La historia de José García e Hijos es un relato de esfuerzo, adaptación y evolución empresarial. Desde sus humildes comienzos hasta convertirse en un nombre reconocido, esta familia ha sabido reinventarse a lo largo del tiempo. Paralelamente, el caso Melca presenta un giro copernicano en la administración del grupo, con implicaciones legales y empresariales significativas.
Los Orígenes de la Taberna do Ferrador
La aventura comenzó con el tesón de José García y Dolores García, quienes abrieron un pequeño negocio que hoy se conoce como la Taberna do Ferrador. En este local, vendían telas, servían vino y ofrecían un espacio para herrar caballos. Las piezas utilizadas para herrar caballos se exhiben tras un cristal, recordando los orígenes del negocio hostelero.
Con el tiempo, el hijo de José y Dolores, José García García, tomó el relevo y se centró más en el herraje, un trabajo que lo obligaba a desplazarse por la zona. En una de sus paradas en A Ramallosa, conoció a Otilia Pernas, con quien amplió el negocio, transformando un pequeño ultramarinos en un establecimiento con mayor oferta. Su vivienda se fue estirando y redistribuyendo para dar cabida a un hospedaje y a una casa de comidas que incluso funcionó como salón de bodas.
La familia García, adaptada a los tiempos, pasó del herraje de caballos al automóvil en forma de servicio de taxi, mientras que el ultramarinos se transformaba en un supermercado de autoservicio.
El Premio de la ONCE y la Expansión Comercial
La entrada de la familia García en el negocio familiar merece un capítulo aparte. Tras décadas de trabajo, Casa García fue premiada con un premio de la ONCE, distribuyendo 280 millones de las antiguas pesetas (casi 1,7 millones de euros). Este premio cambió la vida de muchas personas y permitió a la familia García invertir en su negocio, ampliando su oferta comercial al otro lado de la carretera.
Este momento coincide con la recta final de José como estudiante de la USC. Viendo las dificultades para encontrar empleo, decidió apostar por el negocio familiar, que pasó a denominarse García García Centro Comercial. Desde entonces, han pasado casi veinte años, y la celebración del centenario de Casa García es una prueba de que su decisión fue acertada.
Giro Copernicano en el Caso Melca
En un giro inesperado, el fundador del grupo Melca, José Luis García Arias, ha perdido toda atribución en las sociedades que dirigía. Su esposa, hija e hijo pequeño han tomado el control absoluto del entramado empresarial. Daniel García Becerril es ahora el liquidador del grupo, y junto con su madre y hermana, se reparten la administración de las distintas sociedades.
El Registro Mercantil de Asturias validó el acuerdo adoptado en la junta de accionistas del 25 de julio en la sede social del Grupo Melca, donde Daniel García Becerril asumió el cargo de liquidador de Cartera de Inversiones Melca S. A. Junto con su hermana Elena y su madre, Isabel Becerril Santos, se convierten en administradores de las distintas sociedades del grupo.
Daniel García Becerril, como nuevo responsable de Cartera de Inversiones Melca S. A., emitió un comunicado transmitiendo «confianza y tranquilidad a los trabajadores del grupo». En el comunicado, aclara que la destitución de José Luis García Arias responde a «razones empresariales» y a «discrepancias muy serias con su gestión». Asegura que el objetivo es trabajar en favor del Grupo Melca y recuperar el crecimiento perdido.
Sobre el futuro del grupo, Daniel García Becerril indica que la única sociedad que entrará en un proceso de disolución es la matriz, Cartera de Inversiones Melca, mientras que sus filiales seguirán funcionando. Además, aclara que la disolución es reversible y no implicará la venta ni el cierre de las filiales. La intención es reactivar la sociedad nombrando un nuevo órgano de administración.
Reacción de José Luis García Arias
José Luis García Arias, ahora como socio mayoritario con un 38% de las acciones, planea recurrir la decisión del Registro Mercantil y el acta firmada por el notario de Oviedo. No admite la validez de la junta de accionistas del 25 de julio, que había sido suspendida por su hijo Miguel García Becerril. El valor del Grupo Melca se estima en alrededor de 157 millones de euros.
A partir de este momento se abre un proceso nuevo, «con la idea de seguir funcionando e intentar alcanzar un acuerdo entre las partes», señaló José María Muñoz Paredes, el abogado que defiende los intereses de los nuevos administradores del grupo.
José Luis García Arias anunció «una larga batalla judicial» para defender sus intereses y su visión para el futuro del grupo.
