Cristina López Schlichting, una de las voces más emblemáticas de la COPE, ha compartido públicamente aspectos de su vida personal, incluyendo su experiencia como madre, su divorcio y sus reflexiones sobre la familia y el matrimonio. A continuación, exploramos su trayectoria y sus puntos de vista sobre estos temas.
Trayectoria Profesional
Cristina López Schlichting es una periodista española conocida por su trabajo en diversos medios de comunicación. Su carrera abarca desde sus inicios como reportera internacional hasta su actual rol como directora y presentadora del programa 'Fin de Semana' en la COPE. Ha trabajado en Antena 3, Telecinco, Telemadrid, Intereconomía, la cadena SER y RTVE.
Su experiencia incluye la cobertura de eventos históricos como la Caída del Muro de Berlín y el final del Comunismo. Entre 1995 y 1999, visitó países como Irán, Israel, Egipto, Kurdistán Iraní, Lichtenstein, India, Albania, Alemania, Estados Unidos, Nicaragua, Marruecos y Albania-Kosovo, especializándose en Países del Este para el diario ABC.
Inicios y Reconocimiento
Cristina siempre tuvo claro que quería ser periodista. Recuerda su época de prácticas en ABC como una “generación de becarios con muy buena formación”. Habla con especial orgullo de esos comienzos en la comunicación. Es una gran enamorada de su vocación, está convencida de que, gracias al conocimiento de diferentes idiomas (alemán, inglés e italiano), empezó muy pronto como reportera internacional.
Reflexiones sobre la Familia y el Matrimonio
La periodista Cristina López Schlichting ha sido invitada por el cardenal Kevin Farrel, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, para que exponga su punto de vista desde su propia experiencia personal de madre católica de tres hijos y separada.
Cristina López Schlichting ha sido invitada para participar en un congreso con talleres, charlas testimonios y mesas redondas que tiene por fin debatir sobre los desafíos a los que se enfrenta la institución en el mundo actual. La invitación le llegó de forma inesperada, ya que este tipo de encuentros sobre familia normalmente van matrimonios y le llama la atención que quieran que participe, pues está separada desde hace 12 años. Ha insistido mucho en este punto, reiterando que la Iglesia anuló su matrimonio y que es una mujer que ha criado a sus hijos sola.
Para su sorpresa, los propios responsables del Vaticano le han subrayado que su situación es muy habitual y que responde a las características del nuestro siglo.
La Iglesia y los Nuevos Modelos de Familia
La Iglesia está dando un ejemplo extraordinario en este aspecto. Lo inició Juan Pablo II y lo continuó Benedicto XVI. Ahora, con «Amoris Laetitia» de Francisco se ha subrayado el abrazo que Jesús tiene hacia todas las personas que sufren y que ven cómo su vida experimenta dificultades. En este sentido, es un hito porque de forma muy explícita se refiere a los separados, divorciados, divorciados vueltos a casar, homosexuales...
El Vaticano ha sido muy explícito en esto. También el Papa Francisco en «Amoris Laetitia», que nunca ha puesto en duda la indisolubilidad del matrimonio y se ha remitido a pedir que las nulidades se realicen con agilidad, tal y como subrayó Benedicto XVI. Pero, además, se incide en un aspecto tan católico como es la cuestión de conciencia y que dos situaciones idénticas no merecen el mismo juicio.
Porque no es lo mismo quien abandona a su cónyuge y emprende a la ligera nuevas relaciones, a quien realmente ha experimentado una relación dolorosa y con posterioridad comienza una relación con la perspectiva de formar una familia en un futuro. De ahí la importancia de que la valoración en conciencia sea realizada por los obispos en cada una de las diócesis.
La Crisis de la Familia en Occidente
La familia está experimentando una gran crisis en Occidente. Es una institución natural muy fuerte, pero desde hace unos años son llamativos los índices de separación y divorcios, las altas tasas de aborto, el número de hijos violentos y sin norte en su vida.
La crisis ha demostrado que la familia funciona y que constituye nuestra principal referencia afectiva. Es el clavo al que agarrarse cuando uno lo necesita. Demostró que la familia es mucho más que las apariencias sociales y que trasciende a los intereses del trabajo o a la volatilidad de ciertas relaciones.
Desde que se aprobó la Ley del Divorcio de 1981 se han producido en España casi dos millones de separaciones y divorcios, según datos del Consejo General del Poder Judicial. En 1981 se casaron 202.037 parejas y se divorciaron o separaron 16.334. En 2005 la cifra de matrimonios fue sólo un poco más elevada (209.127), pero los divorcios y separaciones sumaron 141.424.
Indudablemente hay que conocer las cifras e intentar aprender a partir de ellas, procurando descubrir las causas más importantes y frecuentes del problema. Pero muchas veces falta esa reflexión y se llega a conclusiones que, por precipitadas, son erróneas y pesimistas.
Muchas separaciones y divorcios (no todos) se habrían evitado y se seguirían evitando si cada uno hubiera descubierto a tiempo sus defectos como persona y como cónyuge y hubiera rectificado. La culpa no es del matrimonio, sino de no haber dado la talla dentro de él. La vida conyugal no sale sola, hay que construirla entre los dos día a día.
Cristina López Schlichting, con 16 años de vida conyugal, afirma: «He luchado contra viento y marea, con todas mis fuerzas y recursos, apelando a todos los resortes que imaginaba y conocía por salvar lo que era crucial para mí. Esto no es una opción, es una vocación».
Ser Madre: Un Don y una Sorpresa Constante
Lo mejor es nacer porque es un don y una sorpresa constante. Y también el segundo nacimiento que supone la fe, pues una vida sin esperanza es una vida amarga. A raíz de ser madre me siento muy consolada porque sé que tres criaturas han podido nacer por la disposición mía y de su padre.
Cristina López Schlichting ha sido invitada por el cardenal Kevin Farrel, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, para que exponga su punto de vista desde su propia experiencia personal de madre católica de tres hijos y separada.
Historias de Separación y Divorcio
«Tres meses después de que mi marido me dejara, me encontré completamente sola, con un bebé de 1 año, sin mis padres cerca, sin trabajo y viviendo en una casa con amenaza de desahucio. Era mi primera Navidad separada, y fue muy dolorosa».
En estos días se multiplica el sentimiento de tristeza de muchos hombres y mujeres que han pasado por una separación o divorcio. Por eso es también necesario el calor de los grupos de apoyo.
En estas fechas se topan de bruces con una compañera no deseada: la soledad. «Empiezas a recordar las navidades anteriores, y te aparece como un sentimiento de duelo. Te acuerdas de la ilusión que te hacía la Navidad, y de cuando los niños eran pequeños… Los días que no tienes a los niños y te toca echar la vista atrás son los más desoladores.
Por eso es necesario «tener un plan, porque si no se te cae la casa encima. Depende de cada uno cómo pasar el duelo de las primeras navidades solo, porque hay gente que se deprime y no sale de casa».
La mujer protagonista de este artículo pide a las familias «un gesto de empatía y de cariño. Eso hace muchísimo. Con un simple gesto cariñoso te están dando todo. Cariño, no juzgar. Es bueno que sepan por qué pasamos las personas separadas y divorciadas. No eres una alegre separada ni estás feliz.
Además, «nos hace mucho bien ver familias sanas. A mí me emociona ver y conocer a un matrimonio verdaderamente sano, que se quieren y se cuidan y hacen las cosas bien. No lo rechazo ni me da envidia, sino que me hace mucho bien saber que se puede vivir un buen matrimonio con la ayuda de Dios. Nos hace mucho bien que entablen amistad con nosotros y nos acojan de alguna manera. Nos hace no perder la esperanza. Y que tu hijo pueda ver que aunque no lo tenga en casa, los buenos matrimonios sí existen y sí se pueden dar.
La Importancia del Apoyo Familiar y la Fe
En su relato, la periodista no ha querido dejar de expresar su gratitud hacia sus compañeros de la Cope, quienes mantuvieron un delicado silencio y brindaron un apoyo total durante su ausencia. Además, se ha mostrado muy agradecida con los sanitarios que atendieron a su hijo: «Qué poco, qué poco amigos, es un ser humano, aunque sea una madre. Y qué muchísimo es cuando no está sola.
Me llevo de este camino lecciones imborrables de inteligencia, prudencia y arrojo. De cariño y solidaridad, de fe. Gracias. Gracias de corazón.
La religión desempeña un papel muy importante en la vida de Cristina. Ese conflicto entre la razón y la fe lo descubrió a través de franceses como Charles Bergquist, un tomista (Santo Tomás de Aquino) declarado. “Llegué a la certeza de que la máxima inteligente es la fe”, confiesa. “La duda sirve de mucho”, prosigue.
Para Cristina, “el Protestantismo está anclado en las normas”. La gran diferencia que encuentra entre la religión promovida por Lutero y el Catolicismo es que esta última tiene su origen en la alegría de una persona que abraza y perdona. “Encuentro mayor humanidad en el Catolicismo”, detalla. “Me he educado en el perdón. Es un deporte que merece la pena.
Gran optimista, afirma que no cree en el destino: “creo en la libertad de las personas y en el amor de Dios”.
