Joy: El Significado de la Fecundación In Vitro y su Representación en el Cine

Cada nacimiento de un ser humano es extraordinario a su manera. Pero eso nunca fue tan cierto como en el caso de Louise Joy Brown, el primer bebé probeta de la historia.

Louise Joy Brown en el London Film Festival.

Solo en 2023 fueron 40.638 bebés los que nacieron por fecundación in vitro en España y se realizaron un total de 165.453 ciclos de FIV. Pero esto que hoy en día nos parece tan normal no ocurrió por primera vez hasta el 25 de julio de 1978, cuando se produjo el extraordinario nacimiento que ahora se ha convertido en una de las mejores películas de Netflix de 2024: Joy (estreno el 22 de noviembre).

Esta producción, que abarca desde finales de los sesenta hasta finales de los setenta, también se adentra en los estragos que causó en sus vidas privadas la percepción negativa de su noble empresa por parte de la opinión pública e incluso de sus propias familias.

El nacimiento de Louise Joy Brown, el primer bebé concebido por fecundación in vitro, marcó un hito en la historia de la medicina. Netflix plasma esta fascinante historia en Joy, una película que, bajo la dirección de Ben Taylor (Sex Education), relata los esfuerzos de Jean Purdy (Thomasin McKenzie), Robert Edwards (James Norton) y Patrick Steptoe (Bill Nighy).

Esta producción nos cuenta la historia real de una joven enfermera, un científico visionario y un cirujano innovador en su lucha de una década contra viento y marea para lograr este gran avance médico. Dirigida por Ben Taylor (Sex Education), Joy se narra desde la perspectiva de Jean Purdy (Thomasin McKenzie, Jojo Rabbit) una joven enfermera y embrióloga que une sus fuerzas a las del científico Robert Edwards (James Norton, Black Mirror) y el cirujano Patrick Steptoe (Bill Nighy, Love Actually) para desentrañar el rompecabezas de la infertilidad y convertirse en pioneros de la FIV.

Este trío de visionarios dedicó una década a superar obstáculos científicos y sociales para revolucionar la medicina reproductiva. Joy celebra el coraje y la innovación que hicieron posible este avance, transformando el futuro de millones de familias.

La película celebra el poder de la perseverancia y las maravillas de la ciencia siguiendo a este trío de visionarios que superaron enormes obstáculos y oposiciones para hacer realidad su sueño y, al hacerlo, permitieron que millones de personas soñaran con ellos.

Los protagonistas de Joy.

"Es una gran responsabilidad contar la historia de Jean y también la historia de la fecundación in vitro, porque ha tenido una enorme repercusión en el mundo", ha asegurado McKenzie en declaraciones a Reuters sobre su interpretación de Purdy, cuya contribución pasó desapercibida durante largos años. "Jean Purdy fue, como es tradicional, excluida de todo el asunto", añadía Nighy. "Así que el hecho de que esta película la sitúe en el centro de la historia es para mí una gran parte de su atractivo".

La perseverancia de unos pioneros

El 'momento Eureka' de esta historia ocurrió en 1968, cuando Patrick Steptoe había colocado un óvulo y un espermatozoide sobre una placa. "Miré por el microscopio y vi algo raro en los cultivos. Lo que vi fue un blastocisto [preembrión] humano mirándome". Todavía tuvo que transcurrir una década de investigación para que naciera Louise Brown, el primer bebé probeta, que llevó como segundo nombre Joy, alegría en inglés.

Pero Edwards y Steptoe nunca perdieron de vista su objetivo: "La desesperación que sentían las parejas que tanto deseaban tener hijos. Tuvimos muchos detractores, pero luchamos como locos por nuestros pacientes". Actualmente, según la OMS, una de cada seis parejas tiene problemas para concebir, lo que equivale a cerca del 17,5% de los adultos.

El nacimiento real de Louise Joy Brown.

Las trabas que se les pusieron a Steptoe y Edwards fueron constantes. Por ejemplo se les denegaron los fondos del consejo de investigación médica en 1970 alegando que "el mundo estaba muy superpoblado". También se interpusieron varias demandas legales contra ellos.

En el Reino Unido en aquel momento, y en general en todo el planeta, se creía que la infertilidad era la voluntad de Dios. Se pensaba que la inseminación in vitro corría el riesgo de revertir la supervivencia del más fuerte de Darwin y llevar a la perdición de la humanidad. E incluso había quien criticaba que se le estaba quitando la diversión al sexo.

La fecundación in vitro: Louise Brown, a cuatro décadas de su nacimiento

La iglesia católica alzó la voz contra la FIV. Aún lo hace. En 1978, al ser preguntado por su reacción ante el nacimiento de Brown, el patriarca de Venecia, el cardenal Albino Luciani (más tarde Papa Juan Pablo I), expresó su preocupación por la posibilidad de que la inseminación artificial pudiera llevar a utilizar a las mujeres como "fábricas de bebés", pero también se negó a condenar a los padres de la niña, señalando que "simplemente querían tener un bebé".

La controversia que rodeó a su trabajo provocó que el comité del Nobel esperase hasta ¡2010! para premiar a aquellos pioneros. Pero el galardón llegó cuando Steptoe y Purdue ya habían fallecido y Edwards demasiado enfermo para viajar hasta Estocolmo. La organización elogió a Edwards por sus avances en el tratamiento de la infertilidad y señaló que los bebés nacidos por FIV gozan de una salud similar a la de otros bebés. La propia Louise Joy Brown lo calificó como "noticia fantástica" mientras que desde el Vaticano se condenó la medida como "completamente fuera de lugar".

La auténtica protagonista de la historia

Louise Joy Brown fue el primer bebé nacido por fecundación in vitro en el Hospital General de Oldham en 1978, algo que en su momento se consideró como uno de los avances médicos más notables del siglo XX. Por supuesto ella estuvo presente en el estreno de la película que tuvo lugar en el London Film Festival.

"Sin ellos, los tres, yo no estaría aquí, ni 12 millones de nosotros tampoco. Así que no somos solo unos pocos, ahora somos bastantes", aseguró sobre la alfombra roja. A la pregunta de qué consejo daría a otras parejas, añadió: "Mi madre creía que pasaría y pasó. Seguid perseverando y, si creéis que va a suceder, esperemos que así sea".

Lesley, la madre de Louise, no había podido concebir de forma natural porque tenía las trompas de Falopio obstruidas. Llevaba nueve años intentando tener un bebé cuando se apuntó a la FIV. Ella fue una de las 282 mujeres que probaron el procedimiento experimental de Edwards y Steptoe, en el que los médicos intentaron 457 extracciones de óvulos, pero tan solo 167 ciclos resultaron en fecundación. De doce embriones implantados con éxito en mujeres, cinco se quedaron embarazadas, y Louise fue la única nacida viva.

El impacto del avance no terminó ahí: su hermana Natalie, nacida posteriormente como el 40.º bebé FIV, hizo historia en 1999 al ser la primera persona concebida por esta técnica en dar a luz de forma natural.

Planificación Familiar: Más Allá de la Fecundación In Vitro

La planificación familiar engloba a todo el conjunto de prácticas utilizadas por una pareja, mujer u hombre que tienen como objetivo controlar la reproducción y la descendencia de estos mismos.

Gracias a la planificación familiar, las personas pueden decidir cuál es el momento adecuado para ser mamás y papás, así como el número de hijos que desean tener. De este modo, las relaciones sexuales se han desvinculado del puro hecho de tener descendencia, es decir, las parejas pueden tener sexo sin que eso implique conseguir un embarazo.

Dentro de los métodos de planificación familiar, se encuentran tanto los métodos que impiden la gestación (los anticonceptivos), como aquellos que pretenden aumentar las posibilidades de conseguirla (los tratamientos de fertilidad).

Según la definición dada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la planificación familiar incluye todos los procedimientos destinados a controlar la reproducción. Los principales objetivos de estas prácticas son los siguientes:

  • Poder elegir cuándo es el momento idóneo para tener un hijo.
  • Poder decidir el número de hijos que se desean.
  • Poder determinar el intervalo de tiempo entre embarazos, es decir, la diferencia de edad entre los hermanos.

Todo esto se puede lograr con la aplicación de métodos anticonceptivos y tratamientos de reproducción asistida para tratar la infertilidad.

La planificación familiar debe considerarse tanto para evitar un embarazo no deseado como para conseguirlo en el momento en el que la pareja o la mujer lo deseen.

Además, la planificación familiar también incluye otros aspectos como:

  • La educación sexual
  • Prevención y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual (ETS)
  • El asesoramiento antes de la concepción, durante el embarazo y el parto
  • El tratamiento de la infertilidad

En definitiva, la planificación familiar brinda a las personas la capacidad de gestionar y decidir sobre su futuro reproductivo, así como a establecer una separación entre la intimidad sexual y la decisión de tener hijos.

Importancia de la planificación familiar

Una correcta planificación familiar aporta múltiples ventajas tanto para las mujeres y su familia como para la sociedad en general.

En los países con menos recursos, la planificación familiar contribuye incluso a salvar vidas y a mejorar la calidad de vida.

A continuación, vamos a comentar todos los beneficios que aporta la planificación familiar:

  • Reducción de la mortalidad infantil: sobre todo en menores de un año debido a problemas de salud en la madre en un momento puntual o al tener embarazos muy seguidos. El esperar dos años después del parto ayuda a las mujeres a tener hijos más sanos y contribuye a aumentar la supervivencia infantil en un 50%.
  • Prevención de riesgos para la embarazada: al limitar el número de embarazos que la mujer va a llevar a término, así como el espacio entre ellos, la salud y el bienestar materno van a mejorar en gran medida. Del mismo modo, al limitar los nacimientos a los años de mejor salud del período reproductivo de la mujer, también se disminuye el riesgo de muerte materna y fetal.
  • Prevención de la infección por VIH: por una parte, se evita el embarazo no deseado en las mujeres infectadas con VIH, lo cual disminuye el nacimiento de bebés infectados y huérfanos. Por otra parte, los métodos anticonceptivos como el preservativo ofrecen una doble protección, ya que evitan el embarazo y el riesgo de transmisión de enfermedades sexuales como el VIH.
  • Disminución de abortos peligrosos: puesto que la planificación familiar disminuye la obtención de embarazos no deseados, también disminuye el número de abortos que se realizan de manera peligrosa, los cuales representan un 13% de la mortalidad materna mundial.
  • Disminución del embarazo en adolescentes: las mujeres jóvenes corren un mayor riesgo de dar a luz a un bebé prematuro o con bajo peso al nacer. Además, los hijos de las mujeres adolescentes presentan una tasa mayor de mortalidad neonatal. Asimismo, también se consigue reducir la tasa de abandono escolar al reducir los embarazos en adolescentes.
  • Menor crecimiento de la población: la planificación familiar ejerce un control de la natalidad mundial, lo cual aporta beneficios para la economía, el medio ambiente y el desarrollo sostenible.
  • Poder de decisión y una mejor educación: las personas pueden tomar decisiones bien fundamentadas con relación a su salud y bienestar.

Consejos para planificar un embarazo

Cuando una pareja o una mujer decide quedarse embarazada, será recomendable que empiece a tomar medidas incluso antes de haberlo conseguido, con el objetivo de tener un embarazo lo más saludable posible.

En primer lugar, para aumentar las posibilidades de embarazo, es necesario que la mujer sepa calcular cuáles son sus días fértiles y mantener relaciones sexuales sin protección durante estos días.

Por otra parte, vamos a comentar algunas recomendaciones relacionadas con la salud y el bienestar que deberían seguir todas las mujeres a la hora de buscar un embarazo:

  • Empezar a tomar ácido fólico. Esta vitamina previene las deformaciones congénitas de la médula espinal, como la espina bífida, y debe tomarse durante todo el primer trimestre.
  • Llevar una dieta equilibrada, rica en fibra, hierro, calcio, grasas omega-3, etc.
  • Dejar los hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol. La cafeína también está desaconsejada.
  • Realizar una visita previa al ginecólogo para hacer una revisión y recibir las primeras recomendaciones.
  • Realizar ejercicio físico moderado. Los deportes como el yoga, el pilates, la natación o simplemente salir a caminar son recomendables.
  • Es importante tener concluido el calendario de vacunaciones para estar inmunizado y vacunarse si no lo estuviera.
  • Cuidar la higiene íntima y extremar las medidas higiénicas en general.
  • Si no se ha pasado la toxoplasmosis, no ingerir frutas ni verduras sin lavar. Tampoco comer carnes poco cocinadas a menos que se congelen previamente a -22ºC durante 10 días.
  • Evitar, en la medida de lo posible, exposiciones a agentes químicos ambientales. Trabajos en gasolineras o tintorerías pueden ser perjudiciales.
  • No tomar medicamentos sin consultar con el médico, ni siquiera los que se venden sin receta.

Todas estas medidas adoptadas, sin obsesionarse, por el hombre y la mujer son el primer paso para concebir un hijo sano.

Métodos de planificación familiar

Como hemos comentado al inicio de este artículo, la planificación familiar incluye métodos tanto para evitar el embarazo como para conseguirlo en un momento puntual.

Estos métodos pueden englobarse en dos grades grupos que comentaremos a continuación: los anticonceptivos y los tratamientos de fertilidad.

Los métodos anticonceptivos

Existen multitud de métodos para la anticoncepción en función del mecanismo que utilizan para evitar el embarazo, así como su duración y fiabilidad.

A continuación, vamos a comentar los diferentes método anticonceptivos brevemente clasificados como:

  • Métodos naturales: se basan en la identificación de la ovulación y los días fértiles de la mujer, además de evitar la eyaculación interna durante el coito. Los más conocidos son los siguientes: el coito interrumpido, el método del ritmo o del calendario, el método Billings o del moco cervical, la medición de la temperatura basal, etc.
  • Métodos de barrera: evitan el contacto directo del óvulo con el espermatozoide y, además, algunos previenen el contagio de las ETS. El más conocido es el preservativo, aunque también existen el diafragma, el capuchón cervical, la esponja vaginal y el dispositivo intrauterino (DIU).
  • Métodos hormonales: consisten en hormonas sexuales femeninas que interfieren en el ciclo menstrual de la mujer y evitan la ovulación. Existen muchos anticonceptivos hormonales que se engloban en los siguientes tipos: la píldora anticonceptiva, el implante subdérmico, la inyección anticonceptiva, el anillo vaginal, la postday, los parches anticonceptivos, etc.
  • Métodos permanentes: son intervenciones quirúrgicas en el hombre y la mujer que suponen una anticoncepción definitiva. Los más conocidos son la vasectomía y la ligadura de trompas.

Tratamientos de reproducción asistida

Los tratamientos de fertilidad que ayudan a las personas con dificultad para conseguir el embarazo también se consideran métodos de planificación familiar.

Al igual que los anticonceptivos, existen también muchas técnicas de reproducción asistida indicadas según la causa de esterilidad. A continuación, vamos a comentar las más conocidas:

  • Inseminación artificial: consiste en introducir el semen capacitado con los espermatozoides del varón directamente en el útero de la mujer después de inducir su ovulación.
  • Fecundación in vitro (FIV): los óvulos de la mujer son extraídos con una punción folicular después de una estimulación ovárica. A continuación, éstos son fecundados en el laboratorio con los espermatozoides. Los embriones resultantes se mantienen en cultivo y, finalmente, se transfiere el de mejor calidad al útero de la mujer para conseguir el embarazo.
  • Ovodonación: consiste en hacer una FIV igualmente pero con los óvulos de una donante anónima por incapacidad de utilizar los propios de la mujer, ya sea por enfermedad, baja calidad o baja reserva ovárica.
  • Diagnóstico genético preimplantacional (DGP): es un análisis genético que se hace a los embriones obtenidos por FIV para evitar transferir aquellos que contengan mutaciones en los cromosomas o si existe riesgo de transmitir una enfermedad genética al futuro hijo.

Por último, cabe destacar la preservación de la fertilidad como método para la planificación familiar.

Cuando un hombre o una mujer en edad reproductiva decide posponer el momento de tener hijos, la mejor opción es congelar sus gametos, ya que el reloj biológico siempre corre en su contra, sobre todo en el caso de la mujer.

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