La Huella Plantar del Recién Nacido: Significado y Protocolos de Identificación

Desde hace algunos años, el parto se centra en el bienestar de la madre y el recién nacido, beneficiando su salud y evitando prácticas innecesarias. En un parto sin complicaciones, lo primero que debemos hacer es poner al bebé y a la mamá en contacto estrecho piel con piel y estimular al neonato suavemente encima de su mamá.

Si el parto ha ido bien y no ha habido complicaciones, la matrona, que es la enfermera especializada en obstetricia, proporciona los primeros cuidados del recién nacido. Si durante el parto ha habido algún contratiempo, se llama al neonatólogo, el pediatra especializado en niños recién nacidos.

El cordón umbilical ya no se corta de inmediato excepto que haya una emergencia médica o la vida del bebé corra peligro. Se suele esperar a que deje de latir para cortarlo.

Hay prácticas en desuso que ya no se realizan durante el parto como darle una “palmadita” en la nalga al bebé para estimular el llanto, separarlo de la mamá para secarlo o limpiar la nariz con una sonda.

Cuando nace el bebé es posible que la matrona o el ginecólogo que asiste el parto te ofrezca coger a tu bebé desde el mismo momento del nacimiento, poniéndolo en contacto piel con piel contigo, sin separarlo en ningún momento de ti.

En esta misma sala se procede a la identificación del recién nacido/a. Se establecen distintos métodos, el más utilizado son las pulseras identificativas, que llevarán el nombre de la madre, el día del nacimiento y el sexo del bebé, con un código de barras consecutivo, único para cada bebé, este paquete se suele componer de tres pulseras una para la madre y dos para el bebé, incluyendo en algunos casos una tarjeta identificativa y una pinza para el ombligo identificada. Además se puede guardar un soporte genético en el que se incluirá una gota de sangre de la madre y una gota de sangre del recién nacido/a, que se custodia durante un año por si existiese alguna duda acerca de la identidad del bebé.

Al acudir al hospital a dar a luz tiene el derecho, si las circunstancias sanitarias lo permiten, de estar en todo momento acompañada por un familiar, usualmente su pareja, igual sucede en el momento del nacimiento de su hijo/a. La tendencia de los hospitales en la actualidad es a crear salas de dilatación-paritorio individuales para que la mujer pueda estar tranquila, acompañada de su familiar en un ambiente lo más íntimo y confortable posible.

Primeras Pruebas Médicas al Recién Nacido

La primera prueba médica que se realiza al recién nacido es la prueba de Apgar. Es un sencillo test al recién nacido que realiza la matrona y/o el pediatra en el paritorio para evaluar la vitalidad y madurez del recién nacido.

  • Se analiza el color de la piel.
  • La frecuencia cardíaca.
  • Los reflejos.
  • El tono muscular.
  • La respiración.

Cado uno de estos aspectos se puntúa de 0 a 2 en función de si lo que se valora esté perfecto o haya algún problema. Es una prueba que se evalúa dos veces, la primera al minuto de nacer y la segunda a los cinco minutos. Si la suma de todos los puntajes está entre 8 y 10 el bebé está en perfectas condiciones. En algunas ocasiones la primera puntuación puede ser baja, pero con unas sencillas maniobras de reanimación en el paritorio, la segunda evaluación es completamente normal.

A partir de las 48 horas de vida, antes de irse de alta, con una gota de la sangre que se recoge en el talón del recién nacido, se realiza una de las pruebas más importantes ya que se detectan alteraciones raras del metabolismo congénitas que, si no se detectan precozmente y se tratan, podrían ocasionar muchísimas secuelas y problemas del neurodesarrollo.

Son enfermedades que al nacer el niño no se pueden diagnosticar hasta pasado un tiempo (a veces días, otras veces años…) pero que con una intervención y/o tratamiento precoz antes de que produzcan síntomas se puede cambiar de forma muy importante el pronóstico de dicha enfermedad.

Los PEATC-A es una de las pruebas médicas a recién nacidos que se realiza siempre, antes del alta para valorar su audición. Es una manera sencilla de poder detectar la hipoacusia congénita (sordera). Es una prueba sencilla e indolora que consiste en colocar unos auriculares alrededor de cada oído o un dispositivo dentro del conducto auditivo. Si el niño no pasa la prueba, se le citará a los dos meses para repetírsela.

Protocolos de Identificación del Recién Nacido

La llamada identificación inequívoca del recién nacido es una de las prioridades marcadas por las recomendaciones de la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) y que, en nuestro sistema sanitario, está delegada en las propias Comunidades Autónomas. Cada una de ellas tiene su propia normativa, pero los protocolos siguen unas directrices comunes impuestas por ley y siempre han de velar por su cumplimiento.

Pulsera idéntica y compartida: en el momento en el que se produce el nacimiento, madre e hijo quedan unidos por una pulsera única y compartida. Son exactamente iguales, contienen la misma información (historia clínica, nombre, fecha, sexo y hora de parto) y un mismo código de barras que nunca se repite y que va tanto en la pinza del cordón umbilical como en el brazo del niño y de la madre.

La huella del pie ya no es suficiente: La huella del pie y de la mano era, hasta hace poco tiempo, una de las formas más frecuentes de identificar a los recién nacidos. Sin embargo, en muchas ocasiones, la impresión con tinta no era del todo correcta. Aunque se sigue realizando, los expertos recomiendan el uso generalizado de lo que se conoce como huella genética y que hemos adelantado en el punto anterior.

Se extrae una muestra de sangre del bebé y otra de la madre, con su ADN, y se custodia durante 5 años para evitar problemas y poder realizar, en caso de que sea necesario, cualquier tipo de comprobación. Es como tener el doble factor de identificación que utilizan las entidades bancarias.

De esta forma, se trata de evitar un posible intercambio de recién nacidos que pueda perpetuarse toda una vida. Por ello, las sociedades científicas recomiendan la combinación de ambos métodos, puesto que se ha demostrado que el uso de la huella plantar ya no es lo suficientemente seguro y tiene grandes limitaciones.

Una vez se identifica a la madre y al bebé, se obtienen las muestras de sangre de cada uno y se registra todo en ese código de barras, los profesionales sanitarios del centro deben realizar comprobaciones frecuentes. Da igual que sea una intervención o una actividad sanitaria rutinaria, tienen la responsabilidad de confirmar la identidad tanto de la madre como del bebé, para evitar cualquier error cada vez que tengan que separarse uno de otro.

Es la novedad para mejorar el protocolo de identificación mamá-bebé que el Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) va a poner en marcha a partir del primer trimestre de 2022. Esta nueva medida sustituirá a las huellas de la planta del pie del bebé, que ahora se utilizan en la partida de nacimiento, junto con las de la madre, apunta la jefa de la unidad de partos del centro, la matrona María Aráiz. Una iniciativa que, de haberse seguido, hubiera evitado el error humano del ya desaparecido hospital San Millán de Logroño.

Protocolo de identificación de recién nacidos en Hospital Universitario Virgen de las Nieves

¿Qué ocurre en los casos de ovodonación?

A la hora de comprobar la filiación de las personas ya nacidas, nos cuenta Marina Benavent, “la única manera de conocer su identidad es a través del ADN, ya que todos los humanos tenemos dos juegos de información genética: uno de la madre y otro del padre”. En la prueba de ADN se compara una muestra de ADN del bebé, otra del padre y otra de la madre y se establece la filiación en base a los resultados.

Cuando la madre ha tenido un bebé con gametos de un donante (ovodonación), el código genético del que hemos hablado no nos sirve para nada, pues no se comparte. Y aquí, de nuevo, nos surgen dudas. Por ello, la experta nos explica que, en estos casos, lo que se debe introducir es un protocolo de bioseguridad.

Hasta hace bien poco, el sistema con el que se trabajaba cuando existía una reproducción asistida era el “doble chequeo, es decir, una técnica o manipulación de los embriólogos en un laboratorio FIV que luego se comprobaba por otro compañero y que incluía la identificación del embrión y de la paciente antes de la transferencia embrionaria”, nos explica. Sin embargo, en la actualidad se ha incorporado un dispositivo electrónico llamado Gidget que permite realizar la trazabilidad de los embriones reduciendo al mínimo el riesgo de error y, “algo importante, eliminando el riesgo derivado del factor humano”. Se realiza a través de unos códigos de barras y QRs que son capaces de detectar cada movimiento o manipulación del material genético de cada paciente.

Cuidados Esenciales del Recién Nacido en el Hospital

Se recomienda que se identifique correctamente al bebé desde el momento de la ligadura del cordón umbilical y evitar en lo posible la separación de la madre y su recién nacido. Se recomienda la limpieza del cordón umbilical con agua y jabón, secado posterior y cobertura con gasas limpias que deben cambiarse frecuentemente, y el cambio del pañal tras deposiciones o micciones del bebé, con la finalidad de mantener el cordón seco y limpio. Este cuidado del cordón umbilical se debe realizar hasta su caída siguiendo las medidas de asepsia e higiene de lavado de manos.

Durante las dos primeras semanas de vida puede aparecer en el/la recién nacido/a una conjuntivitis que se manifiesta entre los 2 y 5 días de vida que puede complicarse sin el tratamiento adecuado. La infección ocurre por una transmisión vertical de la madre al hijo por una enfermedad de transmisión sexual (principalmente gonorrea o C. En caso que no se haya realizado un cribado y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual durante el parto, se puede realizar una profilaxis de la conjuntivitis neonatal mediante soluciones antisépticas o antibióticas administradas tras el parto.

La administración tras el parto de pomadas o colirios antibióticos en los recién nacidos/as ha mostrado ser una adecuada estrategia para la profilaxis de la conjuntivitis neonatal (Bell, 1993; Sánchez Luna, 2009).

En esta revisión de la literatura se destaca la importancia de promover durante el puerperio hospitalario del apoyo necesario que asegure que se establece un sentimiento de confianza y competencia respecto a la maternidad y fomentar así el vínculo de la madre y el bebé.

Debe prestarse especial atención al estado de la madre, y a la aparición de fiebre o cualquier otro signo clínico que pueda indicar alguna complicación.

La retención de orina tras el parto es habitual y se produce cuando no se consigue una micción espontánea seis horas después del parto. El puerperio hospitalario debe fomentar el vínculo de la madre y el bebé con la participación del padre en el proceso.

El Pie Plano en Recién Nacidos

El pie plano es una condición muy común. Consiste en que la mayor parte de la planta del pie está en contacto con el suelo, cuando lo normal es apoyarse solamente en tres puntos: la punta, el talón y el borde externo. El pie plano es normal en recién nacidos y en niños que están empezando a caminar porque el arco longitudinal de la planta del pie todavía no se ha desarrollado. A veces el pie plano se acompaña de otra condición, la de pie valgo, que ocurre cuando al caminar los talones se inclinan hacia dentro: por ello se suele hablar con frecuencia de pie plano-valgo.

Como hemos comentado anteriormente, el pie plano laxo infantil es muy frecuente, y se considera normal hasta los 4 años de edad debido a la hiperlaxitud (elasticidad exagerada) de los ligamentos articulares durante la primera etapa de la vida y a la presencia de una almohadilla grasa en la bóveda plantar del pie.

El pie plano es una afección compleja, con síntomas diversos y grados variables de deformidad e incapacidad. Hay varios tipos de pie plano con una característica común: la pérdida parcial o total del arco longitudinal. En general, la mayoría de los niños con pie plano no tiene síntomas. El pie plano sintomático puede ser flexible o rígido. "Flexible" significa que el pie está plano mientras el niño está de pie (soportando peso), pero el arco reaparece cuando no está de pie. “Rígido” significa que el arco siempre está duro y plano, esté o no de pie el niño.

Para efectuar el diagnóstico, el especialista evalúa el rango de movilidad del pie y el tobillo (de pie, sentado y caminando) y si es necesario también de la rodilla y la cadera. Como ya hemos comentado, hasta los 4 años de edad el pie plano es fisiológico, de forma que no requiere ningún tratamiento. A partir de los 4-5 años, el pie laxo infantil puede tratarse mediante plantillas, pero solamente si es necesario y complementadas con la práctica de ejercicios de potenciación.

Excepcionalmente es necesario recurrir a la cirugía para aliviar los síntomas y mejorar la funcionalidad de los pies. Los cirujanos de pie y de tobillo emplean una variedad de técnicas para tratar los diferentes tipos de pie plano pediátrico. El método quirúrgico o la combinación de los procedimientos elegidos para su niño dependerán del tipo particular de pie plano que padezca y del grado de deformación.

Malformaciones Congénitas del Pie

Los problemas relacionados con el tobillo y el pie del niño son una parte muy importante de la clínica. Incluyen un amplio espectro de entidades clínicas que van desde alteraciones que se resuelven espontáneamente hasta otras de carácter progresivo, y desde deformidades esotéricas aisladas hasta discapacidades funcionales graves asociadas a síndromes genéticos, enfermedades neuromusculares y enfermedades que afectan a las estructuras óseas y articulares.

El pediatra general extrahospitalario sigue mostrándose preocupado por los problemas del pie del niño, y cuando en el examen de un recién nacido descubre la más leve posición anómala o malformación en esta región anatómica no se siente, en muchas ocasiones, capacitado para discernir si se trata de un simple problema postural, reversible y transitorio, o de una auténtica malformación congénita subsidiaria de tratamiento ortopédico inmediato, o incluso de tratamiento quirúrgico a corto o medio plazo.

No existe una clasificación satisfactoria aceptada universalmente. La que proponemos aquí está orientada desde un punto de vista clínico, distinguiendo malformaciones menores, intermedias y mayores del pie en función de la complejidad del tratamiento y de la orientación pronóstica.

Tipos de Malformaciones Congénitas

  • Polidactilia: Se trata de una de las anomalías más frecuentes de los dedos (1,7/1.000 recién nacidos vivos). Recae con mayor frecuencia en el primer dedo.
  • Hiperfalangismo: Puede observarse un primer dedo con 3 falanges, que al ser más largo tropieza con el extremo del zapato, por lo que es necesario reducirlo quirúrgicamente a las dimensiones normales.
  • Sindactilia: La fusión membranosa congénita de los dedos no suele interferir en su función.
  • Microdactilia: Suele tratarse de una deformidad aislada, con hipoplasia del metatarsiano correspondiente o sin ella (típico del cuarto metatarsiano). Habitualmente no ocasiona incapacidad, por lo que no requiere tratamiento.
  • Oligodactilia: Generalmente bien tolerada, no precisa tratamiento. Si faltan más de 2 dedos con sus correspondientes metatarsianos pueden aparecer problemas biomecánicos.
  • Clinodactilia: Un dedo está desviado en abducción o en aducción.
  • Macrodactilia: Es el crecimiento exagerado de uno o varios dedos.
  • Pie hendido: También se dedomina ectrodactilia o pie en pinza de cangrejo. Consiste en la ausencia de los radios centrales, generalmente asociada a anomalías del primer radio.
  • Pie talo: El principio básico ante una deformación congénita del pie es la reductibilidad. Si la deformidad es irreductible puede hablarse de alteración ortopédica importante. Si por el contrario es reductible, puede asegurarse que se trata de una situación favorable, de tipo postural, lo que mejora considerablemente el pronóstico.
  • Metatarso varo: Es una malformación congénita que se caracteriza porque el pie está desviado hacia la línea media del cuerpo.
  • Pie equinovaro congénito (pie zambo): Es el pie deformado en equino, aducto y varo. Puede presentar cierto grado de cavismo así como rotación interna de la tibia.

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