Hace cuatro años, las mujeres de Irlanda del Norte vivieron un acontecimiento histórico: la legalización del aborto después de 158 años de prohibición, juicios, sentencias y condenas. Fue el triunfo de la larga lucha de las mujeres, de sus organizaciones y de otras organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional. La despenalización supuso la retirada de todas las acusaciones contra las mujeres que estaban procesadas por abortar.
Hasta entonces, a las mujeres de Irlanda del Norte que decidían abortar sólo les quedaba el recurso de viajar a otro país donde el derecho al aborto estuviera reconocido, en muchos casos iban a Inglaterra, como también pasaba en España hasta el año 2010. Es lo que tuvo que hacer en 2013 Sarah Ewart a pesar de que el diagnóstico médico de su embarazo era de anomalía mortal del feto. Desde entonces ella ha luchado ante los tribunales de justicia para que el aborto fuera legal y seguro.
Tasas de aborto a nivel mundial.
Obstáculos Persistentes
Hoy, sin embargo, el derecho al aborto conquistado en la ley, en la práctica se convierte en una carrera de obstáculos, muchas veces insalvables. Lamentablemente, aún es una realidad que mujeres y niñas de Irlanda del Norte tengan que subir a un avión con destino a Inglaterra para poder abortar. Debería ser cosa del pasado.
Las instituciones públicas no han dispuesto los recursos necesarios ni han previsto, o miran para otro lado, que estas carencias y determinados comportamientos y estereotipos sociales se conviertan en barreras infranqueables para las mujeres.
Falta de Información
Tuvieron que pasar tres años desde el cambio legal para que los servicios públicos suministraran información en su web sobre el acceso y los procedimientos para obtener los servicios de aborto y, todavía hoy, la información es incompleta y confusa, lo que deja a las mujeres en la ignorancia. Nicola testifica: “No estaba segura de dónde tenía que ir. Fue una amiga que era partera la que me señaló la dirección correcta, pero sin ella no habría sabido dónde recibir ayuda. Debería haber información en las consultas de atención primaria o en otros entornos sanitarios”.
Negativa del Personal Médico
La negativa del personal médico es otra barrera más para las mujeres. En España conocemos bien el problema porque la mayoría de los hospitales públicos no practican abortos. Recientemente, mediante la Ley Orgánica 1/2023, se ha establecido la obligación de que cada hospital disponga de la relación del personal sanitario objetor para poder planificar los recursos que garanticen la prestación en la sanidad pública y cerca de los domicilios de las mujeres.
Estigma y Discriminación Social
Tanto para quienes demandan abortar como para el personal sanitario que las atiende y para quienes apoyan el derecho, prevalece el estigma y la discriminación social. Hay intimidaciones verbales, amenazas físicas y acoso en las redes sociales. "He sido testigo de estos comportamientos y los he sufrido. Uno de los manifestantes me llamó asesina cuando llegaba a la clínica… Toda persona tiene derecho a que los servicios de atención médica sean confidenciales y seguros”.
Por primera vez en la historia de Irlanda el aborto se convertirá en una práctica legal. La nueva ley legalizará el acceso al aborto hasta las 12 semanas de gestación. “Este es un momento genuinamente histórico. Allana el camino para la implementación del servicio para la interrupción del embarazo en enero de 2019. La aprobación de la legislación permite el inicio de un nuevo viaje.
Poco más de doscientos días después de su aprobación en referéndum en mayo pasado, el texto ha sido tramitado en el Senado y ahora deberá pasar al presidente para que lo firme. “Las mujeres y niñas de Irlanda tienen por fin una oportunidad única para que se reconozca su derecho a decidir lo que ocurre con su cuerpo”, ha declarado Amnistía Internacional con motivo del referéndum sobre el aborto del próximo viernes.
Este referéndum, por el que tanto se ha luchado, dará a la ciudadanía irlandesa la oportunidad de votar sobre la eliminación de la disposición constitucional que prohíbe el aborto en todas las circunstancias salvo si existe riesgo para la vida de la embarazada. “El viernes tenemos una oportunidad histórica para cambiar la Constitución de Irlanda y eliminar unas restricciones que han causado sufrimientos sin cuento a innumerables mujeres y niñas. No debe perderse esta oportunidad”, dijo Colm O’ Gorman, director ejecutivo de Amnistía Internacional Irlanda.
“Votar ‘sí’ es votar a favor de la igualdad, la dignidad, el respeto y la compasión. Es votar a favor de una Irlanda futura donde se respetan y se protegen los derechos humanos de las mujeres y niñas. Es votar a favor de la esperanza y del fin del exilio de las mujeres que necesitan una atención para la salud sin riesgos”.
La Octava Enmienda viola los derechos humanos de las mujeres y niñas, que abarcan los derechos a la salud, a la vida, a la intimidad, a la igualdad y a no ser discriminadas, y el derecho a no sufrir tratos crueles, inhumanos y degradantes.
Cada día, una media de 10 mujeres y niñas salen de Irlanda para acceder al aborto en otro país. Se calcula que otras tres toman pastillas para abortar importadas sin asesoramiento médico. Con el uso de pastillas para abortar en Irlanda se arriesgan a sufrir una sanción penal, incluida una pena de hasta 14 años de prisión.
“Conseguir este referéndum ha sido una lucha larga y difícil. Llegar hasta aquí ha costado 35 años, 10 gobiernos y una campaña pública masiva, y en este tiempo, las draconianas leyes irlandesas sobre el aborto han causado un sufrimiento inmenso e incluso se han cobrado vidas”, añadió Colm O’ Gorman.
“Esta no es una votación sobre si habrá abortos en Irlanda: las últimas tres décadas han mostrado que la Octava Enmienda no ha detenido la necesidad de unos servicios de aborto. Los irlandeses han decidido dar un histórico paso adelante en el referéndum sobre la legalización del aborto, según los primeros sondeos a pie de urna de medios irlandeses.
Según la encuesta del diario Irish Times, un 68% de los votantes habrían decidido que el Parlamento irlandés deje atrás la Octava Enmienda del artículo 40.3.3 de la Constitución y procederá a legislar sobre la terminación del embarazo. La encuesta, efectuada a pie de urna entre 4.000 personas, sugiere que el no obtendría en torno al 32% de votos, frente al 68% de entre los cerca de tres millones de votantes llamados a las urnas, que respaldarían la propuesta del Gobierno del partido democristiano Fine Gael, una decisión que abriría la puerta a las terminaciones del embarazo sin restricciones durante las primeras 12 semanas de gestación.
Poco después se ha conocido el sondeo de la cadena pública RTE que señala que un 69% ha dicho sí frente a un 31% que ha votado no. El recuento oficial de papeletas comenzará a las 8:00 hora local del sábado (9:00 hora peninsular española) y los primeros resultados oficiales se esperan en torno al mediodía. Desde 1983 y hasta ahora, el país solo permitía abortar a las mujeres en caso de riesgo extremo para la vida de la madre, incluida la amenaza de suicidio, pero donde no se contemplaban los casos de incesto, violación o malformaciones del feto.
Miles de mujeres irlandesas que se vieron obligadas a viajar a otros países, sobre todo a Reino Unido, recogen ahora sus frutos tras cerca de tres meses de intensa campaña para revocar una de las leyes más restrictivas sobre el aborto en la Unión Europea. Alta participación según las previsiones.
La radiotelevisión pública irlandesa RTE informa de que la participación podría ser la más alta en la historia de los referéndums celebrados en el país, puesto que podría superar al 61% registrado en la consulta para legalizar el matrimonio homosexual en 2015. El primer ministro irlandés, el democristiano Leo Varadkar, ha calificado el referéndum de "una oportunidad única en una generación".
Varadkar, que ha hecho campaña a favor del sí, se ha mostrado el viernes seguro de que una alta participación podría ser una buena señal para el resultado. La cuestión refrendada se ha convertido en un tema tabú y ha dividido a los 4,8 millones de habitantes del país, profundamente católico, en una ocasión que refleja la influencia de la Iglesia en la sociedad actual.
El debate sobre el aborto saltó al debate político en 2012, tras la repentina muerte de Savita Halappanavar, una mujer india de 31 años que murió de una septicemia al negarle los médicos un aborto por tratarse de "un país católico". Mujeres, hombres, médicos, políticos y, especialmente la diáspora, se han movilizado para promulgar el sí.
"Es una desgracia que tantas mujeres hayan viajado a Inglaterra para hacerse cargo de su familia y su salud y por eso tiene que cambiar", ha declarado Sophie O'Gara a Reuters una de las votantes a favor del sí. Sin embargo, la campaña a favor del no también ha encontrado muchos adeptos, como John Devlin, que considera "muy importante proteger a los bebés no nacidos" porque "a la gente ya no le importa la dignidad de la vida humana".
Irlanda decide hoy en referéndum el futuro de su ley de interrupción del embarazo, una de las más restrictivas del mundo. En concreto, los electores decidirán si derogan la octava enmienda de su Constitución, que prohíbe abortar en todos los casos, salvo en el de peligro para la vida de la madre. Según la legislación irlandesa, las mujeres solo pueden abortar si su vida corre peligro, lo que incluye la amenaza de suicidio, pero excluye casos de incesto, violación o malformaciones del feto.
A través de este referéndum, el Gobierno irlandés ha propuesto eliminar esa provisión y, con el ‘sí’ del electorado, redactará una nueva legislación que podría permitir el aborto en todas las circunstancias durante las primeras doce semanas de embarazo y, en casos excepcionales, hasta las veinticuatro.
DOWN ESPAÑA no se posiciona ni a favor, ni en contra del aborto pero defiende que no se discrimine a las personas por razón de su discapacidad. En este contexto, Conor O’Down, un joven con síndrome de Down, ha protagonizado una campaña puesta en marcha por la organización pro-vida LoveBoth.
Los partidarios del sí han revolucionado las redes sociales con una campaña espontánea con el hashtag #Hometovote, donde muchos irlandeses residentes en otros países están relatando sus viajes de vuelta a casa para votar. En 1983, Irlanda aprobó la ilegalización del aborto por un estrecho margen que preveía más de 10 años de cárcel para las mujeres que abortaran.
Hasta el pasado lunes 21 de octubre, Irlanda del Norte era, en el Reino Unido, el safest place - el sitio más seguro- para los bebés con síndrome de Down. El 21 de octubre, sin embargo, es un parteaguas. En el resto del Reino Unido, la Abortion Act, de 1967, autoriza a efectuar abortos hasta la semana 24, tanto en caso de peligro para la salud de la madre como por el riesgo de que el feto desarrolle una “discapacidad grave”.
No está del todo claro qué pasará con quienes quieran abortar en este intervalo. El mismo día 21, Crux Now citó a la baronesa acerca de otros aspectos que hacen que la regulación para el Ulster sea incluso más problemática que la vigente en otros territorios británicos. La integrante de la Cámara de los Lores denunció además que tampoco la norma define “un marco regulatorio que impida que alguien realice un aborto fuera de una clínica registrada, a no ser que la mujer dé su consentimiento […], a diferencia de lo que ocurre en Inglaterra y Gales.
A grandes rasgos, y en una división simplificadora del conflicto que asoló durante décadas a ese territorio, el Sinn Fein era percibido como el representante del sector católico y republicano de la población, en oposición a los partidos unionistas protestantes. Justo por eso, llama la atención que haya sido este partido quien haya tocado a las puertas de Westminster para que adelantara la causa abortista en el Ulster.
Por otra, la activista condenó el rol del Sinn Fein en todo esto: un partido, dice, “que apoya la unificación política con la República, se coaliga con Londres cuando de lo que se trata es de legalizar el aborto”. La deriva abortista del partido ya ha provocado escisiones. Una de ellas, la encabezada por el diputado Peadar Tóibín, que fue suspendido en 2013 por seis meses, luego de negarse a votar con su bancada en contra de la Ley de Protección de la Vida durante el Embarazo.
El aserto de “vox populi, vox Dei” ha sido siempre invocado de alguna manera por los políticos para sacar adelante sus decisiones. Si la flecha de las encuestas le indicó al ya maduro primer ministro el sendero a seguir-y el referéndum posterior lo confirmó- en la parte norte de la isla los sondeos no muestran un camino cierto.
Amnistía Internacional (AI), en una investigación propia, reveló que el 65% de los norirlandeses adultos cree que el aborto no debe estar penalizado, y el 66% aprueba que Londres haya tomado cartas en el asunto. En el lado opuesto, sin embargo, encontramos la encuesta realizada por la consultora ComRes para Both Lives Matter, en octubre del año pasado. Un 93% de los adultos afirmó que la vida del no nacido importaba tanto como de la madre, frente a apenas un 2% que dijo que la vida del feto no era para nada relevante.
Sondeos aparte, ha habido varias iniciativas de la sociedad civil para frenar la imposición. Al margen de que varias Iglesias hayan denunciado, en un comunicado del 30 de septiembre, que “no hay indicios de que estos cambios reflejen la voluntad de las personas que serán afectadas y que no han sido consultadas”, más de 700 trabajadores de la salud (entre ginecólogos y comadronas) enviaron una carta al secretario Smith, para anunciarle que no se quedarán callados ante la decisión.
Por último, está la apelación de las personas con síndrome de Down, convertidas ahora, de modo implícito, en diana predilecta de la ley.
(*) 2-04-2020: El nuevo marco regulatorio del aborto en Irlanda del Norte entró en vigor el 31 de marzo de 2020. Bajo la nueva ley, se permite poner fin al embarazo hasta la semana 24, si se determina que este supone un riesgo de daño físico o mental para la madre. En respuesta a la decisión de imponer la nueva ley, los obispos católicos de la provincia británica emitieron el 31 de marzo un comunicado en que expresaron: “Cada bebé no nacido importa, con independencia de su género o antecedentes.
Amnistía Internacional pide acceso al aborto seguro.
