Septicemia Neonatal: Causas, Síntomas y Tratamiento

La septicemia es una infección grave que se difunde a través de la sangre y que puede desarrollarse por todo el cuerpo afectando incluso a órganos vitales como los pulmones. La septicemia neonatal se define como una infección grave en la sangre del bebé durante sus tres primeros meses de vida.

Tipos de Septicemia Neonatal

Por ello, se puede distinguir entre:

  • Sepsis neonatal temprana: si aparece en los primeros 7 días de vida del bebé. En este caso, suele venir motivada por la presencia de microorganismos que proceden de la mamá.
  • Sepsis neonatal tardía: si surge entre la primera semana y el tercer mes de vida.

Generalmente, la principal causa de septicemia en el bebé suele ser una infección bacteriana, aunque también puede estar causada por hongos o virus que invaden el torrente sanguíneo. Su incidencia oscila entorno a 0.8 por cada 1.000 nacidos vivos, por lo que es poco frecuente. Sin embargo, los recién nacidos con bajo peso tienen más riesgo de sufrir septicemia, al igual que si se rompe la membrana de manera prematura o hay bajo nivel socioeconómico.

Causas de la Septicemia Neonatal

La etiología de la septicemia en el recién nacido se debe al contacto del pequeño con bacterias que provienen de las secreciones vaginales de la madre. La causa más frecuente de septicemia en el recién nacido es la infección por estreptococos del grupo B.

No obstante, la madre es analizada antes del alumbramiento para conocer si es portadora o no del estreptococo. En caso de que dicho análisis obtenga un resultado positivo, deberá ser tratada mediante antibióticos antes y después del parto.

Algunos estudios indican que también puede ser infectado a través del contacto con otras personas que padezcan de septicemia. Otra de las causas puede ser también una infección nosocomial.

Existen dos tipos de septicemia neonatal según la vía de transmisión de la infección:

  • Sepsis neonatal de transmisión vertical: causada por las bacterias maternas que alcanzan el líquido amniótico, infectando al feto.
  • Sepsis neonatal de transmisión nosocomial: provocada por una infección que se adquiere en el hospital.

Síntomas de la Septicemia en el Neonato

Las manifestaciones clínicas al inicio de una septicemia en el bebé no suelen ser específicas. Entre los signos tempranos que se relacionan con una posible septicemia neonatal se encuentra una reducción de la actividad del recién nacido, apnea, alteraciones de la temperatura, bradicardia, etc.

Otros síntomas que pueden presentar los bebés con sepsis son los siguientes:

  • Fiebre.
  • Manchas rojas en la piel.
  • Latido cardíaco acelerado o lento.
  • Vómitos.
  • Escalofríos.
  • Dificultad respiratoria.
  • Nivel de azúcar en sangre bajo.
  • Diarrea.

Además de todos los posibles síntomas que puede tener el recién nacido si padece una infección bacteriana en su torrente sanguíneo, también puede presentar ictericia, enrojecimiento alrededor del ombligo o incluso convulsiones. La gravedad de la septicemia reside también en que bloquea el sistema de defensas de la persona afectada.

Diagnóstico y Tratamiento de la Septicemia Neonatal

En caso de mostrar estos síntomas es de vital importancia acudir al centro hospitalario lo más rápidamente posible, ya que es posible que se requiera el ingreso hospitalario del paciente en cuidados intensivos.

El especialista realizará un examen físico, además de toda una serie de pruebas como urocultivo, estudios de coagulación y radiografía del tórax, entre otras.

En ocasiones, se realiza una punción lumbar para evaluar la presencia de bacterias en el líquido cefalorraquídeo.

Como hemos comentado, es probable que el pequeño deba ser ingresado en el hospital donde se le aplicará un tratamiento basado en antibióticos. El bebé puede necesitar también de asistencia respiratoria y se le suministrarán líquidos por vía intravenosa.

Algunos especialistas advierten una serie de factores de riesgo que pueden predisponer la aparición de septicemia como la existencia de antecedentes familiares, que la madre sufra fiebre durante el parto, la presencia de estreptococos del grupo B y que se trate de un bebé prematuro.

Si se establece el tratamiento correcto de manera eficaz, el pronóstico es bueno y el bebé se recuperará completamente.

SEPSIS NEONATAL TEMPRANO Y TARDIO

Fiebre en Recién Nacidos

La fiebre en recién nacidos es uno de los motivos más frecuentes de visita a urgencias, y los antipiréticos los medicamentos más comunes administrados a los niños. Para comprender por qué se produce la fiebre en recién nacidos, primero hay que explicar el mecanismo mediante el cual el organismo regula la temperatura corporal. El organismo se encuentra en un estado de equilibrio denominado homeostasis. Para mantenerla y llevar a cabo con normalidad las funciones fisiológicas el organismo de un ser humano debe mantenerse a una temperatura de entre 36ºC y 37ºC.

Por este motivo, el cuerpo cuenta con mecanismos para regular la temperatura corporal basados en la pérdida o la ganancia de calor. El centro termorregulador se encuentra en el hipotálamo, una región en centro del cerebro.

Cuando el sistema inmune detecta un agente patógeno, actúa junto al hipotálamo y determinadas moléculas y receptores para generar fiebre. El objetivo es impedir que los microorganismos proliferen y, a la vez, incentivar la creación de inmunoglobulinas (anticuerpos) que puedan combatir y erradicar al agente infeccioso. Por lo tanto, la fiebre no es una enfermedad, sino un mecanismo de defensa del organismo para activar el sistema inmune y dificultar la supervivencia de virus y bacterias.

Las causas más comunes de fiebre en recién nacidos y bebés son:

  • Infecciones víricas
  • Infecciones bacterianas
  • Infección de oído
  • Infecciones de orina
  • Reacciones a vacunas
  • Dentición

¿Qué hacer cuando mi hijo tiene fiebre?

Existen dos métodos principales para bajar la fiebre, uno son las medidas físicas y el otro es el tratamiento farmacológico. Estos últimos deberán ser siempre recetados por el pediatra, que determinará el medicamento antitérmico más adecuado. En cuanto a las medidas, físicas, su eficacia no ha sido científicamente probada. Por eso, es importante que estas no sean muy agresivas, y prestar siempre atención a cómo reacciona el bebé y a su estado de ánimo.

Si un bebé menor de tres meses de edad presenta fiebre, requiere una consulta urgente con el médico, ya que puede ser indicio de alguna enfermedad de tipo infeccioso que podría evolucionar con rapidez.

Prevención de la Sepsis en la Infancia

Los pediatras insisten en que hasta un 80 % de los casos de sepsis en menores podría prevenirse. Por un lado, conocer la patología y sus síntomas de alerta ayuda a identificarla y actuar rápido, pero también a evitar que una infección se convierta en una sepsis. Además, hay otras medidas de prevención:

  • Medidas higiénicas, como el lavado de manos o extremar la limpieza al preparar la comida o mantener las heridas limpias hasta que cicatricen.
  • Vacunación frente a las infecciones que pueden desencadenar una sepsis. Para ello, es importante seguir el calendario de inmunizaciones, que incluye las vacunas contra el meningococo, el neumococo o la gripe.
  • Cuidar la enfermedad crónica.
  • Lactancia materna en caso de recién nacidos.

Conclusión sobre la neumonía congénita en recién nacidos

La neumonía congénita es una infección pulmonar que afecta a los recién nacidos y que se adquiere en el útero, durante el parto o en las primeras horas de vida. Esta condición forma parte del grupo de infecciones perinatales y puede ser causada por diferentes patógenos como bacterias (estreptococo del grupo B, E. coli), virus (como el citomegalovirus) o incluso parásitos.

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