La invaginación intestinal es un problema grave que afecta principalmente a lactantes y niños pequeños. Se define como la introducción de una parte del intestino dentro de sí mismo, similar a cuando se mete el dedo de un guante hacia adentro. Este proceso causa una obstrucción y puede llevar a complicaciones severas si no se trata a tiempo. A continuación, profundizaremos en las causas, los síntomas y las opciones de tratamiento disponibles.
¿Qué es la Invaginación Intestinal?
La invaginación intestinal ocurre cuando una porción del intestino se pliega como un telescopio, con un segmento que penetra dentro de otro. Esto causa una obstrucción que impide el paso normal de los alimentos digeridos. Las paredes de las dos porciones del intestino “plegadas sobre sí mismas” hacen presión entre ellas, causando irritación e hinchazón de la zona. Finalmente, se interrumpe la irrigación sanguínea a esa zona, lo cual puede provocar daños al intestino.
La invaginación intestinal es una enfermedad que pone en peligro la vida.
Causas de la Invaginación Intestinal
La mayoría de las veces la invaginación se produce sin que se pueda indentificar un desencadenante concreto. No se conoce la causa exacta de la invaginación intestinal. Se piensa que en muchos casos pueden estar favorecidas por infecciones víricas intestinales.
Solamente en un 5% de los pacientes puede hallarse una causa que justifique la invaginación. Aunque es poco frecuente, también se ha observado una mayor incidencia de desarrollo de esta enfermedad en niños que presentan tumores o masas abdominales o intestinales y en niños con apendicitis. No obstante, la invaginación intestinal también puede ocurrir en niños mayores, adolescentes y adultos.
¿A quiénes afecta?
En muy raras ocasiones la invaginación intestinal se ve en recién nacidos. La mayoría de los casos aparecen entre los 2 meses y 2 años de vida. Los niños desarrollan invaginación intestinal con una frecuencia 4 veces mayor que las niñas.
Síntomas de la Invaginación Intestinal
Los síntomas de la invaginación intestinal son muy parecidos a los del cólico del lactante: un dolor abdominal intermitente que provoca en el niño un llanto inconsolable y hace que encoja las piernas.
Los síntomas pueden incluir:
- Aparición repentina de dolor abdominal intermitente en un niño que previamente se encontraba bien.
- Al principio, el dolor puede confundirse con un cólico, y ocurre a intervalos frecuentes.
- Los lactantes y niños pueden retorcerse, llevar las rodillas hacia el pecho, comportarse de modo irritable y tener llanto muy intenso.
- Durante los episodios de dolor se pueden escuchar “ruidos intestinales “.
- Durante la invaginación intestinal también pueden aparecer vómitos, los cuales suelen comenzar poco después de que comience el dolor.
- Un síntoma muy característico, pero que se ve sólo a veces, es la aparición de sangre en las deposiciones, con un aspecto que se suele denominar como mermelada de grosella.
- Además de los signos ya mencionados, el médico a veces encuentra una masa al palpar la barriga, que se corresponde con la zona invaginada.
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Diagnóstico de la Invaginación Intestinal
Si el niño presenta estos síntomas, es importante acudir al pediatra o a un servicio de urgencias donde los médicos indicarán las pruebas necesarias. El diagnóstico temprano es crucial para evitar complicaciones graves.
El médico realizará una historia clínica, una exploración física y solicitará:
- Radiografía abdominal. En la radiografía de abdomen pueden verse signos de obstrucción intestinal, aunque si la invaginación es reciente puede pasar desapercibida.
- Enema opaco. El diagnóstico suele realizarse con una radiografía del abdomen con contraste con bario. Mediante un enema se administra un líquido denominado bario (una substancia química metálica y líquida con consistencia similar al yeso, que se utiliza para recubrir el interior de los órganos de forma que puedan verse en las radiografías) a través del ano.
- Ecografía abdominal o TAC. El método diagnóstico de elección es la ecografía de abdomen mientras la Tomografía computerizada (TC) es la prueba de imagen más sensible.
Tratamiento de la Invaginación Intestinal
Afortunadamente, la mayoría de los casos se resuelven sin pasar por el quirófano, mediante un enema de aire o líquido. En algunos casos, la invaginación intestinal se corregirá sola, mientras se diagnostica, con un enema opaco.
Se trata de una técnica radiológica en la que se introduce aire o líquido a presión a través del ano, mientras se controla la invaginación mediante rayos X o ecografía. La presión empuja hacia atrás el trozo de intestino que se había deslizado dentro, consiguiendo así eliminar la invaginación.
Si el niño está estable y no tiene signos de peritonitis se coloca un enema con bario, dicho examen es diagnóstico y puede ser terapéutico. Para el tratamiento con enema de bario, el niño tiene que estár sedado por lo que generalmente se administra un poco de anestesia suave. Para realizar el enema opaco se introduce una sonda rectal lubricada hasta el recto y se mantiene allí juntando firmemente los glúteos e inmovilizando al niño. Se llena el intestino con contraste y se observa el llenado intestinal con radiografías. Se continúa la presión constante introduciendo más bario, hasta que la parte del intestino que está dentro del mismo intestino vuelva a su lugar. Este procedimiento se puede repetir una segunda y tercera vez.
No se debe manipular el abdomen durante el intento de reducción. Generalmente el 42-80% de los casos de invaginación se resuelven con esta técnica. Si se logra una reducción completa se hospitaliza al niño para observación.
Cirugía
La cirugía es necesaria en las invaginaciones intestinales que no se resuelven con un enema opaco o en niños que están muy enfermos y no pueden someterse a procedimientos diagnósticos. En la cirugía bajo anestesia, el cirujano hará una incisión en el abdomen, localizará la invaginación intestinal y empujará las secciones “plegadas” otra vez a su lugar.
Si se ha dañado una gran porción del intestino, se extirpará una cantidad considerable del mismo. En este caso, es posible que las porciones del intestino que queden tras la extirpación de las zonas dañadas no se pueden unir entre sí quirúrgicamente. En estas circunstancias puede precisarse una colostomía, es decir, realizar un agujero artificial en el abdomen por donde saldrán las heces hacia una bolsa.
Invaginación Intestinal Recurrente
La tasa de recurrencia tras tratamiento conservador es del 8-10%. El 90% de las invaginaciones intestinales son de causa idiopática. El 8-10% restante se debe a presencia de lesiones anatómicas desencadenantes, siendo estas más frecuentes en mayores de dos años, localización no ileocólica y en caso de múltiples recurrencias (> 3). A pesar de esto, no se ha logrado un consenso sobre el número de recurrencias y en qué pacientes son necesarios estudios etiológicos complementarios para descartar otras causas.
Complicaciones del tratamiento
Las complicaciones más frecuentes derivadas del enema son el estallido cólico o el shock por dolor, la incapacidad para la reducción o la recidiva. La reducción manual debe hacerse bajo anestesia general, lo que conlleva los riesgos propios de dicha técnica. Las complicaciones derivadas de la cirugía pueden ser la hemorragia, la infección de la herida operatoria, el absceso intrabdominal, la obstrucción por bridas o la recidiva de la invaginación.
Pronóstico
Con los medios adecuados, la invaginación intestinal tiene un pronóstico bueno. Algunas invaginaciones se resuelven por si solas sin tratamiento y de las que precisan tratamiento la mayoría se solucionan con un enema.
| Tipo | Descripción | Frecuencia | Resolución espontánea |
|---|---|---|---|
| Ileo-cólica | El íleon se introduce en el colon. | Más común | No |
| Ileo-ileo-cólica | El íleon se introduce en el íleon y luego en el colon. | Menos común | No |
| Colo-cólica | El colon se introduce en sí mismo. | Rara | Desconocido |
| Intestino delgado (yeyuno-yeyunal e ileo-ileal) | El yeyuno se introduce en el yeyuno o el íleon en el íleon. | Rara | Sí |
