El debate sobre el aborto en Estados Unidos es uno de los temas más divisivos en la sociedad. A lo largo de la historia, este tema ha evolucionado desde ser un asunto de salud personal hasta convertirse en un arma política. Este artículo explora la trayectoria del aborto en Estados Unidos, desde la histórica sentencia de Roe contra Wade hasta la reciente anulación de la protección constitucional y sus implicaciones.
Comparación de las tasas de aborto en diferentes países.
Roe contra Wade: Un Hito en la Historia del Aborto
El caso Roe contra Wade es una decisión histórica del Tribunal Supremo de 1973 que legalizó el aborto en todos los Estados de Estados Unidos. El caso se centró en una mujer identificada anónimamente como Jane Roe, residente de Texas, contra Henry Wade, Fiscal del Distrito del Condado de Dallas, Texas.
Roe quiso abortar tras descubrir que estaba embarazada, pero la ley texana se lo denegó porque establecía que el aborto sólo se permitiría para salvar la vida de la persona embarazada. Los abogados de Roe argumentaron que ella no podía viajar fuera del Estado para obtener un aborto, y que la ley infringía sus derechos constitucionales. Su caso fue argumentado con éxito, y los jueces del Tribunal Supremo votaron 7-2 a favor de Roe.
Con esta sentencia, el Tribunal Supremo determinó que el derecho de una mujer a decidir si desea ser madre o no merece una gran protección a nivel constitucional. La Corte dividió el periodo de embarazo en tres trimestres para regular el aborto. Durante el primer trimestre, la decisión de interrumpir el embarazo era exclusivamente de la mujer.
Según datos de IPPF, antes de Roe v Wade, cuando el aborto era ilegal en la mayoría de los Estados, se realizaban aproximadamente 800. Además, IPPF recuerda que «la mortalidad asociada con el parto es aproximadamente 14 veces más alta que la atención del aborto seguro, lo que significa que las mujeres obligadas a quedar embarazadas y dar a luz debido a las prohibiciones estatales del aborto tendrán un mayor riesgo de muerte.
En ese año, 1973, se aprobó en Estados Unidos la sentencia ‘Roe versus Wade’, que reconoció por primera vez el derecho de las mujeres al aborto sin restricciones durante el primer mes de embarazo. Desde entonces, cuando un Estado intenta prohibir el aborto, los jueces lo impiden. Ahora, el juez Alito califica esa resolución de “terriblemente equivocada” y defiende que el derecho al aborto no está arraigado “en la historia y las tradiciones de la nación”.
El Caso de Sarah Weddington
Una adopción, algún testamento y un puñado de divorcios era toda la experiencia que atesoraba Sarah Weddington, una abogada de 26 años de Abilene, Texas, cuando se enfrentó al caso que marcaría su carrera y supondría el mayor avance en materia de derechos para las mujeres estadounidenses desde la aprobación del sufragio universal.A los 19 años, mientras estaba en la escuela de derecho, había viajado a México para que le practicaran un aborto; en los minutos previos a la exposición del caso que cambiaría su vida y la de miles de compatriotas recordó ese viaje a la ilegalidad, cargada de miedos y sin ninguna garantía; ninguna compatriota debería volver a pasar por ello, ese era su propósito.
Tres años antes, Sarah y su colega Linda Coffee habían aceptado el caso de Norma L. McCovey, a la que llamaron Jane Roe para preservar su intimidad, una mujer de 20 años que deseaba interrumpir un embarazo producto de la violación de unos pandilleros.En la silla del fiscal se sentaba en aquel momento Henry Wade, representante legal de Texas, uno de los estados más beligerantes contra el aborto. En contra de lo previsto, el Tribunal del Distrito falló a favor de Jane Roe, pero rehusó establecer una restricción en contra de las leyes sobre aborto, algo que para Weddington resultaba fundamental.
Roe contra Wade se había convertido en un símbolo, a pesar de que “Roe”, que había dado a luz durante el litigio y cuyo hijo había sido entregado en adopción, acabó confesando que la violación había sido mentira y se había convertido en uno de los azotes contra el derecho al aborto; y Wade manifestaba en privado que entendía el aborto en más casos de los que un republicano podía defender en público.
En 1993 Roe y Wade ya no eran Norma L. McCovey, una mujer anónima, y Henry Wade, el juez que pensaba que pasaría a la historia por haber juzgado al asesino de Lee Harvey Oswald, Roe y Wade eran un símbolo y por eso Weddington se encontraba ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.
“No estamos aquí para defender el aborto, no le pedimos a este tribunal que reglamente que el aborto es bueno o deseable en cualquier situación. Estamos aquí para defender que la decisión de que una mujer en particular continúe o ponga fin a su embarazo sea una decisión que debe ser tomada por dicha mujer en particular. Ella tiene que tener el derecho de tomar esa decisión por sí misma”. Y aquel tribunal compuesto por nueve hombres de más de sesenta años aprobó por 7 a 2 que la mujer, amparada en el derecho a la privacidad, podía elegir si continuaba o no con el embarazo; el derecho a la privacidad está protegido por la Constitución de los EE. UU.
La Anulación de Roe contra Wade
El Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha anulado la protección constitucional del derecho al aborto en ese país. Con este fallo, cada Estado decidirá ahora sobre la legalidad de la interrupción voluntaria del embarazo.
El Tribunal Supremo de los Estados Unidos acaba de anular la sentencia conocida como “Roe v. Wade”, dando así el mayor golpe a la salud y los derechos de las mujeres en la historia reciente de los EE. UU. al acabar con 50 años de protección constitucional del derecho al aborto en todo el país.
“Es la primera vez en la historia moderna, y tal vez incluso en toda la historia de los Estados Unidos, que se anula un precedente establecido para rescindir los derechos de las personas”, lamenta Carol Sanger, profesora de derecho Carol Sanger, profesora de derecho de Columbia University, especializada en derechos reproductivos, apunta que “esta es la primera vez en la historia moderna, y tal vez incluso en toda la historia de los Estados Unidos, que se anula un precedente establecido para rescindir los derechos de las personas”. La profesora añade que “los conservadores han estado esperando mucho tiempo, 50 años, para tener suficientes jueces de su ideología para que puedan salirse con la suya. Y se opusieron y odiaron a Roe V. Wade desde 1973. Así que este es su momento”.
Además, la responsable de IPPF llama la atención sobre el hecho de que “esto no se trata solo del movimiento contra el aborto en los EE. UU. Qué es Roe v. Wade?Es una decisión histórica del Tribunal Supremo de 1973 que legalizó el aborto en todos los Estados de Estados Unidos.
Hace un año que el Tribunal Supremo de Estados Unidos puso fin a las garantías federales de protección del derecho al aborto al anular la sentencia sobre el caso Roe contra Wade, el 24 de junio de 2022. Esto revirtió casi 50 años de salvaguardas fundamentales para la protección del aborto en Estados Unidos, dejando la condición de si el aborto es legal o no en manos de cada estado.
Desde la decisión sobre el caso Roe, un reguero de leyes devastadoras se ha extendido por todo el país. Una de cada tres mujeres y niñas en edad reproductiva vive ahora en estados donde la posibilidad de acceder al aborto es total o casi totalmente inexistente. Hay enormes desiertos sanitarios que obligan a la gente a viajar miles de kilómetros para recibir atención abortiva, y se está creando un clima de miedo para impedir que se encuentre asistencia sanitaria legal para abortar. Desde el 1 de junio de 2023, el aborto está totalmente prohibido en 14 estados, y casi prohibido (e inviable en la práctica) en muchos otros. Además, los grupos contrarios siguen intentando criminalizar el aborto mediante un aluvión incesante de nuevas prohibiciones y de sistemas de recompensas para denunciar a quienes desean abortar. También impiden el acceso a información o al aborto con medicamentos.
Derecho al aborto en Estados Unidos: un año después de la anulación del caso Roe contra Wade
Reacciones a la Anulación
Las reacciones no se han hecho esperar. El Dr. Álvaro Bermejo, Director de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF) ha señalado que “el tribunal supremo del país ha llegado a su punto más bajo, robando a millones de personas su libertad, autonomía corporal y libertad, los mismos valores de los que Estados Unidos se enorgullece”. El director de IPPF recuerda que «sabemos con certeza que prohibir el aborto no significa menos abortos y que cuando se promulgan prohibiciones, mueren mujeres y personas embarazadas, como hemos visto en todo el mundo, más recientemente en Polonia.
Elizabeth Schlachter, Directora de incidencia y representante en EE. UU. de IPPF, recuerda que «el peligroso fallo de la Corte Suprema no solo es regresivo sino que también está totalmente fuera de sintonía con la mayoría de la población estadounidense, que sabemos que apoya el acceso a los servicios de aborto. Para Schlachter, «al anular el derecho constitucional al aborto en los EE. UU. y entregar la decisión a cada Estado, muchas zonas de los EE. UU.
Según un borrador filtrado por 'Politico' y redactado por el juez Samuel Alito, la mayoría de los miembros del Tribunal Supremo está dispuesto a anular la sentencia que permite la interrupción del embarazo, una noticia que ha dividido al país y que podría dar un vuelco a la salud reproductiva de millones de mujeres estadounidenses. A los pocos minutos de la filtración, decenas de personas se han concentrado a las puertas del Tribunal Supremo, en Washington, con consignas enfrentadas en contra y a favor del derecho al aborto. Entre las pancartas se leían lemas como “el aborto salva vidas” o "mantenga sus políticas fuera de mi cuerpo" frente a otros como "el aborto es violencia" o “asúmelo, el aborto mata a una persona”.
“No estamos sorprendidas, solo decepcionadas”, confiesa a RTVE.es Manuela, una joven activista proaborto que acaba de abandonar la concentración iniciada frente a las cortes. “Acabo de llegar de la Corte Suprema y es realmente devastador, emocionalmente está siendo muy duro. Se vienen meses muy difíciles, años muy difíciles”, añade. En esa misma concentración se encontraba Brooke, una mujer antiabortista que se muestra visiblemente emocionada tras haber abandonado el lugar.
“Las cortes tienen que confirmarlo y estamos esperando la decisión final, pero al verlo, me he emocionado mucho. Se venían escuchando rumores y ha sido muy emocionante. Se ha trabajado muy duro desde 1973, cuando siete hombres tomaron una mala decisión”, cuenta a RTVE.es. "Estoy aquí para ser testigo de algo histórico", declara a Reuters una de las mujeres orgullosamente antiabortista frente a la Corte Suprema. "Es muy importante ver 'Roe versus Wade' potencialmente abolida", añade.
Para las activistas proaborto, sin embargo, derrocar la ley no beneficiará de ninguna manera a la salud de las gestantes. "No puedo creer que ahora tengan que vivir esto otra vez y que pueda haber abortos clandestinos de nuevo, porque los abortos nunca van a desaparecer", ha declarado a Reuters una de ellas. "Todo lo que están haciendo ahora es sacrificar la salud de las mujeres y el problema médico".
"Fue chocante que se filtrara la opinión de los jueces, pero no es sorprendente. Donald Trump dejó esta corte como su legado y tiene de su lado a la mayoría de jueces", expone Manuela. Tres de los actuales jueces fueron nombrados por el expresidente, precisamente con la promesa de acabar con el aborto, una de las peticiones que perseguían las bases evangélicas y más conservadoras. Según el texto filtrado, los cinco jueces republicanos habrían votado junto a Alito, mientras que los tres restantes lo habrían rechazado.
Son las seis de la tarde del primer viernes de verano. Washington Square Park, el parque de Nueva York que ejerce de punto de encuentro de jóvenes, tatuadores, vendedores de marihuana y estudiantes con latas de cerveza, tiene hoy un aspecto muy diferente. Miles de personas, la mayoría mujeres, ocupan la plaza. Han venido a quejarse y a gritar, porque desde hoy oficialmente el aborto no es un derecho constitucional en los Estados Unidos.
El viernes 24 de junio, la Corte Suprema hacía público el fallo sobre el procedimiento judicial Dobbs vs Jackson Women's Health Organization, la anulación de Roe v. Wade, el caso que hace más de 50 años convirtió el aborto en una práctica legal en los Estados Unidos.
Datos Estadísticos y Opinión Pública
El aborto se alza en Estados Unidos como uno de los temas que más divide a la sociedad. Según una encuesta del Pew Research Center de 2021, el 59% de los adultos estadounidenses creía que debería ser legal en todos o la mayoría de casos, frente al 39%, que pensaba lo contrario.
Las últimas cifras disponibles del Instituto Guttmacher, una organización sin ánimo de lucro que promueve la salud reproductiva son de 2020 y dicen que en ese año se practicaron 930.160 abortos en todo el país, frente a 916.460 en 2019. Cabe señalar que las cifras reportadas incluyen solo los abortos inducidos legales realizados por clínicas, hospitales o consultorios médicos, o que hacen uso de píldoras abortivas dispensadas en establecimientos certificados como clínicas o consultorios médicos. No tienen en cuenta el uso de píldoras abortivas que se obtuvieron fuera de los entornos clínicos.
El think tankPew Research Center determinó en su última encuesta que el 61 % de los adultos estadounidenses dice que el aborto debería ser legal todo o la mayor parte del tiempo, mientras que el 37 % dice que debería ser ilegal todo o la mayor parte del tiempo.
Tabla 1: Opinión Pública sobre el Aborto en Estados Unidos (2021)
| Opinión | Porcentaje |
|---|---|
| Legal en todos o la mayoría de casos | 59% |
| Ilegal en todos o la mayoría de casos | 39% |
Los datos en Estados Unidos muestran que ilegalizar el aborto no elimina este procedimiento, sino que lo hace más inseguro y peligroso para la salud y la vida de las mujeres. Los datos son especialmente reveladores durante la época anterior a la sentencia de Roe vs. Wade. En las décadas de 1950 y 1960, se calcula que entre 200.000 y 1,2 millones de mujeres se sometían cada año a abortos ilegales en Estados Unidos, según un estudio del Instituto Guttmacher. La situación era todavía más difícil para las mujeres con pocos recursos: en 1965, una de cada diez mujeres en situación de pobreza en Nueva York había intentado interrumpir su embarazo, casi siempre con un aborto autoinducido.
El Aborto Como Arma Política
Aunque, como se afirma en el documental de Netflix El caso Roe, lo que motivaba a los grupos cristianos era la amenaza de los demócratas de impedir que los colegios que segregaban por razas pudiesen acogerse a la exención de tasas. Obviamente en 1973 no podían salir a la calle contra los demócratas esgrimiendo argumentos racistas, -en 2017 las cosas cambiaron, hola, Charlottesville- pero sí lanzar consignas incendiarias sobre madres asesinas que abortan a los nueve meses para ir al gimnasio. La exención de tasas no era un argumento electoral muy seductor, el aborto sí. El aborto que había permanecido como un debate médico se había convertido en un arma política. El fuego estaba encendido.
De pronto Ronald Reagan, que en los años 60 había pertenecido al Partido Demócrata y durante su etapa como gobernador de California había firmado leyes muy flexibles con el aborto, surgía como el gran valedor del Partido Republicano en su defensa de la vida; Reagan al que difícilmente se le veía pisando una iglesia era el nuevo líder espiritual de América y a él se aferraron los cristianos evangelistas.
Reagan ganó las elecciones de manera abrumadora y agradeció el apoyo de los grupos religiosos con uno de los movimientos de mayor calado político que puede realizar un presidente de los Estados Unidos: la elección de los jueces que constituyen el Tribunal Supremo. Todos los jueces que elegiría en su mandato serían marcadamente de los autodenominados pro-vida.
“El litigio del aborto se parece mucho a Barrio Sésamo, tienes que aprender a contar y el único número que importa es cinco. Esos son los votos que el tribunal supremo necesita para derogar Roe contra Wade”, afirma la abogada Kathryn Kolbert en El caso Roe.
El cargo de juez del Tribunal Supremo tiene carácter vitalicio y sus decisiones marcarán la vida de generaciones independientemente del color político del gobierno. Por eso la lucha para elegir a esas nueve personas es tan encarnizada como nos está demostrando el caso Kavanaugh.
Reagan eligió a los jueces Sandra Day O’Connor, Antonin Scalia y Anthony Kennedy y los conservadores se frotaron las manos, Roe contra Wade estaba muerto. O no. Sandra Day O’Connor, la primera y, en aquel momento, única mujer del Tribunal Supremo, no quiso ser la que le diese la puntilla, se alineó con los jueces demócratas y Roe contra Wade sobrevivió a Reagan.
Y también a George Bush que en sus inicios políticos se había posicionado a favor del aborto y cuya permisividad con los métodos anticonceptivos había provocado que sus compañeros le llamasen “el gomas”. Pero en los ochenta, su escasa aceptación entre los votantes republicanos le había hecho agarrarse al voto religioso y posicionarse firmemente contra Roe vs Wade. Durante su mandato tres de los jueces republicanos introdujeron restricciones severas, pero tampoco se atrevieron a cercenarlo.
Su segundo mandato tal vez habría sido definitivo, pero en contra de la tradición no consiguió la relación y los demócratas volvieron a la Casa Blanca. “Supone una diferencia que el presidente crea en el derecho de la mujer a elegir y yo marco esa diferencia”, declaró Bill Clinton en su toma de posesión y junto a sus palabras llegaron los hechos, Ruth Bader Gisnburg, una de las más feroces defensoras de la igualdad entre hombres y mujeres llegaba al Tribunal Supremo.
En el último debate de la campaña electoral de 2016, Hillary Clinton se comprometió a defender Roe contra Wade y a defender los derechos de las mujeres para que ella tomen sus propias decisiones, mientras Trump se comprometió a acabar con él.
Manifestación en defensa del derecho al aborto.
Amnistía Internacional y el Derecho al Aborto en Estados Unidos
Tras la decisión sobre el caso Roe, personas de todo el mundo mostraron su apoyo y solidaridad con EE.UU., y eso nos dio fuerza e influyó en las y los dirigentes. Activistas de Amnistía Internacional de todo el mundo se lanzaron a la acción: se manifestaron ante las embajadas de EE.UU., organizaron reuniones con embajadoras y embajadores de del país, consiguieron una importante cobertura de la prensa nacional, escribieron cartas y postales a políticas y políticos, y abordaron este tema importante en sus respectivas localidades.
Enviamos más de 400.000 correos electrónicos a todos los gobernadores y gobernadoras de EE.UU. exigiéndoles que protegieran el derecho al aborto en su estado. Demostramos a las y los políticos que EE.UU. no está en sintonía con el resto del mundo y que el mundo nos observa.
Joe Biden pronuncia unas palabras sobre el derecho al aborto en Estados Unidos en un discurso ofrecido por el Comité Nacional Demócrata (DNC) en el Howard Theatre de Washington, Estados Unidos, el 18 de octubre de 2022. El presidente no puede anular las prohibiciones estatales, pero el gobierno ha recurrido ante los tribunales con toda contundencia los numerosos intentos de prohibir el aborto, y sigue trabajando para lograr el acceso a la píldora abortiva a través de los tribunales y los organismos reguladores. La presión internacional ha contribuido a situar este asunto ‒y a mantenerlo‒ en lo más alto de las prioridades del presidente.
Nos dirigimos también al gobernador Youngkin en el estado de Virginia con un envío global de cartas y llamamos la atención de la prensa para ayudar a apoyar las iniciativas locales para frenar los intentos del gobernador de aprobar una prohibición del aborto después de las primeras 15 semanas de embarazo. Nuestras actividades de carácter mundial ayudaron a las y los activistas locales a destacar lo vergonzosas que eran para el estado los intentos del gobernador de prohibir el aborto ‒y lo poco acordes que estaban con el resto del mundo‒ y la asamblea legislativa se negó a sacar adelante la prohibición. Virginia es ahora el estado más al sur sin prohibición del aborto.
Pero, sobre todo, nuestro activismo mundial ha hecho que las personas afectadas no se sientan solas, ni tampoco quienes luchan incansablemente por recuperar nuestros derechos. En la Sección estadounidense de Amnistía Internacional trabajamos en colaboración con un gran número de organizaciones nacionales y estatales que defienden el aborto y los derechos reproductivos. Seguiremos prestando apoyo y asistencia cuando las cosas sean difíciles, y no perderemos la esperanza, porque sabemos lo que está en juego: no puede haber igualdad para las mujeres sin aborto, ni igualdad para el colectivo LGBTIQ+, ni igualdad racial, ni igualdad económica sin aborto. Sin el aborto es imposible que se respeten los derechos humanos de las personas que pueden quedarse embarazadas.
El aborto es asistencia sanitaria, el aborto es libertad, el aborto es justicia y el aborto es un derecho humano. Así que lucharemos sin miedo, y no importa cuántas veces caigamos, nos levantaremos para volver a luchar, y conseguiremos detener la maquinaria de quienes se oponen a los derechos, y construiremos un mundo en el que todo el mundo tenga control sobre su cuerpo.
2024 será un año crítico para nosotras en Estados Unidos en esta lucha por el derecho al aborto. Numerosos estados tratarán de someter a votación en las urnas la protección del aborto, y estaremos allí para apoyarlos.