A punto de cumplir los 65 años, Ana Belén representa un raro caso de una larga y exitosa carrera desde que a los 11 años ganara un concurso radiofónico para debutantes. Hoy, sigue siendo un mito de la música, el teatro y el cine tanto en España como en América Latina. Aquella Mari Pili Cuesta nacida en el popular barrio madrileño de Lavapiés ha sido una figura de la cultura antifranquista, musa de la Transición democrática e icono sexual y artístico de varias generaciones; ha protagonizado giras multitudinarias, en solitario o en compañía de otros cantantes; ha participado en películas clave de la historia del cine español y ha interpretado obras de teatro clásico o contemporáneo a las órdenes de los más prestigiosos directores.
Tal vez Ana Belén nunca haya pasado de moda porque nunca ha estado de moda, como dice un amigo suyo.
Ana Belén, en una imagen promocional de los años 80.
Vida Personal
Casada con el músico y compositor Víctor Manuel desde 1972, un tándem que se ha revelado complementario en lo profesional y en lo personal, madre de dos hijos (el pianista David San José y la actriz Marina San José) y abuela de dos nietos, Ana Belén siempre ha defendido a ultranza su vida privada.
En la biografía Ana Belén. Desde mi libertad, que La Esfera de los Libros publica esta semana y que está elaborada con la colaboración de la artista y con testimonios de sus allegados, se desvelan los secretos personales y profesionales que le han permitido mantenerse en la cumbre y encarar su madurez con multitud de proyectos. Antes de conocerla, ignoraba que Ana era muy dubitativa, que pensaba las cosas una y mil veces, que rehuía el escaparate público cuando era innecesario y no iba aparejado a la promoción de su trabajo, o que era una mujer vergonzosa. Una complicada doble personalidad, tal vez.
He encontrado a una mujer familiar y hogareña, muy amiga de sus amigos, crecida de pequeña en las calles de la gris España de los cincuenta, que se negó a ser una niña prodigio para diseñar una carrera profesional de largo aliento que procura renovar día a día. Una actriz y cantante que ha mostrado con orgullo sus orígenes humildes y que se ha empapado del talento de aquellos que la han dirigido o la han acompañado sobre un escenario.
Detalles Personales
Esta estrella de la cultura española mide 1,66 de estatura, pesa entre 50 y 52 kilos y calza un 38. Tiene los ojos negros y el pelo castaño. Su signo del zodiaco es géminis.
Le ha gustado bailar y cantar desde niña hasta el punto de que muchos de los que han sido compañeros de rodajes o de conciertos destacan que Ana está siempre cantando. Sus preferencias musicales se orientan hacia el jazz y los ritmos brasileños. Acude con frecuencia al cine y al teatro, aunque rara vez vuelve a escuchar sus discos o a visionar sus películas. Le encantan las novelas largas y las biografías de artistas o directores.
Cuida con esmero su cuerpo y su voz que, al fin y al cabo, son sus herramientas de trabajo, como ella dice, y procura practicar gimnasia y natación siempre que puede. Puede fumar un par de cigarrillos rubios al día y bebe muy poco alcohol, alguna caipiriña o daiquiri de vez en cuando. Disfruta de una buena cena en un restaurante japonés o italiano seguida de una larga tertulia de imitaciones, parodias y risas con los amigos.
Declara, entre el humor y la seriedad, que sus principales virtudes son las teologales (fe, esperanza y caridad) y nombra como su principal defecto "comerse mucho el coco".
Un vicio que le cuesta reprimir es morderse las uñas. La cualidad que más aprecia en los demás se llama capacidad de trabajo y el defecto que más detesta, "la banalidad, la tontería". Pero eso no significa que se considere persona seria porque Ana Belén reivindica el lado divertido de la vida. "Hay que reírse mucho y defender la alegría", comenta. Si tuviera que definirse diría que es "una buena tía que se entrega en todo lo que hace".
La Familia: Hijos y Nietos
La defensa de la privacidad de sus hijos fue una de las grandes batallas de la famosa pareja Ana Belén/Víctor Manuel hasta el punto de que tuvieron serios conflictos con varios paparazzi por invadir la intimidad de los chicos. Aparte de amenazar muy en serio a más de un fotero a la salida del colegio de sus hijos, Ana derribó en una ocasión violentamente la moto de un paparazzo, en los alrededores de su casa. Aquella definición musical de Víctor de "defiende su territorio como una loba" no era ninguna metáfora.
Y esa misma actitud intenta mantener la familia San José-Cuesta con sus dos nietos, Olivia y León.
En ese sentido, Ana confiesa que ha vivido con mucha alegría su nueva etapa como abuela. "No me ha dado ninguna depre. Además, son monísimos e incluso debo admitir que los malcrío. Hay que rendirse a la evidencia de que los abuelos están para malcriar a los nietos. Luego ya llegarán los padres para poner orden. Cuando me tocó a mí ser madre, ya puse orden con mis hijos. En definitiva, son actitudes naturales e inevitables".
Ana Belén y Víctor Manuel.
Pérdidas Familiares
Estas reflexiones de la artista vienen también al hilo de las muertes recientes de sus padres. La artista ha traspasado ese ciclo vital inexorable que se cierra cuando fallecen los mayores y, al mismo tiempo, se emancipan las nuevas generaciones. "Ya no queda nadie por arriba", dice gráficamente.
Muy unida a sus padres, el gran apoyo en su vida y en su carrera, Ana ha sufrido golpes muy duros en el último lustro. La muerte del director teatral Miguel Narros, una suerte de padre espiritual para ella, que falleció apenas unas semanas antes que su madre, a comienzos del verano de 2013. Ese mismo año, falleció una de sus mejores amigas, la periodista Concha García Campoy, y, en 2010, se había marchado Fermín Cuesta, cocinero en el hotel Palace durante mucho tiempo y fan número uno de su hija.
El padre de Ana siempre fue uno de sus principales palmeros, un hombre embelesado por las cualidades y el talento de su hija desde que la acompañaba a los estudios de Unión Radio, en la Gran Vía madrileña, cuando ella apenas era una chiquilla. Por el contrario, Pilar Acosta fue el contrapunto de la tierra, del realismo pragmático, de una modestia orgullosa aprendida en una portería de la calle del Oso, en el Madrid gris y pobre de las décadas de los 40 y 50. "Cuando algunas veces me subía a una nube, allí estaba mi madre para bajarme al suelo", confiesa la artista. Pilar Acosta murió de un modo dulce, mientras veía la televisión, a los 90 años.
Sus padres vivían en un chalé cercano al de ella en el distrito madrileño de Prosperidad. Siempre en segundo plano, lejos de los focos y de los periodistas, Ana tuvo especial empeño en que sus padres mantuvieran su derecho a la intimidad y solamente en contadas ocasiones aparecieron en los medios de comunicación.
Los Hijos: David y Marina
Algo que también reprodujo con sus hijos, Diego y Marina. Los dos han seguido los pasos profesionales de sus padres en el mundo del espectáculo. Diego, muy reservado con los medios, tiró por la música y a menudo hace arreglos para sus padres, además de haber participado en la sintonía de Cuéntame. Por su parte, Marina es una actriz destacada en su generación gracias a papeles como el de Amar en tiempos revueltos.
"Yo estoy contenta -aclara-, porque los veo felices por haber elegido estas profesiones, por lo responsables que son, porque se comportan como buena gente con sus compañeros, por su talante... Yo no he trabajado con Marina, pero me han llegado comentarios muy cariñosos de compañeros suyos de reparto.
Pero en la era de las exclusivas y de los ‘hijos de’ que se aprovechan de la fama de sus progenitores, algunos artistas españoles han logrado huir a todo esto. Pocos (por no decir nadie) le ponían cara hace apenas unos años a los hijos de Ana Belén y Víctor Manuel. Discretos como nadie con su privacidad, nunca sacaron a sus retoños en las revistas (incluso en unos años en los que los niños podían salir sin pixelar en las publicaciones y la Ley del Menor no protegía su imagen como sucede hoy en día) hasta que ellos mismos decidieron que también querían dedicarse al mundo del espectáculo.
Y así todo, seguro que casi nadie sigue sin ponerle cara al mayor, David, y una minoría relaciona su apellido, San José, con ninguno de los dos intérpretes de La Puerta de Alcalá.
David San José: El Músico Discreto
Ana Belén y Víctor Manuel se casaban en 1972 tras escasos meses de novios. Pareja indisoluble en lo amoroso y sobre los escenarios, en 1976 tenían a su primer hijo, David, cuando la cantante tenía 25 años y Víctor, 29. El pequeño se crio prácticamente en un backstage, pero hasta hacerse más mayor no tuvo claro que lo suyo era la música. Sus padres siempre recalcan que sus hijos les han visto ser felices sobre el escenario y esa alegría siempre es contagiosa.
De niño iba a clases y tocaba el piano. Ya de adolescente, David decidió optar por la guitarra, ya que cuenta entre risas que para ‘ligar’ con otras jovencitas de su edad era un poco complicado llevarse el piano al parque. Tras terminar en el colegio y sin tener aún definido su futuro profesional, comenzó a estudiar Informática. Un curso después, lo de los ordenadores no le convencía y entonces se pasó a Químicas, carrera en la que duró un año más. Pero cansado de números y fórmulas, David también la dejó.
A los 19 años, el hijo de Ana Belén y Víctor Manuel decidió empezar a tomarse en serio esa afición musical que había mamado desde que era prácticamente un bebé. Formó el grupo de punk-rock Lascivus, en el que él tocaba la guitarra y cantaba en inglés. Dieron algunos conciertos en salas de Madrid y él huía de los fotógrafos como alma que lleva el diablo. Sus padres siempre le aconsejaron que se formara si de verdad quería dedicarse a la música, y él realizó Composición de Bandas Sonoras en la famosa Universidad de Berklee en Boston, lugar donde es doctor Quincy Jones, entre otros.
De hecho, David San José ha compuesto numerosas bandas sonoras, como las de Vete de mí o De chica en chica (película en la que curiosamente participaba su hermana Marina). Es tan discreto que es imposible encontrar una foto reciente de él posando en algún photocall ni siquiera con sus padres.
El músico está casado con Paloma Montón, una joven publicista que ha tenido varios negocios en Madrid (como La cocinita de Chamberí, especializada en alimentación infantil y talleres para padres e hijos) y ha trabajado como Account Manager en grandes empresas como Ikea. La pareja tiene dos hijos con los que han hecho a Ana Belén y Víctor Manuel abuelos. Los niños, Olivia y León, llaman a los famosos cantautores “yaya” y “yayo”, igual que hacían David y Marina con sus propios abuelos.
David es propietario, además, de un estudio de grabación llamado Raro Tempo, por el que han pasado artistas como Rozalén, Ara Malikian o Vanesa Martín y, por supuesto, sus padres. También tocaba el piano en un grupo llamado Primital y ha sido arreglista de varios discos de su padre y de su madre. Dice que no se atrevería a sacar un álbum con su voz, pero tablas tiene de sobra, ya que entre otras cosas estuvo en la gira mundial de sus padres con Miguel Ríos y Joan Manuel Serrat, El gusto es nuestro, como teclista.
Marina San José: Actriz con Vocación
La pequeña de los hermanos, Marina, vino al mundo en 1983. Siempre fue una niña juguetona y responsable que correteaba entre bambalinas mientras sus papás daban conciertos o actuaban en cine o televisión. Con apenas tres añitos, su padre le escribió la canción Niña de agua, un tema delicado que cantó su madre dentro de su álbum Para la ternura siempre hay tiempo. Niña de los ojos de Víctor, siempre manifestó su amor por los animales, tanto que en un momento hasta pensó en estudiar Veterinaria. Pero cuenta que les ama tanto que no soporta verlos sufrir.
Hoy Marina vive en un ático en el centro de Madrid con su perra Limona, varios peces, pájaros sueltos por la casa, ranas de paseo por la terraza… Además, se quedó el perro de su abuela (la madre de Ana Belén) cuando esta murió.
Para ella también fue algo natural lo de dedicarse al mundo de la interpretación, aunque su primer trabajo fue como paseadora de perros de sus amigos y vecinos. Cuando terminó la escuela Secundaria, Marina quiso tomarse un año sabático para viajar, pero sus padres no le dejaron y le pidieron que siguiera formándose. Ese fue el momento en el que vio ‘la luz’ y decidió que quería probar suerte como actriz. Se matriculó en el Laboratorio William Layton, una escuela de actores de la capital por la que han pasado varios galardonados en los Goya como el director Daniel Guzmán y la actriz Macarena García. También se formó en canto y danza.
Huyendo de esa etiqueta de ‘hija de’, Marina siempre ha querido empezar desde abajo. En el verano de 2005 fue corista en la primera fase de la gira Una canción me trajo aquí de Ana Belén y Víctor Manuel, y lo hizo usando un pseudónimo, Xana, para que nadie pudiera relacionarla con ellos. En 1999, siendo aún muy joven, tuvo un pequeño papel en la película Entre las piernas, protagonizada por Javier Bardem y Victoria Abril.
El gran parecido físico con su madre la delata y muchos ven en ella a Ana Belén cuando era joven. Su hermano, con el que mantiene una relación muy estrecha, la llama cariñosamente ‘Pichurra’. Es fan de grupos como Tequila y practica yoga para estar en forma. En vacaciones la puedes encontrar en Menorca o en Formentera con sus amigas. Es cocinillas como su padre (Víctor es el que cocina en casa). La vuelve loca un buen plato de cuchara, dice ser experta en preparar postres y gracias a esa pasión probó suerte en Masterchef Celebrity en 2017, aunque fue la tercera expulsada. No se le conoce pareja alguna, aunque se la ha relacionado con el chef Javi Estévez, con el que ha coincidido en varias ocasiones.
Su gran oportunidad le llegó con la serie Amar en tiempos revueltos, donde interpretaba a Ana Rivas, una joven enamorada de otra mujer, y se convertía con este papel en toda una musa del colectivo LGTBI. Ahí estuvo más de 400 capítulos. También en televisión la hemos visto en algunos capítulos de La que se avecina y Gran Reserva, y en otras series más recientemente como 45 Revoluciones.
Marina San José.
Trayectoria Profesional
El currículum de Ana Belén es infinito. En más de 50 años de carrera artística le ha dado tiempo a participar en más de 40 películas, trabajar en unas 30 obras de teatro y grabar más de 35 discos. Junto a su pareja personal y profesional, el cantante Víctor Manuel, acumula un sinfín de éxitos.
Fue un símbolo de la cultura antifranquista, se alzó musa de la transición y se trata de una de las voces más reconocibles de nuevo país. Sus canciones son himnos incombustibles y pertenecen al imaginario de la música española. La puerta de Alcalá, Agapimú o El Hombre del Piano son solo algunos de los más populares.
Cinco nominaciones al Premio Goya precedieron al Goya de Honor que Ana Belén recogió en 2017. La actriz y cantante recibió el cabezón tras más de 50 años trabajando ante las cámaras -su primera película, Zampo y yo, la rodó en 1965 cuando tenía solo 14 años- y lo hizo en una noche en la que aprovechó para denunciar la pavorosa situación de las mujeres en el cine.
Siete años después de aquella noche, la protagonista de La pasión turca vuelve a la fiesta del cine español para presentar la gala junto a los directores Javier Ambross y Javier Calvo. Lo hace en un año en que su denuncia sigue siendo igual de necesaria que entonces. La reciente acusación de tres mujeres al director Carlos Vermut por violencia sexual ha hecho reaccionar a la Academia de cine y anunciar medidas para la gala de este sábado en Valladolid.
Ana Belén, en la película 'Zampo y yo' (1965).
Ana Belén también ha sido víctima de esta situación. En una entrevista con Jordi Évole relató cómo un director de cine se pasó con ella cuando estaban fuera de rodaje. "Yendo por la calle de noche, me arrincona contra la pared y me besa, y dices ¿cómo? Sin haber habido insinuación antes. Desagradable", relató en el programa Lo de Évole, y contó también qué hizo para huir de esta situación. "Supongo que me daría esa risa nerviosa que te da ante una situación un poco inusual y violentita. Y luego tuve que rodar con él toda la película. Y no hubo nada".
Ana Belén hace esta denuncia cuando su carrera está más que consolida y cuando poco a poco va desapareciendo el miedo a hablar de estos temas. Con más de 50 años de profesión, ha participado en más de 40 películas, ha trabajado en unas 30 obras de teatro y ha grabado más de 35 discos, algunos junto a su pareja, el también cantante Víctor Manuel.
La actriz y cantante ha sido un símbolo de la cultura antifranquista, se alzó musa de la Transición y se ha consolidado como una de las voces más reconocibles de nuevo país. Sus canciones son himnos incombustibles y pertenecen al imaginario de la música española. La puerta de Alcalá, Agapimú o El Hombre del Piano son solo algunos de los más populares.
El Origen de su Nombre Artístico
Ana Belén no se llama Ana Belén. Su nombre real es María Pilar Cuesta aunque adoptó este nombre artístico siendo muy joven. Lo hizo en consonancia con la productora Época Films, responsable de sus primeros trabajos cuando todavía era Mari Pili. Juntos pensaron en cuál podría ser su nombre y, tras barajar varias opciones, incluido María José, optaron por Ana Belén.
Ese primer trabajo fue la citada película Zampo y yo, que no funcionó cómo se pretendía y que llevó a Ana Belén a dar un giro en su carrera profesional para convertirse en actriz dramática de teatro de la mano de Miguel Narros.
Eran los inicios de una carrera de éxito que incluye títulos como La Colmena, de Mario Camus; Adiós pequeña, de Imanol Uribe o Libertarias, de Vicente Aranda.
Encuentro con Víctor Manuel
Antes de rodar cualquiera de estas películas trabajó en obras de teatro como Don Juan Tenorio, El Rey Lear o Un sabor a miel. Esta última la protagonizó en 1971 y fue, en cierto modo, la que la responsable de su primer encuentro con Víctor Manuel.
La primera vez que se cruzaron fue en un hotel de A Coruña. La actriz se encontraba en la ciudad gallega interpretando esta obra y el artista estaba también en la ciudad girando con Julio Iglesias. Era el año 1971 y sus carreras estaban empezando a despegar.
"Una mañana estábamos sentados en la recepción del hotel en A Coruña y vi de espaldas, vestida con pantalón blanco y chaqueta blanca ajustada, a una chica que me llamó la atención. Cuando se volvió todavía era mejor", explica el artista en su libro de memorias Antes de que sea tarde. Hubo conexión, pero fue la actriz Trini Alonso, compañera de Ana Belén, la que los tuvo que presentar.
Esa misma noche, los cuatro fueron a tomar copas y, aunque este primer encuentro tenía visos de provocar un cortocircuito amoroso entre ellos, las chispas no saltaron hasta que volvieron a verse en el rodaje de la película Morbo. Fue en septiembre de ese mismo año.
"El rodaje de Morbo se terminaba y no había forma de seducir a Víctor, de llevárselo al huerto. Yo tomé la iniciativa porque me gustaba muchísimo. Cenando una noche y un poquito borracha empecé con la cantinela de que el rodaje se iba a acabar, de que igual no nos volveríamos a ver. Al final cayó, pero me costó un huevo", cuenta la cantante en el libro. "Estaba dispuesta a todo. Y yo me dejaba. Ya no nos separamos desde ese septiembre de 1971".
Boda en Gibraltar
El feeling desprendido por la pareja en Morbo los llevó a repetir la fórmula en el film Al diablo, con amor. Cuando terminaron el rodaje pensaron en casarse, pero la idea -y las circunstancias- no les convencían mucho.
"Debíamos apostatar de la religión católica como bautizados que éramos y para ello el cura que nos había bautizado debía tener antes una conversación con cada uno de nosotros para intentar convencernos de lo equivocados que estábamos al dar ese paso. Por mi parte, la posibilidad de encontrarme de nuevo con Herminio, el cura de Seana (Asturias) que me retorcía las orejas siempre que le encontraba, adquiría tintes de pesadilla. Además, yo me había ocupado en él en Un cura de aldea, dibujándole como un hombre que cada noche vuelve tambaleándose de la taberna a la casa rectoral. Eso no podía ser de ninguna manera. Alguien nos contó que en Gibraltar era muy fácil. Allí se habían casado en 1969 John Lennon y Yoko Ono. Cuatro papeles de nada", relató Victor Manuel en sus memorias.
Dicho y hecho. Ana Belén, de 21 años, y Víctor Manuel, de 25, viajaron al Peñón de Gibraltar pasando antes por Tánger y consiguieron darse el 'sí, quiero'. Fue una ceremonia rápida, llevada a cabo por un juez ante la atenta mirada de la reina Isabel II, retratada en la sala. Pasaron su noche de bodas en Tánger, visitaron Italia por su viaje de novios y a su vuelta se instalaron en un chalet de Torrelodones para luego mudarse al que sigue siendo su hogar a día de hoy, una casa en la zona norte de Madrid.
Tabla Resumen de Familia
| Nombre | Relación |
|---|---|
| Víctor Manuel | Esposo |
| David San José | Hijo |
| Marina San José | Hija |
| Olivia | Nieta |
| León | Nieto |
