Javier Gómez Bermúdez: Biografía de un Juez Estrella

Javier Gómez Bermúdez, una figura clave en la judicatura española, nació en Álora, Málaga, en 1962, en el seno de una familia de juristas. Es un juez con todas las de la ley. Así es Javier Gómez Bermúdez, firme, directo, impenetrable y también impredecible. Se trata de un hombre que habla claro, aunque no diga ni una palabra. Pero, ¿qué hay detrás de uno de los jueces más conocidos de España.

Enamorado de la justicia y de su colección de plumas, aficionado al deporte, a la música clásica y al Quijote. Amante de las motos y los sombreros. Etiquetado como juez estrella, condecorado en tres ocasiones y presente en los juicios más importantes de la historia de nuestro país.

A continuación, exploraremos su trayectoria profesional y algunos de los momentos más destacados de su carrera.

Formación y Primeros Pasos

Siendo el segundo de cinco hermanos, estudió en la Universidad de Granada y fue compañero del exministro López Aguilar. En 1984, obtuvo la Licenciatura en Derecho por la Facultad de Derecho de Granada. Con tan solo 24 años, el 30 de septiembre de 1987, se convirtió en juez, siendo su primera sede la del pueblo malagueño de Torrox. Fue nombrado magistrado en octubre de 1989.

A los 24 años ya era juez, nieto de Don Francisco Bermúdez, un magistrado purgado por Franco, toma posesión del cargo llevando la placa de su abuelo. Un legado que hoy sigue colgado de su cuello.

Audiencia Nacional en Madrid.

Trayectoria en la Audiencia Nacional

Uno de los jueces más jóvenes de la historia en entrar a formar parte de la Audiencia Nacional. Expresidente de la sala de lo penal de este tribunal español, azote de ETA. Es miembro de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM). Con el respaldo de los vocales próximos al PP, entonces mayoritarios en el Consejo General del Poder Judicial, llegó en el 2004 a presidente de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, puesto en el que fue confirmado en tres ocasiones, a pesar de que en dos de ellas su nombramiento fue anulado por el Tribunal Supremo.

Fue miembro de los Tribunales de enjuiciamiento (1999-2004) y ponente en procesos a la cúpula de ETA detenida en Bidart (Francia); a los comandos de Andalucía, Barcelona, Vizcaya; al colectivo "Artapalo".

En esta etapa, su nombre se vinculó estrechamente a casos de gran relevancia nacional.

El Juicio del 11-M

Su biografía está irremediablemente ligada al 11M. Javier Gómez Bermúdez (Álora, Málaga, 1962) presidió en 2007 el juicio por los atentados y fue, además, el encargado de redactar la sentencia.

Estaba afeitándome, oyendo la radio como todas las mañanas. Saltó la noticia, aligeré y me fui a la Audiencia Nacional. No tenía ni la mas remota idea de que me iba a corresponder este juicio.

Veinte años después, el ahora abogado no tiene dudas de que ETA no tuvo nada que ver -incluso tilda de «ridículo» que tres etarras tuvieran que declarar en la vista oral-, rechaza que los atentados se llevaran a cabo en represalia por la participación española en la guerra de Irak y señala a dos de los suicidas de Leganés como posibles «cerebros» de la matanza.

Respecto a los ideólogos, a quienes llevaban la voz cantante, los líderes de estos terribles atentados, al menos dos de ellos eran Allekema Lamari y Serhane «el Tunecino», que se suicidan en Leganés. Hay expertos de seguridad, entre ellos Reinares, que apuntan a Amer Azizi, un yihadista muy conocido por la Policía y por los jueces españoles que se nos «escapa» en la «operación Dátil» y que posteriormente muere en 2005, no sé si en Irak o Siria.

Cuando el núcleo duro de un grupo terrorista se suicida perdemos una cantidad ingente de información, la posibilidad de rastrear sus contactos, de ver qué trayectoria han llevado en los últimos años... Todo eso queda fuera del proceso.

El tribunal dio por probado que Jamal Zougam estuvo en uno de los trenes. Los testimonios de tres testigos eran concluyentes. Aparte de que no se le condena solo por eso. Está en la sentencia. Duda razonable ninguna. Ni yo ni los otros siete magistrados que han participado en el asunto: mis dos compañeros de tribunal y los cinco del Tribunal Supremo que revisaron en casación nuestra sentencia.

Profesionalmente fue un reto muy bonito y humanamente no tiene comparación con ningún otro. Lo llevo como un motivo de orgullo. Se le recordará siempre como el juez del 11M.

ANIVERSARIO 11M | JUEZ GÓMEZ BERMÚDEZ: «Recibí muchas presiones políticas pero también mediáticas»

Presiones y Críticas

Pero esta no es la primera ni será la última arremetida mediática contra un juez que tras la sentencia sobre los atentados del 11-M, de cuya sentencia fue ponente y en la que desmontó la conocida como teoría de la conspiración, cayó en desgracia para el actual partido en el Gobierno -entonces en la oposición- y para muchos de sus afines y simpatizantes.

En el juicio del 11M hubo muchas "palomas". Todos los días tres o cuatro mensajes de un sitio o de otro. No les hacía ni caso. Por un oído me entraba y por otro me salía, pero sabía perfectamente lo que pretendían y lo que nos estábamos jugando y, en la mayoría de los casos, también de quién venía. El tribunal fue absolutamente insensible a esas insinuaciones.

El de más presión fue el del Yak-42. Las famosas «palomas»; te llegan mensajes de un lado y te llegan de otro. Te llama fulano y te llama mengano, «vamos a tomarnos un café...».

Otros Casos Relevantes

Aunque tiene una gran experiencia en materia de terrorismo tanto islamista como de ETA -está considerado el inspirador de la doctrina Parot-, Gómez Bermúdez está principalmente especializado en materia de Derecho penal económico. Así, en el año 2000 se ocupó de la ejecución del “caso Banesto”, y formó parte de los tribunales que enjuiciaron conocidos casos relacionados con delitos económicos “Torras”, “Interfur”, “PSV”, “KIO” y “Huarte”, entre otros.

Legado Familiar y Personalidad

En la Málaga republicana del comienzo de la guerra se constituyeron los Tribunales Especiales Populares y los jueces y fiscales fueron obligados a participar en los procedimientos sumarísimos con Jurados Populares que aprobaban sentencias de muerte por el procedimiento de la mano alzada. Bermúdez del Río era uno de aquellos jueces. Y aunque, auto tras auto, había conseguido evitar las ejecuciones, la conquista de Málaga por las tropas de Franco no sólo no le liberó de esa terrible circunstancia sino que le hizo pagar toda su vida por ella.

Estamos ahora en 1987 y ella cumple el encargo recibido: entregar los atributos al primer miembro de la familia que entrara en la carrera judicial. El juez sobre quien hoy se encienden todos los focos de la opinión pública porque preside el juicio más importante de la historia de la democracia, siempre consideró simbólico y determinante el legado de su abuelo y hoy es el día en que la medalla que heredó de él sigue colgada de su cuello cuando forma parte de un tribunal juzgador.

De ahí le viene, seguramente, esa mezcla de respeto por la tradición y apuesta por la modernidad que, según quienes le conocen, caracteriza a este hombre de 44 años que inició su carrera en la localidad malagueña de Torrox y que fue ascendido a magistrado tan sólo dos años después.

Otros le recuerdan como un joven vehemente que lo mismo vivía en estado de alegría supina que podía hundirse en la tristeza más honda por culpa de algún contratiempo. Características éstas que, pasadas por el colador del tiempo, se han transformado en lo mismo pero ya con todo bajo control: controladamente vehemente.

Reconocimientos y Publicaciones

Es coautor de un manual de periodismo judicial y de monografías sobre reformas penales. En 2010 fue galardonado con el premio de ensayo no político de la editorial Temas de Hoy (grupo Planeta).

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