El 8 de junio de 1972, una imagen impactante dio la vuelta al mundo: la fotografía de una niña vietnamita corriendo desnuda, con el cuerpo abrasado por el napalm y gritando desesperadamente. Esta niña se llamaba Phan Thi Kim Phuc, y el autor de la foto era Nick Ut, un fotoperiodista de la agencia Associated Press.
Phan Thi Kim Phuc, la niña del napalm, corriendo tras el bombardeo. Foto: Nick Ut
La imagen fue tomada después de un bombardeo estadounidense en una aldea al sur de Vietnam y se convirtió en un símbolo de los horrores de la guerra. El napalm es un tipo de combustible que puede quemar durante un período de tiempo prolongado, y en contacto con la piel, produce quemaduras muy graves. Por ese motivo, algunos ejércitos lo utilizaron durante el siglo XX para arrasar cultivos y zonas rurales.
La escena de la niña escapando desnuda del ataque con bombas incendiarias a la aldea de Trang Bang dio la vuelta al mundo.
El Impacto de la Fotografía
La foto de Ut, titulada "La niña del napalm", se publicó al día siguiente en la portada del New York Times, no sin debates por mostrar una imagen de desnudo femenino infantil. El editor de la agencia AP en Saigón, también reportero de guerra, Horst Faas, insistió en que para no correr riesgos debían publicarla con el encuadre amplio en vez de hacer un recorte sólo de la niña.
Después de publicar la foto, la presión de la opinión pública para acabar con la guerra fue definitiva y el ejército de Estados Unidos se retiró de Vietnam ese mismo año (aunque los combates continuaron hasta 1975). Asimismo, los retratos de personas han servido para poner cara a los conflictos y hacerlos más humanos.
La imagen de Kim corriendo abrasada por el napalm sacudió la conciencia de la comunidad internacional. Los ciudadanos en Estados Unidos se echaron a las calles y presionaron al gobierno de Nixon para acelerar la retirada del ejército de una guerra que nadie quería.
Siete meses después, tras los Acuerdos de Paz de París, Estados Unidos dejó de combatir en Vietnam. Aquella foto pasó a la historia como uno de los símbolos de la barbarie de la guerra.
El Contexto de la Guerra de Vietnam
El conflicto vietnamita fue una de las consecuencias de la Guerra Fría, un período de tensión que dividió el mundo en dos bloques tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Durante años, Estados Unidos proporcionó financiación y armas a Vietnam del Sur para combatir el régimen comunista del norte. El conflicto en Vietnam provocó un gran desgaste de las tropas norteamericanas, que perdieron a 57.000 soldados.
Este fue el principal motivo de la oposición a la guerra entre la población estadounidense. El ejército estadounidense fue muy criticado por el uso de agentes químicos durante la guerra. Además del napalm, los aviones también lanzaron gas naranja, un herbicida que elimina la vegetación pero también contamina el suelo y se infiltra en el agua y los seres vivos.
Las movilizaciones de mayo de 1968 en París comenzaron por las protestas estudiantiles contra la guerra y contra el colonialismo francés cuya defensa fue una de las razones de la intervención estadounidense en Vietnam. A la vez en Estados Unidos los jóvenes comenzaron a negarse al alistamiento en el ejército. El campeón de box Muhammad Alí, perdió su título y su licencia y fue condenado a prisión por negarse a ir a la guerra.
El Día del Bombardeo
La mañana del 8 de junio de 1972 el fotógrafo vietnamita Nick Ut se presentó como todos los días en el edificio Eden, donde estaban las oficinas de Associated Press en Saigón, y partió hacia el destino que le encomendaron para esa jornada: la aldea de Trang Bang, unos cuarenta kilómetros al noroeste de la ciudad, donde se anunciaba una inminente ofensiva del Vietcong.
Unos kilómetros antes de llegar a la aldea, Ut y el chofer se toparon en la ruta con un contingente de aldeanos que a pie, en carro o bicicleta abandonaban la zona. Un poco más allá, el viaje llegó a su fin: las tropas sudvietnamitas y los vehículos de prensa esperaban en medio de la ruta que la aviación bombardeara la aldea que se suponía ya ocupada por el Vietcong.
Pocos minutos después tuvieron ante sus ojos un espectáculo familiar: el fogonazo de fósforo blanco preanunciando la llamarada de napalm. Sólo les llamó la atención que no se oyera, entre el estruendo, el sonido de las armas antiaéreas del Vietcong defendiéndose.
Pasado el mediodía el fotógrafo se sobresaltó con el estruendo de los aviones acercarse y enseguida con el bombardeo y las grandes llamaradas. Le llamó la atención no haber escuchado el fuego antiaéreo del Viet Cong. Una densa nube de humo negro cubría la aldea, cuando vio aparecer por el camino a un grupo de niños corriendo hacia él, la niña desnuda entre ellos abriendo sus brazos y gritando.
La nena se llamaba Kim Phuc, tenía nueve años y era hermana del chico de trece que se ve a la izquierda de la foto. Mientras Ut disparaba su cámara, entendió que era a ese hermano a quien gritaba la nena, y lo que decía era: ¡Nong qua, nong qua! (“¡Quema mucho, quema mucho!”). Ut y el chofer lograron detenerla y le echaron el agua de sus cantimploras en el cuerpo. Después la cargaron en la camioneta y arrancaron hacia el hospital de Cu Chi.
Kim Phuc y Nick Ut en la actualidad.
Hizo las fotos, dejó las cámaras en el piso y se acercó a socorrerla. “¡Me quema!” gritaba. Trató de aliviarla con el agua de su cantimplora. La niña se desmayó y la subieron a la camioneta de la agencia para llevarla a un hospital cercano.
Las fotos se revelaron a las apuradas en el cuarto oscuro de AP, se enviaron como radiofotos a Tokio y de allí a Nueva York, donde se produjo una gresca importante entre los editores, que se negaban a dar un desnudo frontal.
El legendario Horst Faas, llegado a Vietnam desde Argelia en 1962 y jefe de AP en Saigón, les gritó por el teléfono que aquello era material para Pulitzer si le hacían caso y mantenían el encuadre amplio de la foto, sin hacer close-up en la nena.
La imagen era tan estremecedora que el propio general Westmoreland, comandante militar de las tropas norteamericanas en Vietnam, debió salir a declarar que se trataba de “un incidente estrictamente doméstico”: las tropas sudvietnamitas creyeron que el Vietcong seguía en la aldea cuando bombardearon; ningún soldado norteamericano había participado en la operación.
Para los yanquis se trataba de evitar a toda costa otro escándalo como el de My Lai (Westmoreland llegó al extremo de informar los nombres de la tripulación de la nave, perteneciente al escuadrón 518 de la Fuerza Aérea de Vietnam del Sur, con base en Bien Hoa).
El Destino de Kim Phuc y Nick Ut
40 años de la foto de la niña del napalm
Mientras Kim Phuc, luego de reponerse y tras ser enviada a recorrer el país como símbolo vivo de la guerra por el nuevo gobierno, consiguió viajar a Cuba a estudiar en la universidad. Tiempo después, al regreso de su viaje de bodas a Moscú (se casó con un estudiante vietnamita en La Habana) en una escala en Ontario, decidieron con su esposo pedir asilo político y no volver a Cuba.
Mientras tanto, Nick Ut había logrado subir a uno de los últimos helicópteros que dejaron Saigón en 1975, fue a parar a las Filipinas y después a un campamento de refugiados en la base marine de Pembleton, donde logró que Associated Press lo rescatara y lo contratara para su filial en Los Angeles.
Antes de dejar Saigón, Ut había pasado un par de veces por la aldea de Trang Bang y así se había enterado de que, contra todo pronóstico Kim Phuc había sobrevivido y se recuperaba lentamente de sus heridas. Pero sólo volvió a verla en 1987, cuando el Los Angeles Times le propuso una reunión con Kim en Cuba, a quince años de la famosa foto.
Poco más tarde, sonó el teléfono en medio de la noche en casa de Ut en Los Angeles: era Kim desde Canadá. Había pedido asilo político cuando el avión de Cubana en el que iba de vacaciones a Moscú paró a recargar combustible en suelo canadiense.
Nick Ut volvió a Vietnam dos veces: en 1993 inauguró la corresponsalía en Hanoi de Associated Press y en 2002 estuvo en Trang Bang, donde sigue viviendo la familia de Kim Phuc, a sólo unos cientos de metros del bombardeo que destruyó la aldea en 1972.
En cuanto a Kim Phuc, en 1997 fue nombrada embajadora de Buena Voluntad de la Unesco, en 1999 se publicó un libro sobre ella (The Girl in the Picture, escrito por Denise Chong) y en 2002, luego de ser recibida por la reina de Inglaterra, creó la Fundación Kim para Huérfanos de Guerra, financiada con donaciones voluntarias, con sedes en Ontario y Chicago.
Para su protagonista, Kim Phuc, las secuelas nunca se fueron. Aunque en la fotografía no se vean, sufrió gravísimas quemaduras en la espalda y uno de los antebrazos, un dolor extenuante que la ha acompañado desde entonces. "Durante mucho tiempo pensé que dejaría de tener cicatrices y dolor cuando estuviera en el cielo, pero ahora siento que tengo al alcance el cielo en la tierra", ha dicho Phuc a sus 52 años.
Kim Phuc en la Actualidad
Cuatro décadas después de aquel bombardeo, Phuc se está sometiendo en Florida a un tratamiento dermatológico con láser para tratar de aliviar el dolor que siente desde entonces. A finales del mes pasado se puso en manos de la doctora Jill Waibel del Instituto de Dermatología y Láser de Miami con el fin de reparar el tejido dañado por las quemaduras, que afectaron a un tercio de su cuerpo.
Pese a la fisioterapia y los ejercicios que ha realizado todos estos años para preservar la movilidad, no puede extender completamente el brazo izquierdo y la rigidez en la mano le impedido cumplir su sueño de aprender a tocar el piano.
Phuc vive en Canadá desde los años 90 junto a su marido y dos hijos. Dirige la fundación Kim Foundation International, dedicada a ayudar a niños víctimas de la guerra, y es embajadora de buena voluntad de las Naciones Unidas, lo que le lleva a viajar por el mundo para recontar su historia y concienciar a otros sobre los desastres de los conflictos bélicos.
En este viaje a Florida se ha hecho acompañar por el fotógrafo que la convirtió en un icono antibélico y al que llama cariñosamente 'tío Ut'. "Él es el principio y el final", ha afirmado. "Él me tomo la foto y ahora está aquí conmigo en este nuevo viaje, este nuevo capítulo".
Nick Ut ha contado muchas veces que después de tomar la foto, dejó la cámara en el suelo y tapó a Phuc con una manta. La niña gritaba: "demasiado caliente, demasiado caliente" y le pedía agua. Más tarde la cogió a ella y a otros niños y se los llevó a un hospital. Phuc pasó entre médicos más de un año.
El Legado de la Fotografía
La fotografía fue premiada al año siguiente con el Pulitzer y el World Press Photo. Nick Ut luego del triunfo de Vietnam del Norte y cansado de la guerra, viajó a Los Ángeles contratado por AP y terminó dedicándose a fotografiar estrellas de Hollywood.
La niña del napalm no hizo por sí sola que las tropas estadounidenses se retiraran, pero sí "le dio un golpe de efecto muy importante", opina el fotoperiodista de Médicos Sin Fronteras Juan Carlos Tomasi. Aunque los medios de comunicación se hicieron eco de múltiples atrocidades durante los 10 años de combates, la instantánea de la pequeña gritando compasión marcó una diferencia.
"Estaba cargada de ideología y contaba una historia brutal", lo que perjudicó aún más la opinión pública sobre el conflicto armado y agravó la presión social. Pero la fotografía no marcó únicamente la guerra, sino también la vida de Phuc. Después de superar innumerables intervenciones y de estar al borde la muerte, el napalm le dejó cicatrices invisibles que nunca se irán.
Sin embargo, la mujer, de ahora 59 años, ha aprovechado su traumática experiencia para crear una fundación y llevar con ella otras historias a la palestra. Porque, como ha dicho en varias ocasiones, confía en que el impacto de su historia facilite la paz.
Esta tabla resume los puntos clave en la vida de Kim Phuc y Nick Ut:
| Persona | Hito |
|---|---|
| Kim Phuc |
|
| Nick Ut |
|
En 2023 se cumplen también 50 años desde la firma de los Acuerdos de París, el tratado que el 27 de enero de 1973 decretó un alto el fuego en Vietnam y puso las bases para la salida de EE.UU. La batalla comenzó a perderse en los medios de comunicación, sobre todo a partir de 1968, cuando se difundieron las imágenes de un general sudvietnamita ejecutando sumariamente a un vietcong.
Empezó a formarse así una corriente de opinión contraria a la guerra que dinamitó con la fotografía de Nick Ut. "Estuvo en las portadas de la mayoría de los grandes periódicos estadounidenses", recuerda el fotógrafo Tomasi, "influyó mucho en la percepción de la gente". Él se animó a coger una cámara gracias a las terribles imágenes que transmitían constantemente los telediarios de la guerra de Vietnam y esta le impactó tanto que incluso le dedicó una tesis.
Su cuerpo quedó marcado para siempre con las heridas visibles e invisibles del napalm, pero en múltiples ocasiones ha dicho haber perdonado a las que se las infligieron. En un acto conmemorativo de la guerra del Viet Nam celebrado en Washington esta semana dijo a los excombatientes presentes que, si un día se encontrase cara a cara con el piloto que lanzó la bomba, le diría que "ya no se puede cambiar la historia". "Así que tratemos de hacer cuanto podamos por promover la paz", explicó.
De hecho, Phuc tuvo el gesto de abrazar a uno de los asistentes al acto que intervino en la coordinación del bombardeo de Trang Bang, John Plummer.
Phuc ha tratado también hacer de su experiencia traumática un motivo para luchar para que ningún otro niño en el mundo pase por esa situación. Por ese motivo, ha dedicado varias décadas de su vida a contar su historia, al lado del Nick Ut, y ha creado la Fundación Internacional Kim Phuc.
Una organización que tiene el fin de sanar a los niños que las guerras deja heridos o huérfanos. "Tengo una misión, ya no como víctima, sino como superviviente, una madre y esposa y abuela que llama a la paz", manifestó al respecto en su última intervención.
