Begoña Gil (Bilbao, 1967) es una figura destacada en la política vasca y es conocida por ser la esposa de Patxi López, expresidente del Congreso de los Diputados. Su trayectoria personal y profesional está marcada por un fuerte compromiso social y una profunda conexión con sus raíces.
Al nuevo presidente del Congreso, el socialista Patxi López, el nombramiento le viene con problema. Que no espere cenar con su mujer cada noche en el Madrid de los Austrias, porque a ella no le apetece nada dejar Bilbao. Así se lo aseguran a Vanitatis fuentes directas del PSE-EE PSOE. “Begoña Gil tiene aquí su carrera, ha sido concejal del Ayuntamiento de Bilbao, ahora es secretaria institucional del partido, procuradora en juntas de Vizcaya y su carrera es independiente de la de Patxi. Pero no creo que haya nubarrones entre ellos.
Cuando él fue lehendakari (la residencia oficial está en Ajuria Enea, Vitoria), ella tenía su propio puesto en Bilbao, así que cada día le tocaba un buen rato de coche. Están acostumbrados a conciliar”. Veremos qué ocurre. Lo cierto es que la pareja lo tiene más fácil que otras: no tienen hijos y las comunicaciones entre Bilbao y Madrid son fluidas.
Patxi López, esposo de Begoña Gil, durante un evento público.
Primeros Años y Formación
Begoña Gil es hija de emigrantes extremeños, Félix y Teófila, y licenciada en Filosofía por Deusto. Siendo un bebé vivió, sin percibirlo, la experiencia más amarga de su vida: su padre falleció a consecuencia de un accidente laboral. Tras una estancia reparadora en el pequeño pueblo cacereño de Cachorrilla (Cáceres), Teófila regresó a Euskadi con sus dos hijos.
La esposa del presidente del Congreso creció en una modesta vivienda compartida con su madre, su hermano (Melchor), un abuelo comunista y un tío materno que acabaría ocupando el papel de padre en el barrio obrero de Otxarkoaga, muy castigado por la droga en los 80. Ella, que iba a clase en el colegio Lope de Vega, se encargó de reformarlo en cuanto su carrera política le dio poder para hacerlo como concejal del Ayuntamiento de Bilbao.
“Sus orígenes humildes han marcado su carácter hasta hacerse muy conocida por trabajar siempre en temas sociales”, nos dicen desde el PSE. Según explican a este diario vecinos de Cachorrilla (nos ha costado, tiene 100 habitantes) Begoña ya no se deja ver por el pueblo de sus padres, adonde acudía cada verano de juventud. Los pocos familiares que le quedaban se trasladaron a la localidad de El Batán, a media hora en coche. Allí aún viaja de vez en cuando a visitar a unos primos.
Begoña se afilió al partido con 20 años, comenzó a trabajar con Nicolás Redondo y no llegó más lejos por su extrema timidez. Begoña, un verdadero cerebro en la sombra, es incapaz de dar un mitin. No podría encabezar una lista electoral aunque la obligasen a ello.
Carrera Política
Begoña y Patxi coincidieron en las juventudes socialistas, aunque Patxi ya conocía a quien es hoy su cuñado. Al principio, el hoy presidente del Congreso no le gustó nada, según ha confesado él mismo. “Me tenía un paquete tremendo” -expresión norteña equivalente a “manía” o peor-, sostenía López en su blog personal.
Patxi y Begoña (ella comparte nombre con la madre del socialista vasco) se casaron en 1995 en una ceremonia civil que ofició el entonces alcalde de Ortuella, José Antonio Pastor, compañero de partido. “Somos muy diferentes y complementarios. Yo, como él, soy igualmente tímida, pero más apasionada, expresiva y vehemente”, decía Begoña en 2009, en una de las escasas entrevistas que ha dado y ha hablado de su vida privada. “Lo que me atrae de Patxi es que es una buena persona, con un punto de misterio. No me gustan las personas evidentes, predecibles”.
Melchor, el hermano de Begoña, lleva toda la vida en el PSE. Pero, a diferencia de ella, es un ejemplo de usuario perfecto de la puerta giratoria: desde octubre de 2011 es director de desarrollo de negocio para España y Portugal de Iberdrola y antes fue consejero de la gasística vasca BBG. Melchor a punto estuvo de darle dolores de cabeza a Patxi y a su hermana: en 2012 la fiscalía abrió una investigación por la compra de un chalé en Castro Urdiales (Cantabria) que finalmente fue archivada.
Ahora irrumpe en escena Begoña Gil , de 49 años, la mujer con la que López comparte su vida desde 1995, cuando se dieron el «sí, quiero» en una ceremonia civil.
Begoña Gil se define así en la web del PSOE. "Begoña Gil. Comisión Ejecutiva: Secretaria de Política Institucional y Reformas Institucionales. Nací el 20 de febrero de 1967 en Bilbao. Licenciada en Filosofía, empecé trabajando como gestora cultural y educadora social, hasta que un día me enredaron en la política, sin que haya conseguido desenredarme desde entonces.
Empecé en 1995, a los 28 años, como concejal en el Ayuntamiento de Bilbao, donde estuve 16, llegando a ser concejal de Acción Social y presidenta de Viviendas Municipales. Desde aquí impulsé, la puesta en marcha del Servicio de Urgencias Sociales las 24 horas del día o la regeneración urbanística de Otxarkoaga. En 2011 pasé a las Juntas Generales de Bizkaia, donde fui elegida vicepresidenta. Con ADN profundamente socialista, en el ámbito orgánico, he sido miembro de la Ejecutiva de Bizkaia desde 1992, en la última etapa como Secretaria Institucional y Electoral. Entre 1997 y 2002 estuve en la Comisión Ejecutiva de Euskadi, a donde he vuelto en 2014 de la mano de Idoia Mendia".
Begoña, como Susana Astigarraga, la mujer de Zugaza (la esposa del director del Museo del Prado que jamás abandonó Durango durante los 14 años que él ha desempeñado el cargo en Madrid), es fiel a sus raíces y si puede no se moverá de Euskadi. Cuando él fue lehendakari (Ajuria Enea está Vitoria), Gil consitió vivir en Vitoria, pero iba a Bilbao a diario a trabajar. Está a una hora en coche.
Hija de emigrantes del pueblo cacereño de Cachorrillo, perdió a su padre, víctima de un accidente laboral, cuando era una niña. Creció con su madre, su hermano, su abuelo (de ideología comunista) y un tío en un piso compartido de una zona industrial mermada por la droga. Barrio que mejoró cuando fue concejal del Ayuntamiento de Bilbao. Siempre le han interesado los asuntos sociales.
Begoña Gil y Patxi López.
Begoña Nieto Gilarte
Me gusta mucho el estilo de Begoña, es muy... de Bilbao. De pelo recién cortado, como si fuera césped, complementos originales y ropa diferente, es poco clásica aunque en el fondo tradicional, una paradoja pero que se da sorprendentemente en muchas vascas. Begoña es distinta que la mujer de Iñigo Urkullu, de 'looks' más 'amatxu', léase, bautizo, como la mujer de Zugaza. El estilo de la mujer de Patxi es más frrresco, como un bonito del Norte.
"Somos muy diferentes y complementarios. Yo, como él, soy igualmente tímida, pero más apasionada, expresiva y vehemente", decía en 2009, recuerda Vanitatis, en una de las escasas entrevistas que ha dado "Lo que me atrae de Patxi es que es una buena persona, con un punto de misterio. No me gustan las personas evidentes, predecibles". Begoña es impredecible también, pero tiene cara de buena tía. Es una rabia que a las vascas como ella no les guste Madrid.
