Josep Maria Pou Serra, nacido en Mollet del Vallès, Barcelona, el 19 de noviembre de 1944, es una figura destacada en el mundo del teatro y la interpretación. Su carrera, que abarca décadas, está marcada por su pasión por el teatro, su dedicación y su versatilidad como actor y director.
Inicios y Formación
Pou realizó sus estudios de interpretación en la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid (RESAD). Su carrera como actor comenzó en 1968 con su participación en Marat-Sade de Peter Weiss, en el histórico montaje de Adolfo Marsillach. En 1970, una vez finalizados sus estudios en la RESAD, se incorporó a la compañía de Teatro Nacional María Guerrero bajo la dirección de José Luis Alonso, en la cual siguió hasta 1973.
Trayectoria Profesional
Desde entonces, mientras continuaba trabajando de manera habitual con Alonso y Marsillach, añadió a su currículum otros teatros y directores como: José María Morera, Miguel Narros, Pilar Narros, Mario Gas, Josep Maria Flotats, Sergi Belbel, Calixto Bieito y Xavier Albertí. Actualmente, es el director artístico del Teatre Romea de Barcelona.
En Los chicos de historia, obra de Alan Bennett que él dirigió, un profesor explica a sus alumnos que, cuando lees, es como si del libro saliera una mano que agarrara la tuya. Josep Maria Pou tomó esas primeras manos de la biblioteca de sus padres, en Mollet. Cada noche, de camino a la cama, cogía una historia al azar. Desde entonces, no puede pasar de largo frente a una librería. Si lo intenta, una fuerza poderosa le atrapa para enseñarle justo aquel título que llevaba diez años buscando. Le ocurrió con los dos tomos de la biografía de Joshua Logan: los encontró en el Soho por un dólar. Así invaden el espacio del piso al que entró hace veinticinco años.
No puede desprenderse de ellos. Aprovecha hasta el último rincón con estanterías verticales, de Pilma. Alquila un trastero para los que no caben. Los estudios sobre Shakespeare llenan dieciséis estantes. Sueña con interpretar todas sus obras, es su manual de autoayuda; King Lear, su auténtica obsesión. Otra: Stephen Sondheim, que “revolucionó el mundo del musical y del teatro en general”, y de quien adquiere todo lo que se publica. Porque Pou necesita tenerlo todo, saberlo todo, “en cada libro hay un tesoro de información”.
A veces se pasa una hora buscando alguno sin éxito y baja a comprarlo de nuevo, normalmente a la Byron. Cuando el libro reaparece, se lo regala a un amigo. O los dona a librerías de segunda mano, en bolsas de deporte porque son más fáciles de transportar. A él también le regalan libros, por ejemplo una edición facsímil de la primera edición del Lazarillo de Tormes con el número 33.609 (sorprende lo pequeño que es). Dedicó un mes de verano a ordenarlos; los puso en el suelo del comedor y fue colocándolos.
Los libros llaman a Josep Maria Pou: uno de sus vicios es apuntar en su teléfono móvil las referencias de los que quiere comprar. Y es que entre los setenta y los ochenta Pou gastaba todo su dinero en viajar a Londres y Nueva York, ir al teatro, comprar libros, discos, maletas para cargarlos, y pagar por exceso de equipaje. Empezó a fotografiar las puertas por las que acceden los actores. Pequeñas, humildes, pobretonas, están en callejones oscuros junto a los cubos de basura. Reunió más de trescientas fotos. Su frustración ha sido descubrir Exeunt. The stage door project, una preciosidad que retrata las entradas de los artistas del West End. En cualquier caso, a sus 79 años fantasea con retirarse y dedicarse a cosas así.
Salvo algunos Max (creados por Joan Brossa) y un Terenci Moix con forma de pez, no le gusta tener los premios a la vista. Están en un despacho reservado a textos teatrales. Abre un armario, más libros: es una selección de la biblioteca de su padre que incluye encuadernaciones de folletines de los años cincuenta sobre la escena catalana. De él también conserva un tintero con forma de dromedario. Y piezas de marfil que una tía abuela misionera trajo del antiguo Congo Belga. Aquí y allá, veo Historia del teatro europeo... Pou se reconoce monotemático, su oficio es su vida.
Por una “deformación viciocapitalista”, cuando lee novelas piensa en su posible adaptación. En la gran mesa de centro, entre el sofá y las butacas de lectura, están los libros para hojear con las visitas, muchos de fotografía, como Time to act, que retrata a los intérpretes en el camerino cinco minutos antes de salir a escena, o Curtain call, imágenes del telón final. También los últimos de Olga Merino, Màrius Serra, Juan Cruz, Lluís Anton Baulenas, y La presidenta , que Alicia Giménez Bartlett le dedicó cuando coincidieron cenando en un hotel, cada uno en la soledad de su bolo respectivo. Ah, y La extraordinaria vida de un hombre corriente, autobiografía de Paul Newman.
Acabará en la estantería que va de Edward Albee a Margarita Xirgu, pasando por François-Joseph Talma. No. Hasta Zorrilla y sus Recuerdos del tiempo viejo, edición de 1880. Es la estantería de las memorias y biografías que, para Pou, “son como si te hablara directamente un maestro al que admiras”.
Éxitos Recientes
- Moby Dick, de Juan Cavestany basado en el clásico de Herman Melville (Teatre Goya y Teatro la Latina, 2018-2019)
- Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano (Teatre Romea, 2015-2017)
- Prendre Partit de Ronald Harwood (Teatre Goya, 2014)
- El zoo de vidre de Tennessee Williams (Teatre Goya, 2014)
- Terra de ningú / Tierra de nadie (TNC, 2013)
- Celobert de David Hare (Teatre Goya, 2013)
- Forests (REP de Manchester y Barbican Theatre de Londres, 2012)
"Parenostre": Interpretando a Jordi Pujol
Recientemente, Pou ha ganado reconocimiento por su interpretación de Jordi Pujol en la película Parenostre, dirigida por Manuel Huerga. A pesar de no haber coincidencias físicas ni ideológicas evidentes entre Pou y Pujol, su actuación ha sido elogiada por su profundidad y capacidad de introspección.
Cuando recibe la propuesta, ¿cuál es su primera reacción? Este oficio me ha hecho cometer actos de valentía que nunca me hubiera imaginado capaz de hacer nunca. Fue como nacen el 90% de las películas. Me citan en un céntrico hotel de Barcelona, me encuentro con una cosa que parecía un tribunal, con un grupo de seis o siete personas, entre ellos los productores. Ahí pensé: “esto es algo especial”. Me empezaron a explicar el proyecto que tenían, una película muy meditada sobre Jordi Pujol y los hechos de aquellos días. Todo lo que me explicaban me pareció fantástico, porque creí que hay que hacer esta película.
Les dije: "¿Estáis locos? ¿Qué queréis, cortarme las piernas?". Pero lo que me explicaron me pareció una declaración de intenciones. Dicen que "la sombra de los grandes hombres es alargada", ¿no? Digamos que yo interpreto la sombra de Jordi Pujol, que es alargada. Tiene longitud propia. Lo tuve clarísimo. No solo como actor, sino también como ciudadano, yo quería estar y asumir ese reto que me proponían era grande. Y les respondí con un mensaje, que aún guardan. Les dije: "Estáis locos".
Dice que pensó que era una película valiente, ¿por qué? Jordi Pujol tiene luces y sombras, blancos y negros, como la mayoría de personas de la historia. Y muchas contradicciones. Se pueden encontrar muchos puntos de vista diferentes y muchas maneras de definir a Jordi Pujol. Hay miles de películas sobre la guerra civil española, quizás demasiadas. También sobre la posguerra. Pero una película hablando de los hechos más recientes, teniendo en cuenta que el 99%, por no decir el 100%, de la gente que vaya a ver la película los recuerda, no ocurre muy habitualmente. Por tanto, está muy bien.
Creo que esta película lo que hace es abrir la puerta a muchas otras películas que se pueden hacer sobre este tipo de temas. Sobre todo porque este tipo de películas ayudarán a mucha gente a entender cosas que quizás, en su momento, cegados por la pasión, por la ideología y demás, no supieron entender, comprender o admitir demasiado bien. En cambio, cuando lo ves en la pantalla, pasado el tiempo, de manera objetiva, tratado como si fuera algo de ficción e incluso un poco ajeno a ti mismo, eso ayuda. Yo estoy orgullosísimo de participar en una película que trata cosas tan inmediatas. Y, al mismo tiempo, da mucho miedo.
Claro, sí. He hablado con él varias veces cuando ha venido, y siempre ha tenido palabras fantásticas hacia mí. Yo he hablado de teatro con él. Siempre me ha sorprendido la enorme cultura teatral que tenía. Mi relación siempre ha sido esa, ninguna otra. Pero impone mucho interpretar a una persona que sabes que mientras tú estás en el plató, puede estar a 15 minutos de distancia. Esto provoca un cierto respeto y un cierto miedo. Y mira que la historia reciente en Cataluña da para montones de películas. No hay que ir más allá de siete u ocho años. En cualquier caso, yo creo que si no se hacen más películas sobre nuestra historia reciente, no diría que es por cobardía, pero sí por una cierta prudencia. No me atrevo a decir prejuicios tampoco. Hay una cierta prudencia, no sea que despertemos ciertas cosas o que nos equivoquemos.
En este caso, tengo que decir que la productora y el propio Toni Soler, sobre todo al escribir el guion, asume una responsabilidad muy grande, porque no hay que olvidar que es una obra de ficción. Hay unos hechos reales que todos conocemos, pero Toni Soler, ficciona cosas que no vimos y pudieron pasar. Aún tiene que haber un juicio. Pero hay un momento determinado en la película, en una especie de confesión a mossèn Ballarín, en que el cura dice: "Hay hombres que han hecho cosas bien hechas, hay hombres que han hecho cosas mal hechas; tú has hecho algunas cosas mal hechas, pero también has hecho muchas muy bien hechas". Y Pujol le responde, cosa que a mí me parece fundamental: "He hecho cosas mal hechas y he dejado que se hicieran cosas mal hechas". No solo eso, sino que también hay un momento en el que le dice a mossèn Ballarín: "Yo soy un pecador, sí, estoy de acuerdo. Hombre, sigue manteniéndola.
Jordi Pujol ha sido uno de los políticos, uno de los animales políticos más grandes de los últimos 50 años de nuestra historia. Nadie le puede negar la trascendencia que tiene como hombre político, equivocado o no, estropeado por una serie de cosas de carácter humano, pero es una gran bestia política. Así que es normal que eso no desaparezca de golpe, esa aura, ese verlo como gran padre de la patria, aunque ya no lo sea, ni tenga ningún poder ni nada. Nadie podía imaginarlo. Mucha gente comentaba y se sabía, y muchas de las cosas que hacía la familia y los hijos ya se sabían. Ella ejercía de esposa del presidente, de presidenta de alguna manera. Pero ya todo el mundo hablaba, había muchos rumores alrededor de las actividades extrafamiliares de Marta Ferrusola y de sus hijos. En cualquier caso, he tomado la decisión a lo largo de la promoción de esta película de no hablar de Marta Ferrusola porque falleció realmente hace poco. Está vinculada a la familia, aparece en la película, pero es una persona que ya no está. Dice que ya se sabía. Hay millones de cosas que se sabían, y ahora mismo se saben, de muchos políticos y no se quieren decir.
J.M. Pou: "El teatro cambió la vida de una espectadora".
Joan Maria Pou: La Voz del Barça en RAC1
Paralelamente al mundo del teatro, encontramos a Joan Maria Pou, una voz inconfundible para los seguidores del FC Barcelona. Durante más de dos décadas, Pou ha narrado los partidos del Barça en RAC1, transmitiendo emociones y vivencias a miles de oyentes. Pasarán los años y las personas que eran niños cuando oyeron lo de “¿És Roma, Pou?” o “¿Comment tu t’appelles? Je m’appelle Samuel” se acordarán de las emociones que les transmitió la voz de Joan Maria Pou, un hombre camino de los cincuenta años, que lleva media vida (y no es ninguna exageración) narrando los partidos del Barça en RAC1. El 26 de febrero recogerá un premio Ràdio Associació por un trabajo que, para él, es el más maravilloso del mundo. Esta semana se han cumplido diez años de la muerte de su esposa, la periodista Tatiana Sisquella.
Este lunes, cosa atípica para los culés, tenemos partido del Barça. Quien nos lo iba a decir, un mes atrás, que esta noche tendríamos ocasión de ponernos líderes de la Liga si ganamos al Rayo Vallecano en el estadio olímpico de Montjuïc. Después de los nuevos traspiés de Real Madrid y Atlético, empatando contra Osasuna y Celta respectivamente, después del empate en el derby de la pasada semana, los de Flick tienen la primera posición al alcance: si ganan hoy a los vallecanos, empatarán a puntos con el conjunto blanco, superándolos por goal-average, y estarán un punto por encima de los colchoneros.
Un Pou que este año celebra sus bodas de plata retransmitiendo los partidos del Barça de sus amores. 25 años, desde el año 2000, donde las ha vivido de todos los colores, desde unos inicios donde no ganábamos ni los amistosos, hasta el momento actual, pasando por la época dorada del Barça de Guardiola o algunos momentos de vergüenza ajena en el club. Un aniversario que se cumplirá exactamente (parece hecho a propósito), ni más ni menos que con un Clásico, un Barça-Madrid en Barcelona, justo cuando hará 25 años exactos de la primera emisión.
¿Cómo fue a parar Pou a RAC1? Lo explicó el jueves por el Día Mundial de la Radio. Lo fichó Xavier Bosch para la redacción de deportes, y poco después, le hizo hacer una prueba: "me dio una grabadora de cassette: 'esta noche hay un Ourense-Barça 'apasionante' de Copa del Rey. Graba la primera parte desde el sofá de tu casa'... Yo vivía con dos amigos míos y les dije: 'hoy no cenéis en casa'". Joan Mª se quedó solo, grabó su narración y lo que no recordaba es que llegó a cantar un gol, ya que poco antes del descanso, marcó ni más ni menos que Luis Enrique. Un partido que no pasará a la historia, octavos de final de la Copa, con el resultado final de 1 a 2. Este es el primer gol del Barça narrado por Joan Mª Pou... como prueba.
"Un poco más y me desmayo cuando me ofrecieron ser el narrador de los partidos del Barça en RAC1". ¿Primer partido en antena?: "10 de mayo del año 2000, Barça-Valencia... Hubo una pañolada en el Camp Nou. Faltaban dos meses para que Núñez dejara de ser presidente del Barça", cuando el Barça quedó eliminado de la Champions por el conjunto valenciano. ¿Cuántos partidos ha hecho? Unos 1.441. Una burrada. Muchos de estos partidos, por razones obvias, fuera de casa. De hecho, más o menos, la mitad. Imaginen la de lugares que ha visitado Joan Mª para explicar un partido del Barça.
Muchos de estos, con un técnico que es como un hermano, Xavi Cupido, y con los compañeros a pie de campo, en la grada o en la zona mixta. Al volver al hotel pensaba que me tenían que amputar los dedos". Pero la mayoría, momentos increíbles, donde ha reído mucho con los compañeros, y donde han hablado mucho de comida, cosa que les apasiona a todos. Bueno, han hablado y lo han hecho, porque se han puesto las botas en muchos desplazamientos ("nos gusta mucho comer y hablar de comer. Empezar un festín y pensar el del siguiente desplazamiento. Nuestros viajes los pensamos por dónde iremos a comer. En este sentido, como decíamos, van a menudo los cuatro a comer a restaurantes de fuera, por ejemplo, en España, donde van cada dos semanas.
¿Y qué hace Pou siempre que viaja por España y van a comer? ¿Qué hace siempre que reserva mesa? Se cambia el nombre... Harto de que se lo cambiaran siempre, ya lo hace él. ¿Qué nombre se hace llamar?: 'Juan Pozo'. Después de muchos años que me bautizaban, eran incapaces de escribir 'Joan Mª Pou' normal, dije: 'Escucha, Juan Pozo, y a tomar viento". Incluso, a veces ha llegado a las mesas y le han puesto un cartelito con el nombre, "y alguna vez he hecho la foto y lo he colgado en las redes y la gente se indigna porque se piensan que me traducen el nombre, pero no, no, es que ya lo doy yo directamente porque eso de Joan Mª cuesta mucho. Sensacional.
A por 25 años más narrando al Barça en RAC1. De momento, sin embargo, vamos a por el partido de hoy. Ganas de oír esta noche antes del Barça-Rayo el "Fot-li, Pou"!...
