Inserción Anómala de la Placenta: Definición, Causas y Tipos

La placenta previa es una forma anómala de colocación de la placenta. Se habla de placenta previa cuando esta se posiciona cubriendo parcial o completamente el orificio cervical interno o cuello del útero. Esta condición puede presentar desafíos significativos durante el embarazo y el parto.

Tipos de Placenta Previa

Incidencia

Entre un 0,3 y un 0,8% de los embarazos se ven afectados por esta anomalía, dependiendo de las características del grupo de población investigado. La incidencia de placenta previa ha aumentado y actualmente se produce en 1 de cada 200 gestaciones.

Factores de Riesgo y Causas

La causa de la placenta previa se desconoce. Los factores de riesgo para sufrir una placenta previa incluyen los traumatismos previos en el útero y en su vascularización. Se asocia una mayor probabilidad de sufrir placenta previa en los casos en que:

  • La embarazada ha pasado por alguna cesárea con anterioridad.
  • Tiene un alto número de embarazos previos.
  • Tiene un alto número de abortos tanto espontáneos como inducidos.
  • Su edad es avanzada.
  • Ya se ha tenido una placenta previa en otro embarazo.

Además, existen algunas causas que pueden estar relacionadas con la placenta previa:

  • Causas uterinas: La porción inferior del útero no es la adecuada para que se inserte la placenta porque es más delgada, con menos musculatura que la zona superior.
  • Causas placentarias: La placenta previa solo sangra si se desprende. La capacidad de crecimiento del segmento inferior del útero supera a la de la placenta y puede producir pequeños desprendimientos del borde placentario que dejan al descubierto vasos sanguíneos que pueden producir hemorragias.

Tipos de Placenta Previa

Existen diferentes tipos de placenta previa, clasificados según la ubicación de la placenta en relación con el orificio cervical interno:

  • Tipo I. Placenta baja: Se denomina placenta baja a la que está cerca (a menos de 2 cm) de la abertura del cuello del útero. Generalmente las placentas de inserción baja no llegan al final del embarazo como tales, ya que suelen desplazarse hacia arriba como consecuencia del desarrollo de la porción inferior del útero a partir de las 32 semanas.
  • Tipo II. Placenta marginal: La placenta está al lado del cuello uterino pero no cubre la abertura.
  • Tipo III. Placenta oclusiva parcial: La placenta cubre parte de la abertura cervical.
  • Tipo IV. Placenta oclusiva total: La placenta cubre toda la abertura cervical. Cuando la placenta es oclusiva al final del embarazo no permite el parto vaginal y habría que hacer una cesárea.

Al principio del embarazo, lo normal es que la placenta se coloque en la parte baja del útero y a medida que éste crece, se va desplazando y subiendo.

Síntomas

Además, a partir de la semana 24 de gestación, un sangrado vaginal de color rojo brillante e indoloro puede indicar que existe placenta previa. Entre el 70% y el 80% de los casos, la placenta previa se presenta como un sangrado vaginal repentino e indoloro de sangre roja y líquida. Es el síntoma principal de esta anomalía, pero no sucede en todos los casos. Entre un 10% y un 20% de los casos se producen además contracciones uterinas dolorosas.

Existe tendencia a que el sangrado se interrumpa espontáneamente, con la ayuda del reposo. Sin embargo, lo habitual es que comience de nuevo días o semanas después con sangrados mayores e intervalos cada vez más cortos. En una tercera parte de los casos el sangrado se produce antes de la semana 30 de la gestación; este grupo es el que tiene mayor riesgo de necesitar transfusiones sanguíneas, de sufrir partos prematuros y de mayor mortalidad perinatal.

PLACENTA PREVIA, CAUSAS, RIESGO, PARTO... - Ginecología y Obstetricia -

Diagnóstico

El diagnóstico deberá ser confirmado mediante una ecografía. El diagnóstico de placenta previa es clínico y su confirmación, ecográfica. Si no se ha realizado una ecografía en el segundo trimestre y la embarazada refiere sangrado vaginal después de la semana 20, se debe hacer una ecografía para determinar la localización de la placenta antes de explorar a la paciente por vía vaginal para evitar producir hemorragias.

Inicialmente se debe realizar una ecografía abdominal para localizar la placenta (con la vejiga parcialmente llena de orina). La resonancia magnética es también un buen medio para diagnosticar la placenta previa.

Tratamiento

El procedimiento a seguir cuando se detecta un caso de placenta previa depende mucho de la semana de gestación y de la cantidad de sangre que haya perdido la madre. Estas pacientes deben evitar las relaciones sexuales y la práctica de ejercicio físico a partir de las 20 semanas de gestación. También deben disminuir su actividad física general a partir del tercer trimestre.

La paciente debe ingresar en un centro hospitalario en la primera hemorragia para una cuidadosa monitorización tanto materna como fetal. La mayor parte de las hemorragias por placenta previa suelen detenerse por sí solas. Si la edad gestacional está entre las semanas 23 y 34 se deben administrar corticoides para acelerar la maduración de los pulmones fetales. Estas pacientes pueden necesitar suplementos de hierro para corregir la posible anemia debida a la hemorragia.

Las placentas previas estables (sin sangrado o con sangrado mínimo) deben cumplir 36-37 semanas de gestación para programar el parto. Se debe realizar cesárea siempre que la placenta previa sea total o parcial. Algunos autores consideran la posibilidad del parto vía vaginal en placentas marginales cuando la distancia entre el borde de la placenta y el orificio del cuello del útero es mayor de 2 cm.

Si la hemorragia es moderada y el embarazo es mayor de 34 semanas, o si el sangrado se va incrementando progresivamente tras haberse interrumpido después de una hemorragia inicial, se debe realizar una cesárea si la paciente ha recibido corticoides durante el embarazo (y por tanto se supone una adecuada maduración de los pulmones del feto). Si no los hubiera recibido porque su primera hemorragia se produjo después de la semana 34, se debe realizar una amniocentesis para valorar la madurez pulmonar del feto. Si la amniocentesis indica que los pulmones del feto están maduros se debe realizar una cesárea.

Se trata de una urgencia obstétrica. Las cesáreas de urgencia en pacientes inestables se realizan bajo anestesia general.

La placenta previa incrementa en 8 veces el riesgo de sufrir un parto prematuro.

La placenta previa aumenta el riesgo de sufrir hemorragias vaginales. Por este motivo, las mujeres con placenta previa precisan más transfusiones sanguíneas, extirpaciones del útero (histerectomías) tras el parto, ligaduras de las arterias uterina e iliaca o embolizaciones de los vasos sanguíneos de la pelvis, que las embarazadas que no sufren esta complicación. El compromiso fetal depende del materno.

Las complicaciones y la mortalidad de los recién nacidos de embarazos con placenta previa ha disminuido mucho en los últimos años, debido a las mejoras en el manejo obstétrico, a las cesáreas y a la mejora en los cuidados neonatales.

Otras complicaciones asociadas

  • Implantación anormal de la placenta o placenta accreta: La placenta accreta es la que se adhiere en exceso a la pared del útero y cuesta que se desprenda tras el parto, causando una hemorragia vaginal al desprenderse. Para tratarla puede ser necesario tener que extirpar el útero (histerectomía).
  • Mala presentación del feto: La ubicación de la placenta en la porción inferior del útero predispone a que el feto no tenga una presentación normal de cabeza (cefálica).
  • Retraso del crecimiento intrauterino.
  • Vasa previa y cordón umbilical velamentoso.
  • Anomalías congénitas.

¿Qué hacer ante una placenta previa?

Si la detección es temprana puede que la ésta se desplace y permita el parto vaginal. Si aparece sangrado abundante, dependerá del momento de la gestación:

  • Si el bebé es aún muy inmaduro será necesario el ingreso hospitalario para controlar la situación y preparar a la madre y al bebé por si fuera necesario llevar a cabo una cesárea prematuramente.

En cualquier caso, un control médico rutinario podrá despejar todas tus dudas. Aunque suele ser preferible evitar las cesáreas, no debes tenerle miedo si tu médico decide que es la mejor opción.

Tipo de Placenta Previa Descripción Manejo Típico
Placenta Baja La placenta se encuentra cerca del orificio cervical interno, pero no lo cubre. Monitoreo, posible reposo, parto vaginal puede ser posible.
Placenta Marginal La placenta está al borde del orificio cervical interno. Monitoreo, posible reposo, cesárea si hay sangrado excesivo.
Placenta Parcial La placenta cubre parcialmente el orificio cervical interno. Cesárea programada.
Placenta Total La placenta cubre completamente el orificio cervical interno. Cesárea programada.

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