La Ironía Más Grande de la Maternidad: Entendiendo el "Te Odio" Adolescente

En la maternidad hay hitos que son como ritos de paso: las primeras palabras de tu bebé, su primer día de colegio o de instituto y el primer día que, adolescente que te pasa ya una cabeza pero pesa la mitad que tú, se planta delante de ti y te grita un “te odio” que le partiría el alma a cualquiera. Pero… ¿por qué me odia mi adolescente? Aunque no te las diga, la verdad es que tiene un buen puñado de razones para estar a disgusto contigo. Y no estaría de más que te pararas a pensar sobre ellas y a ponerles remedio cuanto antes.

Y si no tienes mucha prisa, te adelanto que, si tu adolescente te dice que te odia, es porque no estás reconociendo a la persona en la que se está transformando. Ya no es un bebé, y mientras sigas tratándole como a tal, el conflicto no desaparecerá.

No Es Culpa Tuya, Pero...

Esto es lo primero que debería quedarte claro. No hay nada que hayas hecho mal. Los conflictos de baja intensidad entre padres e hijos son normales en la adolescencia, y que una persona de 15 o 16 años diga en un momento de gran intensidad emocional ese temido “te odio”… Solo significa que está muy enfadada. La razón principal de los problemas son los cambios propios de la edad.

Tu adolescente está cambiando porque su programa cerebral así lo exige: necesita conocer otros ámbitos, relacionarse con otras personas, desarrollar nuevas habilidades… Su cerebro se está preparando para salir del nido y necesita asumir nuevos riesgos y experimentar nuevas sensaciones. Es verdad, la infancia pasa muy rápido, y más en esta época de prisas en la que no nos da tiempo a nada. Pero si quieres ser tu mejor versión para acompañar a tu adolescente, debes asumirlo lo más rápido posible, adaptarte a sus nuevas necesidades y prepararte para disfrutar de esta nueva etapa. Como cuando empezó a caminar y quitaste de las superficies bajas los objetos que se podían romper.

Las 7 Razones Por Las Que Tu Adolescente Dice Que Te Odia

Algo que deberíamos grabarnos a fuego en cuanto nos convertimos en personas adultas es que la insatisfacción adolescente sí tiene motivos. Tiene, de hecho, muchísimos motivos. Claro, desde la perspectiva adulta, en la que los problemas son de otra índole (perder el trabajo, no poder pagar un préstamo, una enfermedad), las complicaciones existenciales de la adolescencia nos parecen cosas de niños, pero no lo son.

Si de verdad quieres comprender a tu adolescente, debes comenzar por recordar tu propia adolescencia, conectar con la persona perdida y vulnerable que eras entonces y ver a tu adolescente desde ahí. Cuando te coloques en esa perspectiva, podrás entender mucho mejor su enfado.

Ahora sí, te cuento las siete razones por las que tu adolescente se siente mal contigo:

1. No Le Dejas Hablar

¿Cómo que no le dejo hablar? ¡Pero si no hago más que preguntarle cómo le va, qué hace aquí o allá y me contesta con bufidos! Sí, es verdad, tu adolescente no responde a tus intentos de hacerle hablar. Pero siéntate, analiza qué le preguntas y cómo y piensa con quién más te comunicas así. ¿Acaso cuando te tomas un café con una amiga la bombardeas a preguntas así? Probablemente no, porque lo que solemos llamar “hablar” con nuestros adolescentes suele ser más bien un interrogatorio.

El hábito de la conversación con nuestros hijos e hijas debe asentarse desde la infancia, así que no es de sorprender si, tras haber pasado años sin interesarnos por sus cosas, cuando llegan a la adolescencia no nos cuentan nada. Pero no te preocupes, que esta situación se puede revertir. Si quieres hablar con tu adolescente, crea la ocasión para ello. Invítale a sentarse con su bebida favorita y charlad sencillamente, sin objetivos ni juicios. Verás como poco a poco se va abriendo a ti.

2. No Haces Más Que Criticar

Sí, eres su madre y quieres lo mejor para tu adolescente, claro que sí. Pero, créeme, no necesitas juzgar todo lo que hace. Tampoco necesitas comentar que no estás de acuerdo.

Con frecuencia le digo a mi hija que, si no va a aportar nada bueno a una persona, no le dé su opinión. Pues bien, esta misma norma aplica cuando somos madres. Si no vamos a decir nada bueno, es mejor no decir nada. Claro, no te vas a quedar callada cuando viene con cinco suspensos después de no haber abierto un libro en toda la evaluación. ¿O quizá sí? ¿Quizá tu adolescente ya sabe lo que ha pasado y por qué y no necesita que vengas tú a repetírselo? ¿Quizá baste una mirada? Piénsalo.

3. Invades Su Espacio Continuamente

Aunque no entres en su habitación sin llamar, en tu manera de relacionarte con tu adolescente es muy probable que invadas su espacio personal una y otra vez.

Cuando le dices cómo vestirse o peinarse, cuando le obligas a permanecer un tiempo determinado delante de los libros o interrumpes su concentración en algo que le interesa, estás invadiendo su espacio. Tu adolescente necesita separarse de ti y tomar sus propias decisiones. Si tú no respetas esa necesidad, probablemente sentirá que le tratas injustamente.

4. Le Das Pocas o Demasiadas Muestras de Afecto

Sí, los adolescentes suelen ser ariscos con sus familiares. Pero eso no significa que no necesiten el afecto.

Lo necesitan, sí, porque necesitan saber que estás ahí, que en ese torbellino de cambios al que se ven sometidos sin entender muy bien lo que les pasa, hay algo que no ha cambiado: el amor que su madre y su padre sienten por él. Demostrar afecto no es negar una muestra de cariño “porque ayer no quisiste darme un beso”, ni plantarle un beso delante de sus amistades (“¡qué vergüenza!”), por mucho que el curso pasado no le molestara.

Demostrar afecto es saber estar presente, abrazarle cuando lo necesite (en privado, por favor) y apartarse cuando sea necesario.

5. No Le Aceptas Como Es

No te puedes imaginar la cantidad de adolescentes que me dicen esto: mi madre (o mi padre) no me acepta como soy. Lo peor es que la mayoría de las veces esto no es cierto: sí aceptamos a nuestros adolescentes como son, pero no sabemos hacérselo ver.

Pero claro, si nunca le dices a tu adolescente cuánto te gusta cómo es, lo que hace, su manera de ser ¿cómo quieres que lo sepa?

6. Te Enfocas en Lo Negativo

Tienes la cama sin hacer. Recoge la cocina. No vayas con esas pintas. ¿Estás segura de que has estudiado suficiente? Otra vez has llegado tarde. Ay, levanta la cabeza del móvil, por favor.

¿Alguna vez has hecho la prueba de apuntar todos los mensajes negativos que le das a tu adolescente en un día? Porque ya te digo yo que a la hora del desayuno te has aburrido de escribir. Y, sin embargo, tu adolescente es una persona maravillosa y perfecta, que hace un montón de cosas bien. Y necesita que se lo digas, porque aún no se quiere suficiente como para decírselo solo. Es más, si no se lo dices tú, probablemente ni siquiera aprenda a decírselo él.

Mejora la relación con tu hijo adolescente - Con Ana María Arizti y Shulamit Graber Psicoterapeuta

Tabla resumen de las razones y soluciones

Razón Descripción Solución
No le dejas hablar Interrogatorio en lugar de conversación. Crear ocasiones para charlar sin juicios.
No haces más que criticar Juzgar constantemente sus acciones. Evitar críticas innecesarias, enfocarse en lo positivo.
Invades su espacio continuamente Dictar cómo vestirse, interrumpir su concentración. Respetar su necesidad de tomar decisiones propias.
Le das pocas o demasiadas muestras de afecto Negar cariño o avergonzarle en público. Estar presente, abrazar en privado, dar espacio.
No le aceptas como es No expresar aprecio por su forma de ser. Decirle cuánto te gusta cómo es y lo que hace.
Te enfocas en lo negativo Señalar constantemente errores y descuidos. Reconocer y elogiar sus logros y cualidades.

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