Joaquín Sabina, el reconocido cantautor español, ha compartido su vida con diversas mujeres que han inspirado su música, pero Jimena Coronado ha sido una figura central en su vida, convirtiéndose en su esposa y compañera inseparable.
El artista, conocido por su fama de mujeriego, le preguntó que dónde iba a ir después del trabajo y quedaron a las 10 de la noche en un local de copas para volver a verse.
Un Amor que Tuvo que Esperar
Precisamente la fotografía fue lo que hizo que en 1994 Jimena conociera a Joaquín Sabina. Se las apañó para hacerle un reportaje durante su estancia en Perú y fue la encargada de hacerle la sesión fotográfica en el hotel Sheraton para el periódico en el que trabajaban. Aunque ella llegó puntual, Sabina se dejó caer por allí a eso de la una de la madrugada y ni siquiera la saludó.
Ella decidió pasar por delante de su mesa y él la llamó por su nombre. Se sentó con él y empezaron a charlar. En ese momento, ambos tenían pareja, por lo que su relación no fue a más.
Pero siguieron en contacto y unos años después, en 1999, Jimena le envió una carta a Joaquín para preguntarle sobre un escritor al que ambos tenían un gran aprecio. Esa pregunta fue la excusa para comunicarle que ya estaba soltera. El cantante también lo estaba (había roto con la argentina Paula Seminara) y le contestó: “Rubia, nos vemos en Venecia”. Aunque la cita no fue en Italia, sino en la plaza Garibaldi de Ciudad de México. Desde ese día no se han separado.
Jimena Coronado siempre se ha mantenido en un segundo plano al lado de Joaquín Sabina y ahora es ella quien acompaña al intérprete de Princesa en su ‘jubilación’.
“Jimena tiene un máster en desengaños. Jimena es una mina antipersonal. Se acuerda de quererme cada dos años. Mientras yo me las apaño para olvidar”, escribió Sabina años después como parte de la letra de Rosa de Lima, un tema que le dedicó al gran amor de su vida que además es quien le lleva las redes sociales y su representante.
"Llevo 30 años con la Jime y ella tiene mucho que ver en mi cambio de vida. Hace tiempo que no quiero ir a ningún sitio donde no esté ella. Y eso que no se sabe y no se dice y está bien que no se sepa y no se diga, fue muy importante.
En la patria del bandoneón, Joaquín Sabina, amante del tango y los versos, ha pedido matrimonio a su pareja, la peruana Jimena Coronado. Renegando de su proverbial fama de canalla, el cantautor, que ya tiene 70 años, ha asumido las convenciones de la comedia romántica. De rodillas y con un anillo en la mano, ha rogado pronto casamiento a la que es su compañera y amante desde hace 20 años.
Lo del inminente bodorrio se sabe porque su amigo Joan Manuel Serrat lo ha contado entre bromas y veras en el programa de televisión 'Teleshow', al que estaban invitados por la gira argentina en la que están embarcados los dos artistas. «Fue tan hermoso...», desveló un Serrat sonriente. El autor de '19 días y 500 noches' simuló estar enfadado, pero con su voz rota y ahumada de tabaco negro reconoció que ya tiene una edad.
Ambos se conocieron en 1999, cuando ella trabajaba como fotógrafa del diario 'El Comercio' y se presentó en el hotel Sharaton de Lima para ilustrar un reportaje. La aparición de Coronado fue providencial en la vida del cantautor, pues a los dos años sufrió un infarto cerebral leve del que se recuperó, aunque a la postre le sumió en la depresión.
«Me quedaba en blanco. Era como los niños, que creen que la muerte es algo que les pasa a otros. Y yo creía que las depresiones les ocurrían a señoras aburridas y viudas», dijo pasada la «nube negra». Menos mal que tenía Jimena a su lado. Coronado es más que su musa, es quien le saca las castañas del fuego, la que responde a las llamadas telefónicas y la que espanta a los moscones en busca de favores.
A partir de sus episodios de melancolía frecuentó más a sus amigos poetas, como Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes y Benjamín Prado, entre otros. Prefería la compañía de los líricos, menos propensos a ir de bares, que a los músicos, de vida más disoluta. No abandonó del todo el alcohol. La convivencia no acarreará sorpresas. En sus dos décadas de convivencia, Jimena está más que acostumbrada a las manías del cantante, a su locuacidad y sus silencios.
“Me ha salvado la vida varias veces”, ha dicho el Flaco de Úbeda en más de una ocasión, una afirmación que es casi literal porque fue Jimena ('la Jime', como la llama el cantante) la que cambió la cerradura de la casa de Sabina en Tirso de Molina para evitar que por allí pasaran cada día amigos y no tan amigos que incluso se quedaban en el sofá durante días o semanas.
Fue en 2001 cuando Sabina sufrió un ictus que puso en riesgo su vida. En ese momento, su vida personal dio un vuelco y se dio cuenta de que tenía que empezar a cuidarse para continuar adelante. Y Jimena tuvo mucho que ver en su cambio vital.
Como ha confesado el cantante en una entrevista reciente en Esquire, a su mujer no le pone ni un pero, algo que jamás pensó que podría lograr en una compañía femenina después de décadas de romances y amoríos que nunca tuvieron un final feliz y duradero. “He encontrado otra felicidad que no había conocido ni disfrutado, que es la del amor verdadero”, decía Sabina.
Junto a él ha estado en los grandes momentos, como en esta última gira de despedida con la que ha recorrido medio mundo dando 70 conciertos, pero también en los peores, como cuando el autor de 19 días y 500 noches se cayó del escenario del Wizink en 2020 y tuvo que permanecer ingresado varios días en la UCI por un hematoma intracraneal.
Tras ese accidente que mantuvo en vilo a los fans del cantante durante semanas, Sabina y Jimena dieron un paso más en su relación. El 29 de junio de 2020 decidían contraer matrimonio por lo civil en Madrid, un momento especial e íntimo en el que contaron con la presencia de Joan Manuel Serrat como testigo y con amigos como Fernando Grande-Marlaska.
Con un corazón azul a juego con su look, el cantante publicaba en su cuenta de Instagram una foto de él y su esposa, felices durante el enlace al que asistió su gran amigo y colega de profesión Joan Manuel Serrat, además de los escritores Almudena Grandes y Luis García Montero, el director de cine Fernando León de Aranoa e Isabel Oliart, la madre de sus hijas.
El enlace fue oficiado nada menos que por Fernando Grande-Marlaska, al que le une también una gran amistad. "Estoy feliz por Jimena y por los amigos que nos han acompañado", dijo el de Úbeda tras la boda en declaraciones a 'El País'.
"Cuando Jimena cumplió 50 años y tras 20 juntos le dije que teníamos que casarnos. Quería que ella tuviera los papeles en este país y todo el reconocimiento. Así que cuando esta horrible pandemia nos lo ha permitido nos hemos casado". La fotógrafa peruana, por su parte, optó por compartir una imagen más sencilla pero también emotiva. Su ramo de novia y el libro de familia que les acredita como marido y mujer.
Coronado conoció a Sabina hace más de dos décadas, cuando ella lo entrevistó, y desde entonces se ha convertido en su compañera inseparable en los buenos y malos momentos, como cuando el cantante sufrió recientemente una fuerte caída durante un concierto en el WiZink Center de Madrid.
Fue el pasado 12 de febrero, cuando Sabina (Úbeda, 1949) se precipitó al foso frente al escenario desde una altura aproximada de 1,70 metros, provocándose un "traumatismo de hombro izquierdo, torácico y craneoencefálico" y un "pequeño coágulo" del que fue intervenido y que le mantuvo unos días en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Joaquín Sabina y Jimena Coronado. (Getty) "Fue más fuerte del que pensáis. Llevo hasta dos operaciones, titanio y un hematoma en la cabeza", destacó el jienense en su primera intervención pública en televisión en abril en una entrevista en la que no dudó en señalar: "No tengo la menor intención de morirme, que se muera la muerte".
Este es el segundo matrimonio del músico, que en 1977 se casó con Lucía Inés Correa, de la que se divorció en 1985. Seguidamente, mantuvo una larga relación con Isabel Oliart que se extendió hasta 1998, fruto de la cual nacieron sus dos hijas, Carmela y Rocío.
Estos momentos fueron forjando una personalidad irreverente y que, sobre todo, aprendió a no callarse nada. Allí cuando ya pasó la mayoría de edad se marchó a estudiar Filología Románica.
Formación y Orígenes de Jimena Coronado
Formada en el Liceo Francés y en Nueva York, Jimena Coronado es casi una desconocida fuera del círculo de amistades de Sabina. Hija de Pedro Coronado Labó, abogado y profesor universitario, que fue elegido regidor de Lima en los años 1980 y 1983. Cuatro años más tarde, el presidente Alán García le nombró presidente del Banco Central de Reserva de Perú en un momento muy complicado de hiperinflación. Desde 2010 y hasta su jubilación fue profesor de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, una de las más prestigiosas del país.
La madre de Jimena es Eida Merel, una mujer cosmopolita que estudió dibujo en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París en el año 1968, un momento clave para la historia del país francés. Merel es una conocida artista plástica en Perú.
La infancia de Jimena transcurrió en el barrio de Miraflores de Lima, una zona residencial que es conocida por sus acantilados con vistas al Océano Pacífico, su malecón para pasear en bicicleta y sus parques y sitios arqueológicos, como el Huaca Pucllana. Miraflores está considerado uno de los barrios más seguros de la ciudad y es allí donde Mario Vargas Llosa vivió durante muchos años.
De niña recibió una educación exquisita e internacional y pasó por el Liceo franco-peruano de Lima, uno de los centros más elitistas del país. Tras el colegio, estudió Letras en la Universidad Pontificia de Perú y luego se mudó a Nueva York para estudiar fotografía en el International Center of Photography.
Por un tiempo, Jimena mantuvo una relación con Jorge Durand, batería del grupo de rock Frágil.
La novia es hija de Pedro Coronado Labó, que presidió el Banco Central de Reserva del Perú entre 1987 y 1990.
Tabla: Familiares de Jimena Coronado
| Nombre | Ocupación |
|---|---|
| Pedro Coronado Labó | Abogado, profesor universitario, Presidente del Banco Central de Reserva de Perú |
| Eida Merel | Artista plástica |
Las Hijas de Joaquín Sabina: Carmela y Rocío Martínez Oliart
Sin embargo, las únicas que han permanecido incondicionalmente a su lado son sus hijas, Carmela y Rocío. Ambas, fruto de su relación con Isabel Oliart, han mantenido un perfil discreto, alejadas del foco mediático, aunque su trayectoria profesional se ha cruzado en varias ocasiones con la de su famoso padre.
Tanto Carmela como Rocío, han mantenido un perfil bajo alejado del foco de atención de la prensa. Las hijas del artista siempre se han mantenido en un segundo plano, aunque las dos aparecieron en uno de sus videoclips. Ambas mantienen el primer apellido de su padre, Martínez. Incluso el cantante les ofreció cambiárselo, pero ellas decidieron mantener el que tienen y lucen desde nacimiento.
"La verdad es que no entiendo por qué tenemos que ser personajes", afirmaba Carmela Martínez Oliart, hija mayor de Joaquín Sabina. "Desde muy pequeñas nuestro padre ha intentado protegernos de la prensa y aunque es cierto que nuestra vida profesional se ha cruzado en algún momento, el importante es él y sus conciertos, no nosotras".
Lo cierto es que al principio la relación de Sabina con sus hijas no fue la más idílica por su estilo de vida y estar siempre de gira fuera de casa, pero con el paso del tiempo ha conseguido acercarse a ellas e incluso autodefinirse como buen padre.
“No van por ahí diciendo que son mis hijas. Sus amigos más íntimos lo saben, pero el resto no”, reconocía el cantante en una entrevista con Rolling Stone.
Para Carmela y Rocío, Sabina apareció tarde en sus vidas. Fue tras sufrir un infarto cerebral en 2001. Pese a que llevaba cuatro meses sin consumir cocaína cuando le dio « el marichalazo » -como él mismo llamó al ictus-, aquello influyó mucho en su forma de pensar y, tras superar una depresión, comenzó a estar más presente en la vida de sus hijas.
"Digamos que yo no empecé a hablar con mis hijas hasta que tuvieron edad de hablar conmigo". En aquella época yo daba 120 conciertos al año y ellas cuando veían un avión decían: ‘‘Adiós, Papá’’, le contó el de Úbeda al periodista Javier Menéndez Flores en el libro « Sabina: No amanece jamás » (Blume, 2017).
Carmela: Productora Cinematográfica y Académica
Carmela es productora en Estela Films y también es una de las académicas de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y no fue la única vez que trabajó con su padre, también lo hizo en la película ‘Tiempo después’.
En 2014, Carmela posó por primera vez junto a su padre tras debutar como directora de producción en ‘Epifanios’, un corto al que Sabina puso banda sonora. “Me dio una gran alegría cuando supe que iba a colaborar en este proyecto”, dijo la joven sobre trabajar junto a su padre.
Una de las pocas veces en que se les ha podido ver juntos en público a toda la familia fue durante la presentación del cortometraje Epitafios, producido por Carmela, y en el que su padre participó con una canción. “El corto es tan bonito”, declaró entonces a la prensa, “que me inspiró mucho a la hora de escribirle un tema. Y ha sido satisfactorio trabajar en una producción de mi hija Carmela".
En el pasado Festival de San Sebastián recorrieron juntos la alfombra roja en la presentación de la comedia de José Luis Cuerda, Tiempo después. Carmela era la directora de producción de la película, para la que Joaquín, fan confeso del cineasta, había compuesto la canción original de la banda sonora.
En la última edición de los premios Goya cobró gran protagonismo porque su corto, Tótem loba, consiguió el premio a Mejor cortometraje de ficción. Es el trabajo dirigido por la actriz Verónica Echegui.
Rocío: Poesía y Discreción
De Rocío, la pequeña, poco ha trascendido: solo se sabe que escribe poesía y practica yoga. En el caso de Rocío, su vida no es tan conocida y se ha mantenido al margen de los focos y de la fama de su padre. A Sabina se le ilumina la cara cada vez que habla de Carmela y Rocío, y eso que no acostumbra a hacerlo a menudo.
"La verdad es que he tenido suerte, están estupendas, son las dos muy diferentes, van a la Universidad, hacen teatro, leen, se divierten. No van diciendo por ahí que son mis hijas, ni mucho menos. Sus amigos íntimos lo saben, pero el resto de la gente no", contó en Rolling Stone.
Musas e Inspiración: Las Canciones Dedicadas a Sus Hijas
Las dos han sido parte de la música de Sabina, pues ambas tienen una canción, ‘Ay, Carmela’ y ‘Ay, Rocío’, además de que sus nombres aparecen en otras canciones. Donde sí aparecieron las dos dando la cara fue en un cameo que hicieron para el videoclip de ‘Lo niego todo’.
¿Y qué hay de sus canciones favoritas del repertorio de su padre? Para Carmela es ‘Y sin embargo’, mientras que para Rocío su favorita indiscutible es ‘La canción más hermosa del mundo’.
El de Jaén compuso una canción para cada una de sus hijas, Ay, Carmela, y Ay, Rocío, para que no tuvieran envidia, según explicó. Además, sus nombres se han colado en otros temas, como A mis cuarenta y diez, y han hecho un cameo en el videoclip Lo niego todo, producido por Estela Films.
Pero si tuvieran que quedarse con una solo canción de su padre, lo tienen claro. "A mí siempre me ha gustado mucho La canción más hermosa del mundo", reconoció Rocío en una entrevista.
Joaquín Ramón Martínez Sabina, verdadero nombre del cantautor de Úbeda, tiene dos hijas, Carmela y Rocío Martínez, fruto de su primer matrimonio con Isabel Oliart, hija del que fue ministro de Defensa con UCD y presidente de RTVE, Alberto Oliart.
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Joaquín Sabina ha dado el último concierto de su carrera en el Movistar Arena, en Madrid, a sus 76 años
El artista comienza ahora una vida alejada de los escenarios y centrada en su familia, que está formada por su mujer, Jimena Coronado, y sus dos hijas, Carmela y Rocío, que son fruto de su relación pasada con Isabel Oliart.
En la noche de este domingo 30 de noviembre, Joaquín Sabina daba en el Movistar Arena de Madrid el último concierto de su carrera. En el concierto número 71 de su gira 'Hola y adiós', el artista ponía fin a más de cinco décadas dedicadas a la música.
"Este concierto en Madrid es el último de mi vida y por lo tanto es el más importante porque es el que voy a recordar", dijo sobre el escenario.
A esta cita no faltaron rostros conocidos como el matrimonio formado por Amaia Salamanca y Rosauro Varo, Iñaki López y Andrea Ropero, Carles Francino y su mujer, Gema Muñoz, entre otros famosos.
En la cuenta oficial de Instagram que lleva su nombre, el artista decía hace unas horas que ha sido un adiós "enormemente agradecido" porque ha ido viendo, "al vivir y al viajar", cómo sus canciones han viajado y crecido.
"Y cómo han conseguido, de un modo misterioso, colarse en la memoria sentimental de varias generaciones. Todo eso tengo que agradecéroslo a vosotros, porque sin vosotros las canciones no existirían. Gracias eternas", aseguraba.
La revista Esquire publica ahora una entrevista que le hicieron al artista antes de su adiós en el Madison Square Garden, el último concierto que ofreció en Nueva York hace unos meses.
El artista desveló en esas declaraciones que, en los últimos años, ha sido "un coleccionista muy atento" y tiene en casa sus libros. "De hecho, aquí en la librería más importante de Nueva York tengo encargados un par de libros que me traerá mañana la Jime. Quiero estar en casa, leyendo y pintando. Además ya no salgo, no voy a ningún sitio hace mucho tiempo", dijo sobre la vida que quería tras bajarse de manera definitiva del escenario.
"Mi modo de escribir era en los bares a las tres de la mañana, no me importaba que estuviera lleno de gente siempre que a mí me dejaran tranquilo, y eso hubo un momento en el que ya no fue posible. Entonces me encerré en mi casa", dijo al medio citado.
El cantante comentó que quería pasar de la música al "disfrute personal" y a vivir de una manera "más tranquila y más introspectiva". "Leer, pintar, observar el mundo desde la ventana de mi casa… eso me llena ahora mismo más que subirme a un escenario", dijo a sus 76 años.
Sus dos hijas son fruto de la relación que mantuvo durante más de una década con Isabel Oliart y que se acabó por las infidelidades del artista. Ambas mantienen el primer apellido de su padre, Martínez. Incluso el cantante les ofreció cambiárselo, pero ellas decidieron mantener el que tienen y lucen desde nacimiento.
Las jóvenes siempre han mantenido una vida discreta. Es más, no fue hasta 2014 cuando Carmela posó por primera vez junto a su padre tras debutar como directora de producción en ‘Epifanios’, un corto al que Sabina puso banda sonora. “Me dio una gran alegría cuando supe que iba a colaborar en este proyecto”, dijo la joven sobre trabajar junto a su padre.
Carmela es productora en Estela Films y también es una de las académicas de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y no fue la única vez que trabajó con su padre, también lo hizo en la película ‘Tiempo después’.
En el caso de Rocío, su vida no es tan conocida y se ha mantenido al margen de los focos y de la fama de su padre. No obstante, las dos han sido parte de la música de Sabina, pues ambas tienen una canción, ‘Ay, Carmela’ y ‘Ay, Rocío’, además de que sus nombres aparecen en otras canciones. Donde sí aparecieron las dos dando la cara fue en un cameo que hicieron para el videoclip de ‘Lo niego todo’.
Más allá de sus hijas, su otro gran apoyo es Jimena Coronado, con quien se casó en 2020 tras dos décadas de relación. Cuando se conocieron ella era fotógrafa para una revista peruana y le hizo una entrevista que desembocó en una amistad en la que poco a poco se fue forjando el amor y, en 1999, se hizo pública su relación.
Desde entonces, Jimena ha sido muy discreta con su relación y ha estado al lado del artista no solo en los momentos más dulces, también cuando la salud de Sabina ha hecho saltar las alarmas. “Ha estado conmigo en las buenas y en las malas. De gira si no viene ella yo no voy”, dijo el cantante hace unos años.
