La lactancia materna es una práctica gratuita y segura que proporciona numerosos beneficios tanto para las madres como para los bebés. La leche materna es un alimento esencial para los recién nacidos, ya que les proporciona los nutrientes necesarios para su correcto crecimiento y desarrollo.
Casi todas las madres pueden amamantar con éxito, lo que significa iniciar la lactancia materna durante la primera hora de vida, dar lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, y continuar con la lactancia (además de alimentación complementaria apropiada) hasta los dos años de edad o más. La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida es particularmente beneficiosa para madres y lactantes. Los efectos positivos de la lactancia materna en la salud de los niños y las madres han sido observados en todo lugar.
Sin embargo, a pesar de los beneficios demostrados, los datos de la lactancia materna no son positivos (1). Durante las primeras 6 semanas, el 74% de las madres amamantan a sus hijos, pero se reduce hasta el 64% a los 3 meses de vida.
Beneficios de la leche materna
Beneficios de la Lactancia Materna
La lactancia materna salva miles de vidas de bebés cada año: la leche materna proporciona al recién nacido su primera "inmunización". Al fortalecer su sistema inmunológico reduce el riesgo de que contraiga alguna enfermedad infecciosa. Además, las mujeres que dan el pecho tienen un menor riesgo de sufrir diabetes, cáncer de mama, cáncer de ovario, osteoporosis y algunas enfermedades cardiovasculares.
Beneficios para el bebé:
- Reduce el riesgo de infecciones tales como diarrea, neumonía, otitis, Haemophilus influenzae, meningitis e infección urinaria.
- Protege contra enfermedades crónicas futuras tales como diabetes mellitus tipo I, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn.
- Se asocia con una presión arterial media y un colesterol sérico total menores.
- Menor prevalencia de diabetes mellitus tipo 2, sobrepeso y obesidad durante la adolescencia y la edad adulta.
- La lactancia materna prolongada se asocia a mayor inteligencia, educación e ingresos a los 30 años.
Beneficios para la madre:
- Retrasa el retorno de la fertilidad.
- Reduce el riesgo de hemorragia postparto.
- Reduce el riesgo de cáncer de mama premenopáusico y cáncer de ovario.
- Las madres trabajadoras con beneficios adecuados a la maternidad, como un lugar de trabajo que apoye la lactancia, tienen mayor satisfacción con su trabajo y mayor lealtad hacia quien las emplea.
Además de los beneficios directos para la salud, la lactancia materna también contribuye a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por las Naciones Unidas (2):
- Objetivo 2. Hambre cero: la leche materna proporciona la energía necesaria y nutrientes de calidad para un adecuado crecimiento y desarrollo.
- Objetivo 3. Salud y bienestar: la lactancia materna contribuye a mejorar la salud, el desarrollo y la supervivencia del bebé, resultando además en un mayor bienestar de la madre.
- Objetivo 5. Igualdad de género: el periodo de lactancia materna es un derecho universal de las mujeres que son madres.
- Objetivo 7. Energía asequible y no contaminante: la producción de sucedáneos de la leche materna contribuye a un elevado consumo energético.
- Objetivo 8. Trabajo decente y crecimiento económico: participación de las mujeres en el mundo laboral, tratando de reducir la brecha de género en el trabajo. El rol de la mujer durante el periodo de lactancia es irremplazable y no debe verse, en ningún caso, amenazado por su desempeño laboral.
Es una práctica ecológica: la leche materna es un alimento natural, renovable que no necesita envasado, transporte o proceso de elaboración, por lo que es amigable con el medio ambiente.
Es segura: las madres que viven con VIH/SIDA, por ejemplo, pueden dar el pecho a sus hijos durante los primeros seis meses y continuar después con alimentos complementarios adecuados en combinación con la terapia antirretroviral.
Incluso en situaciones de emergencia: la lactancia materna exclusiva es una práctica esencial para salvar vidas en situaciones de crisis y emergencias, para proteger contra las enfermedades transmisibles y la desnutrición. Por eso desde UNICEF preparamos planes de respuesta de emergencia que incluyen la protección de la lactancia materna, su promoción y apoyo.
Los niños que han recibido lactancia materna suelen enfermar con menos frecuencia, con lo cual sus madres también faltan menos a su trabajo. Estos efectos contribuyen a una mayor productividad, beneficiando a las empresas y economías a las que contribuyen.
Mitos sobre la Lactancia Materna
Existen conceptos y creencias erróneas que pueden dar lugar a confusión a la hora de elegir dar el pecho al bebé:
- Mito: Amamantar siempre es maravilloso.
- Mito: Llega un momento en que la leche no alimenta.
- Mito: Hay alimentos que incrementan la secreción de leche.
- Mito: Hay que ofrecerlo cada dos horas y dejar al bebé diez minutos en cada pecho.
- Realidad: Lo ideal es ofrecer el pecho a demanda, el bebé cogerá el pecho cuando quiera y el tiempo que considere oportuno. No existe una regla en cuanto a temporización.
- Mito: No se pueden tomar medicamentos durante el periodo de lactancia.
- Mito: El bebé usa el pecho a modo de chupete.
- Mito: Después de tomar leche, el bebé debe expulsar los gases.
- Mito: Un pecho pequeño produce menos leche.
- Realidad: El tamaño del pecho no determina la cantidad de leche producida.
Razones Médicas para el Uso de Sucedáneos de la Leche Materna
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo Internacional de las Naciones Unidas para Emergencias de la Infancia (UNICEF) desarrollaron una lista de razones médicas aceptables para el uso de sucedáneos de la leche materna, originalmente como anexo al paquete de herramientas para la Iniciativa Hospital Amigo del Niño (IHAN) en 1992. La OMS y UNICEF acordaron actualizar la lista de dichas razones médicas por considerar que desde 1992 empezó a disponerse de nuevas pruebas científicas y que, además, se estaba actualizando el paquete de la IHAN.
Sin embargo, un número pequeño de estados de salud del recién nacido y de la madre podría justificar que se recomendara no amamantar de manera temporal o permanente. Estos casos, que afectan a muy pocas madres y sus bebés, se mencionan a continuación junto con otras enfermedades maternas que, aunque serias, no son razones médicas para el uso de sucedáneos de la leche materna. Cuando se considere la interrupción de la lactancia, habrá que sopesar los riesgos de cualquiera de las enfermedades enumeradas a continuación en función de los beneficios que reportaría la lactancia materna.
Afecciones Infantiles
- Lactantes que no deben recibir leche materna ni otra leche excepto fórmula especializada:
- Lactantes con galactosemia clásica: se necesita una fórmula especial libre de galactosa.
- Lactantes con la enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce: se necesita una fórmula especial libre de leucina, isoleucina y valina.
- Lactantes con fenilcetonuria: se requiere una fórmula especial libre de fenilalanina (se permite algo de lactancia materna, con monitorización cuidadosa).
- Recién nacidos para quienes la leche materna es la mejor opción de alimentación, pero que pueden necesitar otros alimentos durante un periodo limitado, además de leche materna:
- Lactantes nacidos con peso menor de 1500 g (muy bajo peso al nacer).
- Lactantes nacidos con menos de 32 semanas de gestación (muy prematuros).
- Recién nacidos con riesgo de hipoglucemia debido a una alteración en la adaptación metabólica o un incremento de la demanda de glucosa, como los prematuros, los pequeños para la edad gestacional o los recién nacidos que han experimentado hipoxia significativa intraparto, así como aquellos que están enfermos o los hijos de madre diabética, si la glucemia no se controla con lactancia materna o con alimentación con leche materna extraída.
Afecciones Maternas
Las madres afectadas por alguna de las enfermedades mencionadas más abajo deberían recibir tratamiento según las recomendaciones habituales.
- Afecciones maternas que podrían justificar que se evite la lactancia de forma permanente:
- Infección por VIHa: si la alimentación de sustitución es aceptable, factible, asequible, sostenible y segura (AFASS)6. Si no se dan estas circunstancias, se aconseja la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses.
- Afecciones maternas que podrían justificar que se evite la lactancia de forma temporal:
- Enfermedad grave que hace que la madre no pueda cuidar a su bebé, por ejemplo septicemia.
- Herpes simplex tipo 1 (HSV-1): se debe evitar el contacto directo entre las lesiones en el pecho materno y la boca del bebé hasta que toda lesión activa se haya resuelto.
- Medicación materna:
- Los medicamentos psicoterapéuticos sedantes, antiepilépticos, opioides y sus combinaciones pueden causar efectos colaterales tales como mareo y depresión respiratoria, por lo que deben evitarse si existen alternativas más seguras disponibles7.
- Es recomendable evitar el uso de iodo radioactivo-131 debido a que están disponibles opciones más seguras; la madre puede reiniciar la lactancia pasados dos meses de haber recibido esta sustancia.
- El uso excesivo de yodo o yodóforos tópicos (yodo-povidona), especialmente en heridas abiertas o membranas mucosas, puede provocar supresión tiroidea o anormalidades electrolíticas en el bebé amamantado y deberían evitarse.
- La quimioterapia citotóxica requiere que la madre suspenda el amamantamiento durante la terapia.
- Afecciones maternas durante las cuales puede continuar la lactancia, aunque representan problemas de salud preocupantes:
- Absceso mamario: el amamantamiento debería continuar con el lado no afectado; el amamantamiento con el pecho afectado puede reiniciarse una vez se ha iniciado el tratamiento8.
- Hepatitis B: los lactantes deben recibir la vacuna de la hepatitis B en las primeras 48 horas o apenas sea posible después9.
- Hepatitis C.
- Mastitis: si la lactancia es muy dolorosa, debe extraerse la leche para evitar que progrese la afección8.
- Tuberculosis: el manejo de la enfermedad de la madre y el bebé debe hacerse de acuerdo con las normas nacionales10.
- Abuso de sustanciasb,11: se ha demostrado que el uso materno de nicotina, alcohol, éxtasis, anfetaminas, cocaína y estimulantes relacionados tiene un efecto dañino en los bebés amamantados; el alcohol, los opioides, las benzodiazepinas y el cannabis pueden causar sedación tanto en la madre como en el bebé. Se debe motivar a las madres a no utilizar estas sustancias y darles oportunidades y apoyo para abstenerse.
aLa opción más apropiada de alimentación para el hijo de una madre infectada con el VIH depende de las circunstancias individuales de ella y de su bebé, incluido su estado de salud, pero se deben tener en cuenta los servicios de salud disponibles y los apoyos que pueda recibir. Se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, a menos que la alimentación de sustitución sea AFASS. Cuando la alimentación de sustitución es AFASS, se debe evitar todo tipo de lactancia materna. La madre infectada con el VIH debe evitar la lactancia mixta (es decir lactancia además de otros alimentos, líquidos o fórmula) durante los primeros seis meses de vida.
bLas madres que eligen no suspender el uso de estas sustancias, o no pueden hacerlo, deberían buscar consejo individual sobre los riesgos y beneficios de la lactancia en función de sus circunstancias individuales. Para las madres que utilizan estas sustancias durante periodos cortos, se debe considerar la suspensión temporal de la lactancia materna durante el tiempo que usen dichas sustancias.
En conclusión, la lactancia materna es una práctica con múltiples beneficios tanto para el bebé como para la madre. Es importante promover y apoyar la lactancia materna, proporcionando información veraz y desmontando los mitos que puedan generar confusión. En casos excepcionales donde existan razones médicas que justifiquen el uso de sucedáneos de la leche materna, es fundamental seguir las recomendaciones de los profesionales de la salud.
