Italia y su Tasa de Fertilidad: Un Análisis Estadístico Detallado

En 2024, Italia enfrentó un desafío demográfico significativo con una baja natalidad. Nacieron 369.922 niños, reflejando una tasa de natalidad muy baja y un índice de fecundidad (número medio de hijos por mujer) de 1,21.

El hecho de que Italia tenga un índice de fecundidad inferior a 2,1 por mujer (fecundidad de reemplazo), supone que no se garantiza una pirámide de población estable.

Si observamos la evolución de la Tasa de Natalidad en Italia, vemos que ha disminuido en comparación con 2023, cuando fue del 6,4‰, y también en comparación con 2014, cuando la natalidad era del 8,3‰.

Tasa de Fertilidad Global (Fuente: Wikipedia)

Un Descenso Preocupante

2024 no ha sido un buen año para los italianos, al menos en términos de demografía. La natalidad está en declive. Hace unas semanas, el Instituto Nacional de Estadística de Italia (ISTAT) publicó un balance global sobre la demografía de 2024 que revela pocas alegrías y algunas decepciones. El país cerró el año con 370.000 nacimientos, una mala noticia por partida doble. Primero, porque supone un descenso del 2,6% con respecto a 2023 y agrava la caída de su tasa de natalidad. Segundo, porque deja su índice de fecundidad en mínimos históricos: 1,18 hijos por mujer.

Para ISTAT, esa pérdida de bebés es preocupante porque revela algo más que una simple caída del índice de fertilidad. "La relevancia del aspecto estructural es evidente", advierte. "Si se considera la población femenina en edad productiva (15-49 años), ha pasado de 14,3 millones en enero de 1994 a 11,4 en enero de 2024". En el caso de los hombres, el grupo en la misma franja de edad ha bajado de 14,5 millones a apenas 11,9.

El Envejecimiento de la Población

Otro de los problemas con los que lidia Italia es el envejecimiento de su población, un fenómeno sobre el que ha advertido también Eurostat. Según el organismo italiano, a comienzos de 2025 la edad media de la población que reside en Italia rondaba ya los 46,8 años, dos décimas más que hace un año. Los datos que maneja Eurostat dibujan un panorama incluso más aciago: sitúan la edad mediana en 48,7 años, el segundo mayor dato de toda la UE. Solo lo supera Mónaco, donde marca 50,5 años.

En Italia, los niños (menores de 14 años) representan el 11,9% del total y la población en edad laboral el 63,4%. Ambas franjas experimentaron retrocesos en 2024, a diferencia de lo que ocurrió con el grupo de ciudadanos que rebasan los 65 años: suponen el 24,7% del total, cuatro décimas más que hace un año. Entre ellos crecen además los octogenarios y nonagenarios.

Pirámide Poblacional Envejecida (Fuente: El País)

El Éxodo Italiano

Italia está afrontando otro problema que ha hecho saltar las alarmas de expertos y autoridades: la emigración. El año pasado salieron del país 191.000 personas, un 20,5% más que en 2023. La mayoría de ellas, unas 156.000, eran además italianos que optaron por buscarse la vida en el extranjero, lo que representa un aumento notable con respecto a 2023.

"Cada vez más italianos optan por la vía de la autodeterminación y abandonan el país por situaciones que consideran mejores", señala. En su opinión, el fenómeno migratorio actual no es comparable al de la década pasada, cuando la pérdida de población estaba motivada básicamente por la falta de empleo en Italia.

Crear Oportunidades

Ese último matiz, el de los jóvenes que deciden marcharse, es fundamental. Tanto, de hecho, que ha llevado al gobernador del Banco de Italia, Fabio Panetta, a pedir que se tomen medidas para retener talento y capital humano. El diario recuerda que entre 2014 y 2023 abandonaron el país más de un millón de italianos y más de un tercio de ellos eran jóvenes de entre 25 y 35 años, muchos de ellos con títulos universitarios. Durante ese período realizaron el trayecto inverso (nativos que optan por regresar) muchos menos jóvenes. De ellos apenas 50.000 tenían formación superior.

Saldo Demográfico Negativo

Con 370.000 nacimientos y 651.000 fallecimientos, Italia cerró 2024 con un saldo natural negativo de 281.000 personas. Esa pérdida consiguió suavizarla en parte gracias a la llegada de gente desde el extranjero. Aunque su flujo cayó con respecto al año anterior, se mantuvo en 435.000 (incluidos unos 53.000 repatriados), suficiente para compensar la fuga de italianos a otros países y dejar un saldo migratorio general positivo.

Comparación con la Unión Europea

Italia no es el único país que atraviesa turbulencias demográficas. De hecho si España ha alcanzado un récord de población (49,1 millones) es gracias al aumento de la población extranjera, que compensa la disminución de la nativa. En Xataka | En toda Europa la natalidad se desploma en cuanto las mujeres comienzan a ganar más dinero.

Más de cuatro millones de niños y niñas nacieron en 2021 en la UE. Unos datos ligeramente superiores a las cifras de 2020 (4,09 millones frente a 4,07 millones), según un informe de Eurostat, que destaca la tendencia a la baja que existe desde 2008, cuando se registraron 4,68 millones de nacimientos. La tasa de fertilidad en 2021 en la UE se situó en 1,53 nacidos por mujer, por debajo al pico de 2016, cuando la cifra fue de 1,57, tal y como recoge la Oficina Estadística europeo. No obstante, apunta, aumentó en comparación con 2001 (1,43). La tasa de fecundidad total más alta desde el inicio de la serie temporal comparable fue de 1,57 en 2008, 2010 y 2016.

Por países, Francia tuvo la fecundidad total más alta de la UE (1,84 nacidos vivos por mujer), seguida de Chequia (1,83), Rumanía (1,81) e Irlanda (1,78). Respecto a la edad en la que las mujeres son madres por primera vez, en España e Italia es donde más esperan. En concreto, la edad media de las primerizas es de 31,6 años. Por detrás, Luxemburgo (31,3 años), Irlanda (31,2), Grecia (31), Portugal (30,4) y Chipre y Países Bajos (30,3).

Según los últimos datos de la oficina europea de estadística Eurostat, España fue en 2021 el segundo país con la tasa de fertilidad más baja de Europa: 1,19 nacimientos por mujer. Esto supone una caída de cuatro puestos en los últimos 20 años, ya que en 2021, había cinco países europeos con una tasa de fertilidad más baja que España. Los datos del organismo de Europa permiten analizar la tasa de fertilidad de los Veintisiete desde 2001.

Sin embargo, en 2021, la tasa de fertilidad en la UE mostró signos de un nuevo incremento en países como República Checa, que lidera el ranking, con casi dos nacimientos por mujer (en 2001 fue de 1,15), Rumanía (1,81) y Eslovaquia (1,63).

Tasa de Fertilidad en Europa (Fuente: DW)

Las mujeres españolas retrasan aún más la edad de ser madres, hasta los 30,6 años de media. Así lo indica un estudio de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, que sitúa a las españolas como las segundas de Europa que tienen su primer hijo más tarde, sólo por detrás de las italianas (30,7 años). La media europea se sitúa en 28,8 años, y son los países del Este donde antes se tienen los hijos: Bulgaria registra las madres más jóvenes (25,8 años), seguido de Rumanía (26,1), Letonia (26,3 años), Estonia (26,6 años), Polonia (26,9 años), Lituania (27) y Eslovaquia (27).

El estudio, basado en las estadísticas de fertilidad registradas en la Unión Europea en 2014, vuelve a ratificar que -pese a que España fue el quinto país donde nacieron más niños en 2014- las españolas tienen pocos hijos, 1,32 por mujer, muy lejos de los más de dos que aseguran el reemplazo generacional y también lejos de la media europea, de 1,58 (que tampoco garantizaría la tasa de reposición).

En cuanto a la tasa de fertilidad, España permanece entre los países con peores resultados de número de hijos del continente, cuya media también ha aumentado respecto a 2001 (de 1,46 a 1,58 en 2014). En el caso español, la tasa se sitúa en 1,32 hijos, algo más que en 2001, con 1,24. El aumento, del 0,08, está por debajo de la tendencia europea (que registró de media un incremento del 0,12).

Portugal con 1,23, Grecia con 1,30 y Chipre con 1,31 cierran el listado de tasa de fertilidad por mujer con los peores resultados de Europa. Al igual que España, Polonia registra 1,32 hijos por mujer, mientras que Italia y Eslovaquia la superan mínimamente, con 1,37.

Según los cálculos de la Unión Europea, la tasa de fertilidad debe rondar los 2,1 hijos por mujer para asegurar el reemplazo generacional y el desarrollo de los países en ausencia de inmigración entrante o saliente. Solo Francia (2) casi la alcanza. Irlanda (1,94), Suecia (1,88) y el Reino Unido (1,81) también se aproximan a ella.

A pesar de que la tasa es inferior a la de reposición, en la mayoría de los estados miembros la cifra ha mejorado respecto a 2001. Los mayores incrementos se dieron en Letonia (de 1,22 a 1,65), República Checa, Eslovenia, Lituania, Bulgaria y Suecia. En el lado opuesto, las naciones que registraron una evolución a la baja fueron Chipre (-0,26), Portugal (-0,22) y Luxemburgo (-0,16).

Asimismo, el informe indica que más de 5,13 millones de niños nacieron en Europa en 2014, frente a los 5,06 millones de nacimientos que hubo en 2001, lo que supone un aumento del 0,12%. En ese periodo, en España se produjeron 426.076 alumbramientos, frente a los 405.313 de 2001. Tal cifra coloca a España como el quinto país en el que se registraron más nacimientos, pero en términos absolutos. Francia alcanzó los 819.300, el Reino Unido y Alemania los 775.900 y 714.900, respectivamente, e Italia los 502.600.

Número de nacimientos en mínimos históricos, tasas de fertilidad en caída libre y madres primerizas a una edad cada vez más tardía: el reto demográfico de la Unión Europea no cesa de agravarse. Es la primera vez que el número de nacimientos cae por debajo de los 4 millones. Durante el periodo 1961-2022, el total anual más alto de nacimientos en la UE se registró en 1964, con 6,8 millones de bebés. Desde este máximo, la cifra disminuyó a un ritmo relativamente constante, hasta alcanzar un primer mínimo de 4,36 millones en 2022.

La radiografía de Eurostat muestra que la situación es particularmente preocupante en el caso de España. En 2022, nuestro país registró la segunda tasa de fertilidad más baja de toda la UE (apenas 1,16 hijos por mujer, frente a 1,19 en 2021), sólo superado por Malta (1,08). En el extremo contrario, Francia tuvo la mayor tasa de fertilidad de la UE (1,79 hijos por mujer), seguida de Rumanía (1,71), Bulgaria (1,65) y República Checa (1.64).

En las últimas décadas, los europeos han tenido en general menos hijos, y este patrón explica en parte la desaceleración del crecimiento demográfico de la UE. Se considera que una tasa total de fertilidad de alrededor de 2,1 es el nivel necesario para mantener constante el tamaño de la población en ausencia de migración.

Los datos de Eurostat muestran además que las mujeres tienen a su primer hijo a una edad cada vez más tardía, desde un promedio de 28,8 años en la UE en 2013 hasta 29,7 años en 2022. La edad media más baja al nacer el primer hijo se encuentra en Bulgaria (26,6 años) y Rumanía (27,0 años); mientras que los valores más altos se pueden observar en Italia (31,7 años) y España (31,6 años).

La natalidad en Europa ha alcanzado un nuevo mínimo histórico según los últimos datos de ‘Eurostat’, la entidad de estadísticas de la Unión Europea. En 2023, último año de registros de natalidad de la UE, nacieron 3,67 millones de bebés en los Estados miembros, lo que supone un descenso del 5,4% con respecto a los 3,88 millones de 2022. El indicador de fertilidad más utilizado, la tasa de fecundidad total, también refleja esta caída en términos interanuales: en 2023 se situó en 1,38 nacimientos por mujer, frente a 1,46 en 2022.

Este descenso lleva produciéndose desde mediados de la década de 1960, año desde el cual las tasas de fecundidad en Europa han experimentado una caída progresiva. En 2010, la tasa de fecundidad total en la UE se situaba en 1,57, y aunque experimentó un leve repunte en 2016, desde entonces ha seguido descendiendo hasta alcanzar su nivel más bajo en 2023. Este descenso en los nacimientos también se refleja en la tasa bruta de natalidad, que en 2023 fue de 8,2 por cada 1.000 personas.

Por otro lado, también existen diferencias significativas entre los países europeos. En 2023, Bulgaria registró la tasa de fecundidad más alta de la UE con 1,81 nacimientos por mujer, seguida de Francia (1,66) y Hungría (1,55). Por otro lado, los países con las tasas de fecundidad más bajas fueron Malta (1,06), España (1,12) y Lituania (1,18). En el caso de España, la baja natalidad se suma a otros factores como el envejecimiento poblacional y la baja tasa de reposición.

La evolución en la fecundidad también ha sido dispar en algunos países. Mientras que Bulgaria aumentó su tasa de 1,78 en 2022 a 1,81 en 2023, otros Estados han experimentado caídas significativas.

Otro fenómeno que acompaña la disminución de la fecundidad es el retraso en la edad de la maternidad. En 2023, la edad media de las mujeres en el momento del nacimiento de su primer hijo en la UE fue de 29,8 años, con valores que varían según el país.

El cambio en la estructura de la maternidad también es evidente en la distribución por orden de nacimiento. Casi la mitad de los nacimientos en la UE en 2023 (46,4%) fueron primogénitos, superando el 50% en países como Luxemburgo, Portugal y Malta.

Un aspecto clave en la evolución de la natalidad en Europa es la proporción de nacimientos de madres nacidas en el extranjero. En 2023, el 23% de los niños nacidos en la UE fueron de madres inmigrantes. En Luxemburgo, esta proporción alcanzó el 67%, seguido de Chipre (41%) y Malta (36%). Comparado con 2013, la presencia de madres nacidas en el extranjero ha aumentado en la mayoría de los países de la UE.

El Gobierno de Italia, presidido por Giorgia Meloni, ha convertido el aumento de la natalidad en una batalla por la identidad para hacer frente al «gran reemplazo». Este concepto sugiere que las poblaciones autóctonas europeas están siendo gradualmente sustituidas por inmigrantes, un tema que la líder italiana aborda con determinación. Para impulsar esta causa, Meloni ha implementado una serie de iniciativas innovadoras. Entre ellas destacan las deducciones tributarias destinadas a madres con dos o más hijos, especialmente aquellas con ingresos modestos, así como la prolongación del permiso de maternidad.

Sin embargo, los desafíos económicos y sociales persisten como obstáculos principales. Expertos señalan que los sueldos reducidos, el encarecimiento de la vivienda y la precariedad de los contratos laborales dificultan que las parejas jóvenes formen familias. En este contexto, la estrategia de la primera ministra italiana busca evocar un retorno a los valores tradicionales, utilizando el término afectuoso «bambini» para inspirar a la población. No obstante, las realidades actuales, donde la estabilidad financiera prevalece sobre el crecimiento familiar, sugieren que el éxito de estas medidas podría requerir un enfoque más integral.


Francia lanza el “rearme de natalidad”. El delirante plan de Macron para incrementar los nacimientos


Tabla: Datos Clave de la Tasa de Fertilidad en Europa (2023)

País Tasa de Fecundidad (Nacimientos por Mujer)
Bulgaria 1.81
Francia 1.66
Hungría 1.55
Malta 1.06
España 1.12
Lituania 1.18

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