¿Cuántas Horas de Sueño Necesita un Niño de 2 Años? Guía Completa para Padres

El sueño es una parte fundamental del desarrollo infantil y contribuye al bienestar físico y emocional de los niños. Para los padres, el sueño de los bebés es un tema de gran interés, especialmente en cuanto a la cantidad de horas que deben dormir, la frecuencia y los horarios, tanto de noche como durante las siestas. A los 2 años, los niños duermen un promedio de 13 horas diarias.

En esta etapa, el sueño de los niños de 1 a 2 años puede volverse todo un reto debido a su desarrollo y creciente curiosidad por el mundo. Los pequeños se vuelven más conscientes de su entorno y su imaginación se activa, lo que puede interrumpir el sueño y hacer que ir a la cama sea un poco más complicado.

Importancia de Respetar las Horas de Sueño Recomendadas

Dormir bien en la infancia está directamente relacionado con:

  • El desarrollo cerebral y emocional
  • El funcionamiento del sistema inmunitario
  • El equilibrio del estado de ánimo
  • El rendimiento en el aprendizaje
  • La regulación del apetito y del crecimiento físico

La falta de sueño puede generar irritabilidad, falta de atención, hiperactividad, bajada de defensas e incluso alteraciones en el desarrollo cognitivo.

Tabla de Horas de Sueño por Edades

Según la National Sleep Foundation y otros organismos internacionales, estas son las recomendaciones de horas de sueño diarias según la edad del niño:

Edad Durante el día Durante la noche Total
Recién nacido 8h (várias sonecas) 8h15 16h15
3 meses 7h (três sonecas) 8h40 15h40
6 meses 5h (três sonecas) 10h 15h
9 meses 4h15 (duas sonecas) 11h 15h
1 año 3h-4h (duas sonecas) 11h 15h
1 año y medio 3h-4h (duas sonecas) 11h15 15h15
2 años 2h15 (uma soneca) 11h15 13h30
3 años 2h (uma soneca) 11h 13h
4 años 1h (uma soneca) 11h 12h
5 años - 11h 11h
6 años - 10h40 10h40
7 años - 10h40 10h40
8 años - 10h-10h40 10h-10h40
9 años - 9h40-10h 9h40-10h
10 años - 9h45 9h45
11 años - 4h40 4h40
12 años - 9h40 9h40

Consejo: Estas cifras incluyen tanto el sueño nocturno como las siestas diurnas. Cada niño es diferente, pero mantenerse dentro de estos rangos es un buen indicador de un descanso saludable.

¿Cuántas Horas Debería Dormir Mi Hijo?

Entre los 12 y 24 meses, los niños necesitan entre 11 y 14 horas de sueño en un período de 24 horas. Estas horas incluyen una o dos siestas diurnas. A medida que se acercan a los 18 meses, la mayoría de los niños pasan de hacer dos siestas a una sola, generalmente después del almuerzo. Si observas que tu hijo resiste cada vez más la siesta matutina, puede ser señal de que está listo para concentrar su descanso en una única siesta vespertina.

¿Dónde Debería Dormir Mi Hijo?

Para los niños de esta edad, la cuna sigue siendo el lugar más seguro para dormir. Después del primer año, es posible introducir una manta ligera para que el niño se sienta más cómodo, así como un peluche o muñeco pequeño que le brinde compañía. Aun así, es importante evitar objetos grandes o juguetes blandos que puedan representar algún riesgo. Además, revisa que no haya objetos a su alcance que pueda agarrar al ponerse de pie, como cortinas o cordones de persianas, y evita los protectores acolchados, ya que podrían utilizarse para trepar.

Si notas que tu hijo intenta escalar la cuna constantemente, asegúrate de bajar el colchón a la posición más baja posible. En caso de que siga tratando de salir, tal vez sea momento de considerar una cama para niños pequeños con baranda de protección. Para su seguridad, coloca una barrera en la puerta de su dormitorio, para evitar que deambule sin supervisión y asegúrate de que la habitación esté a prueba de niños.

¿Por Qué Se Despierta Mi Hijo Durante la Noche?

Los despertares nocturnos son normales y pueden deberse a varias razones:

  • Molestias físicas, como la dentición o alguna molestia ocasional.
  • Ansiedad de separación, que hace que busque saber dónde están mamá o papá.
  • Pesadillas o sueños relacionados con su imaginación, que se activa cada vez más a esta edad.

Evita los cuentos con contenido que pueda asustarlo antes de dormir y procura ofrecerle un objeto de apego, como una manta o un peluche pequeño, que le dé tranquilidad.

Además, la exposición a pantallas (televisión, tabletas, teléfonos) puede afectar el sueño. Los expertos en salud recomiendan:

  • Limitar el tiempo frente a pantallas para los niños de 1 a 2 años.
  • Evitar dispositivos electrónicos al menos dos horas antes de dormir.
  • Mantener el dormitorio libre de dispositivos con pantalla, creando un ambiente de descanso adecuado.

También identifica si hay ruidos en otras habitaciones que puedan interferir en su sueño. Aunque los niños pueden aprender a dormir con cierto ruido, las conversaciones fuertes o el sonido de una televisión cercana pueden dificultar su descanso.

¿Cómo Ayudar a Tu Hijo a Dormir lo Necesario?

Establecer una rutina de sueño consistente es clave para que los niños descansen adecuadamente.

A los 2 años, la mayoría de los niños continúan haciendo siestas pequeñas, generalmente una por la tarde. Estas siestas pueden durar hasta los 4 o 5 años, pero para evitar problemas por la noche, no deben ser muy largas ni tardías. También continúan los despertares nocturnos, pero menos numerosos y más cortos.

Para el niño, irse a dormir puede implicar una sensación de separación de los padres. El empleo de asociaciones adecuadas y familiares puede ayudar.

Aquí tienes algunas recomendaciones prácticas:

  1. Crear un ritual relajante antes de dormir

    Un baño templado, un cuento o una canción suave ayudan al niño a asociar esos momentos con el descanso.

  2. Fijar horarios regulares

    Acostar y levantar al niño siempre a la misma hora contribuye a regular su ritmo circadiano.

  3. Evitar pantallas y estimulación antes de dormir

    Apagar dispositivos electrónicos al menos una hora antes de acostarse favorece la producción de melatonina (la hormona del sueño).

  4. Asegurar un ambiente tranquilo

    Silencio, poca luz y una temperatura agradable ayudan al cuerpo a relajarse.

Una rutina relajante, tranquila, para realizar todos los días antes de dormir (baño, leer un cuento) y que debe finalizar en el dormitorio, ayuda a que el niño se dé cuenta de que llega la hora de dormir. Esta actividad predecible y rutinaria puede facilitar una buena separación y evitar que el niño responda con ansiedad. Es conveniente que se establezcan límites claros (número de cuentos, canciones…) si el niño se queja a la hora de quedarse solo.

Es recomendable llevar a los niños a la cama cuando estén cansados, pero no si están demasiado activos. Para evitarlo, las actividades que se realicen antes de acostarse deben ser relajantes; la actividad intensa es para otros ratos del día. Es sensato, antes de acostarlos, evitar juegos de ordenador, tableta, consola… que estimulen al niño. Tampoco es conveniente resolver los problemas o hacer planes en el momento de acostarse.

Para enseñar a los niños a dormir, todos los que intervengan deben actuar siempre de la misma forma. Todo tiene solución, con mayor o menor dificultad se puede reeducar.

Cuando el niño proteste y llore durante la noche, se debe reflexionar sobre lo ocurrido durante ese día. Los padres no deben imponerse a sí mismos ninguna hora límite para conseguir que el niño duerma bien. Probablemente no se cumplirá y todo el mundo se pondrá tenso. Deben ceñirse a seguir las rutinas.

Es normal que trate de negociar para que se quede un poco más con él en la habitación o para que le lea otro cuento, también que pida constantemente cosas (agua, hacer pis...) para que vuelva a la habitación. No se debe perder la calma cuando se despierte a media noche. Se debe transmitir el mensaje de que es capaz de disfrutar durmiendo solo.

A veces, las respuestas del niño son más importantes (se salen de la cama, patalean). Permitirle que duerma fuera de la cama no le ayudará a aprender a dormirse solo. La pareja puede turnarse: descansarán más y el niño no será el director de la noche. Si esto no es posible y se pierden los nervios, se debe hacer una pausa.

Una rutina sencilla y constante es clave para el descanso infantil. Muchas familias encuentran que un baño tibio y un cuento corto antes de acostarse ayudan a relajar al niño y prepararlo para dormir. Sin embargo, procura que la rutina no sea demasiado prolongada y establece límites claros sobre la cantidad de agua o juguetes que puedes recoger antes de acostarse. Este enfoque ayudará a que el niño se relaje y evitará que la hora de dormir se convierta en un proceso interminable.

Si tu hijo se despierta a medianoche, revisa de forma rápida y silenciosa que esté bien, pero evita demasiada interacción para no desvelarlo. Las visitas nocturnas deben ser breves y sin estímulos que puedan animarlo a quedarse despierto. Además, si el pequeño tiende a despertarse temprano, cerrar las persianas y dejar la habitación oscura puede ayudar a que duerma un poco más. También puedes dejar algunos juguetes seguros en la cuna para que juegue tranquilamente si se despierta antes de tiempo.

Es importante que los niños realicen alguna actividad física. Dormir debe ser una prioridad en la familia. Los niños aprenden de sus padres, por lo que, si tu rutina de sueño no es la adecuada, la suya tampoco lo será.

¿Cuándo Consultar con el Pediatra?

Si tu hijo presenta alguno de estos síntomas, conviene hablar con su médico:

  • Tiene grandes dificultades para conciliar el sueño
  • Se despierta muchas veces durante la noche
  • Tiene pesadillas frecuentes o terrores nocturnos
  • Muestra signos de fatiga durante el día
  • Ronca de forma persistente

Si las dificultades para dormir persisten, como en el caso de pesadillas recurrentes o despertares muy frecuentes que afectan su descanso y comportamiento, es recomendable consultar con el pediatra. Problemas de sueño frecuentes pueden estar relacionados con otras cuestiones de salud, y un especialista puede ayudar a identificar la causa y ofrecer soluciones efectivas para mejorar el descanso de tu hijo.

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