Javier Santaolalla: El Físico que Conquistó las Redes Sociales Divulgando Ciencia

Cerrad los ojos. Imaginad un espacio sin límites. Imaginad los movimientos de una partida de ajedrez perfecta. Imaginad que el número 4 pudiera decirse de muchas maneras diferentes. Imaginad los acontecimientos infinitesimales que pueden conducir a que estalle la revolución en un país.

El físico Javier Santaolalla acumula millones de alumnos/seguidores en las redes. Aparece en la pantalla de mi ordenador en una cita por zoom, sistema que ‘los de letras’ consideramos un auténtico milagro. Llama la atención su camiseta. Se trata de un diseño que imita el clásico del grupo de rock Ramones, con un rotundo ‘Physics’ en primer plano. Los nombres de la banda, Johnny, Joey, Deedee y Tommy, han sido sustituidos por, Gravity, Electromagnetism, Weak y Strong, “las cuatro fuerzas fundamentales del cosmos”, me aclara.

¡Ay, la física! Aquella asignatura llena de marcianadas que para los coeficientes intelectuales tirando a normalitos convertía el trayecto del pupitre a la pizarra en la verdadera Calle de la Amargura. ¿Principios de la termodinámica?

Santaolalla nos atiende con la hora de ventaja que disfrutan los residentes en Canarias. Allí creció, aunque vino al mundo en Burgos hace 42 años. Ha residido en México y Madrid, doctorándose en Física de Partículas con la tesis Los procesos electrodébiles en el decaimiento muónico (no se admiten preguntas de aclaración). Ha trabajado en el Centro Nacional de Estudios Espaciales en Francia, el CIEMAT y en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, formando parte del equipo que descubrió el Bosón de Higgs dirigido por el premio Nobel de física Peter Higgs, fallecido el pasado 8 de abril.

Aunque dicho bosón es conocido como “la partícula divina”, a Santaolalla no hace falta preguntarle si cree en dios porque lo dice muy claro su biografía. Creo que la superstición es un fenómeno bastante normal en el ser humano. Buscamos explicaciones a casi todo y queremos que las respuestas sean sencillas. Pero ¿es fácil entender el mundo? En absoluto. De ahí que nos decantemos por conclusiones inexistentes que nos facilitan un poco la vida.

¿Usted se permite alguna? Soy consciente de que las supersticiones no tienen sentido y me parecen inofensivas si son poco más que un juego. El problema es que se vuelven muy peligrosas cuando empiezas a tomar decisiones importantes de tu vida basándote en ellas. Tengo alguna, pero pequeñita.

La física es la rama de la ciencia que intenta entender cómo funciona la naturaleza siguiendo el método científico. Un procedimiento que consiste básicamente en realizar experimentos de forma controlada para responder a la gran pregunta: ¿Qué es existir ? ¿Qué hacemos aquí?

¿Recuerda el primer vídeo que grabó? Claro, en realidad fueron dos primeros vídeos. El primero lo hice en 2012, para presentarme a un concurso de stand up comedy de ciencia. Lo recuerdo con emoción porque en esa época yo estaba experimentando nuevas formas de comunicar tantas cosas como llevaba dentro.

¿Le fue bien? Sí, el vídeo funcionó y llegué a la final del concurso, aunque al ser una grabación para el certamen, no lo vio casi nadie. Más tarde, cuando surgió la noticia del descubrimiento de las ondas gravitacionales, me junté con unos compañeros y dijimos: “Venga, hay que explicar todo esto a ver qué pasa”.

2012 también es la fecha de su doctorado. He de confesarle que cuando he leído el título de su tesis me ha estallado la cabeza. ‘Los procesos electrodébiles en el decaimiento muónico’. Es el nombre técnico del trabajo. Cuando lo explico con mis propias palabras puede que se entienda un poquito mejor. Que le sirvió de excusa para escribir el libro ‘El Boson de Higss no te va a hacer la cama’.

(Risas). Ciertamente no de forma directa, pero espero que sí de forma indirecta. Yo intento mostrar que el conocimiento ya tiene interés por sí. Saber por saber es algo muy valioso y la misión de la ciencia es dar respuesta a las grandes preguntas del ser humano para conseguir una vida más plena. Acercarnos a grandes cuestiones nos conecta con nosotros mismos y con nuestro mundo.

Hablamos mucho de ansiedad climática y de ansiedad pre-bélica. ¿Padece alguna de ellas? Reconozco que yo también tengo mis bucles mentales y me puedo enganchar a temas como los que generan tanta ansiedad a muchas personas. Yo también me hago preguntas. ¿Hay otros mundos? ¿Cómo podría funcionar otro tipo de vida? ¿Qué pasará cuando muera? ¿En qué consiste la vida? No las pienso con ansiedad, porque son dudas que no me llegan a incapacitar, pero sí que siento cierto ruido existencial bastante consustancial con mi trabajo.

Se habla mucho de las expediciones a Marte. Pues depende del momento vital en el que esté. A medida que pasamos por distintas etapas de la vida, los seres humanos cambiamos mucho. En ciertos momentos mi respuesta inmediata sería un sí. Pero ¿y si mañana yo tuviera un hijo o cualquier otra circunstancia familiar urgente? Sería una gran irresponsabilidad por mi parte.

¿Y qué cree que encontraría allí al llegar? En ese tipo de viajes lo más bonito es encontrar lo que no se espera. Si los mayores descubrimientos de la ciencia siempre han sido sorpresas, imagínate pisando otro planeta. Habría cambios tremendos a nivel tecnológico, científico y posiblemente biológico. Pero por encima de todo, yo creo que los grandes pasos de la Humanidad respecto a la ciencia conllevan un cambio de paradigma sobre nosotros como especie. Copérnico, Darwin, Newton… lograron enormes saltos filosóficos e intelectuales que variaron nuestra propia percepción del ser humano.

¿Cómo son sus seguidores? ¿Gente joven? ¿Estudiantes? Tengo mucho feedback por suerte desde el principio. Trabajando en redes sociales se consigue mucha interacción. Me siento orgulloso de que me reconozcan por la calle, la verdad.

¿Y cómo queda ese retrato? Me apetece destacar, por bonito, que cualquier persona puede estar entre mis seguidores. Eso le da mucho sentido a mi trabajo. La curiosidad es inherente al ser humano y aunque yo quizás esperara llegar más fácilmente a círculos académicos, intelectuales o personas afines, lo que más me sorprende cuando voy a un evento es el interés de las clases trabajadoras, que demuestran tener esa gran curiosidad. Y ahí noto la labor social de democratizar el conocimiento para llegar a casi todos los rincones. Me siguen muchos jóvenes, muchos universitarios, pero también muchos curiosos.

¡Claro! Se suele decir que una persona está consiguiendo sus objetivos cuando tiene detractores. Que haya gente a la que no le gusta mi trabajo me parece lógico, sano y normal.

¿Y el odio por el odio? También lo tengo, obviamente. Pero comparado con el que sufren otros generadores de contenido, es un fenómeno bastante aislado. Lo más importante es que esos pequeños gestos de odio se ven compensados con el cariño abrumador que recibo por la calle. La gente me abraza, me dicen cosas muy bonitas cuando escuchan mis conferencias.

Estuve en los programas Órbita Laika y La última frontera, de TVE. En México pasan mis vídeos por el Canal 22, también en Costa Rica y ahora tengo un proyecto para la Televisión Canaria.

Javier Santaolalla, ¿qué hacemos con la Inteligencia Artificial? Los avatares ya existen y parte de mi trabajo podría ser realizado por uno de ellos. Pero, personalmente, me parece que el ser humano sigue teniendo algo especial respecto a la inteligencia artificial. Es bastante evidente que la capacidad humana sigue estando muy por encima de las máquinas. Yo mismo podría utilizar la IA para descargarme de trabajo, pero no quiero porque dejaría de entrenar, de ejercitar ese músculo que por ahora no tiene ninguna máquina. Delegar demasiado en la Inteligencia Artificial para cierto tipo de trabajos podría atrofiar la capacidad exclusivamente humana de enriquecernos con el conocimiento.

¿Se iría de cañas con un terraplanista? Sí, sí, claro que sí. De hecho, tengo un vídeo que titulé Todos somos terraplanistas. Yo mismo he tenido varias fases en mi relación con esa creencia. La primera fue de burla, la segunda de rechazo y la tercera está intentando ser más profunda y de comprensión, dejando de lado la superioridad, para tratar de entender de dónde viene ese fenómeno. Porque motivos, hay.

¿En serio? Sí. Profundizando en la psicología de ese tipo de personas que caen en sectas de creencias extrañas, te das cuenta de que es imposible convencerlas, porque se hacen trampas mentales continuamente.

¿Qué pasa con las mujeres y la ciencia? Pasa que ha habido un histórico que ha perjudicado su integración dentro del mundo científico. Lo que viene sucediendo desde hace siglos no se puede cambiar en cuatro años, ni con cuatro eslóganes, ni con dos campañas políticas. Es un trabajo a largo plazo. Se están haciendo cosas bien y cosas mal, pero mi opinión es que en los últimos 20 años ha habido un cambio brutal.

Me permito un inciso para comentar ciertas declaraciones del propio Javier Santaolalla respecto a cómo era en sus días de escuela. “Un empollón raro y un nerd atípico”. (Nerd: alguien más interesado por asuntos científicos que por su propia apariencia física y sus relaciones sociales).

¿Cómo lo explica? Siempre he tenido un sentido de la responsabilidad súper desarrollado. Mi peor pesadilla era suspender un examen o no llevar una tarea hecha. Además, soy muy hiperactivo y me han encantado los deportes. Así que he sido un empollón que combinaba de forma bastante equilibrada mis espacios interiores con mi desarrollo social. Un empollón que hacía cosas impropias de los empollones, como por ejemplo, jugar mucho al fútbol. Poco a poco y por suerte he encontrado herramientas sociales para desarrollarme más allá del mundo académico.

Nada más despedirnos, urge visualizar trabajos de Javier Santaolalla. El físico que recibe a sus seguidores como Miguel Ríos a los asistentes a un concierto. “A los hijos del rock and roll, ¡bienvenidos!”. “¡Hola, hijos de Einstein!”.

Javier Santaolalla Camino nació en Burgos pero es canario de adopción y corazón. Estudió Ingeniería Superior en Telecomunicaciones en la ULPGC y, como le sobraba tiempo, cursó a la vez Física por la UNED, licenciándose por la Universidad Complutense de Madrid, donde además hizo un máster en Física Fundamental. Entre medias y sin usar ningún poder cuántico, realizó una estancia en la Agencia Espacial Francesa (CNES) investigando para el proyecto Galileo, el GPS europeo. Posteriormente hizo un doctorado en Física de Partículas en el CERN (Ginebra) con una beca del CIEMAT.

Es cofundador de Big Van, el grupo de monóloguistas científicos con el que puedes verle colisionando partículas en el escenario en su gira por teatros de España y medio mundo, y con el que ha publicado dos libros en esta editorial: Si tú me dices gen lo dejo todo y Si venimos del mono, ¿por qué somos tan cerdos? Además puedes verle como presentador del Telecienciario para el diario El Mundo o en su canal de física en YouTube «Date un voltio», donde tiene 60.000 + xt suscriptores, donde x espera que sea grande y positivo.

El físico y divulgador español formó parte del equipo que confirmó la existencia de la partícula que explica cómo se origina la masa de todas las partículas.

Sucedió a el martes, 9 de abril, a mediodía. Javier Santaolalla, el físico español que trabajó en el descubrimiento del bosón de Higgs, cuelga el teléfono tras ofrecer una entrevista a LA RAZÓN sobre los últimos avances del CERN. Pocas horas después, los periódicos de todo el mundo replican la noticia: el descubridor de la partícula de Dios, Peter Higgs, ha muerto. Santaolalla tiene la gentileza de volver a ponerse en contacto con la arriba firmante. «Solo lo vi dos veces en mi vida, pero me sorprendió la humildad de Higgs. Era una persona muy tímida. Él siempre decía que su contribución había sido pequeña».

Sin embargo, su figura es enorme: «Abanderó la búsqueda del bosón y fue la figura visible necesaria para que sacáramos adelante el proyecto».

El LHC ha comenzado su actividad esta semana, ¿son habituales los parones? El colisionador es una máquina que está todo el tiempo dando datos que, a su vez, permiten realizar diferentes procesos físicos y tienen que hacerse paradas frecuentes, en primer lugar para hacer labores de mejora. Hay momentos deshutdow no de parada, para realizar upgrades- otro nombre técnico, pero bueno, que se entiende en sí mismo -. Se hacen para mejorar ciertos dispositivos y aprovechar también para reparar cosas que pueden estar funcionando mal. Y en invierno, hasta marzo, se aprovecha para parar por el coste de la electricidad.

¿Qué le queda por descubrir a la física? Hay muchísimas cosas que todavía quedan por saber del universo relativas a la antimateria o a la materia oscura. Los estudios científicos necesitan de muchos datos aportados por experimentos como los del CERN y de esas colisiones que tienen lugar en el Colisionador de Hadrones.

¿Qué busca el LHC? Por un lado, experimenta todo lo relativo a la especulación de la física, porque al final hay muchas teorías que de alguna forma rivalizan por ser la correcta y cada una da predicciones. Por ejemplo, la supersimetría predice que hay un conjunto de partículas que deberían aparecer, mientras que la teoría de cuerdas dice que hay muchas dimensiones. Se hacen experimentos para intentar confirmar esas predicciones. También hay una línea muy interesante que es buscar así simplemente porque se dan descubrimientos casuales. Esa parte a veces no se menciona, pero es significativa cuando hay un estancamiento teórico como ahora.

¿Hay un estancamiento teórico?, ¿por qué? Muchos físicos se alinean con el pensamiento de que las teorías actuales son muy exitosas, pero hay indicios de estancamiento. Desde que se desarrolló la teoría cuántica en los 60 no ha habido ninguna mejora que, de alguna forma, marque la dirección que hay que seguir para encontrar una teoría más completa que la actual. La de ahora funciona muy bien, aunque se sabe que no es perfecta, pero no hay ningún indicio fuerte que apunte a una nueva teoría y eso hace que se esté buscando. Es lo que se conoce en física como «más allá del modelo estándar» o física establecida. Se busca una nueva física.

¿Por qué apostó por divulgar ciencia en redes sociales? Este boom de las redes sociales ha aportado algo muy interesante: las personas, hace 20 o 30 años, solo podían acceder al contenido científico yendo a la universidad o comprando una revista científica; en definitiva, formando parte de cierta clase social. Las redes han permitido acceder al contenido científico a un grupo de personas que tradicionalmente no consumirían este tipo de divulgación. De alguna forma, lo han democratizado, lo ha masificado. No solo han cambiado las plataformas, también los códigos. Creo que ha habido una diversificación y una clarificación de estilos divulgativos que ha favorecido que más personas se acerquen a la ciencia.

Sin embargo, también divulgan fakes... lo hemos visto esta misma semana con el eclipse. Bueno, es un fenómeno que ha ocurrido desde siempre y siempre va estar ahí y hay que aprender a lidiar con eso. La gente siempre va a especular, pero también habrá personas que intenten desmentir los fakes y informar de forma sensata a la población. Por ejemplo, ha pasado con la puesta en marcha el LHC justo el día del eclipse. Es una coincidencia de fecha sin ningún tipo de relación entre uno y otro.

¿La ciencia es lo primero en lo que recortan los gobiernos? Siempre es lo más fácil de sacrificar. Si hay una huelga de transportistas o de controladores aéreos, se genera un caos terrible. Es un elemento de presión que puede colapsar la sociedad. Una huelga de científicos no tiene ese poder; el día pasa sin dificultad. Las carencias en ciencia no se notan a corto plazo, sino a largo. Esto hace que muchas veces sea difícil presionar para que los gobiernos tomen en serio al sector. Pero bueno, eso es parte de mi trabajo: demostrar que sí es importante.

Ha dicho que estudiar el universo es estudiarse a uno mismo, suena muy espiritual, ¿es creyente? Creo que somos parte de un todo, aunque me definiría como agnóstico, porque básicamente mantengo mi curiosidad por saber en qué consiste la vida en el universo y encontrar mi propio camino y mi propia respuesta.

El Perfil: Estrella de la Divulgación Científica

Considerado el mayor divulgador científico de España, Javier Santaolalla (Burgos, 1982) es doctor en física de partículas. Junto con el Ciemat y la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), formó parte del equipo que confirmó la existencia del llamado bosón de Higgs, la partícula que explica cómo se origina la masa de todas las partículas. Tras su reciente traslado a México, recibió un premio del Senado por su contribución a la ciencia. Ha llenado pabellones enteros para hablar de conceptos tan abstractos como los campos cuánticos utilizando metáforas sobre Pokémon y otros fenómenos culturales. Si te gusta la divulgación, es muy difícil que tu nombre no te suene.

Porque hoy, para arrancar este 2025, palicamos con Javier Santaolalla, uno de los divulgadores más importantes de habla hispana. Repasamos su carrera profesional, desde los inicios hasta el momento en el que saltó al mundo de la divulgación, gracias a proyectos como su canal de Youtube Date un Voltio o el show en vivo El Club de la Tusa. Además, comentamos su papel dentro del regreso de STARMUS a Canarias y descubrimos los lados oscuros de la ciencia. Por último, en un nuevo PaliqueJIC, charlamos con Paula Nuin, doctoranda de la UPNA en patrimonio. ¿Listos para que les estalle el cerebro?

Se cumplen 20 años desde que los pioneros comenzaron a crear contenido. Dos décadas que revelan una verdad filantrópica: no son las plataformas las que generan el éxito de este negocio millonario, sino las personas que hay detrás. Las redes van y vienen, cambian y desaparecen, pero la influencia permanece. Nuevas generaciones de creadores nacen con un alcance cada vez mayor, pero solo aquellos que se adaptan mantienen comunidades sólidas y fieles. Los que no, se diluyen en un éxito pasajero.

Javier Santaolalla es físico y divulgador español conocido por acercar la ciencia al gran público a través de sus redes sociales. Ha transformado la ciencia en contenido accesible y entretenido.

Pionera en su profesión... Javier Santaolalla ofrecerá en Artenara 'El club de la Tusa', con la astronomía como punto fuerte. El físico, ingeniero y divulgador científico Javier Santaolalla traerá su conocido show 'El club de la Tusa' a Artenara el próximo día 26 de diciembre, a partir de las 17.00 horas. Con 2,5 millones de seguidores en Instagram, este burgalés que lleva a Canarias en su corazón, ya que residió muchos años en Gran Canaria, viaja por el mundo divulgando la ciencia de una manera muy didáctica, y ahora lo hará, de manera gratuita previa inscripción, en la plaza de la Vega de Acusa con un formato en el que se añadirá una observación astronómica.

«Ven a curar el desamor con poesía, estrellas y mucha física», así reza el eslogan con el que Javier Santaolalla invita a todos sus seguidores. Santaolalla, desde México donde se encuentra en la actualidad, destacó a CANARIAS7 que 'El club de la Tusa' «es un concepto que creé en Canarias, como una especie de club del desamor, donde nos juntamos para hablar del amor y como excusa hacerlo también de física. Conecto física y amor a través de la literatura, poesía, filosofía y la historia. Viajamos por los grandes descubrimientos de Newton o de Einstein, mientras profundizamos en conceptos de historia y filosofía. Y finalmente, no puede faltar un toque musical. En Artenara será diferente, porque saldremos a ver estrellas. Será un club de la Tusa astronómica, en el que tendrá el mismo toque, mezclando humanidades con ciencia y música, y en la parte científica estará relacionada con las estrellas.

JAVIER SANTAOLALLA EXPLICA EL BOSON DE HIGGS

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