Juan, Príncipe de Asturias: Biografía del Hijo de los Reyes Católicos

El príncipe Don Juan, hijo de los Reyes Católicos, nació en Sevilla el 30 de junio de 1478. Su nacimiento fue motivo de gran alegría, ya que habían transcurrido ocho años desde el nacimiento de la princesa Isabel y se temía que la reina no pudiera tener más descendencia. La llegada de Juan, aunque con una salud frágil, representó una doble alegría: el nacimiento de un heredero varón, crucial para la estabilidad de la corona.

El hecho de que su hermana mayor Isabel fuese mujer, podría suponer un impedimento a la hora de heredar la corona.

Isabel la Católica, madre de Juan, depositó grandes esperanzas en su hijo como heredero al trono.

Matrimonio y Trágica Muerte

En marzo de 1497, se celebró el matrimonio del príncipe Juan con Margarita de Austria, hija del Emperador Maximiliano. Todo parecía encaminado en la corte de los Reyes Católicos, pero el 4 de octubre de 1497 llegó la terrible noticia de su muerte.

Se habla de la frágil salud del príncipe a la edad de 19 años, que tras seis meses de vida conyugal terminó por enfermar. Los consejeros y médicos advertían a su madre la reina Isabel de que el príncipe pasaba demasiado tiempo entregado a los juegos conyugales con su pareja, que perdía su salud cada día y que mejor sería separarles durante algún tiempo para que recuperara su salud.

Fue un golpe duro para los Reyes, sobre todo para la reina Isabel, perder el único hijo varón que solo contaba 19 años de edad.

Muerte del príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos

El Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila

Juan fue enterrado en el Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila, en el sepulcro realizado por Domenico Fancelli, que fue encargado por el rey Fernando en 1510.

El Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila, lugar de descanso final del Príncipe Juan.

El Real Monasterio de Santo Tomás fue fundado en el siglo XV a expensas del tesorero de los Reyes Católicos Hernán Nuñez de Arnalte quien otorgó poder a favor de su esposa, María Dávila y de fray Tomás de Torquemada para que actuasen en su nombre. Los Reyes Católicos sufragaron parte de las obras y entre sus muros pasaron algunas temporadas al usarlo como palacio de verano. Prueba de ello es que aún se conserva en algunas salas decoración con motivos como la granada o el yugo y las flechas.

El monasterio tiene tres claustros: claustro del Noviciado, del Silencio y de los Reyes. Este último forma parte de los aposentos utilizados por los Reyes Católicos en su residencia de verano. El edificio cuenta con una iglesia de planta de cruz latina de una nave cubierta con bóveda de crucería estrellada.

El Sepulcro de Domenico Fancelli

El sepulcro es obra del escultor florentino Domenico Fancelli. El encargado de que la obra se llevase a cabo, siguiendo los deseos de Isabel, fue el rey Fernando. El escultor llevó a cabo la obra en Italia y estando finalizada en 1512, fue instalada en el lugar que sigue ocupando.

La estructura del mausoleo en mármol de Carrara es troncopiramidal con dos cuerpos. En el superior se encuentra la figura yacente del príncipe idealizado, aunque se tomó como inspiración un retrato original. Tiene los ojos cerrados y no luce los guanteletes puestos al no haber fallecido en el campo de batalla.

El programa iconográfico está formado por hornacinas con las virtudes Teologales y Cardinales, efigies de San Juan Bautista, la Virgen con Niño, Santo Domingo de Guzmán y Santo Tomás entre otros y tondos en la parte de la cama sepulcral.

A los pies del enterramiento, puede verse una inscripción en latín que recuerda las cualidades del príncipe y lamenta su prematura muerte.

“Juan, Príncipe de las Españas, modelo de todas las virtudes, verdadero mecenas de las Bellas Artes y de la Religión Cristiana, que en pocos años realizó muchas obras buenas con gran esmero y estremada prudencia y bondad, descansa en este túmulo que mandó labrar su óptimo y piadoso padre, Fernando, Rey Católico, invicto defensor de la Iglesia, puesto que lo había ordenado en el testamento su madre Isabel, Reina castísima y joyero de todas las virtudes.

Detalle del sepulcro del Príncipe Juan en el Monasterio de Santo Tomás.

El Cortejo del Bautizo del Príncipe Juan

Francisco Pradilla Ortiz inmortalizó el bautizo del Príncipe Juan en un lienzo que captura la fastuosa celebración en Sevilla. La pintura, rica en detalles y simbolismo, ofrece una visión del ambiente y la importancia del nacimiento del heredero.

"Cortejo del Bautizo del Príncipe D. Juan, hijo de los Reyes Católicos" por Francisco Pradilla Ortiz.

Haciendo gala de su dominio absoluto de todos los recursos del género, Pradilla se ciñó estrictamente al texto antiguo, concibiendo el cuadro con su más depurado verismo arqueológico en la representación de modas, objetos y enseres, pintados con toda la maestría de su mejor arte, destilado ya en estos años por un asombroso refinamiento del dibujo y una exquisita utilización del color rico y brillante, empleado aquí con una gran audacia, exigida por la matización de la luz cegadora del sol andaluz en contraste violentísimo con amplias zonas de penumbra, proyectada por el entoldado que cubre todo el trayecto.

En efecto, el desarrollo pictórico de tan deslumbrante y espectacular procesión se inspira al dictado en el tomo I de la Historia de los Reyes Católicos D. Fernando y D.a Isabel. Crónica inédita del siglo XV, escrita por el bachiller Andrés Bernaldez, cura que fué de los palacios, tomada con toda probabilidad a través de la edición publicada en la imprenta y librería de don José María Zamora de Granada, en 1856. En su capítulo XXXII, titulado El nacimiento e bautizo del Principe D. Juan, se narra este episodio de la vida del único hijo varón de Fernando e Isabel, nacido en el Alcázar de Sevilla En 30 días del mes de junio del año susodicho de 1478 años, entre las diez e once horas.

En una primera visión del lienzo, asombra sobre todo la extraordinaria habilidad compositiva del maestro, así como su especial sentido del espectáculo fastuoso, acentuado en esos años finales en sus cuadros históricos.

En tan apabullante despliegue de decoración y gentío, pueden no obstante distinguirse a los principales personajes del acontecimiento nombrados en el texto, destacando el pintor con un intenso claro de luz solar la figura del ama que porta en sus brazos al regio neófito, protagonista principal del acto, que queda sin embargo envuelto por la muchedumbre que llena la composición. Les rodean y anteceden los regidores de la ciudad, cabalgando tras ellos el conde de Benavente que lleva a la grupa a la duquesa de Medina, quien asoma tras su hombro mirando tímidamente al recién nacido príncipe. Tras ellos pueden verse, entre el resto de la comitiva, el alegre grupo de las damas de la duquesa a caballo y los músicos tañendo sus instrumentos.

Instrumentos Musicales Representados

En la parte inferior derecha del cuadro, se representan diversos instrumentos musicales que evocan la época y la celebración:

  • Cordófono pulsado: Evoca una vihuela o guitarra renacentista de tamaño pequeño.
  • Laúd pequeño: Un instrumento de cuerda pulsada con una caja de resonancia en forma de pera.
  • Tiorba o archilaúd: Un instrumento ricamente decorado con múltiples rosetas en la caja de resonancia.
  • Flautas traveseras: Dos flautas traveseras, una tañida por un niño y otra por una joven con corona de flores.
  • Gaita: Un gaitero tañe el instrumento en la procesión.
  • Trompetas heráldicas: Tres trompetas rectas de metal dorado con estandartes.

El Heredero Fugaz de Aragón

En 1509 nació un niño que a punto estuvo de acabar con España poco después de que hubieran empezado a sentarse las bases del país con la unión dinástica de las Coronas de Castilla y Aragón. Juan apenas vivió 24 horas. De haber sobrevivido hubiera heredado el reino de su padre, la Corona de Aragón, con lo que se hubiera dado al traste con la unión monárquica que perdura hasta hoy.

Juan que sobrevivió 24 horas hubiera heredado Aragón, Catalunya, Baleares, Valencia, Nápoles y otros territorios

La decisión de Fernando el Católico, buscando de manera activa un heredero para Aragón, Catalunya, Valencia, Baleares, Nápoles y otros territorios y fracturando la unidad de las dos Coronas, contrasta con la imagen que una parte de la historiografía le ha concedido como padre de la patria.

Belenguer dice que esta frase escrita por Fernando demuestra que “estaba pensando en su hijo para nombrarlo rey de la Corona de Aragón”.

Archivo de la Corona de Aragón, Real Cancillería, Reg.

¿Por qué Fernando tira por la borda toda la política de unión y de engrandecimiento de la corona de Castilla y Aragón que había tejido décadas atrás junto a Isabel?

“El factor humano es fundamental en la Historia. Fernando es un hombre de Estado capaz de hacer frente a los poderosos de su tiempo como el rey de Francia, pero al mismo tiempo tiene una contestación interna muy fuerte. No olvidemos que sufrió un atentado en el Tinell en Barcelona ”.

“Fernando cree que la unión dinástica no ha sido lo que él pensaba, que no le quieren y que no termina siendo rey de Castilla “Cree que la unión dinástica no ha sido lo que él pensaba, que no le quieren y que no termina siendo rey de Castilla”. Por eso quizá urde una nueva estrategia política de la mano de los que considera erróneamente los futuros amos de Francia: la familia Foix.

“Hay una cierta ceguera política ante la complejidad de lo que se producía en Europa en la primera década del s. XVI. Él es un hombre del pasado en ese sentido, ya que la historia va a ir muy deprisa y el mundo va a estar en manos del lobby de Borgoña. Enfrentarse a eso es un error”, añade.

Teniendo un hijo, el conflicto con Castilla hubiera sido casi inevitable.

“Fernando era un gran político, capaz de desarrollar a la vez una estrategia a largo plazo y una táctica a corto plazo. Al morir Isabel, Fernando perdió su poder en Castilla. Sus relaciones con su hija Juana y su yerno Felipe eran muy complicadas. Se centró entonces en uno de sus objetivos más queridos, el control del Mediterráneo y de Nápoles.

“Tal vez su empeño en conseguir descendencia de Germana era una manera de proteger a la Corona de Aragón ante la gran incertidumbre. No creo que estuviera dispuesto sin más a renunciar a la Corona de Castilla, pero la reina era Juana”, añade.

Belenguer es más taxativo y sostiene que Fernando “veía más problemas en la unión con Castilla que si la Corona de Aragón se salía. Buscó el matrimonio para obtener la paz de Francia y frenar las ambiciones de Felipe el Hermoso”.

Si el niño Juan hubiera sobrevivido, a la muerte de Fernando el Católico hubiera tenido 6 años. El heredero Juan habría tenido todo el apoyo de Francia para ocupar el trono con su madre Germana de Foix a su lado.

Los historiadores son muy reacios a hacer elucubraciones sobre algo que no sucedió. No les gustan las ucronías. Lo que sí que aceptan es que hubiera provocado un conflicto. Y en todo enfrentamiento las consecuencias sí que son imprevisibles. Quizá la Corona de Aragón hubiera acabado absorbida por Francia o hubiera permanecido como reino independiente.

“Veía más problemas en la unión con Castilla que si la Corona de Aragón se salía. Buscó el matrimonio para buscar la paz de Francia y frenar las ambiciones de Felipe el Hermoso

Preguntados sobre si España nace con los reyes católicos, Belenguer reflexiona que ellos dan el primer paso pero matiza que “en la cabeza tenían la palabra de la España medieval. No tienen la idea de que esto sea la unión de un estado. La prueba es que a la muerte de Isabel, ella lo deja todo a la hija y no en al marido”.

Para Ruiz-Domènec, los Reyes Católicos llevan a cabo “la restitución de una unidad perdida administrativa romana. Deciden hacer la unión pero con como mínimo 4 o 5 reinos con realidades jurisdiccionales muy diferentes entre si. Van a crear la unión a través del respeto.

A juicio de Ladero Quesada “Fernando e Isabel tuvieron la idea y el proyecto de restaurar y mantener la unión de reinos de España -en lo que podían- tomando como referencia del pasado el reino visigodo de Hispania consolidado en los siglos VI y VII.

Samper añade que “Fernando e Isabel querían construir una nueva Monarquía, que abarcara toda la península y en que la Corona tuviera un poder fuerte, para evitar ser un juguete de otros poderes”.

La catedrática añade que “no era una fusión, era una asociación para caminar conjuntamente en la misma dirección.

“La historia es muchas veces imprevisible. Fernando era capaz de ir reaccionando según los acontecimientos, de cambiar sus objetivos políticos incluso a veces de adelantarse a lo que iba a suceder”

La personalidad del rey es tan compleja y poliédrica que, como recuerda Ladero Quesada, unos años después de intentar situar a su hijo Juan como heredero de Aragón, Fernando pone por escrito la indivisibilidad de la Corona de Castilla y Aragón. En aquel momento, hacía cuatro años que había muerto su hijo con Germana de Foix y ya sabía que era imposible tener un heredero.

Samper recuerda que “al final el acuerdo con el Emperador Maximiliano fue que la herencia pasara a Carlos , algo totalmente imprevisto cuando muchos años antes se pactaron los dobles matrimonios de Juan con Margarita y de Felipe con Juana. La historia es muchas veces imprevisible.

Ruiz-Domènec acepta el reto de hacer una ucronía ante la posibilidad de que Juan hubiera sobrevivido y fantasea sobre qué hubiera pasado con Catalunya: “se hubiera ido escorando al Reino de Francia y hubiera sido un territorio francés en la línea de la Catalunya del norte. Hubiera sido los confines del reino de Francia. Barcelona sería Perpiñán”.

Infancia y Educación

Los Reyes depositaron grandes esperanzas en Juan, que iba a unir las dos coronas. Isabel y Fernando llevaban apenas cuatro años reinando en Castilla en medio de una guerra civil.

En el momento del nacimiento se encontraban en Sevilla, la capital de Andalucía donde hasta hacía poco la nobleza gobernaba a sus anchas sin obedecer a la corona.

Las dos grandes familias de Andalucía, la del duque de Medinasidonia y la del marqués de Cádiz, se sometieron a la obediencia de los Reyes y con esto se daba por finalizada la guerra civil que había comenzado en 1474.

Fernando acudió a Sevilla para esperar el nacimiento de su hijo junto a la reina. Juan fue bautizado en Sevilla por el cardenal Mendoza con la asistencia de grandes personalidades de la alta nobleza, incluido el nuncio del papa Sixto IV, que fue el padrino, y el embajador de Venecia, que acompañaba a la corte de los Reyes.

En 1479, con apenas un año cumplido, fue concertado el matrimonio de Juan con Juana la Beltraneja, pero ella rechazó la propuesta. Aquí se refleja la intención de Isabel de querer reconciliarse con su sobrina Juana, que había sido su rival durante la guerra civil.

En abril de 1480 Juan fue jurado en Toledo heredero de la corona de Castilla y León, y en mayo de 1481, en las Cortes de Calatayud, heredero de la Corona de Aragón.

El cuidado y la educación que recibió Juan durante su infancia estaban pensados para su futuro puesto. Sus hermanas también recibieron una exquisita educación y formación para ser futuras reinas consortes de los reinos vecinos, pero el trato que recibió Juan era el máximo por ser el heredero de la corona de España.

Sus educadores fueron el dominico Diego de Deza y Pedro Mártir de Anglería, entre otros. En 1490 fue armado caballero en los campos de Granada, en plena guerra, y apadrinado por el duque de Medinasidonia y el marqués de Cádiz.

Durante su infancia Juan vivió en persona la guerra de Granada, que había comenzado cuando tenía 4 años, hasta que finalizó en 1492, es decir que durante diez años vivió de cerca la guerra. Presenció las campañas de la tala de la vega granadina y de la toma de Granada.

Asistió también, en 1493, al recibimiento del descubridor de América, Colón, en Barcelona. Colón bautizó la isla de Cuba con el nombre de isla Juana en honor a Juan, que era príncipe de Asturias.

Su educación moral e intelectual era perfecta, pero le faltaba práctica ya que como había estado siempre al lado de sus padres no había aprendido a enfrentarse en solitario con la vida real.

Matrimonio con Margarita de Austria

En 1495, con 17 años de edad, se concertó su matrimonio con Margarita de Austria, hermana de Felipe el Hermoso, celebrándose la boda por poderes en Malinas, representado por Francisco de Rojas, el embajador de los Reyes. El 3 de abril de 1497 se celebra la boda con la archiduquesa Margarita en la catedral de Burgos. Ella había venido de Flandes en el mismo barco que había trasladado, hacía un año, a su hermana Juana la Loca, para casarse allí con el hermano de Margarita, Felipe el Hermoso.

El proyecto de los Reyes de concertar matrimonios para consolidar la alianza con las principales casas reales de Europa se derrumbó con la muerte de Juan a los seis meses de la boda.

Para celebrar la segunda boda de su hermana Isabel, viuda del príncipe portugués Alfonso desde hacía seis años, con Manuel I de Portugal, la familia de los Reyes acudió a la ciudad fronteriza portuguesa de Valencia de Alcántara en septiembre de 1497.

Publicaciones populares: