Ingrid Bergman, una de las actrices más icónicas del siglo XX, dejó una huella imborrable en la historia del cine. Su vida, marcada por el éxito profesional y los escándalos personales, sigue fascinando a generaciones. A continuación, exploraremos su biografía, desde sus humildes comienzos en Suecia hasta su consagración en Hollywood y su polémica relación con el director italiano Roberto Rossellini.
Quedó huérfana de madre cuando tenía dos años y su padre murió 10 años después por lo que fue criada por unos familiares. Decidió hacerse actriz para combatir su extrema timidez y dio sus primeros pasos en el teatro. A los dieciocho años fue elegida entre cientos de aspirantes para estudiar en la Real Escuela de Teatro dramático (en donde también estudió Greta Garbo). Pronto se casa y entra en la industria cinematográfica.
Inicios en Suecia y Llegada a Hollywood
En sus comienzos como actriz en Suecia Gustaf Molander la dirigió en siete películas (con él, en 1935, fue proclamada mejor promesa del cine sueco). Su película "Intermezzo" la llevó a América donde se traslada a vivir empujada por la II Guerra Mundial. Se convierte en estrella definitiva con "Casablanca". Ya consolidada como actriz, Alfred Hitchcock, que la dirigió en tres ocasiones.
Participó en 45 películas y recibió dos Oscars en la categoría de mejor actriz por las películas "Luz de gas" (1944) y "Anastasia" (1956). También ganó un Oscar correspondiente a la mejor actriz secundaria por su trabajo en la película "Asesinato en el Orient Expres" (1974). Fue además nominada en otras tres ocasiones para el Oscar destinado a la mejor actriz, por las películas "Las campanas de Santa María" de 1945, "Juana de Arco" de 1948 y "Sonata de Otoño" de 1978. También ha logrado el Emmy (Oscar televisivo) por sus trabajos en "The turn of the screw" (1959) y "Una mujer llamada Golda" (1982). Por esta última miniserie obtuvo además obtuvo además el Globo de oro correspondiente a la mejor actriz.
Premios y Reconocimientos de Ingrid Bergman:
| Premio | Película/Trabajo | Año |
|---|---|---|
| Oscar a la Mejor Actriz | Luz de gas | 1944 |
| Oscar a la Mejor Actriz | Anastasia | 1956 |
| Oscar a la Mejor Actriz Secundaria | Asesinato en el Orient Express | 1974 |
| Emmy | The turn of the screw | 1959 |
| Globo de Oro a la Mejor Actriz | Una mujer llamada Golda | 1982 |
INGRID BERGMAN. Triunfo, desprecio y reaparición
El Escándalo Rosellini
En 1949 se marcha a Italia para rodar con Rosellini y allí surge un amor que fue condenado por el público que veía como se rompía el prototipo de "esposa y madre modelo". Tiene tres hijos con el director italiano y será una de sus gemelas, Isabella, la que sigue sus pasos. Rosellini la dirigió en seis películas.
Como el mundo hace 70 años era muy distinto al de ahora, a la actriz le costó dar con las señas del director, casi desconocido en Hollywood. Cuando lo consiguió, comenzó una correspondencia de rendida admiración en la que resolvieron trabajar juntos en un guion que Rossellini estaba preparando, la futura Stromboli. La presencia de una persona de la fama y talento de Ingrid facilitaba, en teoría, la financiación de otra obra de un director tan arriesgado como el italiano. Ella era la exportación sueca más exitosa desde Greta Garbo, la Ilsa de Casablanca, galardonada con un Oscar por Luz que agoniza, admirada por su naturalidad y belleza en todo el mundo.
Por su parte, Roberto sería casi desconocido en la meca del cine, pero su revolucionaria forma de plasmar la realidad le había valido una Palma de oro en Cannes y la admiración de los más selectos círculos cinematográficos. También había protagonizado sus propias crónicas de los incipientes paparazzis de su país. Casado desde hacía más de una década, mantenía una relación sabida por todos con su amante y musa, la espectacular actriz Anna Magnani. Juntos formaban una tumultuosa y popular pareja.
El Inicio de la Relación
“He visto sus dos filmes, Roma, ciudad abierta y Paisà, que me han gustado mucho. Ingrid Bergman”*Esta carta ya legendaria forma parte de la historia del cine. No es extraño que dos sensibilidades artísticas de la talla de Ingrid Bergman y Rossellini conectaran a través de las películas del segundo, obras capitales del neorrealismo italiano que provocaron en Ingrid un cataclismo emocional e intelectual. Ingrid salió conmovida del cine aquella noche de primavera de 1948. No lo sabía, pero su vida acaba de cambiar para siempre.
La intuitiva Magnani no se equivocaba. Cuando Ingrid llegó a Roma por primera vez para recorrer el sur del país de camino hacia Estrómboli, la isla de las Lípari en la que iba a rodarse la película -que entonces se llamaba todavía Tierra de Dios-, Roberto y ella se convirtieron en amantes: “Me enamoré de él porque era tan singular. No había conocido a nadie como él, tan libre. Daba nuevas dimensiones a la vida, límites nuevos, emociones y horizontes nuevos. Y me proporcionó una valentía desconocida”. En él vio una salida para huir de un matrimonio y una industria en la que se sentía atrapada. “Había pasado tantos años esperando a alguien que me obligara a partir. Roberto fue ese alguien. No pensé que trastocase el mundo…”.
En Amalfi la actriz resolvió que aquello era más que un affaire pasajero, que era un amor lo bastante intenso como para romper su matrimonio y dejar Estados Unidos. Escribió a Petter desde el mismo Albergo Luna Convento en el que Anna había dejado plantado a Roberto, contándole que se había enamorado y se quedaba a vivir en Italia. Su marido no lo aceptó. Le era imposible creerlo. De esa negación nacerían gran parte de los dramas que estaban a punto de ocurrir.
Pronto quedó claro que aquellos dos tenían algo más que una mera asociación artística. La revista Life les fotografió cogidos de la mano y las imágenes dieron la vuelta al mundo. El personaje de la refugiada que se casa sin amor buscando una salida y acaba atrapada en un mundo ajeno, tan opresivo como del que intenta huir, le sentaba como un guante a Ingrid y su estado presente, a medias entre la dicha de estar enamorada, la culpabilidad por dejar a su esposo y las dudas y el dolor por su hija Pia, de diez años de edad, que seguía en Estados Unidos.
Relata en su biografía **“Estaba en el infierno. Lloré tanto que pensé que me quedaría sin lágrimas. Los periódicos tenían razón: había abandonado a mi marido y mi hija. Era una mala pécora, pero no había deseado serlo”.**
El mundo estalló, y lo hizo de forma violenta contra su antaño estrella favorita. Ahora era una mujer perdida, una puta y un insulto a toda la buena sociedad. Que esa presencia casi seráfica lo dejase todo para irse a retozar con un director poco atractivo, latino y tempestuoso, parecía un insulto a América y a toda lógica. Se le sumaba el morbo añadido de que ella fuera ahora su nueva musa, después de las películas capitales rodadas con Anna Magnani.
También estaba, por supuesto, la compleja situación de Pia. Roberto impedía a Ingrid volver a Estados Unidos, temeroso de que no volviera con él, y Petter se negaba a que la niña fuese a Italia. El litigio por el divorcio y la custodia se volvió cruento, lleno de acusaciones cruzadas y de falta de colaboración entre ambos. La consecuencia fue que madre e hija pasaron dos años sin verse. Y luego otros seis.
El Nacimiento de Robertino y las Gemelas
La noche en la que Ingrid se puso de parto coincidió con el estreno de Volcano, una película de argumento similar a Stromboli creada por Anna Magnani para competir con la de su ex, dirigida por un americano. Así llegó al mundo en 1950 el niño, al que llamaron Robertino. La pareja se había establecido en el Viale Bruno Buozi, en Roma, y pasaban los veranos en Santa Marinella. Llegaron las gemelas, Isotta-Ingrid e Isabella, y hubo momento de intensa felicidad.
Después de hablar una mezcla de inglés y francés chapurreado, Ingrid logró aprender italiano. Pero nada podía opacar el hecho de que su hija mayor se estaba convirtiendo en adolescente con una relación con su madre solo por carta. La convivencia con Roberto tampoco era fácil.
El Regreso a Estados Unidos y Últimos Años
Una vez separada de Rosellini, el público norteamericano la perdona y le permite volver. Se casó tres veces. Los últimos años de su carrera los dedicó, sobre todo, al mundo de la televisión.
