Historia de Santoña: Desde la Abadía de Paterno hasta la Villa Real

La actual localidad de Santoña (Cantabria) ha sido siempre uno de los puertos de referencia de Castilla. Quizás por eso su primer nombre fue simplemente Puerto. Situado en la bahía que se lleva su nombre, Santoña es una localidad marcada por su tradición pesquera y sobre todo, por su industria conservera.

Santoña es la capital del municipio con el mismo nombre, se encuentra en la comarca Trasmiera, en Cantabria. Limita con el mar Cantábrico casi en su totalidad. Santoña tiene una población de 11.451 habitantes y se encuentra situado a 7 metros de altitud y a 48 km de Santander.

Santoña ofrece al visitante bonitos lugares donde descubrir su importante herencia histórica como defensa costera que todavía exhibe. También podemos disfrutar de la Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel y de su centro de interpretación, que podemos encontrar en el puerto de la localidad.

Descubre la historia y lo mejor que ver en Santoña, Cantabria.

Santoña - Visita guiada - Cantabria en 4K

Desde antes de la conquista romana el lugar ya era conocido por su nombre actual. Tal denominación deriva de la tribu de los Santones o Sántonos, posiblemente de procedencia celta. En la Edad Media a Santoña se la conocía con el nombre de Puerto o Puerto de Santoña, según consta en documentos.

El municipio de Santoña está formado por tres núcleos de población: Santoña, El Dueso y Piedrahita. El Dueso y Piedrahita son dos barrios mientras que Santoña forma el núcleo principal. En la Edad Media el poblamiento principal de Santoña estaba compuesto por barrios próximos unos de otros y unidos por una serie de caminos que iban a dar a la calzada principal.

La bahía de Santoña estuvo habitada por el hombre desde el Paleolítico Superior, según indican los yacimientos encontrados en el monte santoñés, estudiados minuciosamente en los últimos años del siglo XX. La romanización se llevó a cabo en Santoña a la par que en toda la costa cántabra. Según mención de las fuentes clásicas este lugar pudo ser Portus Vereasueca, Portus Blendium o Portus Victoriae, no sabiendo hasta la fecha cuál fue exactamente.

Por las excavaciones hechas en la zona de la iglesia y por el nivel romano sellado encontrado, con la suma de restos de cerámica de gran valor y monedas, se sabe que hubo un asentamiento importante en la segunda mitad del siglo I, sin duda al amparo de las actividades del puerto desde el que se tenía comercio con el sur de la Galia.

Tras la ocupación romana, la zona cántabra quedó muy despoblada, sobre todo por que sufrió el desembarco de numerosos pueblos invasores, responsables del fin del imperio romano de occidente.

Vista panorámica de Santoña.

Primeras menciones de Santa María del Puerto

En la Alta Edad Media Santoña tendría un núcleo de población muy probablemente alrededor de un primitivo cenobio. Obviando noticias más antigua y difíciles de corroborar, pero que exponemos más abajo, en este lugar existía ya en el año 836 un monasterio, citado en el documento de la fundación de San Andrés de Asia (Aja) procedente de Oña y en el cual uno de los testigos firma como Ego Zeziuus abbas de Port et presbiter testis.

Este monasterio sería seguramente la abadía de Santa María del Puerto cuya historia está íntimamente ligada a la de la villa de Santoña, la cual se desarrolló y creció bajo el amparo del monasterio. El primer documento del cartulario de Santa María del Puerto es algo posterior, del 13 de diciembre del año 863, y trata de la devolución de unos bienes incautados por orden de Nepociano en el 842. El documento lo firman el obispo Antonio y el abad Flavio.

Durante la rebelión de Nepociano un noble de la zona llamado Rebelio le apoyó y consiguió de él que se le concediera la propiedad de San Juan del Castillo, una dependencia de Santa María del Puerto, que previamente había sido donado por su tía Galla a dicho monasterio. Por lo tanto podemos concluir que el monasterio benedictino de Santa María del Puerto ya existía a comienzos del siglo IX sin que se pueda saber con exactitud la fecha de su fundación.

Santa María del Puerto en el siglo X

Procedente de Cartulario de Valpuesta y datado el 23 de mayo del 919 conocemos un pleito entre Santa María del Puerto y Santa María de Valpuesta celebrado en localidad alavesa de Espejo acerca de una donación realizada por el presbítero Fenesterio. Refleja una disputa por el poder en la zona entre sendos monasterios que, en esta ocasión se saldó a favor de Valpuesta. El abad santoñés era Montano y el documento refleja que el rey era Ordoño II y que Munio Vela era conde en Álava.

El siguiente documento del cartulario de Santa María del Puerto es del 27 de marzo de 927. Nos ha transmitido un pleito sobre la villa de Carriazo presidido por Nuño Fernández, conde de Burgos y Castilla, en el cual el monasterio recuperó el dominio de dicha villa. En esta ocasión aparece el documento datado por el rey Alfonso Froilaz, quien gobernaba la zona de Asturias en abierta rebeldía contra el rey Alfonso IV de León.

¿Abandono de Santa María del Puerto?

Existe un gran vacío documental durante el resto del período de dominio condal castellano. Los siguientes documentos totalmente fidedignos procedentes del cartulario del monasterio son ya de la década de los años cuarenta del siglo XI. Sin posibilidad de saberlo a ciencia cierta, es posible que el monasterio fuera abandonado por razones que desconocemos. ¿Qué ocurrió en este periodo?

El fundamento de esta suposición se encuentra en un documento del año 1047 en el cual se dice literalmente que Santa María del Puerto estaba desierta hasta que llegó a ella, desde oriente, el abad Paterno. Existe una tradición recogida por Madoz acerca de su destrucción por una invasión vikinga en el 968:

De dicho modo, y habiendo sido después abades Manolo y Montano, se hallaba la igl. de Santoña, hasta que esta c[iudad] populosa quedó asolada por los normandos que en el año 968 la invadieron y saquearon, dando muerte a sus moradores que pelearon con denuedo, siguiendo así por las demas marinas de Cantabria, Asturias y Galicia, hasta que el año 976 fueron acometidos en Rivadeo, quemadas sus naves y muerto su capitán Gunderedo con toda su gente.

Sin embargo en el 1011 el lugar es citado (portum Sancte Marie) en un documento de Oña como uno de los límites hasta donde podían pastar los rebaños de dicho monasterio. Esta claro que citar el lugar no significa que estuviera habitado, así que no descalifica esa posibilidad de que hubiera sufrido un ataque militar y que hubiera sido abandonado. De todas formas, solo se pueden hacer suposiciones y no asegurar nada.

Santoña bajo dominio de Pamplona: El fuero de Santoña

Tras el asesinato del conde García Sánchez, Sancho III de Pamplona se anexiona el condado de Castilla y, a su muerte (1035), el condado es dividido en dos, quedando Santoña como parte de los dominios del reino pamplonés. La primera referencia de esta época procede de dos vías distintas: un documento del cartulario del monasterio y otro de Santa María de Nájera. La distinta datación de la misma ha provocado una controversia ya que la una esta datada el 25 de marzo de 1042 y otra el 25 de marzo de 1047. Nos inclinamos aquí por la fecha de 1047 siguiendo las explicaciones de Martínez Diez.

Este documento es también llamado Fuero de Santoña. Más que un fuero es una noticia redactada algún tiempo después y que refiere una serie de franquicias que el monasterio recibió del rey navarro García III de Pamplona. La narración comienza relatando como el abad Paterno, procedente de oriente (seguramente de algún lugar del Aragón o la actual Cataluña) restaura el monasterio que se encontraba abandonado.

Pero cuando trata de reclamar las antiguas posesiones del cenobio, se encuentra con la oposición de los notables de la zona y expulsan a Paterno del monasterio. El monje acude a solicitar la protección del rey García y éste le confirma al frente del monasterio y ordena que proceda a la recuperación del patrimonio monástico. Además el rey ordena que nadie introduzca sus ganados en los términos y dehesas del monasterio contra la voluntad del abad bajo pena de muerte. Por otro lado le otorga el privilegio de que nadie dentro de los dominios del monasterio responda de sus delitos si no es ante el tribunal del abad, aunque con algunas garantías.

Se presume que el abad Paterno pudo ser el introductor de la reforma cluniacense en este cenobio, algo que también en otros monasterios del entorno en esa misma época. Este privilegio será confirmado y ampliado posteriormente por los reyes Alfonso VII, Fernando IV, Alfonso XI, Enrique II, Juan I, Enrique III, Juan II, Enrique IV, los Reyes Católicos, Juana la Loca, Felipe II de España, Felipe III y Felipe IV.

La labor de Paterno fue fecunda pues el mismo 25 de marzo de 1047 un documento de la abadía nos informa de que liberó de unos infanzones usurpadores a los monasterios de Santa Cruz, Santa Gadea y San Andrés en Escalante.

Incorporación a Nájera

En el año 1052 el monasterio de Santa María del Puerto fue anexado al de Santa María de Nájera por orden real de García III. Sin embargo, esta asociación no fue duradera pues poco tiempo después el territorio de la Transmiera dejará de pertenecer al reino de Pamplona y será recuperado por Castilla, en algún momento posterior a la batalla de Atapuerca (1054) y anterior a la llamada guerra de los Tres Sanchos (1067).

Santa María del Puerto hasta fines del siglo XI

Tras la reincorporación al reino de leonés y luego castellano, Santa María del Puerto se desliga de Nájera y vuelve a conseguir independencia jurisdiccional. El primer abad conocido de este período es Mamés, con documentos entre los años 1064 y 1074. Logró añadir a sus dominios el monasterio de San Martín de Laredo (1068) y propiedades en las villas de Rasines y Carasa (1073).

Su sucesor fue el abad Martín, cuyo gobierno duró al menos cuarenta y cinco años, siendo su primera mención del 1075, y que seguirá agrandando sus propiedades con otros monasterios como San Martín de Cariazo (1075), San Juan y San Jorge de Colindres (1083) y San Pedro de Noja (1084); y propiedades en Rasines, Cicero, Solórzano, Ajo, Anero, Argoños, Liendo, Cerviago, Sojo, Lomba, etc.

Orígenes míticos de Santa María del Puerto según Argáiz

Argáiz aporta numerosas referencias legendarias sobre los orígenes de Santoña aunque muchas de ellas no pueden ser corroboradas. Dice que en el 301 San Ananías y varios compañeros fueron arrojados al mar desde el Puerto Julio Brigense, según él el nombre romano de Santoña. Por esa razón hay una Peña Santa, y por eso el nombre de Puerto de Santoña, una corrupción de Santo Ananías.

Dice también que Puerto era una sede episcopal, siendo el primer obispo Arcadio, nombrado por el propio apóstol Santiago en el año 37. No se conocen más nombres hasta el obispo Estevad, quien en el 523 levantaría el monasterio de Santa María del Puerto y se convertiría en su primer abad. Estevad fue sucedido por Lupo, Abando, Victoriano (c. 586). Llegando al 811 hace al obispo Quintila o Suintila (que aparece en un documento del 811), obispo de Julióbriga y fundador de numerosos monasterios por toda la Transmiera.

Restos altomedievales de Santa María del Puerto

De la primitiva construcción de Santa María del Puerto quedan hoy en día escasos restos. Algunas tumbas altomedievales de la necrópolis que debía estar cercana al monasterio y algunos de cuyos sarcófagos está hoy en día en el exterior de la iglesia. Madoz, en la descripción antes citada, dice que la iglesia de Santa María del Puerto debía de albergar:

[…] los restos mortales de los primeros duques de Cantabria, aunque de sus sepulcros no se advierten vestigios. […]

Por otro lado, en el interior, en la parte inferior del machón izquierdo que da paso al crucero de la iglesia se conserva una lápida que indica el lugar donde fue sepultado el obispo Antonio.

La lápida del obispo Antonio

Se trata de una lápida de piedra de forma rectangular (91 x 50 cm) con una inscripción incisa en 6 líneas. La inscripción, en letra gótica minúscula, es una renovatio del siglo XV copia de una inscripción anterior fechada probablemente en el siglo IX. Está enmarcada a ambos lados por dos motivos decorativos decorativos de arquería gótica.

Existen muchas dudas sobre quien pudiera ser este obispo Antonio. Lo cierto es que el documento ya citado del año 863 aparece un obispo Antonio (“In iudicio Antoni episcopi”) pero sin especificar su sede. ¿Pudo ser de Valpuesta como asegura Martínez Díez? o ¿un obispo sin sede venido de al-Ándalus y refugiado aquí?.

Iglesia de Santa María del Puerto.

El abad Paterno y el resurgimiento de Santoña

En la Alta Edad Media Santoña tendría un núcleo de población muy probablemente alrededor de un primitivo cenobio. Cuando realmente este núcleo entró en la historia fue en 1038, con la intervención del abad Paterno que restauró el monasterio, reorganizó la comunidad religiosa y llevó a cabo una intensa tarea de repoblación. Así fue como aumentó el número de habitantes, se levantaron casas, se cultivó la tierra y comenzó para Santoña la verdadera vida como población.

Muchos historiadores consideran al abad Paterno como el verdadero fundador de Santoña. Se considera al abad Paterno como el verdadero fundador de la villa de Santoña por ser él quien llevó a cabo en el año 1038 el resurgimiento y restauración del monasterio de Puerto, la reorganización de su vida religiosa, la repoblación de gentes y la puesta en marcha de una importante economía agrícola.

Los problemas que el abad pudo tener para llevar a cabo tal empresa al carecer la ciudad de reconocimiento, fueron subsanados por el rey García de Nájera quien otorgó un fuero llamado "Privilegio Viejo de Santoña", con fecha de 1074, que hizo de Santa María de Puerto un abadengo, cuyo señor sería el abad y sus sucesores, otorgándole los correspondientes derechos como señorío abacial: posesiones del monasterio, inmunidad jurisdiccional, refugio y franquicias de comercio y plaza de mercado.

Santoña y el poder político: De Asturias a Castilla

Desde la época de los reyes asturianos las comarcas cántabras de Liébana, Asturias de Santillana, Campoo y Trasmiera pertenecían al reino de Asturias. Después fueron patrimonio de los condes de Castilla y de los reyes de Navarra. El rey de Navarra Sancho III el Mayor (también conocido como Sancho Garcés III de Pamplona) heredó el condado de Castilla siendo por tanto dueño de las comarcas cántabras aquí citadas. A su muerte repartió el reino entre sus hijos, con el consiguiente enfrentamiento entre García de Navarra (o de Pamplona) y Fernando de Castilla.

García Sánchez III de Pamplona (conocido también como García Sánchez el de Nájera), creó el obispado de Nájera, incluyendo en este obispado algunas zonas de la Castilla condal, entre otras el abadengo de Puerto, que pasó a depender del monasterio de Santa María la Real de Nájera.

La historia sigue con Fernando I de Castilla, que al vencer en la batalla de Atapuerca a su hermano García el de Nájera, incorporó a su corona los territorios cántabros anexionados anteriormente a Navarra, con excepción de Trasmiera, por lo que Puerto, que pertenecía a Trasmiera, siguió estando sujeto a Nájera.

El sucesor de Fernando I en el reino de Castilla fue su hijo Sancho II el Fuerte. Este rey recobró el territorio de Trasmiera y desde ese momento el monasterio de Puerto dejó de pertenecer a Nájera, hasta que Sancho III el Deseado cedió de nuevo en 1158 el monasterio de Santa María de Puerto a Raimundo, abad de Santa María la Real de Nájera.

Las relaciones entre Puerto y Nájera no fueron nunca muy amistosas. Tanto la nobleza santoñesa como el abad del monasterio hicieron todo lo posible por romper el vínculo de unión. En el siglo XV se llevó una petición al respecto a los Reyes Católicos que fue desestimada.

Santoña, Villa Real bajo Felipe II

En el reinado de Felipe II, el monasterio de Santoña consiguió la independencia del de Nájera así como el estatus de Villa Real. Durante toda la Edad Media, las ciudades, villas o núcleos de población regidos e integrados por monasterios eran lugares eclesiásticos y deudores de dichos abadengos, es decir, todas las ventas y derechos recaían sobre el monasterio. Así era la costumbre y así eran las leyes hasta el reinado de Felipe II.

Este rey tuvo necesidad en un momento dado de sanear la Hacienda y uno de los objetivos para este fin fue la enajenación de villas y lugares eclesiásticos para lo cual tuvo que pedir el visto bueno al papa Gregorio XIII quien otorgó el permiso enviando un Breve Apostólico el 6 de abril de 1574. En este documento se daba permiso para que dicha enajenación pudiera tener lugar sin el consentimiento de los abades.

Según la ley vigente, el Concejo y los vecinos de los lugares en venta o enajenación tenían el derecho de comprar a su vez la Jurisdicción Real y esto fue lo que hizo el Concejo de Santoña, que siguiendo estas normas y reuniendo el dinero necesario consiguió que se llevara a cabo el asiento de venta el 20 de mayo de 1579, entre Santoña y la Corona, representando al Concejo Pedro Solórzano y Juan del Castillo que entregaron a la Corona 16.000 maravedises por cada uno de sus vecinos, tanto del núcleo de la población como de los barrios y aldeas, pagando además una buena cantidad al monasterio de Nájera, que desde ese momento dejaba de tener poder sobre el abadengo de Santa María de Puerto.

El 4 de junio de 1579, Felipe II firmó la Cédula Real, tras lo cual Santoña quedó incorporada a la Corona como Villa Real. Tomó posesión de la Jurisdicción en nombre del rey, Gonzalo de Salamanca.

Después de las firmas, el escribano Juan del Castillo y el comisario del rey Gonzalo de Salamanca convocaron al Concejo para su constitución en villa. Hubo una sesión especial en que se celebró una ceremonia de reconocimiento del Rey como señor de la villa, además de hacerse los repartos y nombramientos de varios justicias, oficios públicos, etc. El Concejo tomó posesión de los barrios de El Dueso, Piedrahita, Margotedo y Fuentecilla.

El pregonero lanzó la noticia de que Santoña era a partir de ese día Villa Real, advirtiendo además que ya no había que abonar rentas a Nájera.

Santoña en los siglos XVII y XVIII

Transcurrieron así 36 años pero por una mala economía y muchas deudas contraídas, la villa de Santoña se vio en la necesidad de vender y enajenar de nuevo la Jurisdicción, no sin gran oposición de un gran número de vecinos cuyo optimismo les llevaba a creer que podrían superar la crisis. Compró la Jurisdicción el duque de Lerma que pudo sacar de apuros a sus habitantes durante 90 años.

En el siglo XVIII y bajo el reinado de Felipe V, la villa volvió a comprar la Jurisdicción Real por el importe de 12.000 ducados. El 10 de septiembre de 1705, el rey otorgó una Real Facultad (norma dictada por el Rey o su Cámara para disponer sobre los bienes, inferior en rango a la Real Cédula) por la que de nuevo Santoña era Villa Real, con todos los beneficios que ello pudiera llevar.

Santoña en el siglo XX

En el siglo XX durante la Guerra Civil Española fue escenario de un hecho que llegaría a alcanzar gran trascendencia política e ideológica; se trata de la rendición de los batallones nacionalistas vascos en el denominado Pacto de Santoña (1937).

Prensa Local

Desde fines del siglo XIX Santoña tuvo su propio periódico donde se escribía sobre la vida y acontecimientos del pueblo. Este periódico se llamaba El Eco de Santoña. Se estrenó el 10 de diciembre de 1891, siendo su propietario y director José Bravo. Salía cada 3 meses. Colaboraban Emilio Pascual y Luis, hijo de José Bravo. Los primeros 2 años la publicación salió de la imprenta de A. Quesada en Santander.

Cuando en Santoña se inauguró la primera imprenta, cuyo propietario era Ricardo Meléndez, salió un número extraordinario de este periódico. En 1893 Fernando Bravo Moreno compró El Eco, haciendo equipo con Emiliano Pascual Rodríguez y su hijo Luis Pascual Ruiz. Tras un paréntesis de 2 años el periódico reapareció el 9 de agosto de 1906 bajo la dirección de Ricardo Meléndez, el propietario de la imprenta de Santander. En esta segunda época se convirtió en Semanario de intereses locales, en competencia con el nuevo periódico El Avisador con el que mantuvo algunas diferencias. Dejó de existir el 9 de mayo de 1912.

El Avisador se anunciaba como semanario de intereses de Santoña y su comarca y empezó a editar el 19 de mayo de 1895. Su director y propietario era Fermín Hernández. Uno de sus redactores fue Anselmo Ortiz Dou que escribía con el pseudónimo de Sancho Abarca. Su información se basaba sobre todo en los intereses de los pescadores. En 1903 apoyó la campaña del duque de Santoña que se presentaba a diputado por el distrito de Castro Urdiales.

Un paseo por la historia de Santoña

  • Paleolítico Superior y época romana: Primeros asentamientos en cuevas como la del Perro o la de San Carlos, y asentamiento romano importante en el siglo I d.C.
  • Siglo VIII: Construcción de un pequeño monasterio.
  • Siglo XI: El abad Paterno, con el apoyo del rey de Navarra García III, restaura el monasterio y lleva a la localidad a su máximo esplendor.
  • Siglo XVI: Construcción de fortalezas y baterías, como los castillos de San Carlos, San Martín y Galván Alto y Bajo.
  • Mediados del siglo XIX: Santoña se convierte en un enclave militar de primer orden.
  • Finales del siglo XIX: Declive de la importancia militar y auge de la tradición marinera y pesquera.
  • Siglo XX: La industria conservera se convierte en una de las actividades económicas principales, aunque sufre una caída a finales de siglo.

Tabla Cronológica de Santoña

Período Acontecimiento
Paleolítico Superior Primeros asentamientos humanos en cuevas de la zona.
Época Romana Establecimiento de un núcleo de población importante.
Siglo IX Existencia del monasterio de Santa María del Puerto.
Siglo XI Restauración del monasterio por el abad Paterno.
1052 Anexión al monasterio de Santa María de Nájera.
1579 Santoña se convierte en Villa Real bajo Felipe II.
Siglo XIX Desarrollo de la industria conservera.
1937 Pacto de Santoña durante la Guerra Civil Española.

Publicaciones populares: