Infección de Orina en Bebés: Síntomas, Tratamiento y Prevención

La infección de orina en bebés es una de las principales consultas pediátricas. De hecho, es común que los más pequeños de la casa experimenten alguna infección bacteriana. Si bien no se trata de una enfermedad grave, ¡sí existe un riesgo que todas las madres y padres deben conocer! Aprender a identificar la infección de orina es vital.

No obstante, los síntomas de una infección de orina en bebés, como la fiebre o la falta de apetito, son tan comunes a otras enfermedades que requieren un grado de sospecha muy fino. Que el cuadro clínico de tu hijo empeore depende de la detección precoz. Aun así, ¡no siempre es fácil identificar una infección de orina!

Aquí respondemos las dudas más frecuentes sobre la infección de orina en niños. En este artículo, te proporcionaremos información detallada sobre las causas, síntomas, tratamiento y prevención de esta condición, para que puedas actuar con rapidez y garantizar el bienestar de tu familia.

¿Cómo recolectar muestra de orina en bebés?

Diferencias entre Cistitis y Pielonefritis

Antes de meternos de lleno en la infección de orina en bebés, conviene conocer cuáles son las principales diferencias entre la cistitis y la pielonefritis.

  • Cistitis: Afecta a la parte inferior del aparato urinario, es decir, a la uretra y la vejiga. Es, de estas dos, la menos grave.
  • Pielonefritis: Es mucho más perjudicial. Se diferencia de la primera en que la infección acaba afectando a los riñones.

La infección del tracto urinario es una de las infecciones bacterianas más frecuentes en la edad pediátrica. La definición de infección urinaria hace referencia a la colonización y posterior multiplicación de microorganismos en el aparato urinario (habitualmente estéril), asociada a sintomatología que puede ser específica o inespecífica dependiendo de la edad.

En función de la localización, se puede dividir clásicamente en: alta (afectación del parénquima renal y/o pelvis renal recibiendo el nombre de pielonefritis aguda [PNA]) o baja (afectación de la vejiga urinaria y/o uretra recibiendo el nombre de cistouretritis).

Habitualmente, se utiliza el término de infección urinaria febril haciendo referencia a afectación del parénquima renal, sin embargo, se debe conocer que no siempre la presencia de fiebre implica daño parenquimatoso.

Causas de la Infección de Orina en Bebés

La causa de una infección urinaria en bebés es la presencia de bacterias en la orina. La infección de orina está causada por bacterias de origen intestinal que están presentes en la zona del periné (el área que rodea los genitales y el ano). La bacteria que provoca infecciones de orina con más frecuencia es la Escherichia coli.

El mecanismo de producción de ITU más frecuente es la vía ascendente, debido a la colonización de microorganismos derivados del aparato digestivo que llegan a la vía urinaria a través de la uretra, con la posibilidad de llegar hasta el tejido renal. La vía hematógena es rara, pero debe tenerse en cuenta en lactantes pequeños y neonatos.

Entre los factores dependientes del huésped, cabe mencionar que todas aquellas condiciones que dificulten la correcta eliminación de la orina aumentan notablemente el riesgo de infección urinaria (alteraciones anatómicas del tracto genitourinario, reflujo vesicoureteral, fimosis, disfunción vesical, hábito retentor, persistencia de residuo miccional, estreñimiento…), así como los hábitos higiénicos del aparato genital.

Otras causas incluyen:

  • Reflujo urinario o vesicoureteral: una afección en la que la orina, en lugar de salir hacia el exterior, regresa desde la vejiga hacia los uréteres o los riñones.
  • Género: Estadísticamente, las niñas sufren más infecciones de orina que los niños. En los primeros tres meses de vida, la ITU es más frecuente en varones, con aumento progresivo de la incidencia en niñas, siendo más frecuente en estas a partir del año de vida.
  • Alimentación: La infección de orina en bebés es menos frecuente en aquellos que se alimentan con leche materna.

Síntomas de Infección Urinaria en Bebés

Los principales síntomas de infección urinaria dependen de la edad. En los menores de 2 años, es común la fiebre, irritabilidad, orina con olor fuerte o la falta de apetito. La sintomatología de la ITU varía en función de la edad.

En lactantes y niños pequeños, los síntomas suelen ser inespecíficos (rechazo de tomas, irritabilidad, vómitos, decaimiento…), mientras que en niños mayores, la presencia de sintomatología específica del aparato urinario es más frecuente (dolor lumbar, disuria, hematuria, polaquiuria).

Los síntomas que puede dar una infección del tracto urinario varían en función de la edad. Los que presentan los bebés suelen ser menos evidentes:

  • Fiebre sin causa aparente.
  • Ictericia intensa. ¿Sabes cómo identificarla?
  • Irritabilidad.
  • Vómitos.
  • Decaimiento.
  • Otros: rechazo de la alimentación o escasa ganancia de peso, ictericia (color amarillento de la piel).

La orina suele cambiar a un color más oscuro, adquiriendo un aspecto más turbio, y su olor suele ser más fuerte de lo habitual. En casos más extremos, se podría llegar hasta encontrar presencia de sangre en la misma.

El gran riesgo de estos síntomas es que son compartidos con gran parte de las afecciones que sufren los bebés y niños. Ante la duda, conviene siempre pedir opinión a un especialista. Para estos casos, resulta MUY útil contar con un servicio de teleconsulta las 24h.

Diagnóstico de la Infección de Orina

Para poder diagnosticarla necesitamos recoger una muestra de orina y analizarla. La infección de orina es uno de los procesos infecciosos más frecuentes en los bebés. Para confirmar el diagnóstico, además de un examen clínico hace falta un análisis de orina. Recoger la muestra puede ser complicado si nuestro hijo aún usa pañales, para ello se suele emplear un catéter.

Además del análisis de orina se suele indicar un cultivo para saber exactamente qué bacteria ha causado la infección y así tratarla adecuadamente. En el laboratorio, se realiza un urocultivo con el objetivo de identificar la bacteria causante.

Hay distintas formas de analizar esta orina, con una tira rápida que puede hacer vuestro pediatra en consulta o en el centro de salud o con un estudio más completo que se debe hacer en un laboratorio. En cualquier caso, el diagnóstico de certeza lo dará el cultivo de esta orina, que suele tardar unos días y nos dirá el nombre y apellido de la bacteria que ha causado la infección.

La recogida de orina para su análisis se puede hacer de distintas formas: colocando una bolsa colectora en los genitales del bebé y esperando que haga pis (en el caso de bebés que lleven pañal), con un sondaje o haciendo pis en un bote.

A continuación, se presenta una tabla con las técnicas de recolección de orina y sus consideraciones:

Técnica de Recolección Consideraciones
Bolsa Colectora Útil en situaciones de bajo riesgo, pero con alta tasa de falsos positivos. Desestimada si hay sospecha alta de ITU.
Sondaje Vesical Más fiable que la bolsa, pero invasiva.
Punción Suprapúbica En bebés recién nacidos y neonatos, se extrae la orina con una jeringa y aguja insertada en el abdomen, preferiblemente bajo guía ecográfica.
Micción Media (niños continentes) Ideal, lavar genitales externos y recoger muestra en recipiente estéril.

Debido a que el resultado del cultivo de orina puede tardar entre 48-72 horas, es posible apoyarse de otras pruebas complementarias que ayuden en la toma de decisiones. Entre ellas, la realización de una tira reactiva de orina o un sedimento urinario son de gran utilidad y están disponibles en la mayoría de los centros de salud, pudiendo realizarse con la orina obtenida mediante cualquier técnica incluyendo la bolsa adhesiva, mientras la muestra sea reciente (<1 hora) o se haya refrigerado precozmente.

Tratamiento de la Infección Urinaria en Bebés

¿Tu hijo sufre una infección de orina? ¡No debes preocuparte! La forma más eficaz de curar una infección de orina en bebés es a través de un tratamiento con antibióticos recetado por su pediatra. La forma de combatir una infección de orina es a través de un tratamiento con antibióticos.

Es muy importante que sigas exactamente las indicaciones del pediatra y cumplas de manera rigurosa con el tratamiento durante todo el tiempo indicado. Eso sí, ¡nunca comiences un tratamiento de antibióticos para la infección de orina en bebés por tu lado! La mayoría de las infecciones bacterianas mejoran en un plazo de 48 a 72 horas de iniciado el antibiótico.

Entre los tratamientos más efectivos se encuentran los antibióticos. Este se puede suministrar por vía intravenosa durante los primeros 3 a 5 días. En bebés, en especial, en menores de tres meses, la infección de orina es motivo de ingreso hospitalario para administrar antibióticos por vía intravenosa y poder monitorizar la respuesta al tratamiento.

El tratamiento de las infecciones de orina debe ser inmediato para evitar que la infección pueda afectar a los riñones y se realiza con antibióticos. Los más pequeños deberán ser hospitalizados para suministrarles los medicamentos por vía intravenosa.

Se deben tener en cuenta una serie de consideraciones para la prescripción del tratamiento antibiótico empírico (edad del paciente, inicio de la fiebre, presentación clínica, presencia de comorbilidad nefrourológica asociada, así como el patrón de resistencias bacterianas en la comunidad). En cuanto a la vía de administración, estudios recientes sugieren que el tratamiento antibiótico oral es tan efectivo de inicio comparado con el tratamiento antibiótico parenteral seguido de tratamiento oral.

Por tanto, en los niños mayores de 2 meses con buen estado general y sin factores de riesgo asociados, sería planteable el tratamiento oral desde el principio, ya que no se ha comprobado peor evolución ni riesgo de complicaciones. La duración del tratamiento será de 10-14 días en los casos de ITU febril.

Se considera una buena respuesta al tratamiento, la desaparición de la sintomatología en las primeras 24-48 horas desde el inicio de la antibioterapia. En aquellos casos en los que pasado ese tiempo persista la clínica, se recomienda realizar una ecografía para descartar la presencia de complicación local, así como un cambio de antibioterapia ampliando la cobertura antibiótica (sobre todo a enterococo, si el cultivo todavía no está disponible).

Prevención de la Infección de Orina en Bebés

La higiene es fundamental en la prevención de una infección de orina en bebés. El objetivo es evitar la proliferación de bacterias en la zona. Una buena práctica es cambiar frecuentemente los pañales. Mantener la zona genital lo más seca posible.

Además, debes prestar especial atención cuando tu hijo comience a ir solo al baño. Una infección en vías urinarias en niñas puede venir provocada por la forma de limpiarse tras haber orinado. Realiza cambios frecuentes de pañal junto a una buena higiene genital.

Si el niño ya no lleva pañal, hay que animarle a que vaya con más frecuencia al baño y explicarle que no debe retener la orina. Para reducir la posibilidad de ITU, hay que:

  • Beber mucha agua.
  • No aguantarse las ganas de hacer pis.
  • Evitar el estreñimiento.
  • En el caso de las niñas, limpiarse de delante hacia atrás después de hacer caca para que los gérmenes del recto no lleguen a la uretra.

Si tu bebé ya padece la enfermedad, se recomienda favorecer su hidratación. Para ello, prioriza una dieta con abundante líquido. Si todavía está tomando el pecho, ofréceselo con más frecuencia.

Ante una infección de orina en bebés, lo más importante es actuar con rapidez. Ahora que ya sabes todo lo necesario sobre las infecciones de orina en bebés y niños, ¿crees que la detectarías a tiempo? ¿Tu bebé ya ha pasado por una?

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