Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido mundialmente como Quino, nació en la región andina de Mendoza, Argentina, el 17 de julio de 1932, aunque fue registrado oficialmente el 17 de agosto. Desde su nacimiento, fue llamado Quino para distinguirlo de su tío Joaquín Tejón, un apreciado pintor y diseñador gráfico, quien despertó su vocación a los tres años de edad.
Quino, el creador de Mafalda. Fuente: Wikimedia Commons
A los trece años, Quino se matriculó en la Escuela de Bellas Artes, pero en 1949, "cansado de dibujar ánforas y yesos", la abandonó, visualizando su futuro exclusivamente como dibujante de historieta y humor. Determinado a alcanzar sus objetivos, a los dieciocho años se trasladó a Buenos Aires en busca de un editor que publicara sus dibujos. Sin embargo, pasaría tres años de dificultades económicas antes de ver su sueño hecho realidad.
“El día que publiqué mi primera página - dijo recordando su debut en el semanario Esto es, de Buenos Aires - pasé el momento más feliz de mi vida”. Fue en 1954. Desde entonces y hasta la fecha sus dibujos de humor se vienen publicando ininterrumpidamente en infinidad de diarios y revistas de América Latina y Europa.
Con la creciente popularidad, su situación económica mejoró, y en 1960 tuvo la oportunidad de casarse con Alicia Colombo, nieta de inmigrantes italianos y licenciada en química.
El Nacimiento de Mafalda
En 1963, apareció su primer libro de humor, "Mundo Quino", una recopilación de dibujos de humor gráfico mudo con prólogo de Miguel Brascó. El mismo Brascó lo presentó a Agens Publicidad, que buscaba a un dibujante para que creara una historieta «mezcla de Blondie y Peanuts» para publicitar el lanzamiento de una línea de productos electrodomésticos llamados Mansfield, razón por la que el nombre de algunos de los personajes debían comenzar con la letra M, de ahí Mafalda. Aunque Agens no realizó la campaña, Quino conservó algunas tiras que le serían útiles meses después, cuando dio vida al personaje que lo haría famoso.
Mafalda, la chica de pelo negro que odia la sopa y está en contradicción con los adultos, se publicó por primera vez el 29 de septiembre 1964 en el semanario Primera Plana de Buenos Aires. El 9 de marzo 1965, con el paso de las tiras cómicas al periódico El Mundo (en el que Quino publicará seis tiras por semana), se inicia el imparable éxito del personaje, que cruza las fronteras nacionales para conquistar América del Sur y luego se extiende a Europa, ganando una posición de liderazgo en el imaginariocolectivo.
Jorge Álvarez Editor publica el primer libro de Mafalda que reúne las primeras tiras en orden de publicación, tal como se hará en los siguientes. Sale en Argentina para Navidad y en dos días se agota su tirada de 5.000 ejemplares.
En Italia, se edita en 1969 el primer libro, “Mafalda la Contestataria”, con la presentación de Umberto Eco, director de la colección.
El gran éxito y fama internacional no impedirán que Quino, el 25 de junio 1973, tome una decisión para algunos desconcertante: no dibujar más tiras de Mafalda, pues ya no siente la necesidad de utilizar la estructura expresiva de las tiras en secuencia. Sin embargo, el interés por Mafalda se ha mantenido inalterado, de hecho, sus libros continúan reimprimiéndose y sigue siendo elegida para acompañar diversas campañas sociales (UNICEF, la Cruz Roja Española, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Argentina).
En adelante Quino continuará publicando semanalmente sus tan conocidas páginas de humor que han ido agrupándose en la colección de sus libros de Humor.
En 2009, después de tres décadas, Quino despertó a Mafalda para criticar fuertemente un escándalo que envolvía al mandatario italiano Silvio Berlusconi.
Humor Mafalda y sus amigos
Quino Más Allá de Mafalda
Además de Mafalda, Quino nos regaló otras joyas. En 1984, invitado para integrar el jurado del Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, viaja a Cuba, donde comienza su amistad con el director de cine de animación Juan Padrón y firma un contrato con el ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos) para la realización de cortometrajes con sus páginas de humor.
Quino, con su aguda mirada y su humor inteligente, nos dejó un legado invaluable. En medio siglo, Mafalda y sus amigos han conquistado varias generaciones de lectores en todo el mundo, que siguen apreciando, a día de hoy, esta historieta considerada tanto atemporal como universal. Con una dimensión poética intacta a pesar de los años, la niña del lazo en los cabellos nunca ha perdido su carácter moderno y subversivo, sigue siéndolo para los lectores de todas las edades y de todos los países, simboliza una resistencia lúcida, irreductible y universal.
Estatua de Mafalda en San Telmo, Buenos Aires. Fuente: Wikimedia Commons
Bajo las apariencias de un humor inmediatamente accesible, sus aventuras no dejan de denunciar el populismo, el conservadurismo y el malestar del mundo. Concebida para todos los públicos, esta exposición que celebra las aventuras de Mafalda y de sus amigos tiene como escenario las diferentes habitaciones del piso donde vivía con sus padres. El salón, la cocina o el cuarto de la heroína son los lugares de múltiples debates alrededor de la ecología, de la condición femenina, de los Beatles o de la política.
Mafalda, la niña curiosa y reflexiva que cuestiona el mundo, es la protagonista de una de las tiras cómicas más emblemáticas de Argentina y, por extensión, de la cultura hispanohablante. Quino utilizó un estilo de dibujo simple pero expresivo, con viñetas concisas y llenas de humor inteligente. A pesar de haberse creado hace décadas, las preguntas y dilemas planteados por Mafalda siguen siendo relevantes hoy en día. Quino logró combinar profundidad y sencillez en cada viñeta, creando personajes entrañables y diálogos atemporales.
Ubicación de Mafalda: Mafalda vivía en el barrio porteño de San Telmo, en el número 371 de la calle Chile, muy cerca del hogar de Quino.
El nombre de Mafalda es una adaptación inventada por Quino a partir de una marca de electrodomésticos: Mansfield. Finalmente, la campaña no llegó a aprovechar aquella extraordinaria propuesta, porque se desviaba demasiado del objetivo comercial, que era vender lavadoras y frigoríficos. Pero dos años más tarde Quino llevó a cabo el gran desvío, y lo hizo a conciencia.
Mafalda, la protagonista, es una niña y no un niño porque Quino simpatizaba con el movimiento feminista. Y a través de ella el dibujante expresó muchas de sus ideas sobre los poderosos y los avasallados, sobre la vida y la libertad.
El Legado de Quino y Mafalda
Tras diez años de tiras de Mafalda, su autor se expresó en otros formatos, ya lejos de Argentina, sometida desde 1976 a la dictadura militar de Videla y compañía. Entonces su dibujo se hizo más detallado y su humor más ácido y oscuro, como se aprecia en títulos como “Potentes, prepotentes e impotentes” o “¡Qué presente impresentable!”. A Mafalda sólo la recuperó excepcionalmente, al servicio de alguna campaña cívica a favor de la democracia y la libertad.
Claves del éxito: La primera clave expresiva de Quino consistió en adoptar un punto de vista que era a la vez adulto e infantil. Algo parecido había hecho Charles M. Quino aprovechó esa licencia narrativa para expresar sus reflexiones mediante las frases de la sabia Mafalda, en textos breves como este: “Comienza un día con una sonrisa y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo”. O más politizados: “Señores, no es cuestión de romper estructuras, sino de saber qué hacer con los pedazos”.
Esta exposición es una forma de reconocer el trabajo de Quino y rendir homenaje a una historieta traducida a más de 20 idiomas y vendida en el mundo entero.
“Lo que me gusta es la luz de la infancia” comentó Quino a los documentalistas mendocinos Mariano Donoso y Federico Cardone cuando regresó a su provincia natal, Mendoza en 2014. Aquella frase que expresó en tono bajo y pausado -tan característico en su modo de hablar-, estaba impregnada de memoria y nostalgia. Su compañera de vida ya no estaba y su casa paterna se poblaba de imágenes relacionadas a sus orígenes, a sus afectos y a la construcción de una identidad forjada en un lugar maravilloso de la Argentina que lo vio nacer a inicios de los años 30. Allí permanecen las huellas de su niñez y adolescencia en el seno de una familia malagueña y republicana que debió exiliarse de España en plena guerra civil.
A sala llena, la pantalla se nutrió con el aporte de Quino en primera persona narrando su vida como nunca antes. Además de la charla como eje del relato, la película de Donoso y Cardone termina de completarse con el aporte de material de archivo, filmaciones, fotos, obras inéditas que atesora una de sus sobrinas, la artista visual Marcela Furlani, así como de testimonios de célebres artistas, amigos, editores y familiares que expresan detalles de sus vivencias, su trabajo y su personalidad. La inclusión del contenido biográfico brinda un testimonio del rol del artista como testigo de su tiempo; un tiempo al que traduce y analiza en cada uno de sus dibujos manteniendo una coherencia ideológica y temática que lo destacó del resto de los historietistas argentinos.
Esa riqueza argumental, sumada a una adecuada elección estética llevaron a los realizadores a asumir cierto equilibrio a la hora de construir un perfil entre el hombre y el artista, teniendo en cuenta la trascendencia de su obra que ya forma parte del patrimonio cultural. Sin embargo, su figura no desaparece detrás de su trabajo. A partir de ese registro íntimo y personal, la carga emocional que se transmite al espectador genera mucha empatía y reconocimiento.
La genial mirada de Quino sobre ese lado oscuro que todos tenemos «Cada libro de Quino es lo que más se parece a la felicidad: la quinoterapia.»Gabriel García Márquez
«Ser un ser humano es probablemente una enfermedad incurable», decía el genial dibujante argentino Quino, sin embargo, buscó esa cura incesantemente a través de su extensísima obra.
