La Mayoría de los Atropellos a Niños: Causas y Prevención

Existen peligros que están presentes a diario y se nos escapan. Aunque no somos conscientes, las calles de nuestras ciudades están llenas de amenazas para los más pequeños: baldosas levantadas, desniveles por raíces de árboles, zanjas por obras mal señalizadas, coches aparcados en doble fila… Incluso los parques infantiles tienen sus riesgos.

¿Cómo podemos evitar que les suceda algo? La solución, según los expertos, está sobre todo en enseñar a los niños a comportarse en la vía pública y convivir con los peligros. Pero también está en manos de las instituciones: ellas tienen la obligación de minimizar los riesgos y tratar de mantener las calles como un entorno seguro y transitable.

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Principales Riesgos de la Calle para los Niños

La calle es un entorno que nunca estará exento de peligro. Por eso, «es importante enseñar a los niños a desenvolverse con naturalidad en ella y a resolver los conflictos», explica Gonzalo Junco, gerente de Juega en Tu Calle S.L. y colaborador de la Dirección General de Tráfico (DGT) en el proyecto Camino Escolar Seguro.

Hay muchas situaciones que pueden poner en riesgo a los más pequeños. Te explicamos 10 peligros de la calle para niños:

  1. Atropellos

    Muchos accidentes se producen en la calle como peatones, mayoritariamente por atropello. En concreto, un 13 % de atropellos graves y mortales se dan en pasos de peatones, según el estudio ‘Prioridades en España en la Seguridad de los Peatones: niños, adultos y mayores’ elaborado por la Fundación Mapfre.

    Entre otros factores, los menores son demasiado pequeños para ser vistos por los coches y, a su vez, para poder ver los obstáculos de la calle. Conviene tener en cuenta, además, que el campo visual de los niños de hasta ocho años es del 50 % y que «su percepción del entorno es muy diferente a la de un adulto, siendo menor su capacidad de predecir desenlaces y prevenir situaciones inminentes», apunta Junco.

    Por eso, el experto considera fundamental que los menores «conozcan y cumplan cada una de las normas de tránsito de peatones, especialmente las indicadas para ellos y su seguridad».

  2. Correr por calles estrechas

    No se debe dejar correr a los niños por las aceras, y menos aún en las calles muy estrechas. Tampoco cuando hay mucho tráfico o si hay garajes.

  3. Caídas

    Los juegos con el mobiliario urbano (saltar en bancos, hacer equilibrios por los bordillos) pueden provocar caídas y golpes de diversa consideración.

  4. Choques

    Hay que tener precaución con el uso de patinetes y bicicletas ya que puede haber choques. Si se utilizan, debe ser con precaución y con casco. Y, obviamente, acompañados por adultos.

  5. Ir solos

    Un menor nunca debe andar solo por la calle; menos aún si son calles o callejones solitarios y descampados. Lo adecuado es ir acompañado por un adulto o, al menos, por un hermano o amigo mayor.

  6. Caminar por la noche con ropa oscura

    No solo los niños, sino también los adultos deben tener cuidado de no llevar ropa oscura si deben ir por la calle cuando ya ha oscurecido.

  7. Utilizar el móvil

    Los peques no deben ir con el móvil mientras caminan por la calle, ya que son una de las mayores fuentes de distracción.

  8. Jugar con balones

    Si llevan un balón o una pelota, tienen que guardarlos en una bolsa hasta llegar al parque o a casa, y no ir botando o pateando el balón ya que podría escaparse. Así, el niño saldrá corriendo detrás y puede tener un accidente o sufrir un atropello.

  9. Hablar o subir al coche con desconocidos

    Por supuesto, una de las situaciones que ponen en peligro a los niños en la calle es encontrarse con desconocidos. Son muchos los que se paran a hablar con alguien, etc. Nunca debe hacerlo si no va con un adulto. Tampoco debe subir a un coche de un desconocido, en especial si le dice que viene a recogerlo de parte de sus padres.

  10. Acariciar a un perro desconocido

    Un 80 % del total de los casos de ataques de perros son a niños. Entre otras razones, se debe a que los menores no identifican las señales de agresividad de un perro (gruñidos…). Por otro lado, los pequeños tienen a veces conductas que para un perro son negativas, como abrazarlo efusivamente o tirarle de la cola o las orejas. No hay que permitir que un niño acaricie a los perros sin saber antes si es el momento adecuado o no, o sin que el dueño lo indique.

Cómo proteger a tus hijos de estos riesgos

¿Qué normas básicas para ir por la calle debe conocer todo niño? Aunque parece una obviedad, lo más básico no siempre se cumple: lo más importante es que los menores aprendan que se debe transitar solo por las aceras o las calles peatonales. Además, tienen que saber que se debe cruzar solo por los pasos de peatones, cuando los vehículos se hayan detenido, y que no se debe correr ni jugar en las aceras. Pero, sobre todo, «deben saber que al estar en la calle se convierten en peatones, y los peatones tienen la responsabilidad y la obligación de comportarse cívicamente», señala Junco.

Para proteger a tus hijos de los riesgos de la calle y que transiten seguros, debes darles a conocer y cumplir el siguiente decálogo:

  1. ¡Atención a semáforos y pasos de peatones! Aunque el semáforo esté en verde o haya un paso de peatones, hay que esperar a que el coche pare. En los pasos de peatones se debe mirar a ambos lados.
  2. Acompañados Hay que ir siempre acompañados y de la mano de un adulto.
  3. Cómo ir por la acera Al caminar por la calle, los niños deben ir por la parte interna de las aceras.
  4. Nunca correr por la acera No se puede correr por la acera (puede haber obstáculos que desconocemos).
  5. Atención a los garajes Hay que estar atento a los garajes y a las salidas y entradas de vehículos en ellos. Mirar siempre antes de cruzar por un garaje.
  6. Cuidado con los coches aparcados Tener mucho cuidado al pasar entre coches aparcados (es muy difícil que vean a un niño de pocos años) y jamás colocarse detrás de uno.
  7. No volver atrás al cruzar la calle Si se ha empezado a cruzar una calle, ¡nunca hay que volver hacia atrás! El conductor que le ha visto avanzar puede intentar pasar por detrás.
  8. Ojo al entrar y salir del coche Hay que tener mucho cuidado en el momento de entrar y salir del automóvil; se debe subir y bajar por el lado de la acera.
  9. Cuidado al llevar a los niños al colegio No aparcar nunca en doble fila ni ir con prisas al llevar o recoger a los pequeños del colegio. Con las prisas pueden correr entre los coches sin ser vistos y tener un accidente.
  10. Cómo caminar por una carretera o camino Si se camina por una carretera o un camino, hay que andar en sentido contrario al de la circulación.

Peligros en la Calle para los Niños: El Papel de los Adultos

Los accidentes suceden, y muchas veces son inevitables. Pero es llamativo que el 25 % de los accidentes de niños ocurran en presencia de un adulto. ¿Qué responsabilidad tiene un adulto cuando un menor sale corriendo y cruza un paso de peatones sin mirar?

La persona adulta es la responsable de educarle y puede hacerlo desde que es muy pequeño. «Desde que aprenden a caminar solos -comenta el experto- los niños deben conocer las normas de tránsito elementales». Es decir, apenas con dos años se puede enseñar al menor a caminar por las aceras, no correr, respetar los semáforos y asegurarse de que los coches se detienen. «Deben ser conscientes del riesgo que supone para su integridad y para la del resto de usuarios», sostiene.

También los adultos responsables de su formación en el colegio, y las instituciones, pueden velar por la seguridad del niño en la calle. Si hace años los únicos protagonistas de la mayoría de las actuaciones de ordenación municipal tenían como protagonista al automóvil y la calzada -que ocupan más del 80 % del espacio-, «en los últimos años se está poniendo el foco en los peatones y especialmente en los niños», manifiesta Gonzalo Junco. Así, explica que casi todas las localidades tienen ya un plan de movilidad infantil y de caminos escolares seguros.

Asimismo, la DGT hace años que tiene recursos didácticos de seguridad vial a disposición de los ayuntamientos y usuarios, el portal de Camino Escolar Seguro y proyectos como Stars España. Y en la mayoría de los colegios se organizan, en Primaria, jornadas anuales de seguridad vial.

Adolescentes en la Calle… ¡Ojo con el Móvil!

Los niños más mayores conocen las reglas básicas para manejarse en la calle, pero conviven con nuevos enemigos: el móvil y los auriculares, que provocan distracciones que pueden ser letales.

Los jóvenes y los adultos, según comenta Gonzalo Junco, necesitamos entender que en el entorno de la movilidad estamos siempre realizando una actividad que requiere «responsabilidad y concentración». Y no hay que perder nunca de vista que las consecuencias de los descuidos son muy graves. Septiembre es el mes de la vuelta al cole, al trabajo, a la rutina. Y, para muchos, época de retomar malas costumbres que pueden terminar en tragedias como atropellos.

Y es que el 32% de atropellos a niños se produjo cuando los más pequeños cometían una infracción cerca de las zonas escolares. Sin duda, un dato evitable mediante la educación vial de los más pequeños y el ejemplo de los adultos que los acompañan.

Uno de los accidentes más comunes en España en menores de 14 años es el atropello en las zonas escolares, sobre todo cuando los adultos aparcan el coche en doble fila; y es que en esas situaciones muchos hacen bajar a los más pequeños por la calzada o cruzar por zonas no habilitadas para peatones.

Cabe que recordar que el 13% de los atropellos en España es a niños menores de 14 años y el 90% de ellos fueron en zonas urbanas, en días laborales y cerca de los centros escolares.

Educación Vial: Imprescindible para Evitar Atropellos

En 2014, un total de 539 niños fueron víctimas de atropellos a causa de una infracción del peatón. Hasta un 46% de ellos sufrió un accidente al irrumpir en la cazada o cruzar de modo indebido. No debemos olvidar que, en la mayoría de los casos, los chavales de estas edades van acompañados por un adulto, de lo que cabe deducir que no dan el mejor de los ejemplos.

La segunda causa de los atropellos a menores es cruzar con el semáforo en rojo, cometida por el 6,6% de los chavales. En España se producen anualmente unos 11.000 atropellos, de los cuales un 13% tienen como víctimas a menores de 14 años y alrededor de unos 10.000 se producen en zona urbana.

En un estudio de Formaster llevado a cabo en 2015 se concluía que el escenario más frecuente de estos accidentes de tráfico eran las zonas escolares, y que en un 32% de los casos las niñas y los niños cometían algún tipo de infracción. La infracción más recurrente por parte de los menores era irrumpir en la calzada o realizar un cruce indebido (46%), seguida de la infracción de cruzar el semáforo en rojo y de estar en la calzada de forma antirreglamentaria.

Aunque el número de menores de 14 años fallecidos por atropello en España no es excesivamente elevado, sí hay una problemática preocupante en relación a los heridos por este tipo de siniestro vial. Los atropellos son los accidentes de tráfico más fáciles de evitar por parte de conductores y peatones.

Causa del Atropello Porcentaje
Irrumpir en la calzada o cruce indebido 46%
Cruzar con el semáforo en rojo 6.6%

En un estudio desarrollado por Fundación Mapfre en 2012 se concluía que, en zona urbana, el número de conductores que no cometía ninguna infracción en el momento del atropello era menor que en carretera: en zona urbana, el 42% de los conductores no cometía ninguna infracción mientras que, en carretera, dicho porcentaje era del 60%.

La velocidad a la que circula el conductor en el momento de producirse el atropello es fundamental, no solo porque una velocidad inadecuada dificulta las posibilidades de frenar a tiempo y dificulta la evitabilidad del accidente, sino también porque la gravedad de las lesiones en el momento del atropello aumentan de manera exponencial en función de la velocidad. Existe un cierto consenso al afirmar que en velocidades de atropello inferiores a 30 km/h la probabilidad de fallecer es baja (alrededor de un 9%); mientras que, para velocidades superiores, la probabilidad aumenta exponencialmente (es casi del 100% circulando a 60 km/h).

No existe una edad específica en la que podamos afirmar que los menores ya son usuarios seguros de la vía, cada niño sigue su propio ritmo evolutivo y podemos observar diferencias significativas en el desarrollo y capacidad de comprensión del tráfico en menores de edades similares. No obstante, si se podría afirmar que, antes de los 10 años, es difícil que niñas y niños comprendan el tráfico y su funcionamiento global.

Los menores de entre cinco y siete años dominan los conceptos de velocidad y distancia (Siegler y Richards, 1979), pero carecen de habilidades para reconocer lugares peligrosos al cruzar la vía. A estas edades niñas y niños solo se percatarán de la peligrosidad ante la presencia visible de automóviles en los alrededores, mientras que no identificarán como amenazantes las zonas ocultas de la vía o los obstáculos situados al borde de la misma que pueden dificultar que los conductores los vean. La baja estatura de los menores limita su capacidad de ver y las posibilidades de que sean vistos en contextos con coches o camiones aparcados.

El diseño y la morfología de los vehículos es un factor de riesgo para los menores como usuarios de la vía, en tanto que la estatura y la debilidad del cuerpo infantil difieren de la del peatón adulto tomado mayoritariamente como referencia en la prevención de lesiones a peatones. La mayoría de vehículos involucrados en atropellos son turismos, en los que el impacto se localiza en la parte frontal del vehículo.

En estos siniestros se ha de prestar especial atención a los impactos en la cabeza, casos en los que tendrán mucha relevancia para la gravedad de las lesiones la aceleración de la cabeza y la rigidez de la parte del vehículo con la que se impacta. Respecto a la aceleración de la cabeza, tendrá una influencia directa la posición del paragolpes: cuando la altura del paragolpes desciende la aceleración de la cabeza en caso de atropello es menor, en tanto que se reduce la velocidad angular del peatón con relación a su centro de gravedad.

Sin embargo, en víctimas de accidentes de baja estatura (especialmente en menores de 3 años) el paragolpes puede impactar en la cabeza de la víctima o muy cerca de esta, por lo que la gravedad de las lesiones serán superiores a las que sufriría un adulto.

Teniendo en cuenta estos aspectos sobre la vulnerabilidad de peatones, la Unión Europea aprobó la DIRECTIVA 2003/102/CE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO en la que se regulaban las consideraciones a tener en cuenta en los crash tests relativos al impacto de la cabeza de menores en la parte superior del capó a 40 km/h.

Para minimizar las lesiones de los peatones en los atropellos (no solo infantiles, sino de todas las edades), hay dos sistemas de seguridad pasiva especialmente relevantes, que son los capós activos y los airbags para peatones. Tal y como explica más ampliamente CESVIMAP en su artículo sobre Peritación de Sistemas de Atropello, el capó activo es un sistema que detecta la presión que ejerce un cuerpo en contacto con el paragolpes y permite evitar el impacto que el peatón tiene con las partes rígidas internas del vehículo, mediante un espacio de seguridad, que se crea al accionar unos mecanismos en las bisagras del capó.

Finalmente, es muy importante subrayar como el diseño de los vehículos todavía hace hoy difícil detectar la presencia de menores de baja estatura mientras se realiza la maniobra de marcha atrás (sobre todo menores de 3 años), por lo que en ocasiones se producen arrollamientos.

Tal y como afirmaba Tonucci en su libro “La ciudad de los niños”, es necesario renegociar la relación de poder entre el automóvil y la infancia. Existen diversos factores que dificultan que niñas y niños se desenvuelvan de forma autónoma y segura en el entorno vial, según se recogía en el Informe Mundial sobre la Prevención de las lesiones Infantiles de la OMS (2011).

La ciudad y los pueblos han de convertirse en espacios compartidos y sistémicos, que han de tener en consideración a los usuarios vulnerables de la vía (no solo a los menores, sino a peatones y a ciclistas en general) desde el momento en el que se conciben nuevos espacios o se rediseñan los ya existentes. La convivencia de diferentes tipos de usuarios de la vía no puede entenderse como un problema que hay que resolver a posteriori en la planificación urbanística, no es un conflicto que aparece después de la concepción de un espacio motorizado, es una necesidad que estuvo ahí desde el principio.

Por tanto, es necesario partir de una visión holística en la planificación de los espacios y en la creación del entorno viario, en el que se tengan en cuenta desde el minuto 0 los caminos escolares, las rutas de juego de los menores y los espacios en los que se desarrolla a pie la vida cotidiana, para mejorar la infraestructura vial.

Fase de proyección y caída: es el momento en el que el peatón sale proyectado siguiendo la trayectoria del vehículo dibujando un tiro parabólico hasta caer al suelo. En el caso de menores atropellados por un turismo de dimensiones estándar, el patrón biocinemático postimpacto del peatón suele reproducir la tipología de forward projection: el menor adquiere rápidamente la velocidad del vehículo que le atropella y luego cae a la calzada quedando detenido inmediatamente delante del vehículo.

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