La maternidad, a menudo idealizada, es una experiencia compleja y multifacética que va más allá de la felicidad y el amor incondicional. Este artículo explora la maternidad sin tabúes, abordando temas como la pérdida de libertad personal, los miedos, el impacto en el cuerpo, los abortos, los retrocesos profesionales y la soledad.
La Realidad de la Maternidad
Hablamos de la felicidad de ser madres, del amor profundo que experimentamos ante la llegada de un hijo. Eso es innegable. Pero también hablamos de los miedos que nos calan los huesos. De la pérdida de libertad personal. Del impacto sobre nuestros cuerpos. De abortos, de tabúes. De retrocesos profesionales. De soledad. Soledad, qué irónico. Sentirse sola estando rodeada de gente.
La necesidad de una tribu, los cuidados y la necesidad de educar en corresponsabilidad son cruciales. También lo son las ganas de que dejen de preguntarnos cuándo vamos a ser madres, niña, que se te pasa el arroz, y la crítica al fallo de un sistema que no protege a las madres, sino que frecuentemente las penaliza.
Como madre, pido a la sociedad que se entienda lo que es la maternidad y pido que se cuenten las cosas como son. Pido que no se nos pida ser súper mujeres, o al menos que no pretendamos aspirar a un imposible. Pido comprensión, pido políticas para la conciliación, pido respeto, espacios para la crianza, pido que el niño sea el ciudadano que se merece ser con sus derechos.
El Meteorito: Un Relato Ilustrado de la Maternidad Real
El Meteorito es el relato ilustrado de una experiencia de maternidad, la de la ilustradora Amaia Arrazola (Vitoria, 1984). Amaia tiene una consolidada carrera como ilustradora y también como autora de libros. Sabiamente prologado por Esther Vivas, autora de Mamá desobediente, madrina de lujo para este lanzamiento.
Antes de tener a Ane supongo que la diferencia mayor era la libertad. Viajaba, pintaba, hoy aquí mañana allá, no rendía cuentas a nadie y cuando aceptaba un proyecto no me lo pensaba dos veces a pesar de que eso supusiera no estar en casa o trabajar 8 horas al día subida a un andamio. Hoy, no. Hoy todo lo miro de manera diferente. ¿Lo puedo conciliar con Ane? ¿Me pide que esté fuera de casa? A nivel personal, lo peor ha sido esa misma pérdida de libertad, de espacio personal tanto físico como mental. He perdido esa habitación propia en la que me sentaba para crear. Lo mejor ha sido ella. Su amor incondicional, su energía, su vida, su ilusión. Verla crecer, compartir con ella risas y besitos. Ella ha dejado huella en toda mi existencia así que supongo que en mi trabajo también.
Desde que tuve a Ane, tengo que ir al grano, con lo mínimo, hacer lo máximo y yo creo que las ilustraciones de El Meteorito son prueba de ello.Amaia Arrazola: Dibujé "El Meteorito" para reflejar la llegada de mi hija a mi mundo
Es un libro que nace de la necesidad de gritar “¡SIGO AQUÍ!”. A veces me daba la sensación de que mi nueva personalidad como madre iba a eclipsar a las otras personalidades. No me hice muchas preguntas porque entonces igual me quedaba quieta intentándolas responder. Creo que alguna voz ya oyes, pero tal y como comento en el libro, no eres consciente de hasta qué punto el meteorito es devastador. Piensas: “a mí no me va a pasar”. Yo pensaba que Ane dormiría tranquilamente sus siestas y yo podría trabajar al lado… (ajjajajajajaj).
Cuando me topé con la cruda realidad, me di cuenta de que no iba a ser así. Mi intención no es tanto romper tabúes como narrar mi maternidad en primera persona. Es inevitable que, cuando das tu testimonio desmitificas la maternidad, una maternidad demasiado “rosa” para mi gusto, que poco se ajusta con la realidad.
Voces Contra la Maternidad Idealizada
Si nos fiamos de las mamis 'instagramers' parece que la maternidad es lo mejor que te puede pasar en la vida. Puede que sí, efectivamente. Pero puede que no. Desde hace un tiempo se están levantando varias voces (gritos, incluso) contra la maternidad ideal, perfecta y excelente.
El Club de las Malas Madres abrió, con ironía y buen humor, un camino que ahora ya es imparable. Las no madres también están rugiendo. Y las madres arrepentidas. Y las madres sobrepasadas.
La Carga Mental y la No Maternidad
Organizar un hogar con niños es una tarea ardua. Ese estrés difuso tiene nombre: carga mental, un concepto retomado en los años 80 por la socióloga feminista Monique Haicault. Es algo que pesa -básicamente- sobre las espaldas de las madres (no de los padres).
Si la maternidad es una trinchera, la no maternidad es otra pero elevada a la tercera potencia. Como afirma 'Contra los hijos, de Lina Meruane, a las no madres se las señalan y se les pregunta constantemente que para cuándo.
La Experiencia Personal y los Tabúes
Cuando me enteré que estaba embarazada para nada me puse contenta. Llevaba cinco años en pareja, convivíamos y bajo ningún punto de vista estábamos buscando un hijo. Fuimos de vacaciones, hice unas cuentas mal y pasó. Si bien me dormía como nunca en la vida y me sentía mal, con náuseas, no lo suponía ni sospechaba. Fui a hacerme los estudios y cuando la doctora me dijo que estaba “embarazadísima”, quedé paralizada, me puse las manos en la cara y empecé a llorar.
Desde los 20 años, mi abuela me decía que se iba a morir feliz el día que me viera convertida en madre, a ese nivel era la presión. A penas me enteré que estaba embarazada, fuimos a su casa a contárselo. Cuando le di la noticia no me creía porque siempre le hacía chistes sobre eso. Le mostramos la ecografía y de los nervios comenzó a doblar en cuadraditos una servilleta de tela que tenía en la mano mientras preguntaba “¿me lo dicen en serio?”. Se puso a llorar de la emoción. Eso me gustó, por lo menos lo pudo ver.
Cuando Viole nació y la vi por primera vez, la veía fea. La gente me decía “es hermosa” y yo respondía “no mientan, es horrible parece un monito”. El tema es que yo sufrí violencia obstétrica, estaba pasada de dolor. Me deseaba la muerte, quería que terminara esa agonía. Además quería darle de lactar pero tenía la teta ensangrentada, me ardía. Me parecía resalvaje que me pusieran a la nena a morder una teta en ese estado.
Jamás, incluso no tenía pensado tener una hija. No me parece que nací para esto. Ahora veo un niño y me estresa. No soportaría pasar de nuevo un embarazo.
Re, necesito un descanso, más ahora que estamos todo el tiempo juntas. Cuando se va a dormir a la casa de alguien, no sé por dónde empezar a disfrutar. No sé si dormir de corrido, si quedarme una hora bajo la ducha cantando sin que nadie entre a preguntarme nada.
Siento que muchas chicas que están sumergidas en esta ola feminista no van a ser madres directamente. Conozco muchas chicas que ya decidieron no serlo. Ya no es un mandato ser madre, ya entendieron que ya no pasa por realizarse, sino de ser feliz.
El Feminismo y la Maternidad
¿Se puede ser madre sin ser feminista? Me cuesta pensar la maternidad desde una perspectiva no feminista. Ser madre debería de implicar poder decidir sobre nuestro embarazo, parto y lactancia, y esto es profundamente feminista. Y claro que puedes ser feminista sin ser madre.
El sistema socioeconómico no está planteado para tener y criar hijos. Me ha reafirmado en mis convicciones feministas. Las madres, y en definitiva todos aquellos que cuidamos, tenemos las cosas muy difíciles, porque ni la sociedad ni el mercado laboral están pensados para este trabajo. Pero, ¿qué haríamos sin personas que nos cuidaran, ya fuese de pequeños, mayores o al estar enfermos?
No. No lo era, porque casi nadie habla de ello. Tenemos una imagen edulcorada de la maternidad, fruto del discurso que nos transmiten las revistas del corazón, el cine mainstream y ciertas revistas de auto-ayuda. Al mismo tiempo, a las madres se nos infantiliza. No se nos permite vivir un embarazo y un parto empoderado. Y todo aquello que es percibido como un fracaso social de la maternidad, desde la infertilidad pasando por una pérdida gestacional hasta una depresión posparto no se nombra, se considera algo privado, cuando deberían ser asuntos públicos.
La Realidad del Postparto y la Lactancia
Sanidad recomienda dar el pecho hasta los 6 meses y, a los 4, acaba la baja por maternidad. Mientras tanto, se debate el aumento del permiso de paternidad. Sí, ¿dónde quedan los intereses del bebé y de la madre? Lo digo porque 4 meses después de dar a luz aún estás en pleno posparto, y si quieres estar más tiempo con la criatura deberías de tener este derecho. La realidad, en cambio, no es esta.
De hecho, en poco más de cuatro años el permiso de paternidad ha aumentado un 500%, pasando de 2 a 12 semanas, mientras que el de maternidad en 30 años, desde 1989, no se ha movido de las 16 semanas ni está previsto que lo haga. Y eso que se trata de un permiso muy corto, incompatible con la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida de la criatura, como recomiendan todas las instancias de salud.
Violencia Obstétrica y el Derecho al Aborto
Hace unos meses, la ONU reconocía la existencia de la violencia obstétrica. En primer lugar, reconocer que el parto es un proceso natural, fisiológico, que necesita de tiempo y confianza hacia la madre y el bebé. Y entender que la embarazada es un sujeto activo, con capacidad de decisión, con derechos que deben ser respetados. Hasta que la sociedad no lo vea así, creo que va a ser difícil conseguir un parto respetado.
No es incompatible, al contrario. Hay muchos puntos en común tras el dolor por la pérdida de una criatura que esperabas y el dolor que se puede dar en un aborto libremente elegido. El problema es que ni el uno ni el otro se nos permiten. A las primeras, se les dice que ya se les pasará, que pronto se quedarán embarazadas de nuevo, y a las segundas que ellas se lo han buscado.
La Normalización de la Crianza en el Espacio Público
Yo creo que estuvo muy bien, porque en definitiva se trata de normalizar la crianza en el espacio público. Sin embargo, parece que las criaturas sólo son bienvenidas en la política institucional para sacarse fotos en campaña electoral. Los sectores más conservadores, que tanto dicen defender la maternidad, son aquellos que quieren a las madres calladas y encerradas en casa.
Es necesario un sistema socio-económico que ponga en el centro la vida y el cuidado, no desde un punto de vista reaccionario sino emancipador, que señale que cuidar es responsabilidad de todos.
Una Nueva Generación de Feministas
Hoy nos encontramos con una nueva generación de feministas que hemos crecido en un contexto donde la maternidad ya no es una imposición sino una elección, gracias precisamente a la lucha de nuestras antecesoras. Esto hace que miremos a la maternidad con menos prejuicios, y la reivindiquemos en clave feminista, como experiencia libremente elegida.
La Negación del Sufrimiento y la Fe en la Tecnología
El embarazo-parto-puerperio conforma una etapa en la que se producen grandes cambios en la vida de la mujer, a todos los niveles. Aunque es cierto que en ocasiones un embarazo puede complicarse, es de perogrullo decir que esta etapa en sí no es una enfermedad y, que la mayoría de las veces, todo fluye con normalidad.
Ahora que nos separamos de la religión que era, según Marx, “el opio del pueblo”, podríamos decir que nuestro nuevo opio es la “fe ciega” en los avances tecnológicos. La típica frase ante la pérdida de un ser querido: “cómo es posible que haya sucedido esto con los avances que hay”, encierra una negación absoluta al sufrimiento y a la muerte y una fe ciega en “los avances”. Por mucho que avance la ciencia no vamos a erradicar el sufrimiento ni la muerte.
Intervencionismo y Medicina Defensiva
La evidencia científica ha demostrado que muchas prácticas intervencionistas que se hacen de forma rutinaria durante el parto son contraproducentes. A pesar de esto, estas prácticas son muy difíciles de erradicar, porque requiere tiempo cambiar la inercia de rutinas institucionalizadas hace ya muchos años, y por el poco apoyo a nivel social (tanto las y los profesionales sanitarios como las personas usuarias), pues en general se tiene poca confianza en la evolución natural de los procesos fisiológicos del cuerpo.
Así, cuando algo sale mal, si se hizo mucho intervencionismo (por muy innecesario que fuera) se dice: “hicieron lo que pudieron”; ante el mismo resultado, si no se hizo intervencionismo innecesario, en lugar de ser un consuelo la idea de que al menos evitaron hacerle “perrerías” dirán: “es que no hicieron nada”- y, a pesar de que no intervenir hubiera sido lo correcto, como el resultado ha sido malo es fácil acabar en los juzgados. La contraproducente medicina defensiva de los “por si acaso” está a la orden del día.
Expectativas y Necesidades Reales
En una sociedad del bienestar que, además de la negación del sufrimiento, se caracteriza por el culto a la belleza y el consumismo, en la que se vive deprisa; se construyen modelos de embarazos y maternidades muy superfluos que pueden influirnos en que vivamos esta etapa desconectadas de nuestras verdaderas necesidades.
Nuestra sociedad no apoya la maternidad, está ciega frente a las necesidades del bebé y de la madre. Las sociedades que apoyan la evolución natural de la maternidad son sociedades más pacíficas, pues la neurociencia ha demostrado sobradamente que el apego seguro madre-hijo da lugar a futuros adultos más empáticos, más seguros, con mayor inteligencia para gestionar sus emociones y menos propensos a enfermedades mentales. Por eso, invertir en cuidar a las madres es invertir en una sociedad futura mejor.
El Choque entre lo Natural y lo Cultural
Con esta visión de la maternidad tan desconectada de las necesidades de la madre y el bebé, es fácil entender el choque con la realidad que sufren muchas mujeres tras el parto. Resulta que lo que necesitas es totalmente diferente a lo que tu cultura te ha hecho creer. Tus hormonas, la interacción de las mismas con tus neurotransmisores dota a tu cuerpo de un instinto que no sabes descifrar porque no hay conexión entre lo que te dice tu cuerpo y lo que te dice tu mente.
Este choque entre lo natural y lo cultural es lo que nos hace percibir la maternidad como una etapa dura. Si nos dejásemos llevar por la sabiduría de nuestros cuerpos, dejando fluir las verdaderas necesidades del tándem madre-bebé, viviríamos la maternidad como una etapa gozosa, no sentiríamos la presión ni el choque entre lo que esperábamos y lo que en realidad es ser madre.
Aleja la idea de necesitar un bebé “bueno” que solamente coma y duerma y que no te moleste. Tu bebé es un ser único e irrepetible, confía en su propio ritmo, no pretendas competir con los bebés de los demás, no te importe si los demás están más así o asao que el tuyo, si pesan más, si duermen más, si son más espabilados.
La Maternidad sin Tabúes de Nohemí Hervada
Ya entrevistamos a Nohemí Hervada en 2013 sobre el empoderamiento y entonces se definía «como una “simple mamá” que un día se cansó de que le pidieran credenciales para ser ella misma«. Ahora publica el libro titulado «La Maternidad sin tabúes» con sus mejores textos y reflexiones sobre crianza, sociedad, bebés, mujeres, maternidad, paternidad, … , es decir, sobre la Vida en mayúsculas.
Irreverente, dulce, directa, profundamente empática con las madres y los bebés y políticamente incorrecta para una sociedad que no integra a los bebés ni a sus madres, leer a Nohemí siempre te hace pensar y muchas veces sana.
Comentarios sobre la obra de Nohemí Hervada:
- «Nohemí Hervada es una de las blogueras de maternidad más importantes en lengua castellana. Empresaria de éxito, formadora, cooperante… es el ejemplo de conciliación verdadera que podríamos imaginar para el futuro: ser madre y hacerse a sí misma, realizándose profesionalmente a la vez que portea, amamanta y cuida a sus cachorros. La lectura de sus artículos es la inspiración que necesitamos para saber que es posible tenerlo» - Ileana Medina Hernández
- «Nohemí es una gran mujer de mi Tribu, todas las mujeres lo somos, pero ella tiene el poder de mostrarlo para que otras madres y mujeres despierten su propia luz. Deseo que sus palabras te ayuden a conquistar la mejor versión de ti misma» - Cristina Romero Miralles
- «No es signo de inteligencia adaptarse a una sociedad enferma«. Esta reflexión de Krishnamurti se puede aplicar a muchos aspectos sociales y la crianza es uno de los más importantes por su influencia en la vida de la persona y en el futuro de todos. Los artículos de Nohemí Hervada nos lo ponen en bandeja porque son incómodos, nos obligan a cuestionar nuestras creencias, a conocer otras realidades y a discernir lo que es mejor para nuestros hijos y nuestra familia. Pocas cosas son tan profundamente liberadoras y alquímicas como una crianza consciente y feliz que respete a la madre/padre y a las criaturas. Os invito a acercaros a estas páginas con mente y corazón abiertos y actuar en consecuencia» - María del Mar Jiménez Redal
Introducción del libro "La Maternidad sin Tabúes":
Por eso escribo, porque soy así, escribo como soy y soy como escribo.
No recuerdo cuándo empecé a escribir. No tengo recuerdos de verme escribiendo muy pequeña. Sí de leer pronto. Leí muy pronto, demasiado pronto creo…como casi todo en mi vida. No sé por qué me parece que tuve prisa siempre.
Sobre el libro:
Este libro contiene algunos de mis centenares de textos escritos durante los últimos años para mis blogs. Algunos han sido ampliados y actualizados para incluirlos en el libro. No quería una simple recopilación de artículos, sino lanzar un desafío en forma de textos, de reflexiones, de preguntas. Una dosis de realidad en medio de la burbuja en que nos meten (o nos metemos) al ser madres. Ya hay bastantes libros de consejos para madres, de guías, de recetas mágicas para cuidar bebés. Cada vez hay más expertos que saben mejor que nosotras lo que es ser madre, y sobre todo, lo que es ser una buena o mala madre. Expertos casi siempre sin tetas, o con tetas y sin alma.
Este libro está escrito por una mujer que es madre, con tetas y con alma, a veces con demasiada alma. Está escrito con leche y con sangre y con lágrimas. Porque eso es al final la maternidad: desenvolvernos en un mundo que olvida que nuestros cuerpos producen leche, sangre y lágrimas. Un mundo que nos quiere tan “asépticamente perfectas” que quiere impedir que goteemos. Pero eso es imposible, por eso cuando nos secan por un lado, goteamos de más por otro…
No es este un libro del todo íntimo, no me desnudo del todo, aunque no puedo evitar desnudarme un poco siempre que escribo. Quizás no conozcas tras leerlo todas mis facetas como mujer, como madre o como escritora, pero hay mucho de lo que soy expuesto en estas páginas. Te invito a leerlo, a coincidir conmigo o a cuestionarlo… Te invito a asentir mientras lo lees o a enfadarte. Porque mi trabajo no es regalarte los oídos, ni siquiera es darte respuestas, sobre todo no mis respuestas. Mi trabajo es conseguir que te hagas más preguntas. Que encuentres tus propias respuestas.
Abrir puertas…
He intentado con este libro abrir las puertas que no queremos abrir, mirar donde a veces incomoda mirar, encontrar aquello que no buscábamos. Te garantizo que tras esas puertas ocultas, esa incomodidad y esos encuentros inesperados, muchas veces, hay más luz que sombras. Y en cualquier caso, hay verdad, más o menos clara u oscura, más o menos aceptada o reconocida, pero es nuestra verdad.
No podemos enfrentarnos a los seres con más verdad del mundo, que son nuestro bebés, que llegan desprovistos de creencias, mentiras y prejuicios, sin saber un poco mejor quiénes somos y qué carga llevamos en nuestras mochilas. Ellos merecen, nosotras merecemos, tú mereces emprender este camino algo más libres de todas las creencias, mentiras y prejuicios que hemos ido almacenando a lo largo de nuestra vida.
