Pico de LH sin ovulación: Causas y soluciones

La búsqueda del embarazo puede convertirse en un desafío para muchas parejas. Cuando la mujer no ovula, el embarazo es imposible. La anovulación es una de las causas más frecuentes de infertilidad. La mujer, por el motivo que sea, no ovula, aunque pueda tener la regla. Y si no hay ovulación, es imposible que la mujer se pueda quedar embarazada.

Como nos cuenta la Dra. Begoña Martínez, directora de IVI Pamplona, “la ovulación consiste en la selección, preparación y expulsión de un ovocito maduro del ovario de la mujer, que debe producirse de manera natural una vez al mes aproximadamente.

La ovulación no es un proceso fácil. “Si el cuerpo humano en general ya me parece maravilloso, el de la mujer es más especial si cabe, y la ovulación es solo un ejemplo de uno de los procesos que permite que la mujer cree una nueva vida en su interior.

Este precioso mecanismo que debería de producirse de manera fisiológica y natural cada mes puede fallar y hablamos de anovulación o falta de ovulación.

Es curioso saber que todas las chicas podemos tener algún ciclo anovulatorio, sin que notemos nada o como mucho algún retraso en la regla o alguna molestia leve. Si es algo puntual, no tiene repercusión”, dice la Dra. Martínez.

Causas de la anovulación

En ocasiones es crónico y la mujer no ovula nunca. Una de las causas es un mal funcionamiento en la sincronización entre la hipófisis, una glándula que se encuentra en la base del cerebro, el hipotálamo, y los ovarios.

Estas dos partes del cerebro se encargan de regular la secreción de las hormonas. “Es tan importante esta sincronización que los ginecólogos lo denominamos ‘eje hipotálamo-hipofisario-ovárico’.

Cada una de estas partes manda señales a las demás en forma de hormonas para comunicarse y poder completar el proceso de ovulación”, afirma la doctora Begoña Martínez.

Si no funcionan correctamente, puede producirse una falta de hormona luteizante y la Gonadotropina Coriónica Humana (HCG). Son hormonas que controlan el ciclo menstrual y “animan” a que el folículo madure y se convierta en un óvulo.

Además de estos factores hormonales, existen otros elementos que pueden influir en la ovulación:

  • Estrés
  • Diabetes
  • Deficiencia de vitamina D: Para aumentarlos, muchos estudios aconsejan exponerse a los rayos del sol durante unos 15 minutos al día (evitando las horas centrales, cuando son perjudiciales para la piel), incrementar el consumo de pescado azul y huevos y, si el médico lo considera necesario, tomar suplementos de vitamina D.

El factor ovulatorio está relacionado directamente con el funcionamiento de los ovarios y su estabilidad hormonal y, por lo tanto, con la menstruación y el ciclo de ovulación de la mujer.Nos referimos a este término cuando existe alguna alteración o impedimento que afecte a la ovulación natural. El más común es el síndrome de ovario poliquístico (SOP), un desajuste por el que los ovarios producen más hormonas masculinas de lo habitual.

Las causas del factor ovulatorio son de origen hormonal. En ocasiones, unos elevados niveles de insulina en sangre tienen como consecuencia una estimulación elevada en los ovarios que los induce a producir una cantidad de andrógenos superior a la habitual.

Para propósitos de esta revisión, las causas potenciales se han agrupado en: a) amenorreas hipotalámicas, b) Anovulación crónica funcional, c) Síndrome de ovario poliquístico, d) hiperprolactinemia, e) Disfunción tiroídea, f) Falla ovárica prematura.

Cualquier alteración que pueda interferir la secreción de GnRH a nivel hipotalámico o en la liberación de la gonadotrofinas a nivel hipofisiario, puede producir anovulación de causa hipotálamo-hipofisiaria.

La supresión en la producción o la alteración en la pulsatilidad de secreción de la GnRH puede observarse en los casos de estrés excesivo y de alteraciones alimentarias, como son la anorexia o bulimia nerviosa.

Una producción excesiva de corticoides, los altos niveles endógenos de neuropéptido Y de endorfinas juegan un rol importante en la supresión de la actividad de la GnRH y se relacionan con un alto estrés psicológico y trastornos alimentarios (4).

Algunas enfermedades crónicas pueden producir anovulación y alteraciones menstruales debido al compromiso del estado general producido por la enfermedad, la pérdida de peso o los efectos de la enfermedad a nivel del eje hipotálamo-hipofisiario.

La Anovulación hipotalámica funcional se caracteriza por una deficiencia estrogénica leve, asociado a niveles normales o bajos de gonadotrofinas, sin tener una causa genética o anatómica identifiable (1).

En pacientes con anorexia nerviosa existen niveles de Leptinas bajos, produciéndose un aumento en la actividad de Neuropéptido Y, con aumento en la secreción de ACTH y cortisol plasmático, una baja en la TSH y tiroxina circulante. Si la paciente gana peso nuevamente se produce una disminución en la actividad del Neuropéptido Y, normalizándose la producción de las hormonas antes descritas, reestableciéndose así la ovulación (10).

Las pacientes que realizan entrenamiento deportivo intenso pueden presentar retraso en la menarquia, disfunción de la fase lútea y alteraciones menstruales en hasta un 20% de los casos, principalmente oligomenorrea o amenorrea. La intensidad, duración y tipo de deporte realizado determina la severidad de la enfermedad (11).

La principal causa de anovulación, la cual se incluye dentro de este grupo, es el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP). Se trata de un trastorno endocrino que provoca ciclos menstruales irregulares o amenorrea (ausencia de menstruación) en la mujer.

El SOP es el causante del 80% de los casos de infertilidad anovulatoria. Las mujeres con SOP presentan unos ovarios aumentados de tamaño con varios folículos en la periferia que nunca llegan a madurar. Además, estas mujeres también muestran signos de hiperandrogenismo, como la aparición de pelo en la cara o el acné.

Por otra parte, la hiperprolactinemia (aumento de la hormona prolactina) y los trastornos tiroideos (hipertiroidismo y hipotiroidismo) también son causa de anovulación.

¿Qué es la anovulación crónica y cómo afecta la fertilidad? 🤔 – Gestar Responde

¿Hay regla sin ovulación?

Tener la regla no quiere decir que tus ovulaciones sean normales. Es decir, puedes tener tu menstruación, pero no ovular “Son dos procesos relacionados y sincronizados en diferentes momentos del ciclo ovárico y uterino, pero que pueden ocurrir el uno sin el otro.

Síntomas de la anovulación

Entonces, ¿cuáles son los síntomas?

  • Ciclos muy largos, de más de 35 días.
  • Sangrados uterinos excesivos.
  • Infertilidad.

El síntoma principal de la anovulación es la ausencia de menstruación, también llamada amenorrea. Otras posibles manifestaciones de los ciclos anovulatorios son el periodo menstrual irregular y los sangrados anormales.

Además, las mujeres que no ovulan tampoco suelen presentar síndrome premenstrual ni el moco cervical elástico y abundante característico de los días fértiles. Por último, la temperatura basal irregular puede ser indicativa de falta de ovulación.

La anovulación por sí sola no presenta ningún síntoma. Si ves los signos de ovulación habituales, es probable que estés ovulando. Un aumento de la hormona LH. Un test de ovulación detecta si hay un aumento de la hormona luteinizante (LH).

Se produce 12-24 horas antes de ovular. Sin embargo, en el caso de que padezcas el SOP, podrías obtener resultados engañosos si usas un test de ovulación debido a los elevados niveles de LH durante todo el ciclo. Esta es la razón por la cual no se recomienda usar tests de ovulación si se te ha diagnosticado el SOP.

Si estás ovulando, es probable que tengas un ciclo menstrual relativamente predecible que se produzca alrededor de cada 24-32 días. La ausencia de periodos [enlace al artículo sobre la ausencia del periodo], o los ciclos muy largos (de más de 40 días) o muy cortos (de menos de 20 días), pueden ser una señal de que podrías no estar ovulando.

Justo antes de ovular, es posible que notes unas secreciones vaginales más transparentes, húmedas y elásticas. Después de ovular, es posible que observes que la mucosidad del cuello uterino se vuelve más espesa, más turbia y menos notoria.

Diagnóstico del factor ovulatorio. Fuente: Ginefiv

Diagnóstico de la anovulación

Para diagnosticarla, el ginecólogo primero realizará una exploración física y una historia clínica exhaustiva. También se practican analíticas hormonales y ecografías, en diferentes fases del ciclo para comprobar si ocurren los cambios que deben de producirse.

El diagnóstico de factor ovulatorio y de síndrome de ovario poliquístico se realiza a través de diferentes pruebas físicas. Ecografía vaginal o ultrasonidos para comprobar la fisonomía de los ovarios.

Dosaje o medición hormonal, para controlar de forma exacta tu ciclo de ovulación y establecer un calendario menstrual, o bien para detectar posibles problemas y alteraciones que dificultan el hecho de conseguir el embarazo.

Se analizan hormonas sexuales (hormona folículo-estimulante y prolactina), hormonas del ovario (estradiol, progesterona y hormona antimülleriana), andrógenos (dehidroepiandrosterona fracción sulfatada y testosterona) y hormonas de la tiroides (tirotrofina, triiodotironina, tiroxina y anticuerpos anti fracción microsomal).

Ante la incapacidad de concebir, la mujer puede llevar a cabo distintas estrategias para saber si está ovulando:

  • Usar test de ovulación.
  • Realizar un análisis de sangre para medir el nivel de progesterona.
  • Ir al ginecólogo para hacer un examen pélvico y una ecografía.

La ovulación ocurre después del pico de LH. Ese aumento brusco de hormona luteinizante activa la maduración final del óvulo y provoca los cambios necesarios para que el folículo se rompa y lo libere.

Test de ovulación para detectar pico de hormona luteinizante (LH) en orina. En las siguientes 12 -36 horas después de que el nivel de hormona LH aumente, el folículo se rompe, un óvulo se libera y se produce la ovulación.

Test de ovulación para medir, con un análisis de orina, la cantidad de hormona luteizante (LH). Esta hormona estimula al ovario para que se produzca la ovulación, así que será fundamental para establecer tus días fértiles. El pico de LH en el cuerpo femenino se produce entre 24 y 36 horas antes de la expulsión del óvulo.

Si a pesar de haber establecido un calendario de ovulación, o encontrado y tratado la alteración hormonal causante de los problemas de ovulación, el embarazo no se produce, el médico puede aconsejar una inducción controlada de la ovulación a través de la estimulación ovárica.

Tratamientos para la anovulación

Para intentar enmendar esa falta de ovulación, lo primero es “corregir el eslabón que provoca que toda la cadena falle”, afirma la Dra. Begoña Martínez.

El tratamiento está enfocado en corregir la condición que pueda estar causando el problema, optimizar la calidad de vida de la paciente y su salud, y reestablecer ciclos normales o inducir la ovulación si es que fuera necesario.

En los casos más sencillos, cuando la anovulación no está causada por problemas graves, suele ser suficiente un tratamiento natural basado en una dieta saludable, ejercicio físico periódico y control del estrés para recuperar la ovulación.

Si la ausencia de ovulación se debe a otras alteraciones hormonales, como el hipotiroidismo, será necesario tratar este trastorno para que pueda producirse la ovulación.

En los casos más severos de anovulación crónica, el médico tendrá que prescribir fármacos hormonales para inducir la ovulación.

El citrato de clomifeno o las gonadotropinas son el tratamiento más indicado para que las mujeres con SOP puedan ovular. Hay ocasiones en las que incluso es necesario realizar una intervención quirúrgica para restablecer la ovulación, como el drilling ovárico para pacientes con SOP.

En función del resultado de las pruebas y de la historia clínica de la paciente y su pareja se propondrá el tratamiento de reproducción asistida que requiera, de más sencillo a más complejo.

Esta sería la solución para mujeres con el síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una de las causas más frecuentes de infertilidad en parejas jóvenes.

  • Inducción de la ovulación con medicación oral o mediante inyecciones y coitos programados.
  • Inseminación artificial.
  • En los casos de fallo ovárico, donación de ovocitos.

Si la paciente gana peso nuevamente se produce una disminución en la actividad del Neuropéptido Y, normalizándose la producción de las hormonas antes descritas, reestableciéndose así la ovulación (10).

Corrección de la obesidad: la pérdida de un 5% del peso puede restaurar la ovulación, mejorar la fertilidad y reducir el riesgo de aborto.

Si te encuentras en alguno de los escenarios mencionados anteriormente, es el momento de considerar la asistencia de profesionales especializados en fertilidad. Nuestro equipo de expertos comprende las complejidades de la fertilidad y se compromete a proporcionarte un enfoque cuidadoso y centrado en tus necesidades individuales. Con tecnología de vanguardia y un enfoque humano, ofrecemos evaluaciones detalladas, pruebas precisas y opciones de tratamiento adaptadas a ti y tu pareja.

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