Luis Manuel Ferri Llopis, conocido mundialmente como Nino Bravo, fue mucho más que un cantante; fue un ícono de la música española cuya voz potente y emotiva resonó a través de generaciones. Su legado perdura hasta nuestros días, convirtiéndolo en el rey indiscutible de los karaokes y en una figura imprescindible en la cultura popular española y latinoamericana.
Nino Bravo, durante una de sus actuaciones en TVE.
El Ascenso de una Estrella
Nacido en Aielo de Malferit, Valencia, en 1944, Nino Bravo comenzó su carrera musical desde joven. A los dieciséis años comenzó a trabajar en una joyería, en la que llegó a ser lapidario( pulir piedras preciosas ). Durante esos años compaginó el trabajo con su afición al canto, fundando a finales de 1962 el conjunto Los Hispanicos, haciéndose muy popular en la ciudad de Sagunto donde actuaron en numerosas presentaciones falleras, bailes y verbenas, llegando a quedar finalistas en el concurso radiofónico nacional fiesta en España. Luis (Nino), se incorporó a Los Superson ya que estos buscaban sustituto por la baja de Carlos Lardies que tuvo un accidente de tráfico. Ubicaron su lugar de ensayo en Catarroja, en el corral de la casa de uno de sus componentes. Su talento vocal lo llevó a formar parte de varios grupos, hasta que finalmente adoptó el nombre artístico de Nino Bravo.
Su gran oportunidad llegó en 1969 con la canción "Te quiero, te quiero". El éxito llegó en el verano de 1969 cuando Augusto Alguero le dio el tema ” Te quiero, Te quiero “, canción creada para la película argentina Kuma Ching. Despuntó noqueando a Raphael y Lola Flores en el verano del 69 con su particular interpretación de Te quiero, te quiero. Tras el hombre serio que cantaba aquellos éxitos, con su mirada incisiva y el pelo de aires setenteros, se escondía, según cuenta Pepe Juesas, una persona más cálida: "Lo que ocurre es que su carrera profesional se la tomaba muy en serio. Cuando tenía confianza contigo era abierto, contaba chistes y era un cachondo. Si no te conocía parecía serio, pero de verdad que no lo era". Después llegó un contrato con la discográfica Fonogram y éxitos melódicos como ‘Noelia’, ‘Libre’, ‘Voy buscando' o ‘Un beso y una flor’.
Desde que en el verano de 1969 grabase el ‘Te quiero, te quiero’ de Augusto Algueró, que ya habían cantado Lola Flores o Raphael, nada fue igual para él. Rápidamente, su voz inconfundible y su estilo interpretativo lo catapultaron a la fama, convirtiéndolo en un ídolo de masas tanto en España como en Latinoamérica.
Fachada de la casa número 31 de la calle Visitación de Valencia donde vivió Nino Bravo de niño.
Éxitos Inolvidables y Canciones para la Historia
Nino Bravo cosechó una impresionante lista de éxitos a lo largo de su corta pero prolífica carrera. Después de esta le siguieron : Voy buscando( 1969 ), Esta será mi casa, Puerta de amor,Perdona ( 1970 ), Mi gran amor ( 1971 ), Noelia, Mi querida mamá, Cartas amarillas,Un beso y una flor, Mi tierra, Carolina y Libre( 1972 ), entre otras…. Sus canciones, llenas de pasión y sentimiento, conectaron con el público de una manera especial, convirtiéndose en verdaderos himnos generacionales.
Entre sus temas más recordados se encuentran:
- "Te quiero, te quiero": La canción que lo lanzó a la fama y que sigue siendo un clásico en karaokes y fiestas.
- "Un beso y una flor": Una balada melancólica sobre la despedida y el amor a distancia, que ha trascendido fronteras y generaciones. «Un beso y una flor' tiene un mensaje de actualidad porque trata temas que siempre van a ser universales.
- "Libre": Un canto a la libertad que se convirtió en un símbolo de esperanza y resistencia en tiempos de dictadura. 'Libre' incluso se la han apropiado políticamente, hasta en la dictadura chilena.
- "Noelia": Una canción romántica que narra la historia de un amor apasionado e inolvidable.
- "América, América": Un himno a la diversidad y la belleza del continente americano.
El Trágico Final de una Voz Prodigiosa
En 1973, cuando se encontraba en la cima de su carrera, la tragedia golpeó a Nino Bravo. Su voz se apagó inesperadamente en el asfalto de la Nacional III a la altura de Villarrubio en 1973. El 16 de abril de 1973, cientos de personas desfilaban, con cara angustiada, por los alrededores de un domicilio de Valencia; rodeaban la casa de una personalidad que consideraban suya, como la Piquer o Blasco Ibáñez. Esa casa era la de Nino Bravo. Viajaba precisamente con ellos y con su guitarrista y amigo Pepe Juesas cuando, en la madrugada del 16 de abril, su BMW se salió de la carretera a la altura de Villarrubio (Cuenca). Este pueblo, por donde antes pasaba la carretera N-III, tiene una calle con el nombre del cantante y un monolito junto a la “Cruz de Nino Bravo”, instalada junto al punto kilométrico donde tuvo lugar el accidente.
Tenía 28 años, cuatro discos superventas en el mercado y una docena de canciones que le habían catapultado al estrellato. «El futuro era suyo. Era la mejor voz de este país. Habría arrasado con todo, hasta le habría dado dos o tres vueltas a Julio Iglesias». Falleció en un accidente de tráfico en Villarrubio, Cuenca, dejando un vacío irremplazable en el mundo de la música. El cantante aguantó con un hilo de vida hasta ser trasladado a la Ciudad Sanitaria Francisco Franco, que así se llamaba en honor al dictador, en Madrid. Pero no fue suficiente para mantenerle en este mundo. Falleció horas después, a las 12 del mediodía.
Exposición de Renfe en un AVE en homenaje a Nino Bravo.
Un Legado Imborrable
A pesar de su prematura muerte, el legado de Nino Bravo sigue vivo en el corazón de sus seguidores. Medio siglo después, el recuerdo de aquella tragedia es leve, inmensamente inferior al de su legado y su leyenda. Sus canciones continúan sonando en la radio, en los karaokes y en las plataformas de streaming, transmitiéndose de generación en generación. En Spotify, con 1.352.163 oyentes mensuales, o YouTube, Nino Bravo sigue siendo uno de los cantantes más citados y sus canciones han sido editadas en países como Alemania, Angola, Turquía y Holanda.
Darío Ledesma, responsable de la web oficial del cantante, nació años después de que Nino Bravo hubiese muerto y recuerda para nosotros la forma en que el cantante llegó a su vida. "Yo tendría 11 ó 12 años. Mi padre guardaba un doble CD de Nino Bravo sin ser muy fanático de él. Un día me puse a escucharlo y me explotó la cabeza. Desde ese momento me puse a investigar su vida. En aquella época, sin Internet, era complicado, pero todo lo que caía en mis manos lo almacenaba", confiesa el autor de 'Nino Bravo: voz y corazón', uno de los libros más completos sobre el artista nacido en Aielo de Malferit.
La prueba más clara de que sigue gustando a los jóvenes es que es el rey de los karaokes. No hay karaoke que no cuente con alguna de sus canciones. No es ningún secreto que, a día de hoy, 'Libre', 'Un beso y una flor' o 'Te quiero, te quiero' son hits en los karaokes de todo el país (y allende los mares); que forman parte del paisaje sentimental de muchos españoles y latinoamericanos. Y, si algo nos han enseñado los karaokes de toda España es que no soy la única persona que se sabe todas sus canciones. No hay noche, en un karaoke español - y, si me apuras, del mundo - en el que no se cante una canción de Nino Bravo. Y, sí, las destrozamos un poco, pero a mí me gusta creer que le estamos haciendo un homenaje.
Su música ha sido objeto de homenajes, documentales y musicales, manteniendo viva su memoria y su influencia en la música actual. Hoy se cumplen 36 años de su inesperada y terrible desaparición, pero el hombre que revolucionó el universo pop de los últimos años del franquismo ha dado un paso más al resucitar en los escenarios teatrales dentro de un musical. Vuelve Nino Superstar, un auténtico genio del romanticismo vocal.
Como el sol cuando amanece, como el mar, como la inmarchitable voz de Nino Bravo. Luis Manuel Ferri Llopis, Nino Bravo (Aielo de Malferit, Valencia, 1944-Villarrubio, Cuenca, 1973).
