Lactancia Artificial: Definición, Ventajas y Tipos de Fórmulas

Cuando tu bebé está a punto de llegar, hay muchas decisiones que debes tomar. Una de las más importantes, es cómo vas a alimentar a tu pequeño o pequeña. La lactancia artificial o también llamada leche de fórmula es una alternativa cuando la alimentación al pecho no es posible o bien la madre decide libremente esta opción. La leche de fórmula es un alimento que actúa como sustituto de la leche materna por completo o de forma parcial, dependiendo de las necesidades que se quieran cubrir.

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como las autoridades médicas internacionales recomiendan que, si no hay ningún problema médico que lo impida, los recién nacidos deben alimentarse exclusivamente con leche materna al menos durante los cuatro primeros meses de vida. No obstante, cómo alimentar al bebé es una decisión personal que deben adoptar los padres y en particular la madre basándose en una información adecuada sobre las ventajas e inconvenientes que supone optar por una u otra.

La leche materna está considera como el alimento más completo para un bebé, tanto por sus cualidades nutricionales como por los beneficios que aporta a la salud del recién nacido. Al amamantar a su hijo, la madre le transmite los anticuerpos que su sistema inmunitario todavía inmaduro no puede producir. La leche materna se digiere con mayor facilidad, lo que hace que los niños así alimentados tengan menos diarreas y episodios de estreñimiento. Otros beneficios de la lactancia materna para la salud del niño que han demostrado diferentes investigaciones es que tendrán menos probabilidades de ser alérgicos y obesos. La lactancia materna implica la necesidad de controlar la dieta de la madre ya que a través de la leche pueden transmitir al hijo sustancias no deseables. Por ejemplo, se debe evitar el consumo de pescados que, como el atún o el emperador, contienen mercurio.

El patrón de oro para las fórmulas artificiales es la leche materna de mujeres bien nutridas. A lo largo de los años, diferentes comités de expertos de las sociedades científicas han ido estableciendo recomendaciones sobre cuál debía ser la composición ideal de las fórmulas lácteas infantiles. En Europa, ha sido el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) el encargado de realizar estas recomendaciones. Entre 1977 y 1991, el Comité de Nutrición de la ESPGHAN fue desarrollando cuáles debían ser las características de las fórmulas artificiales.

El objetivo del desarrollo de fórmulas artificiales es reproducir, tanto la composición como los efectos funcionales de la lactancia materna. Todas las fórmulas artificiales que existen en el mercado cumplen las normativas europeas y son válidas. La leche artificial es una leche de vaca modificada que intenta asemejarse lo más posible a la leche materna. Es decir, se intentan añadir todos los nutrientes presentes en la leche materna, que no están en la leche de vaca, para que el niño pueda obtener efectos parecidos a los del lactante amamantado. Actualmente todavía no se puede añadir a la leche de fórmula la función inmunológica (las defensas) que están presentes en la leche materna.

La fórmula para lactantes se define, como: un alimento adecuado para sustituir parcial o totalmente a la leche humana, cubriendo los requerimientos nutricionales del lactante y puede ser de iniciación para el lactante durante los primeros 4-6 meses de vida y de continuación como parte de un régimen de alimentación mixto desde el 4-6 mes de edad.

La leche de vaca sin modificar no es adecuada durante el primer año de vida. La leche de vaca aporta al riñón una excesiva carga renal de solutos, la cual es tolerada por el niño de menos de un año en condiciones normales, pero no en periodos febriles o de baja ingesta de agua, es pobre en hierro, inhibe la absorción de hierro de otros alimentos con pérdidas de hierro gastrointestinal por un posible mecanismo inmunológico, con lo que favorece la anemia ferropénica en el lactante. Además, aporta insuficiente ácido linoleico y linolénico.

Tipos de Leche de Fórmula

En el mercado hay tres tipos:

  • Fórmula de inicio: (leches que contienen el nombre comercial seguidas por «1«) se recomiendan hasta los 6 meses de edad.
  • Fórmula de continuación: (leches que contienen el nombre comercial seguidas por «2«) se recomiendan hasta los 18 meses.
  • Fórmula de "crecimiento": («3«) se recomiendan hasta los 3 años.

Todas las leches adaptadas para lactantes deben seguir una normativa obligatoria para poder comercializarse. No existen «leches de mala calidad», todas son aceptables para alimentar al bebé pero cada casa comercial puede incluir algún componente diferente que represente un beneficio para el bebé. En la elección del tipo de leche déjese aconsejar por su pediatra.

Las leches de crecimiento son fórmulas de continuación modificadas parcialmente. Actualmente, no existen unas recomendaciones exclusivas para la formulación de estas leches, ni tampoco una legislación específica, por lo que la industria alimentaria se debe ajustar a las recomendaciones existentes para las fórmulas de continuación y a los estudios sobre nuevos factores nutricionales que se van realizando y, a partir de los cuales, se realizan recomendaciones generales.

La EFSA considera que no es necesario establecer unos criterios específicos para las fórmulas de crecimiento, ya que las fórmulas para la alimentación infantil durante el primer año son válidas para el niño de más de un año de vida. A pesar de ello, las leches de crecimiento son una opción para equilibrar la dieta de los niños de uno a tres años cuya alimentación se caracteriza por el aporte excesivo en proteínas y energía, y por la ingesta baja de: ácido linolénico, ácido docosahexanoico, hierro, vitamina D e iodo.

Se dispone también de fórmulas adaptadas para resolver problemas principalmente digestivos y más importantes por su frecuencia que por su gravedad.

  • La fórmula antirregurgitación (AR) es una fórmula artificial a la que se ha añadido un espesante, la caseína es la fuente principal de proteína y contiene menor cantidad de grasas.
  • La fórmula antiestreñimiento (AE) contiene una mayor proporción (45%) de ácido palmítico en posición beta, de forma que la composición de las grasas sea más similar a la leche humana.
  • En las fórmulas anticólico (AC) y confort, las proteínas están parcialmente hidrolizadas para facilitar su digestión, contienen menor cantidad de lactosa que es sustituida por maltodextrina, para reducir el exceso de gas producido por la fermentación colónica de la lactosa y tienen una mayor proporción de palmítico en posición beta.
  • Las fórmulas sin lactosa contienen dextrinomaltosa o polímeros de glucosa como hidrato de carbono, y el resto de la composición es similar a una fórmula adaptada.
  • Las fórmulas hidrolizadas se clasifican por el grado de hidrólisis de las proteínas.
  • Las fórmulas semielementales tienen modificado tanto el contenido proteico como los hidratos de carbono y las grasas.

La leche humana cubre todos los requerimientos necesarios para el crecimiento del lactante sano, excepto los de vitamina K y D. Las fórmulas artificiales intentan parecerse en lo posible a la composición de la leche materna, pero las modificaciones en las fórmulas deben estar fundamentadas en las evidencias científicas disponibles sobre los beneficios que se obtienen y los efectos a largo plazo que se pueden producir. Imitar la leche humana no es posible, porque la composición de la misma varía a lo largo de la toma y en el tiempo. Este aspecto no se puede trasladar a la fórmula artificial.

Ventajas de la Lactancia Artificial

La lactancia artificial, aunque menos beneficiosa que la materna, no deja de ser adecuada. Estas son algunas de sus ventajas:

  • El niño tarda un poquito más en digerirla por lo que tiene mayor sensación de saciedad. Esto significa que los periodos entre tomas son más largos que con la leche materna.
  • Tenemos un control exacto de la cantidad de leche que el bebé toma.
  • Da más libertad de movimiento a la madre ya que puede salir de casa sin estar pendiente del horario y otra persona puede darle el biberón.
  • El padre (o el resto de la familia) puede tener mayor protagonismo en la alimentación del bebé.
  • El destete es más fácil, ya que hay que sustituir un biberón por la papilla que el Pediatra ha recomendado.
  • Es una alternativa excelente en los casos en los que está contraindicada la lactancia materna: VIH, alcoholismo o adicción a otras drogas por parte de la madre, virus herpes en la zona de la mama, trastornos psiquiátricos de la madre, algún problema metabólico del bebé, tuberculosis activa, cáncer de mama y toma de algunos fármacos: litio, antineoplásicos.
  • Cuando el recién nacido tiene un reflejo de succión débil. Especialmente si ha habido un parto prematuro, esta es una situación relativamente frecuente.
  • Cuando la lactancia resulta muy dolorosa para la madre. Por mucho que se insista en que el momento de dar de mamar es algo hermoso y casi instintivo, la verdad es que puede tener muchos inconvenientes y, en ocasiones, ser dolorosa. Las grietas en el pezón o la mastitis en la lactancia son problemas comunes que pueden llegar hacer que dar el pecho sea entre incómodo y doloroso para la madre.
  • Debido a la necesidad de reincorporarse al trabajo. La conciliación familiar y laboral aún tiene mucho camino que recorrer en la mayoría de los países. Por eso muchas madres tienen la necesidad de recurrir a la lactancia artificial cuando les toca reincorporarse a sus puestos de trabajo.
  • A muchas madres les preocupa la posibilidad de que, si recurren a la leche de fórmula, perderán la oportunidad de crear un vínculo especial con sus bebés. Sin embargo, esto no es un motivo para rechazar la lactancia artificial, especialmente si es necesaria. El vínculo con tu bebé se crea en muchos momentos y de muchas formas diferentes.
  • Permite una mayor flexibilidad y libertad de movimientos a la madre. Cuando le das el biberón a tu bebé, tienes más posibilidades para moverte, pero también debes saber cómo dar el biberón a un recién nacido de forma correcta.
  • Permite conocer la cantidad exacta de leche que toma el niño. Los bebés alimentados con leche de fórmula no tienen la necesidad de comer tan a menudo, puesto que tardan más tiempo en digerir.
  • Además, el recurso de la leche de fórmula no tiene por qué ser exclusivo, sino que puede servir como complemento a la lactancia materna. En este caso, hablaríamos de lactancia mixta.

En resumen, la lactancia artificial es una opción válida y adecuada para alimentar a tu bebé, especialmente cuando la lactancia materna no es posible o deseada. Conocer los diferentes tipos de fórmulas y sus beneficios te ayudará a tomar la mejor decisión para tu hijo.

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