, y enrojecimiento de la zona. Como en cualquier infección hay que consultar al médico y lo ideal sería llegar a un diagnóstico preciso mediante cultivos y antibiograma, antes de proponer un tratamiento concreto.
Tipos de mastitis:
- Mastitis aguda: es la mastitis más conocida y la más fácil de diagnosticar, ya que se acompaña de síntomas sistémicos: Fiebre superior a 38,5°, escalofríos, dolor intenso del pecho, zona enrojecida con abultamientos, síndrome gripal, malestar general.
- Mastitis subclínica: esta mastitis es más difícil de diagnosticar, ya que no produce síntomas tan claros como la mastitis aguda. El síntoma principal es el dolor, más o menos intenso, que muchas mujeres describen como pinchazos o agujas que atraviesan todo el pecho. En algunos casos, incluso se pueden dar calambres que se irradian hacia la espalda o el brazo y una sensación de quemazón. Al no estar acompañada de fiebre ni de enrojecimiento de la zona, esta mastitis subclínica se suele infravalorar e infradiagnosticar. De hecho, es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna involuntaria.
¿Cuál es la manera de actuar si tengo mastitis?
En caso de una mastitis, lo más importante es actuar cuanto antes; una rápida actuación es clave. En concreto, lo primero que hay que hacer en las primeras 24 horas es realizar una extracción frecuente y eficaz de la leche. Si la madre tiene mucho dolor, existen grietas en el pecho y no se consigue que el bebé lo agarre, se puede hacer extracción con la ayuda de un sacaleches o incluso de forma manual, ya que uno de los efectos no deseados que puede producir la mastitis es la disminución de la producción de leche.
Así mismo, lo más recomendable en una situación de mastitis es pedir consulta con una matrona especialista en lactancia para que valore si la succión del bebé es efectiva, y en caso de que no sea así, pueda ayudar con otras técnicas de extracción de la leche.
Otras medidas para tratar las mastitis son:
- Aplicación de frío en la zona afectada: nunca se debe aplicar calor, ya que facilita la proliferación de las bacterias y aumenta la inflamación. En todo caso, solo podríamos aplicarlo unos minutos antes de dar el pecho.
- Tratamiento con antiinflamatorios: como el ibuprofeno, que ayudará a bajar la fiebre (en caso de mastitis aguda) y a disminuir la inflamación.
- Uso de probióticos específicos para la lactancia.
- Antibióticos: si las medidas anteriores no resuelven o mejoran el cuadro de mastitis, hay que acudir a un médico para que establezca un tratamiento con antibióticos durante 10 o 14 días.
¿Tengo que dejar la lactancia por una mastitis o por tomar antibióticos?
Absolutamente no. Todo lo contrario, cuanto más mame el bebé del pecho afectado, antes se resolverá la obstrucción y bajará la inflamación.
Por otro lado, la gran mayoría de medicamentos y antibióticos son compatibles con la lactancia materna. Existen páginas web de consulta, como e-lactancia.
¿Cuáles pueden ser las complicaciones de la mastitis?
En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo.
Sí, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:
- Mastitis de repetición: se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.). En estos casos, hay que volver a evaluar a la madre y llegar a la causa que produce la mastitis, ya que si se repite el tratamiento sin reevaluar, no se logrará eliminar la causa y se volverá a repetir la misma situación.
- Absceso: es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo. Requiere el ingreso en el hospital para drenar en quirófano el absceso. Se administrará tratamiento antibiótico con cloxacilina o vancomicina.
- Abandono involuntario y precoz de la lactancia: es la complicación más habitual en casos de mastitis.
Papiloma Intraductal
Un papiloma es un tumor benigno (no canceroso) que puede estar asociada con un derrame del pezón con sangre. La secreción a causa de un papiloma suele ocurrir espontáneamente e implica un solo conducto. Es posible que el derrame desaparezca por sí solo, pero probablemente el especialista recomiende realizar una mamograma, una ecografía mamaria e incluso una biopsia para ofrecer un diagnóstico concreto y fiable.
Otras Causas Benignas
En la mayoría de las mujeres, los cambios en las mamas durante el embarazo y la lactancia resultan ser benignos. Cualquiera de las afecciones benignas incluidas en esta sección puede aparecer en mujeres embarazadas. Las siguientes son afecciones benignas asociadas específicamente al embarazo y la lactancia. Ninguna de ellas está vinculada con un aumento del riesgo de cáncer de mama.
- Adenoma de la lactancia: Es la causa más común por la que puede aparecer una masa en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Un adenoma es un tumor que está compuesto, en su mayoría, por tejido glandular. Las hormonas asociadas al embarazo y la lactancia pueden ser las responsables de la aparición del tumor. Se puede tener un adenoma de la lactancia o varios. Los nódulos se mueven libremente, tienen bordes bien definidos y, por lo general, contienen varios lóbulos (lobulado).
- Galactoceles: Son quistes que contienen líquido y que, se cree, surgen por el bloqueo de un conducto durante la lactancia. El primer síntoma suele ser una masa blanda en la mama. La ecografía puede confirmar si es efectivamente un quiste. En algunos casos, un galactocele se puede drenar para aliviar los síntomas. Las compresas frías o las bolsas de hielo y un sostén cómodo pueden ayudar. Si un galactocele regresa, se puede volver a drenar. En algunos casos no frecuentes, puede provocar infección que requiere tratamiento con antibióticos.
¿Cuándo Buscar Atención Médica?
Tener un derrame del pezón no tiene porque ser una causa de preocupación, pero es muy importante asistir al especialista de ginecología y salud de la mujer para realizar una evaluación y estar seguros.
Se debe informar al médico cualquier síntoma inusual, como una zona irritada o un bulto, de inmediato. Siempre es mejor exagerar en la precaución y hacerse examinar.
Las características de un derrame del pezón que es anormal contienen sangre y proviene de un solo pezón y sale sin presionar ni tocar la mama o el pezón.
Si sientes una masa en la mama, es probable que el médico la examine y te indique hacerte una o más pruebas por imágenes. La mamografía con protección abdominal (o una protección especial para resguardar al feto de la exposición a los rayos X) se considera segura. Sin embargo, la ecografía, que utiliza ondas de sonido en lugar de rayos X, es lo que se suele indicar. Esta prueba puede ayudarle al médico a diferenciar entre un quiste (que tiene líquido en su interior) y un nódulo con alguna parte sólida. Es posible que el quiste deba aspirarse (drenarse con una aguja fina) y que la masa sólida requiera ser analizada mediante una biopsia con aguja gruesa para descartar cáncer.
Durante la lactancia, un problema todavía más común es la infección, que puede producir dolor, enrojecimiento e inflamación. Las infecciones en las mamas pueden ser bastante persistentes, pero la mayoría responde al tratamiento con antibióticos. Si los síntomas no mejoran, el médico debe descartar cualquier posibilidad de cáncer de mama inflamatorio. Esta es una forma agresiva, pero rara, de cáncer de mama, que aparece primero como un zona de enrojecimiento e irritación de la piel en lugar de un bulto distinguible. El médico puede indicarte una biopsia de piel o tejido para asegurarse.
El Autoexamen Mamario
Los profesionales de Clínica Pedrosa aconsejamos realizar un auto examen mamario una vez al mes, en más o menos de 3 a 5 días después del comienzo de la menstruación. Las mamas no están tan sensibles o con protuberancias en ese momento como los días previos al inicio del periodo.
El Puerperio: Un Momento Clave
El posparto o puerperio es un momento muy complicado para la mujer. Tiene que cuidar a un recién nacido, darle el pecho a cada poco (su estómago es tan chiquitín que se vacía muy deprisa)… y cuidarse a si misma. Tu bebé ya ha nacido. Y ahora empiezan los síntomas del posparto o puerperio, como los entuertos o los loquios. En esas primeras horas del posparto o puerperio o cuarentena experimentarás una sensación de inmensa felicidad y euforia al tener a tu hijito en brazos. El puerperio, posparto o cuarentena es el gran desconocido de las madres. En este periodo el organismo materno va recuperando su normalidad después del parto. Si hablamos de oxitocina, podemos caer en el error de pensar solamente en sus efectos hormonales durante el parto o la lactancia. Pero lo cierto es que también actúa como neurotransmisor, lo que implica efectos a nivel del sistema nervioso central de lo más variados.
Para las posibles molestias o dificultades durante la lactancia, no dudes en visitar a tu matrona, que es la profesional de referencia para la lactancia. Ella te ayudará a valorar vuestra lactancia, el estado de tu pecho y la evolución de tu bebé. Y esto siempre es complementario a acudir a tu grupo de apoyo a la lactancia más cercano donde podrás compartir experiencias con otras madres.
