La Leche Materna: Composición y Beneficios Durante la Enfermedad del Bebé

La leche materna es un fluido complejo formado por lípidos, proteínas, minerales y moléculas inmunes. Es producida por la glándula mamaria y su composición se modifica en función de la edad del bebé, el momento del día, la dieta materna o el grado de plenitud de la glándula mamaria.

Estudios recientes apuntan que existe una relación dinámica entre el estado de salud del niño y la composición de la leche de la madre, ya que, incluso, aumenta la producción de anticuerpos ante una infección activa del lactante. Por lo tanto, cuando un bebé enferma, la leche materna no solo sigue siendo un alimento esencial, sino que también se convierte en una medicina que refuerza su sistema inmunológico y le ayuda a recuperarse.

Composición de la Leche Materna

La leche materna ofrece la combinación ideal de nutrimentos para el bebé, incluyendo las vitaminas, proteínas y grasas que necesita. Aunque la composición varía de una mujer a otra, de un día a otro, incluso dentro del mismo día y de la misma toma y también según la edad de gestación del hijo, existen unos rasgos comunes destacados en su composición que la hacen única.

Componentes Clave

  • Lactosa: El hidrato de carbono más importante, esencial para el desarrollo del sistema nervioso central.
  • Proteínas: Homólogas, disminuyendo el riesgo de reacciones alérgicas.
  • Lípidos: Proporcionan el 45-55% de la energía total que recibe el lactante.
  • Inmunoglobulina A secretora (IgAs): El anticuerpo principal que proporciona inmunidad al lactante.
  • Lactoferrina: Confiriere inmunidad en la vida temprana.

La leche materna permite alcanzar un óptimo estado nutritivo, evita alteraciones metabólicas y trastornos digestivos, porque la composición de la dieta no representará en ningún momento una sobrecarga de la capacidad funcional del aparato digestivo. También suministra protección antiinfecciosa y antialérgica.

Adaptación a las Necesidades del Bebé

La leche materna se adapta a los requerimientos nutricionales. Tanto el volumen de leche, como la calidad de los nutrientes y de otros factores con misión defensiva, van a encontrarse en la leche de la madre en perfecta concordancia a las necesidades exigidas en cada momento. El volumen de leche producido por la madre aumenta progresivamente a partir de los pocos centímetros cúbicos segregados el primer día.

Su cantidad y su composición varía según el grado de madurez del hijo. También se adapta a la capacidad digestiva y metabólica.

Beneficios Inmunológicos de la Leche Materna

La leche materna contiene anticuerpos que le ayudan a tu bebé a combatir diferentes tipos de virus, bacterias e infecciones. Debido a que provienen de la madre, los anticuerpos que se transmiten son específicamente aquellos que le permiten combatir los peligros a los que tu bebé está expuesto en su medio ambiente.

Cuando un bebé enferma, la leche materna modifica su composición para ayudarle a recuperarse lo antes posible. En condiciones normales, la leche materna contiene anticuerpos, glóbulos blancos y enzimas protectoras, que ayudan al bebé a curarse cuando está enfermo.

Si el bebé tiene algún malestar en el estómago, la leche materna le será de gran ayuda, ya que es muy ligera y digestiva.

Beneficios Específicos Durante la Enfermedad

  • Aumento de Anticuerpos: La leche materna puede aumentar los valores de los anticuerpos hasta un 94%, para reforzar al máximo el sistema inmunitario del bebé.
  • Reajuste de Nutrientes: Se reajustan los nutrientes y vitaminas para adaptarse a las necesidades que tenga el bebé.
  • Fácil Digestión: La leche materna es muy ligera y digestiva, ideal para bebés con malestar estomacal.

Los bebés que se alimentan con lecha materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida tienen menos infecciones en el oído, enfermedades respiratorias (incluyendo asma), y molestias digestivas e intestinales. En general, los bebés que toman leche materna también tienen menos visitas al médico y hospitalizaciones.

Situaciones Especiales y Falsas Creencias

Sobre la lactancia materna existen muchas creencias, no todas ciertas. Es importante estar informado para tomar las mejores decisiones para tu bebé.

Falsas Creencias

  1. “Mi leche no vale”. Falso.
  2. “Mi leche es agua”. Falso.
  3. “Se queda con hambre”. Falso. Si un bebé amamantado se queda con hambre, la solución no es darle leche artificial, sino "más" leche materna.
  4. “Dar el pecho duele”. Falso. Si te duele dar el pecho lo más posible es que tu bebé no esté haciendo un agarre correcto.
  5. “Dar el pecho engorda”. Falso.
  6. “Hay que dar de mamar cada 3 horas”. Falso. La lactancia materna funciona a demanda.
  7. “Mama por vicio”. Falso.
  8. “Te está usando de chupete”. Falso. El chupete es una burda imitación de plástico del pezón.
  9. “No se puede dar de mamar estando embarazada”. Falso.
  10. “No me ha subido la leche”. Falso. Tu cuerpo está preparado para producir leche de calidad excelente.
  11. “Un bebé tiene que beber agua”. Falso.
  12. “Es obsceno”. Falso.
  13. “No tengo pezón, no podré amamantar”. Falso. Se mama del pecho, no del pezón.
  14. “Mis pechos son muy pequeños, no producirán suficiente leche”. Falso.
  15. “Dar biberón es más cómodo”. Falso. El pecho está listo siempre.
  16. “Con el biberón duerme mejor”. Falso. La lactancia materna es lo mejor para el sueño del bebé y de sus padres.
  17. “Si le doy el biberón mi pareja participará en la crianza tanto como yo”. Falso. El padre puede participar de múltiples formas.
  18. “Si empiezas a trabajar no puedes dar el pecho”. Falso. Infórmate sobre cómo continuar con la lactancia materna.
  19. “Si el bebé está enfermo, es mejor que no mame”. Falso.
  20. “Va a seguir mamando hasta la mili”. Falso.
  21. “Si la madre está pasando un mal momento emocional, es mejor que no dé de mamar”. Falso.
  22. “Si fumas, mejor que no des el pecho”. Falso. Fumar no es bueno para nadie.
  23. “Amamantando no puedes tomar ningún medicamento”. Falso. La mayoría de fármacos son compatibles con la lactancia.

Situaciones Especiales

  • Enfermedades Maternas: En la mayoría de los casos, la lactancia puede continuar incluso si la madre está enferma. Solo en casos muy concretos que conlleven tratamientos con medicamentos específicos habría que detener la lactancia, y sería el médico el que informaría de ello.
  • Bebés Prematuros: La leche materna es medicina y alimento, especialmente en el caso de los prematuros, porque su composición se adapta a cada etapa del bebé.
  • VIH: El VIH o SIDA es una de las pocas enfermedades que pueden contraindicar la lactancia.
  • Cáncer: El cáncer es otra de las enfermedades que pueden suponer una contraindicación a la lactancia debido a los tratamientos.

La lactancia materna ha demostrado ser beneficiosa tanto para la madre como para el bebé. Cada uno de sus componentes y la variedad que se manifiesta entre una mujer y otra la dotan de un gran interés para el estudio científico.

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