Juanjo Artero: Familia, Trayectoria y Pasión por los Animales

La vida cotidiana de Juanjo Artero (Madrid, 1965) transcurre entre luces, cámaras y el incansable ritmo de los rodajes. Sin embargo, en su hogar, el ambiente es diferente. Ahí, el protagonista de personajes inolvidables como el Comisario Bremón en Servir y proteger, Víctor Reyes en Amar es para siempre, Ricardo Montero en El Barco, Charlie Márquez en El Comisario o Javi en Verano azul, encuentra un refugio de calma y compañía.

Juanjo Artero en "Verano Azul"

Y esa compañía, lejos de ser humana, está formada por sus inseparables amigos animales. Merlí y Benito, sus gatos, son los que llenan de sigilosas travesuras los rincones de su hogar, mientras que Chiri, su perra, es la guardiana de su paz diaria, siempre cerca, atenta y con una mirada que parece comprender cada uno de los estados de ánimo de su humano. Aunque los gatos tienen su propio estilo de compañía, es Chiri con la que Juanjo ha establecido una conexión especial, esa que va más allá de las palabras y que se construye a base de lealtad, silencios compartidos y una amistad que no entiende de tiempos.

Su Vida con Mascotas: Un Refugio de Paz

Hoy, entre sonrisas y recuerdos, conversamos con Juanjo Artero sobre su vida junto a estos animales, los vínculos que se tejen con ellos y cómo esos lazos influyen en su vida y su carrera.

Chiri, la perra, llegó porque recibieron una foto en la que pedían a alguien que la adoptara. Los dueños no podían hacerse cargo de ella porque se tenían que ir, aunque no sé si eso era del todo cierto. Lo que sí sabían es que la perra estaba en una perrera y que, si no la adoptábamos, probablemente la iban a sacrificar, algo que me parece completamente injusto. De hecho, creo que está prohibido en algunas zonas de España, como en Cataluña. En fin, decidimos que sí; a todos en casa nos encantó su mirada y enseguida supimos que queríamos adoptarla. Fuimos a buscarla y, aunque nos dijeron que tenía seis meses, parecía un poco mayor. No sabíamos exactamente su edad, pero eso no nos importó. Al final, estábamos muy felices con la decisión que habíamos tomado.

Juanjo Artero junto a Benito.

Luego tengo dos gatos. Uno es un gato muy elegante, un british gris precioso con unos ojos impresionantes; se llama Merlí, en honor a la serie. Llegó a casa porque la gata de Toni Flix, un amigo mío y representante, parió y nos quedamos con él. Para que Merlí no estuviera solo, la gata de una amiga de mi hijo tuvo gatitos y decidimos quedarnos con Benito, a quien llamé así en honor a Don Gato, la famosa serie. Es un gato adorable, pero un auténtico pesado. Me despierta a gritos: “Juan, Juan, Juan”, como si me estuviera exigiendo amor y comida todo el tiempo. Le pongo la comida y, aun así, sigue pidiendo más, y claro, siempre quiere caricias. Es un pesadillo, pero lo amo.

Siempre he tenido perros, así que mi experiencia con gatos se limitaba a los momentos que pasaba con los de otras personas en el pueblo. La verdad es que la relación con ellos es muy diferente. Cada animal tiene sus propias particularidades. Chiri, por ejemplo, tiene un pasado que nunca conoceremos, y me encantaría ver una foto de ella de cachorrita. Llegó con un pequeño bigote blanco y ahora tiene toda la cara blanca. La diferencia entre un perro y un gato es enorme, y la relación con ellos también cambia según cada uno.

Benito y Merlí, aunque son ambos gatos, son muy distintos. Benito es un gato muy demandante. Siempre me pide cariño, se restriega contra mí y, cuando le acaricio, se estira como si fuera una rutina, pero si trato de cogerlo de una manera que no le gusta, se pone incómodo. Merlí, en cambio, es menos insistente. Aunque no busca tanto cariño, cuando me tumbo por la noche, se acurruca a mi lado, pide mimos y ronronea.

Cuando llegó Merlí, teníamos dos perros y un miedo tremendo. Vivíamos todos juntos, y el gato, que era un canijo, se erizaba cada vez que veía a los perros. Al principio pensé que no íbamos a poder convivir así; estaba muy estresado. Yo les decía: “Tranquilos, tranquilos”, pero mi preocupación era que el gato pudiera hacerles algo a los perros, aunque yo creo que ellos solo lo querían oler, no atacar. Poco a poco fueron conviviendo mejor. Benito tenía más relación con ellos; a veces se pasaba el rato comiendo con los gatos, pero eso le caía mal y se ponía a llorar durante unos 15 minutos. Mientras, el otro gato jugaba con él y, a pesar del dolor, seguían relacionándose.

De "Verano Azul" al Éxito Continuo

Juanjo Artero interpretó hace más de 40 años al niño rubio y de ojos azules que conquistó a todo el mundo en la famosa serie ‘Verano azul’. La serie, que narraba cómo un grupo de chicos se conocían durante unas vacaciones en Nerja, es un clásico de nuestra televisión y seguramente su conocida sintonía te teletransporte inmediatamente a esos días de su emisión.

Aunque es imposible no pensar en ‘Verano Azul’ cuando se habla de Juanjo Artero, el actor ha hecho desde entonces muchos otros proyectos como ‘El Barco’ junto a la actriz Blanca Suarez o ‘Servir y proteger’ junto a Luisa Martín, y además, esconde muchas otras pasiones.

Curiosidades de Juanjo Artero

  • Predicción en las cartas: Una vecina predijo que se dedicaría a la interpretación.
  • No se cansa de Javi: A pesar de los años, hablar de Javi no es algo de lo que esté harto.
  • Breve paso por la música: Formó un dúo con su compañero de serie José Luis Fernandez.
  • Adiós al tabaco: En marzo de 2019, sufrió una embolia pulmonar y dejó el tabaco.
  • Hombre de familia: Lleva más de 30 años casado y está muy presente en la vida familiar.
  • Apasionado del teatro: Ha participado en numerosas producciones teatrales.

Juanjo Artero a lo largo de su carrera.

El que era el líder de la pandilla, Javi, apenas tenía experiencia cuando Mercero lo contrató para ‘Verano azul’, y después siguió trabajando casi sin interrupciones, sobre todo más en televisión. Sus siguientes papeles más recordados son los del subinspector Charlie Márquez en ‘El comisario’ y el capitán de ‘El barco’, y también ha pasado por series diarias longevas como ‘Amar es para siempre’ y ‘Servir y proteger’.

Artero, que lleva casado treinta años, veranea habitualmente en Nerja y asegura estar muy orgulloso de ‘Verano azul’.

Reflexiones sobre la Vida y la Actuación

Cuando necesitas tranquilidad, en medio del estrés diario, ¿qué es lo que más disfrutas hacer con ellos?

Con los gatos, menos es más. Están siempre aquí, en lo cotidiano, formando parte de la vida. A mí me encanta pasear con las perras; las tengo tan felices, disfrutando de la naturaleza por aquí.

He usado mucho la figura felina en mis personajes. El gato es ágil, observador, y me gusta incorporar esa cualidad en mi interpretación. Es muy bueno estar relajado pero alerta, como un felino que, aunque está tranquilo, siempre tiene una parte de su...

En el caso de Chiri, hay mucho misterio sobre su vida pasada. También tiene su historia y su pasado oscuro, algo que me intriga bastante.

No me voy tanto; a lo mejor me voy de gira si surge la oportunidad. Cuando estás solo, a veces sí echas de menos a tus hijos, tu mujer y, claro, también a los perros. Pero también disfruto de la soledad. A veces, soy sincero, pienso: “Qué bien no tener que sacarlos”, especialmente en invierno cuando estoy solo de gira. Sé que están bien cuidados, así que no me da mucha nostalgia, aunque sí los echo de menos cuando pasa el tiempo.

Cuando piensas en Chiri, Merlí y Benito, ¿qué cualidades humanas reflejan?

Lo bueno que tenemos los humanos lo heredamos de los perros: el amor, el cariño y, sobre todo, la lealtad. Son más familiares que nosotros mismos. Tienen esa capacidad de exigir también, pero aguantan todo lo que les damos. ¡Y cómo aguantan!

Si tuvieras que elegir una escena de alguna de las series o películas en las que has trabajado, ¿en cuál Chiri, Benito y Merlí podrían haber sido un personaje más?

Si fuéramos un clan, mis compañeros serían dos gatos y una perra, como si estuviéramos en una especie de operación especial, como en una peli o serie de atracadores. En la escena, yo no moriría a manos del malo o del policía, sino que Benito, el gato, saltaría sobre su cara. Benito es increíblemente rápido y ágil, especialmente cuando salta.

El actor Juanjo Artero, ingresado tras encontrarse mal en un rodaje

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