La escena de la música urbana está en constante movimiento, pero en este caso, nos enfocaremos en un problema común entre los dueños de perros: los ladridos excesivos. Abordaremos este tema desde un enfoque comportamental, ofreciendo soluciones prácticas y eficaces.
Análisis previo: ¿Por qué ladra tu perro?
La activación de los ladridos está directamente relacionada con la tendencia innata a defender la core area, la zona privada de convivencia del grupo social. Esta tendencia se potencia cuando:
- La core area es relativamente pequeña.
- Sus límites están definidos con barreras físicas.
- La aparición de los sujetos a los que se ladra es breve.
En el caso del timbre, se suma un estímulo muy excitante.
Desde un plano emocional, la emoción que activa la conducta de ladrar se dispara por el ruido de personas o timbres. No son las consecuencias de su conducta lo que potencia el ladrido.
Parte del análisis previo es reconocer que, salvo casos muy intensos, este es un problema para los tutores, pero no para la mayoría de los perros. Es importante informar a los tutores y tomar esto en consideración al trabajar.
Fijación de objetivos de mejora: ¿Qué se puede lograr?
Una tendencia innata, potenciada por la reiteración, sostenida por el estado emocional del perro y, en algunos casos, intensificada por un estímulo excitante como el timbre, implicará un trabajo largo, consistente y continuado. Además, puede haber momentos puntuales en los que reaparezcan los ladridos.
Es crucial explicar esto a los clientes y pactar la forma de trabajar y los resultados esperados antes de iniciar la intervención. Esto es vital: un problema sencillo de trabajar, pero que requiere volumen de trabajo, pautas de mantenimiento a largo plazo y que probablemente reaparezca en algún momento puntual.
Muchos desacuerdos vienen por no aclararlo antes de la intervención. Al principio, la gente es razonable, pero si contrata pensando que será algo mágico y se olvidará de los ladridos sin hacer nada, es normal que se molesten.
Fase preparatoria: ¿Qué vamos a hacer?
Aquí se decide cómo solucionar los ladridos, qué protocolos, recursos y técnicas se usarán, cuándo y cómo se aplicarán. También se construyen y evalúan en el perro aquellas cosas necesarias para la intervención, por ejemplo, elegir y probar el tipo de comida, entrenar trabajos de olfato, etc.
Existen diferentes protocolos y recursos de gestión de comportamiento eficaces para resolver los ladridos, porque no hay UNA intervención comportamental única posible, sino múltiples opciones eficaces. Diseñar una propuesta de intervención comportamental no es encontrar LA SOLUCIÓN, sino UNA de las soluciones, la que mejor se adapte a las circunstancias.
En este caso, las circunstancias son: sucederá muchas veces al día, sucederá durante la convivencia, sucederá a veces cuando no estemos en casa, y una parte central de los estímulos activadores, los ruidos en el descansillo, no se pueden reproducir con calidad durante sesiones preparadas.
Esto lleva a que el trabajo deba ser:
- Sencillo, para poder realizarse en cualquier momento casi sin preparación.
- Cómodo, para que se mantenga la adherencia a las pautas por parte de los tutores.
- Rápido, para poder llevarlo a cabo en cuanto surge la situación.
Priorizamos aquello que pueda hacerse sin colonizar las vidas y el pensamiento de los tutores, porque tendrán que convivir con estas pautas, y que esa convivencia sea posible en el largo plazo es un imperativo para lograr el éxito.
Recursos elegidos
Recurso 1: Contracondicionamiento emocional
El contracondicionamiento emocional consiste en activar en el perro una emoción que tenga coordenadas (valencia, activación y orientación) diferentes a las de la emoción que activa la conducta indeseada, y asociarla con el estímulo que provocaba dicha conducta.
En este caso, la emoción original tiene las siguientes coordenadas:
- Excitante y expansiva.
- Valencia emocional negativa.
- Tendencias de acción son gruñidos y ladridos hacia la puerta.
En consecuencia, las emociones para contracondicionar la emoción original deberían ser:
- Calmantes y facilitar la concentración.
- Con valencia emocional positiva.
- Tendencias de acción alejándose de la puerta.
Recurso 2: Conducta y activación emocional de los tutores
Es posible potenciar o disminuir una activación emocional negativa en el perro a través de la activación emocional que muestren las personas queridas por el perro.
La capacidad que tienen los perros de sincronizar su estado emocional con otros miembros de su grupo social es un recurso que debemos aprovechar. Es importante hacerles conscientes de cómo pueden afectarle con su comportamiento: su excitación o enfado pueden potenciar sustancialmente el problema.
Técnicas elegidas
Técnica 1: Trabajo de olfato
Cuando el perro ladre, le extenderemos por el suelo o por una alfombra de olfateo un puñado de comida apetitosa, que le desconecte de su emocionalidad y le haga buscar de manera:
- Tranquila y concentrada.
- Emocionalmente positiva.
- Alejándose progresivamente de la puerta.
Técnica 2: Uso de la Face Wrap
Cintas de hocico, elásticas planas, anchas y suaves, que se colocan alrededor del cuello, como un collar, y luego con un giro se pasan por el hocico del perro, rodeándolo y ejerciendo una suave presión. La usaremos en los casos de perros que llegan a un nivel de excitación que les impide enfocarse en el trabajo de olfato.
Es importante indicarles a los tutores que la Face Wrap no parará los ladridos de inmediato, sino que irá haciendo que sean menos intensos progresivamente y facilitando que el perro sea capaz de realizar el trabajo de olfato aunque escuche los ruidos que le hacen ladrar.
Cambios de rutina elegidos
Cambio de rutina 1
Fuera del alcance del perro, se colocarán recipientes con la comida que se vaya a usar para el olfateo en las diferentes zonas en las que vayamos trabajando, típicamente empezando por la zona de la puerta.
Cambio de rutina 2
Atenuación sensorial: cuando no estemos en casa, plantearemos medidas que dificulten al perro escuchar los pasos en el descansillo y/o el timbre, como cerrarle el acceso a la zona más cercana a la puerta, poner música o grabaciones con ruidos similares.
Cambio de rutina 3
Únicamente para perros que requieran la Face Wrap, el tutor que esté en casa llevará la Face Wrap alrededor de su muñeca para que sea ágil y rápido colocársela al perro e iniciar el trabajo de olfato.
Fase de abordaje: ¡Manos a la obra!
Aquí le plantearemos a los tutores poner en marcha el trabajo en tres frentes:
- Siempre que el perro ladre y ellos estén en casa, tanto por escuchar gente en el descansillo, como por el timbre, le ponemos un trabajo de olfato.
- Realizar atenuación sensorial cuando no estemos en casa.
- Actuar de manera relajada cuando el perro ladre.
Tabla resumen de técnicas y recursos
| Recurso/Técnica | Descripción | Objetivo |
|---|---|---|
| Contracondicionamiento Emocional | Asociar un estímulo positivo con la situación que provoca el ladrido. | Cambiar la respuesta emocional del perro ante el estímulo. |
| Conducta de los Tutores | Mantener la calma y evitar excitar al perro. | Evitar potenciar la activación negativa del perro. |
| Trabajo de Olfato | Extender comida apetitosa para distraer al perro y alejarlo de la puerta. | Desconectar al perro de su emocionalidad y redirigir su atención. |
| Face Wrap | Utilizar una cinta suave alrededor del hocico para inducir la calma. | Reducir la excitación y facilitar el trabajo de olfato. |
| Atenuación Sensorial | Reducir la capacidad del perro para escuchar estímulos externos. | Disminuir la frecuencia y intensidad de los ladridos. |
