El mes en el que nacemos puede llegar a marcar nuestras vidas, no solo por el signo del Zodiaco, sino por razones más tangibles y demostrables. Los cursos académicos o las categorías deportivas se organizan en función del año de nacimiento.
Pero como no escapa a nadie, nacer en enero o en diciembre supone grandes diferencias, especialmente en la infancia y adolescencia. A menudo, la diferencia evolutiva es menor entre un alumno nacido en diciembre y otro en el enero siguiente, aunque estén en distintos cursos, que la que existe entre un alumno de diciembre y otro de su misma clase nacido en el mes de enero del año anterior.
Lógicamente, en algún punto hay que situar el corte de los grupos: agrupar a los estudiantes según el año de nacimiento parece una forma sencilla y clara de organizar grupos que, teóricamente, están en niveles similares de desarrollo.
Si se pensaban que el mes en el que hemos nacido o en el que nacerán nuestros hijos sólo influye para su horóscopo -para los creyentes en estas cuestiones-, están muy equivocados. Los niños nacidos en los últimos meses del año tendrán peores puestos de trabajo, salarios más reducidos, menos confianza en sí mismos y más posibilidades de sufrir acoso escolar.
Así lo manifiestan varios estudios, como el realizado estos días por el Instituto de Estudios Fiscales de Reino Unido, el segundo de la institución en este sentido. En esta investigación se asegura que “los niños nacidos en agosto -en el curso escolar inglés los niños acceden por promociones de septiembre a agosto y no por año natural como en España- tienen menos posibilidades de ir a las mejores universidades”. Esto sólo depende de la “suerte” que tengan al nacer.
La investigación alude a que este grupo de alumnos tendrá un 20 por ciento menos de posibilidades de ir a grandes instituciones académicas y optará por estudios vocacionales. La confianza que tengan en sí mismos y la capacidad para controlar su propia vida está asociada, por tanto, a la probabilidad de encontrar un trabajo y de tener un salario más alto, según explica Claire Crawford, una de las autoras del estudio.
En el trabajo Does When You Are Born Matter? se afirma, además, que los profesores de último curso de Primaria corroboran que el 63 por ciento de los alumnos nacidos en septiembre están preparados para comenzar la Secundaria, frente al 49 por ciento de los estudiantes nacidos en agosto. Estos niños, además tendrán el doble de probabilidades de sufrir acoso escolar frente al primer grupo.
El pedagogo y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Valentín Martínez-Otero, comenta a El Confidencial que, aunque estos datos hay que observarlos con cautela, el mes de nacimiento “puede influir” sobre sus capacidades. “No en vano, cuanto más pequeño es el niño, once meses de diferencia en la edad pueden advertirse de forma significativa en su desarrollo”.
Otra de las autoras de la investigación, Ellen Greaves, recomienda a las autoridades que se preocupen por ampliar la experiencia educativa de los niños nacidos en verano porque parecen estar en desventaja en términos de bienestar y de resultados académicos. Lo mismo opina el profesor de la UCM.
“Los educadores han de tener en cuenta esto para no desequilibrar la situación de estos niños. Hay que fijarse en el desarrollo y en las circunstancias de cada crío, ya que si hay una metodología adaptada y flexible, las diferencias que pueden existir en cuanto al mes de nacimiento no tienen por qué dificultar su educación”, asegura.
La solución a este problema debe darse en los primeros años de la educación del niño para que no acarree problemas a lo largo de su vida que desemboquen, como explica el estudio, en un mayor riesgo de tener problemas con el alcohol o las drogas, de ser más inseguros o de tener un peor puesto de trabajo.
El Efecto de la Edad Relativa
Este fenómeno, conocido como el “efecto de la edad relativa”, es especialmente visible en los deportes. En un equipo de categoría infantil, por ejemplo, los jugadores más grandes y fuertes (generalmente los nacidos en los primeros meses del año) suelen destacar más.
Estos niños reciben más atención de los entrenadores, más tiempo de juego y, en consecuencia, más oportunidades para mejorar. Algunos estudios han encontrado que el efecto de hacer equipos por años completos pone en desventaja física y psicológica a deportistas del segundo semestre.
Otros estudios también confirman que los jugadores más jóvenes dentro de un grupo de edad tienen menos probabilidades de alcanzar niveles de élite en diferentes deportes como fútbol o hockey.
En el ámbito académico, aunque las diferencias pueden ser menos evidentes, siguen existiendo estas desventajas. Los niños nacidos a primeros de año suelen tener más capacidad de aprendizaje y adaptarse mejor a las exigencias escolares en los primeros cursos de escolarización. Esto les permite sobresalir con mayor facilidad.
El efecto de la edad relativa en la aptitud física de los chicos disminuye a medida que avanza la escolarización y está relacionado con la normalización en el desarrollo y aprendizaje de las funciones relacionadas con la línea del desarrollo natural. Entre las chicas adolescentes, a partir de los 13 años, numerosos estudios apuntan a que este efecto va disminuyendo. La pubertad en las mujeres suele ocurrir años antes que en los hombres, por lo que a partir de ese momento, las diferencias de meses dejan de notarse.
Medidas para Mitigar las Desventajas
Algunos autores y especialistas han propuesto medidas para mitigar los efectos de estas decisiones. Aunque existen programas generales como las unidades de apoyo en los colegios, que los docentes conozcan y estén alerta ante estas diferencias puede ser el primer paso para ayudar a los estudiantes más jóvenes del grupo.
Esto se puede lograr a través de programas formación para los educadores deportivos que les permitan puedan evaluar y estimular el potencial de cada niño. Desde una perspectiva administrativa, la organización por año de nacimiento es práctica y fácil de implementar.
Pero desde el punto de vista del desarrollo individual, tal vez no sea la mejor opción. Una posibilidad es implantar un enfoque más flexible que tenga en cuenta las diferencias en el ritmo de desarrollo de cada niño. En el caso de la Educación Física, otra posible solución puede ser realizar dos subgrupos de categoría (enero a junio y julio a diciembre).
Edad relativa en el deporte
Parto por Cesárea y Obesidad Infantil
Un estudio publicado en la revista científica “JAMA Pediatrics” afirma que el parto por cesárea puede convertir a los bebés en niños obesos. La conclusión es que los bebés nacidos por esta intervención quirúrgica tienen un 15% más de riesgo de desarrollar obesidad que los nacidos por vía vaginal. Y en el caso de los hermanos sucesivos este porcentaje se eleva al 64%.
No es el primer estudio que indica esta relación causal entra la vía de nacimiento y la obesidad posterior de la persona. Los expertos así lo indican, ya que existen investigaciones anteriores que apuntaban hacia la misma dirección.
En España, el 25% de los nacimientos se producen por cesárea, frente al 10-15% recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero, ¿qué tiene que ver la forma de nacer con el metabolismo del bebé?
Para empezar, las bacterias que adquiere el bebé a través del canal del parto al nacer por vía vaginal, que conforman la llamada microbiota. Según los expertos, éstas (bacterias vaginales y anales maternas) son muy beneficiosas y las primeras que se implantan en el intestino del bebé y son las primeras el colonizan y estimulan el colon del bebé.
Los niños que nacen por cesárea no atraviesan el canal del parto y no se benefician de dichas bacterias. Las que colonizan su intestino son las bacterias de la piel de la madre y del personal sanitario que atiende el parto. En estos casos, la microbiota del recién nacido es más pobre y su intestino más propenso a las enfermedades del tracto digestivo.
Uno de los grandes aliados de la flora intestinal del recién nacido es la lactancia materna, capaz de restaurar la microbiota del bebé empobrecida por el nacimiento mediante intervención quirúrgica.
Nacer a Finales de Año: Adaptación y Rendimiento Escolar
Nacer a finales de año puede generar preocupaciones sobre el desarrollo de los niños, pero en realidad, las diferencias en adaptación y rendimiento son temporales. ¿Estarán en desventaja en la escuela? ¿Tendrán más dificultades para adaptarse al empezar la educación infantil?
La educación infantil en España comienza en el año en el que el niño cumple tres años. Por lo tanto, los niños nacidos en el último trimestre del año empiezan a asistir a las clases cuando aún tienen dos años. Por ejemplo, un niño nacido en diciembre será casi un año más pequeño que uno nacido en enero del mismo curso escolar.
Uno de los aspectos que preocupa a muchos padres es la adaptación de los niños a la escuela. ¿Es más difícil para los niños nacidos a finales de año adaptarse al entorno escolar? Sin embargo, no es tan simple como parece.
Si bien es cierto que algunos niños nacidos a finales de año pueden tardar un poco más en alcanzar ciertos hitos emocionales o de comportamiento en comparación con sus compañeros mayores, esto no significa que tengan más problemas de adaptación a largo plazo.
Es importante recordar que, aunque los niños más pequeños en edad escolar puedan mostrar algunos retrasos en habilidades como la motricidad fina o la capacidad de concentración, estos desafíos tienden a disminuir conforme los niños crecen y adquieren nuevas experiencias.
Rendimiento Académico y Actividades Deportivas
El rendimiento académico también es un tema que genera preocupación. ¿Tienen los niños nacidos a finales de año un rendimiento académico inferior a los nacidos en los primeros meses del año? Sin embargo, este desfase es temporal y, en muchos casos, los niños que nacen en noviembre y diciembre logran ponerse al mismo nivel que sus compañeros al final de la primaria.
En cuanto a las actividades deportivas, los niños nacidos a finales de año también pueden experimentar un desfase en comparación con sus compañeros mayores, ya que suelen ser físicamente más pequeños y menos coordinados debido a su menor edad.
Sin embargo, al igual que en el caso académico, este desfase en el desarrollo físico tiende a disminuir con el tiempo. A medida que los niños nacidos en el último trimestre del año crecen, su capacidad física se adapta y mejora, y en muchos casos logran ponerse al nivel de sus compañeros.
Es importante recordar que el desarrollo infantil es un proceso muy individualizado. Si tu hijo ha nacido a finales de año, ¡que no cunda el pánico! En lugar de enfocarte en las posibles desventajas, es más útil enfocarse en proporcionar un ambiente positivo y estimulante.
El amor, la atención y el apoyo que ofreces a tu peque son mucho más determinantes que el mes en que nacen. El proceso de adaptación y aprendizaje puede variar, pero es completamente normal que cada niño lo haga a su propio ritmo.
Si tu hijo ha nacido o va a nacer a finales de año, no hay nada que temer. El desarrollo es un viaje único para cada peque, y las diferencias entre los niños nacidos en distintos meses suelen ser efímeras y, en ocasiones, apenas perceptibles. Recuerda que el tiempo lo pone todo en su lugar, y tú eres el mejor apoyo que tu hijo puede tener en su camino.
Recomendaciones Finales
Martínez-Otero considera favorable fomentar “situaciones de aprendizaje variadas en las que los niños pasen por diferentes roles y reciban una atención diferenciada en distintos tipos de grupos” y cree que “si se estimula la iniciativa y se cultiva la confianza en sí mismo”, esto no supondrá un lastre.
Es recomendable, por ejemplo, que los compañeros de más edad ayuden a los más pequeños y estos, a su vez, a otros de menos edad para “enriquecer la relación inter humana”.
Lo mismo que desde casa “los padres deben acercarse y colaborar con los profesores para que se pongan medios y se cree un plan educativo más adecuado”. El profesor de la UCM explica que “la familia es la primera y más importante institución educativa y la ayuda en casa para avanzar siempre es positiva”.
| Mes de Nacimiento | Posibles Desventajas | Recomendaciones |
|---|---|---|
| Últimos meses del año | Menor rendimiento inicial, posibles dificultades de adaptación | Ambiente estimulante, apoyo emocional, atención individualizada |
| Nacimiento por cesárea | Mayor riesgo de obesidad infantil | Lactancia materna, dieta equilibrada |
La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa.
