El impétigo es una infección cutánea superficial, relativamente frecuente y contagiosa, que afecta sobre todo a niños y adolescentes. Es una infección en la piel que suele ser muy común y muy contagiosa entre niños y bebés.
En este artículo, abordaremos en detalle el impétigo en bebés recién nacidos, incluyendo sus causas, síntomas, tratamiento y medidas preventivas.
¿Qué es el Impétigo?
El impétigo es una infección bacteriana de la piel superficial, más frecuente en la infancia, que está causada por dos bacterias principalmente: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus. Suele producirse por pequeñas heridas de la piel que permiten a las bacterias introducirse en ella. Afecta con más frecuencia a las zonas descubiertas, por eso es muy típico en localizaciones como alrededor de la nariz o de la boca. Es más frecuente en niños de 2 a 5 años y en épocas de calor.
Las infecciones bacterianas de la piel son quizás el motivo más frecuente de consulta dermatológica en Pediatría. Las manifestaciones cutáneas de las infecciones víricas en la infancia y juventud, son muy frecuentes, pero en este artículo nos vamos a ceñir a aquellas que presentan una clínica suficiente para su diagnóstico.
Impétigo, una infección bacteriana
Tipos de Impétigo
Existen 2 formas clínicas: ampolloso y no ampolloso, aunque a la hora del tratamiento no se establecen diferencias.
- Impétigo No Ampolloso: El no ampolloso supone la mayoría de los casos (70 %) y en su mayor parte es debido a estreptococos.
- Impétigo Ampolloso: El ampolloso, está causado habitualmente por estafilococos (S. Aureus).
Causas del Impétigo
El impétigo es una infección superficial y localizada de la piel, producida por bacterias que son habituales en el exterior de la misma: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus principalmente. Estas dos bacterias habitualmente conviven con nosotros en la superficie de nuestra piel sin producir ningún problema en condiciones normales. La infección se produce cuando sufrimos alguna herida o excoriación (rascones en la piel), y las bacterias aprovechan para invadir esa zona previamente sana. Es una infección que es muy común durante el verano ya que tanto la humedad como el calor son sus ‘caldos de cultivo’. Además hay una mayor exposición de la piel lo que da lugar a más cortes o heridas y picaduras de insectos.
Los niños son más propensos a desarrollar impétigo si ya tienen la piel irritada por otros problemas cutáneos, como el eccema, la hiedra venenosa, las picaduras de insectos y los cortes o rasguños.
Síntomas del Impétigo
Los signos y los síntomas del impétigo son bastante claros. Estos incluirán llagas rojizas que se romperán con facilidad y comenzarán a supurar. Esto durará unos días y, después, se formará una costra de color marrón amarillento. Por lo general, como ya hemos comentado, estas llagas se formarán alrededor de la boca y de la nariz. Aunque tenemos que tener en cuenta que se podrán extender a otras partes del cuerpo con cierta facilidad. Esto se producirá a través de los dedos, la ropa o las toallas. Esta afección suele causar cierta picazón y dolor que, generalmente, suele ser bastante leve.
Clínicamente son lesiones superficiales, irregulares de 1-2 cm de eje mayor, cubiertas por costras amarillentas. Normalmente las lesiones comienzan en forma de granito de color rojo, que se transforma en ampolla y, cuando esta explota, se forman las costras amarillentas típicas del impétigo, conocidas como ‘costras melicéricas’ porque su color recuerda al de la miel; “aunque, en ocasiones, no llegamos a observar la fase de ampolla y sólo vemos la costra”, aclara la doctora.
¡Papás! No hay que preocuparse porque estas costras no dejan cicatriz, pero sí hay que tener cuidado porque el impétigo es muy contagioso. Es habitual que se produzcan más lesiones satélites por contigüidad o en otras localizaciones por el rascado. Y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque es más habitual en la cara (alrededor de la nariz y en la barbilla) y en las extremidades.
Normalmente es común en niños de entre 2 y 6 años debido a que tienen más tendencia a rascarse y es que, dichas lesiones, son bastante incómodas ya que pueden producir picor, ardor e incluso dolor. La Dra. Kirchschläger, además, añade que “no se suele acompañar de fiebre prácticamente nunca, pero sí es frecuente que se observe un aumento del tamaño de los ganglios de la zona por la respuesta inflamatoria a la infección localizada”.
Una forma menos frecuente de la afección es el denominado ‘impétigo ampollar’, que puede producir, como su propio nombre indica, ampollas de gran tamaño en la zona del tronco del niño. También, existirá una variante más grave del impétigo, denominada ‘ectima’, que penetrará en las capas más profundas de la piel y producirá unas dolorosas llagas que podrán tener pus o líquido, que se llegará a transformar en unas úlceras profundas.
¿Es Contagioso el Impétigo?
El impétigo es altamente contagioso y se propaga fácilmente por contacto directo con las lesiones de la piel. Especial cuidado con objetos que han sido contaminados por impétigo, ya que son transmisores de la bacteria. Esto incluye elementos de uso personal como toallas, sábanas, ropa y otros enseres que puedan haber estado en contacto con la piel infectada.
Es fundamental enfatizar la importancia de mantener una higiene rigurosa para prevenir la propagación de la infección, especialmente en entornos donde hay convivencia cercana, como dentro del núcleo familiar o en instituciones educativas como escuelas y guarderías. Medidas como el lavado frecuente de manos, evitar compartir objetos personales y limpiar y desinfectar superficies regularmente son cruciales para controlar la diseminación de la enfermedad entre los miembros de la comunidad.
El impétigo se puede contagiar a cualquier persona que entre en contacto directo con piel infectada o con objetos como prendas de vestir, toallas y sábanas, que hayan estado en contacto con esa piel. Los niños suelen tocarse las lesiones por lo que pueden extender la infección a otras partes de su cuerpo. Es muy frecuente que se contagie entre hermanos. Con las uñas cortas evitaremos que el niño se haga daño al rascarse.
Diagnóstico del Impétigo
Al ser una patología relativamente frecuente, el diagnóstico de impétigo habitualmente es clínico, es decir, no precisa realizar ninguna prueba complementaria. En alguna ocasión, si el diagnóstico no está claro, se puede tomar una muestra de la lesión para realizar un cultivo.
Tratamiento del Impétigo
La duración de los efectos del impétigo en la piel puede variar significativamente dependiendo de si se recibe tratamiento médico o no. El impétigo suele curarse en pocos días con tratamiento antibiótico, generalmente en unos 7 a 10 días con cremas o ungüentos tópicos, o en unos pocos días con antibióticos orales si es necesario. Sin tratamiento, el impétigo puede tardar de 2 a 4 semanas en curarse por sí solo. Si el impétigo no se trata, pueden surgir complicaciones más graves, incluyendo infecciones cutáneas más profundas.
La infección por impétigo se trata con una buena higiene y la posterior aplicación de alguna pomada antibiótica. Las más utilizadas son la mupirocina y el ácido fusídico.
Responden bien al tratamiento con fomentos fríos de sulfato de cobre o zinc al 1:1000 (5’, 2 veces al día), frotando suavemente al retirarlos para eliminar las costras y aplicando a continuación una crema o pomada antibiótica (ac. fusídico, mupirocina, etc.), durante 5-10 días.
Para aliviar los picores y quemazón que producen las lesiones de la piel lo más aconsejable es lavarlas con agua y jabón de forma muy suave y varias veces al día. “Su médico pautará además una crema antibiótica tópica que se suele aplicar sobre la región afecta entre 2-3 veces al día durante 7 días. Las más empleadas son la mupirocina o el ácido fusídico.
Ocasionalmente, si las lesiones son muy extensas, no evolucionan de forma adecuada con el tratamiento en crema o aparecen síntomas generales como la fiebre, podría ser necesario iniciar tratamiento antibiótico tomado por vía oral. La curación debería comenzar al cabo de 2-3 días de iniciar el tratamiento antibiótico”, observa la Dra. Kirchschläger.
Cómo Calmar el Picor del Impétigo
Los picores que pueden ocasionar las lesiones por impétigo pueden ser muy molestas en niños. Algunos consejos que pueden aliviar esos picores son:
- Es fundamental evitar rascarse las lesiones de impétigo, ya que el rascado puede empeorar la infección, extenderla a otras áreas del cuerpo y provocar nuevas lesiones o cicatrices. Mantener las uñas cortas puede ayudar a prevenir el daño accidental.
- Aplicar compresas frías sobre la zona afectada puede proporcionar un alivio inmediato del picor y la irritación. La frescura ayuda a adormecer las terminaciones nerviosas y a reducir la inflamación. Es importante usar compresas limpias y cambiarlas regularmente para evitar la contaminación.
- En casos de picor intenso que afecte el sueño o el bienestar del niño, es crucial consultar con el pediatra. Un dermatólogo podrá evaluar la situación y determinar si es apropiado el uso de antihistamínicos orales. Estos medicamentos pueden ayudar a reducir la sensación de picor al bloquear la acción de la histamina, una sustancia que el cuerpo libera en respuesta a una irritación. El doctor indicará la dosis y el tipo de antihistamínico más adecuado para la edad y el peso del niño.
Prevención del Impétigo
Tal y como nos explica la Dra. Kirchschläger al inicio del post, el impétigo aparece, generalmente cuando, tras una herida o picadura, las bacterias ‘aprovechan’ para penetrar en nuestra piel traspasando la barrera cutánea y produciendo la infección. “Por este motivo, la mejor medida preventiva, sin lugar a dudas, es mantener una higiene adecuada. Es importante un lavado de manos frecuente y cualquier herida superficial debe lavarse inmediatamente con agua y jabón y, posteriormente, aplicar alguna solución antiséptica (como, por ejemplo, clorhexidina)”, indica.
Mantener la piel limpia puede ayudar a prevenir el impétigo. Para prevenir el contagio de una infección por impétigo a otros miembros de la familia, asegúrese se que todos usan sus propias prendas de vestir, sábanas, maquinillas de afeitar, jabones y toallas.
Los niños que padecen dermatitis atópica tienen una mayor predisposición a este tipo de infección, por ello, la principal recomendación será “mantener una hidratación adecuada de la piel con emolientes y las uñas cortas y limpias en estos pacientes”, dice la doctora.
La mejor manera de prevenir esta complicación es teniendo la piel limpia. Por eso, será muy importante enjuagar bien los cortes, las raspaduras y otras lesiones que pueda sufrir el niño, de forma inmediata. Para evitar que se transmita a otras personas habrá que enjuagar las zonas con cuidado y con jabón suave, lavar la ropa de la cama y de los niños, usar guantes cuando se aplique el antibiótico y cortar las uñas del niño infectado para que no se haga daño al rascarse. Además, deberás seguir, rigurosamente, las instrucciones del médico.
Si has notado que tu hijo tiene alguna lesión que pudiera ser impétigo, debes acudir a su pediatra para valoración y tener especial cuidado siguiendo las siguientes recomendaciones que proporciona la doctora:
- Es contagioso hasta que desaparezcan las erupciones o bien hasta que hayan transcurrido dos días desde el inicio del tratamiento antibiótico con evidencia de mejoría.
