¿Cuánto tarda en bajar la leche materna después del parto, especialmente para las primerizas?

Tras el parto, llega el postparto y con él, la lactancia. Pero para comenzar con la lactancia hay que pasar un momento delicado: la subida de la leche. Todas las madres notan la llamada subida de la leche, en mayor o menor medida, y esa sensación no siempre se correlaciona con la cantidad de leche que producen.

Tras el parto, tus pechos se encuentran listos para alimentar a tu bebé porque durante el embarazo se han preparado para la lactancia. No hay que hacer nada más (ni nada menos) y a todas las mujeres que dan a luz les sube la leche.

La lactancia materna genera muchas dudas en los padres, sobre todo cuando se trata del primer bebé. Una de las más angustiosas es saber si el bebé come lo suficiente o si se está quedando con hambre.

¿Cuándo se produce la subida de la leche?

La mayoría de las madres experimenta la subida de la leche dos días después de dar a luz. La subida de la leche suele producirse entre 30 y 70 horas después del parto y todos los recién nacidos tienen la capacidad innata de agarrarse al pezón y succionar (¡ya lo verás!), lo que, a su vez, estimula la producción de la leche materna.

Entre el segundo y tercer día después del nacimiento de tu bebé, se producirá lo que se conoce como la subida de la leche. La subida de leche se produce entre las 48 y las 72 horas tras el nacimiento. Es un proceso que comienza cuando se desprende y sale la placenta.

Se dice que cuando el parto ha sido por cesárea, la leche tarda más en subir y suele costar más iniciar la lactancia. Pero no tiene por qué ser así. Lo que ocurre es que en estos casos es posible que se retrase la primera toma, debido a la separación entre madre e hijo en las primeras horas.

«Los partos vaginales y la instauración precoz de la lactancia, a ser posible en la primera hora tras el parto, favorecen una subida precoz de la leche. Un ambiente relajado, una madre tranquila, unas tomas frecuentes; todo ello favorece una subida de leche adecuada y a tiempo», comenta el experto.

Cuando se produce el parto se inicia el aumento de producción de leche materna que es favorecido por la succión del bebé, pero sin ella también ocurre en mayor o menor medida. Cuanto antes se amamante después del parto y más frecuentemente se haga, antes se producirá la salida de la primera leche.

Pero hasta entonces, y desde el primer momento, tu bebé estará muy bien alimentado gracias al calostro. Y es que no existe ningún líquido mejor para los primeros días.

¿Qué es el calostro?

El calostro es la leche precursora antes de que salga la leche materna. Ahí podrás leer que el calostro es el fluido que secreta el pecho en las primeras fases y horas de la lactancia. Es una sustancia amarillenta densa que contiene los primeros nutrientes para el recién nacido.

Los primeros días de lactancia materna, tu bebé toma una sustancia de color amarillo que en la cultura tradicional se le llama “oro”: el calostro. Es la leche que tu pecho produce tras el parto y el primer alimento del bebé. Sus beneficios son inigualables.

El calostro es el primer alimento que prepara tu cuerpo para recibir a tu bebé. Es una sustancia densa de color amarillento. Es lo que necesita tu bebé en sus primeras tomas, hasta que empiece la producción de la primera leche. Es inimitable. Tiene un alto contenido en proteínas, minerales y vitaminas.

Es rico en anticuerpos que le protege de determinadas infecciones, en concreto, de todas las que tú hayas pasado. Es muy fácil de digerir por lo que es perfecto para el intestino todavía inmaduro de tu bebé.

¿Qué ocurre si no sientes la subida de la leche?

Otras veces la transición entre el calostro y la leche madura es gradual y suave, por lo que no causa síntomas. Esto no es nada preocupante y nunca debe hacer pensar que la madre “no tiene leche” o “no le ha subido la leche”.

Que no la notes no significa que no tengas leche. La subida de la leche no tiene que ser una preocupación ni durante el embarazo ni los primeros días tras el nacimiento. Es un proceso natural, en el que la leche se va adaptando a las necesidades de cada día de tu bebé.

¿Qué hacer ante la ingurgitación mamaria?

La ingurgitación mamaria es un proceso fisiológico de la lactancia, pero suele ser un momento de abandono de la misma. Sin embargo, manejándola correctamente puede pasar casi sin darte cuenta.

Después de la subida de la leche a menudo durante los primeros días se producen ingurgitaciones del pecho en diferentes momentos. Las medidas físicas de calor, frío y masajes también pueden ser de gran ayuda.

Para evitar estas molestias mamarias, es recomendable el masaje en las mamas y la aplicación de calor local ya sea mediante duchas de agua caliente o con paños calientes unos minutos antes de la toma.

Medidas para aliviar la inflamación

En los casos de plétoras muy molestas o dolorosas, se puede intentar bajar la inflamación con medidas físicas como aplicación de frío después de las tomas y calor húmedo justo antes. Siempre con cuidado y según los resultados y el alivio que produzcan a la madre. Y especialmente se indica intentar un masaje de drenaje linfático sencillo conocido como “Presión Inversa Suavizante”.

En todo caso si se usan extractores ha de hacerse con precaución y según su efecto. Lo ideal es que la lactancia logre regularse de forma natural con el bebé mamando normalmente y a demanda.

Otro cuadro distinto es la llamada ingurgitación dolorosa de la mama. Es un proceso inflamatorio que se acompaña de mamas calientes, grandes y dolorosas, pero sin percibirse bultos como almendras como en el exceso de leche.

Dicen, cuentan, comentan… que aplicar una hoja de col (una vez aplastados sus nervios con un rodillo) sobre el pecho baja la inflamación.

Si tienes mucha inflamación, se ha demostrado científicamente, que lo más eficaz para aliviarte, es ponerte una hoja de col directamente sobre el pecho, con el sujetador por encima.

  • El calor vasodilata, es decir, abre los vasos de leche y sanguíneos para traer más líquido así que el calor debes usarlo para el momento de la toma.
  • El frío contrae los capilares y desinflama.

Medicamentos antiinflamatorios: si no tienes ninguna contraindicación, consulta a tu gine antes de salir del hospital si puedes tomar ibuprofeno para disminuir la inflamación y el dolor.

Si tu pecho está muy congestionado, seguramente será difícil que salga la leche. A veces, si aplicas calor sale tanta cantidad que tu bebé se atraganta.

¿Cómo sobrellevar el dolor de pezones?

El dolor de los pezones y también del resto de la mama también se produce durante la succión del bebé. Las mujeres refieren que "les tira algo por dentro" cuando su bebé mama. Estas molestias aparecen los primeros días hasta que la madre se acostumbra a la succión del bebé y ambos coordinan el ritmo de la lactancia.

En ocasiones, puede aliviar aplicar crema de lanolina purificada, cuyo efecto es favorecer una cicatrización en húmedo, y evitar por lo tanto la formación de costras duras y secas que son arrancadas por el bebé en cada toma.

Otras veces aparecen grietas en lactancias más avanzadas y pueden ser debidas a afecciones dermatológicas como por ejemplo eccemas; que suelen causar enrojecimiento picor y piel seca o descamada. Suelen ocurrir en madres con piel sensible y que han tenido eccemas en otras partes del cuerpo.

Advertencia: si empiezas con mucha molestia y crees que empieza a hacerse una grieta corrige la postura.

Lactancia después de una cesárea

Actualmente, uno de cada cinco bebés nace por cesárea en el mundo y aunque cada vez hay más conocimiento sobre el posparto después de este tipo de intervención, es cierto que las madres pueden afrontar dificultades similares y pueden aparecer mitos que pueden afectar el buen inicio de lactancia.

Si tienes dolor, te habrán pautado medicación: analgésicos y antiinflamatorios que son compatibles con la lactancia, te van a ayudar a sentirte mejor y a encontrar posturas más cómodas para amamantar.

Mitos sobre la lactancia y la cesárea

  • No, no es necesario esperar. Las moléculas de los anestésicos son demasiado grandes para llegar a la leche, por lo que el bebé no puede verse afectado por la medicación que te han administrado para la cesárea. Además, le vas a amamantar cuando estés ya consciente, lo que indicará que ya has metabolizado la anestesia.
  • ¡Claro que sí! De hecho, cada vez más hospitales realizan cesáreas humanizadas que fomentan la participación de la madre en el nacimiento del bebé y el contacto inmediato tras el parto, con la ayuda de la pareja o del personal sanitario para sostener al bebé en la parte superior del torso para que, de esta manera, mamá y bebé se puedan conocer e iniciar con normalidad la lactancia materna desde el inicio.
  • ¿Voy a tardar más en tener leche? No, la cesárea no retrasa la subida de la leche. Antes del parto, ya producimos calostro. Cuando la placenta se separa del útero, se pone en funcionamiento el mecanismo que generará el cambio de calostro a leche. Este cambio se produce por la separación de la placenta del útero y eso pasa tanto en un parto vaginal como en una cesárea. Así que aunque te hayan practicado una cesárea, vas a tener leche en las 48-72 horas posteriores al nacimiento de tu bebé. Lo que sí puede entorpecer la subida de la leche es que se separe a madre y bebé durante las primeras horas después del parto.

Podemos pensar en la lactancia como una carrera de fondo. Esto acaba de empezar y el inicio, como en todo, es lo más complicado. Lo primero que necesitas es mucha ayuda, para que te acerquen al bebé, para colocarle, para descansar, para comer… Plantea metas razonables y piensa solo en el día a día.

En definitiva, la lactancia después de la cesárea es posible pero será necesario tener mucha ayuda por parte tanto de la familia como de los sanitarios que nos acompañan.

Consejos adicionales para una lactancia exitosa

  • Pide el contacto piel con piel desde el primer momento. En cesáreas es una práctica cada vez más habitual en los hospitales. Pero asegúrate además de que el equipo médico que te atiende sabe que deseas darle el pecho.
  • Juntos las 24 horas del día.
  • No hay una postura mejor que otra. Lo importante es que te sientas cómoda. Una posición recomendable para los primeros días es ponerse acostada de lado, con la cabeza ligeramente elevada (sobre una almohada) y el bebé también de lado, acostado sobre la cama, con su cuerpo pegado a ti y su cara muy cerca de tu pecho para facilitar el agarre cuando abra la boca.
  • Si prefieres estar tumbada, coloca al bebé pegado a tu cuerpo y deja que él mismo se acerque a tu pecho y empiece a succionar. Es importante que su boca esté bien abierta y cubra toda la aréola y no solo el pezón. Guíale presionando un poco sobre tu pecho para que le resulte más fácil el agarre. Por seguridad, en todo momento debes observar su cara y comprobar que respira bien.
  • Casi siempre hay un pecho que resulta más cómodo que otro, pero es importante alternarlos en las tomas para que se vayan vaciando. Piensa que lo más nutritivo de la toma sale al final.
  • El bebé necesita dormir pero cuando se despierta hay que ofrecerle el pecho aunque parezca que no tiene hambre.
  • En los primeros días en la clínica, no dejes que pasen más de 3-4 horas entre toma y toma, incluso por la noche.

Lactancia sin Dolor: Guía Completa de Posturas y Agarre para Madres Primerizas

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